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Desde el surgimiento de las primeras vanguardias literarias (Cubismo 1906) hasta las postrimerías del siglo XX (surrealismo 1924), la eclosión de dichas rupturas con lo socialmente estipulado, tanto en el ámbito artístico como en el literario, se vieron reflejadas en algunos escritores argentinos, que comenzaron a vincularse y a nutrirse de los nuevos istmos literarios. Lo nuevo se reveló en una mezcla de influencias: desde el dadaísmo y el expresionismo, hasta el futurismo y el cubismo. El ultraísmo se expresó sobre todo a través de revistas, en las que publicaban poetas del círculo de Cansinos-Assens. Estuvieron ligados al ultraísmo Jorge Luis Borges -que también verá con reparos las veleidades futuristas, sin negar algunos de sus aspectos estimulante- más tarde se arrepentiría de sus devaneos. El ultraísmo, a través de Borges, se difundió en Argentina, y a él estuvo ligado Oliverio Girondo, quien escribió el manifiesto de la revista Martín Fierro, que comenzaba diciendo "Contra la impermeabilidad hipopotámica del honorable público" y afirmaba la importancia de lo propio sin perder de vista la influencia de otras culturas, razonamiento muy semejante a los modernistas brasileños del Manifiesto Antropofágico hay que absorber al otro, al "enemigo sacro", desde Oswald de Andrade al "reino del mestizaje" de Paulo Prado. La publicación del primer manifiesto surrealista en París, en 1924, no pareció afectar el interés de los escritores de vanguardia nucleados en torno al periódico Martín Fierro, salvo, tal vez en el caso de Oliverio Girondo. Pocos años después, Aldo Pellegrini (1903) se constituirá en el más denodado propulsor del surrealismo. lo hizo a través de la revista Qué (1928-1930) y luego de un largo intervalo, a través de Letra y Línea (1953-1954) y de sus colaboraciones en A partir de cero (1952-1953 y 1956). Para entonces, la experiencia surrealista ya había decantado sustancialmente en un grupo de poetas: Enrique Molina, Carlos Latorre (1916), Juan José Ceselli (1909), Juan Antonio Vasco (1924), Julio Llinás (1929), Francisco Madariaga (1927). Las revistas de vanguardia en Argentina serán: Prisma (1921), Proa (1922) y Martín Fierro (1924). De orientación socialista: Claridad (1926) y Los Pensadores. De inspiración cercana al surrealismo: Que (1928, dirigida por Aldo Pellegrini) y su continuadora A partir de cero (1952, por Enrique Molina). |