Cuadro Histórico

MovimientosVanguardistas

       

         

          El término "vanguardias literarias" define mejor que ningún otro el periodo histórico y el temple espiritual de los movimientos literarios en él comprendidos. Fue forjado en los días de la primera guerra europea [1914-1917], o al menos durante aquéllos adquirió carta de naturaleza en las letras francesas, extendiéndose luego a otros países. Florecieron y fueron sucediéndose hasta el desencadenamiento del segundo gran conflicto bélico, en 1939.

      Como movimiento de choque, de ruptura y apertura al mismo tiempo, la vanguardia, el vanguardismo o la vanguardista, del mismo modo que toda actitud o situación extrema, no aspiraba a ninguna permanencia y menos aun a inmovilidad. En la misma razón de su ser llevaba encapsulado el espíritu de cambio y evolución, previendo, ambicionando sucesiones. Si la vanguardia propone una nueva mirada y una nueva normativa estética que sea consecuente con la misma, lógicamente los mismos principios de creatividad serán aplicables tanto a las formas musicales como a las pictóricas, a las poéticas y a las escultóricas.

      Su origen se encuentra precisamente en el vocablo francés avant-garde (vanguardia), concepción de origen militar y político, que reflejaba el espíritu de lucha, combativo y de confrontación que el nuevo arte, aventura literaria del siglo, oponía frente al llamado arte decimonónico o académico. Esos movimientos literarios lucharían desde un principio contra los prejuicios académicos, las normas establecidas y la inercia del gusto. Pero descontada esta reminiscencia bélica - que le resta originalidad propiamente literaria- el apelativo "literaturas de vanguardia" resume con innegable plasticismo la situación avanzada de "Pioneers" ardidos que adoptaron, a lo largo de las trincheras artísticas, sus primeros cultivadores y apologistas.  

      El arte vanguardista -como las avanzadillas o fuerzas de choque en el campo de batalla de las literaturas, en su lucha por la conquista de una nueva expresividad- adquiere una impronta provocadora contra lo antiguo, lo naturalista o lo que se relacionara con el arte burgués. Es por eso, que el surgimiento de las primeras manifestaciones de vanguardia se corresponden con el profundo rechazo a la legitimada cultura burguesa; y se verá en sus proclamas o manifiestos, en sus gestos, palabras y en el impacto social de la época.

      La Primera Guerra Mundial, acontecimiento bélico caracterizado por el afán imperialista de las principales potencias y del marcado fracaso de esa burguesía por conseguir la paz, será el período en que, junto a actitudes diversas de rechazo a la guerra, afloren los movimientos artísticas y literarios de vanguardia. La gran confrontación ideológica y militar de la década de los cuarenta, la Segunda Guerra Mundial, acabará con los vanguardismos. Sus restos o serán enterrados o derivarán en el arte moderno cuya expresión más genuina será el arte de Estados Unidos a partir de los años 40.    

Evolución

       Pese a la diversidad de manifestaciones, conviene tener presente que ellas se intensificaron en el período de entreguerras, enfrentando fe y razón, lógica e isntinto, inteligencia y realidad. Su aparición está relacionada con el periodo que va desde la Primera Guerra mundial de 1914 al inicio de la Segunda en 1939. Cabe aclarar que el siglo XX consagra el poder político-económico de una burguesía convencida de la legitimidad histórica de sus intereses y privilegios, que exalta la filosofía utilitarista y rinde culto a la Razón y a la ciencia.

      Durante los años de conflicto bélico, surgen las experiencias del nuevo arte: unas pasarán rápidamente, otras quedarán incorporadas al arte para siempre,  pero la revolución de las formas y de los contenidos se producirá, sin duda, a partir de aquellas vanguardias de los años 20. Es por eso, que los vanguardismos florecerán inmediatamente antes o durante la Primera Guerra, llegan a su apogeo durante la década de los años 20, entran en crisis a partir de 1929 y desaparecerán en la década de los 30. Ellos son marcadamene europeos y preponderantemente franceses.

      La absurdidad de los largos cuatro años de la primera guerra va a marcar profundamente a toda una generación de escritores y artistas, pero en un sentido diferente al resto de sus contemporáneos. Frente a la exaltación patriótica (o la de los ideales revolucionarios trinfantes en rusia desde 1917) y ante los sentimientos de victoria y revancha, el testimonio de los escritores exaltará, quizá por primera vez, el antipatriotismo y la deserción (Adiós a las armas, de Ernest M. Hemingway y Viaje al fondo de la noche, de Louis-F. Céline).      

      En este contexto, algunos derivarán hacia el antiburguesismo de tipo fascista, como es el caso del futurismo italiano de Marinetti; otros volcarán su rebeldía en el movimiento proletario izquierdista. Así, los dos grandes movimientos que marcarán el siglo XX, el fascismo-nazismo y el comunismo, serán expuestos y cantados en sus iniciales años de poder a través de una estética y unas formas vanguardistas.

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