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Poemas

        

           Aunque el surrealismo se extinguió como movimiento artístico en la década del 1930, sus planteamientos ideológicos, orientados en contra de las teorías tradicionales sobre estética, ética y política y en favor de nuevos símbolos y mitos alejados del racionalismo, El nacimiento del mundo, obra de Joan Miró.continuaron ejerciendo su influencia a lo largo de todo el siglo XX. El término surrealismo, acuñado por el escritor Guillaume Apollinaire, designa un movimiento de amplio espectro que se desarrolló en la literatura y en las artes a partir de la década de 1920.

        Este movimiento puede dar sentido por sí solo al apogeo vanguardista, al generar una verdadera revolución en el arte posterior a la Primera Guerra Mundial, con la explosión de capacidad imaginativa y las construcciones mentales inherentes a su desarrollo. Su credo estético y filosófico consistió en invocar la liberación creadora del inconsciente, nutriéndose de la teoría psicológica de Freud.

 

 

El nacimiento del mundo, obra de Joan Miró.

            Si bien es cierto que el surrealismo flotaba en el ambiente de la postguerra, también lo es que sin la polifacética, fortísima y no siempre atractiva personalidad de André Bretón (1896-1966) el movimiento sería distinto del que ahora se conoce. Su doctrina y práctica se iniciaron de manera pública con el primer manifiesto surrealista escrito por Breton en 1924, quien auguró un fermento interior que tendía a desintegrarlo todo. Su aporte significó una resignificación al término y un nuevo contenido. Además su fervor constituyó un estímulo vital y esencialmente ético para el disconformismo que distintas generaciones jóvenes sintieron en Francia y en el extranjero.

       No todo fue calidad humana en la evolución del surrealismo: a medida que avanzaba su influencia, no pocos arribistas, mistificadores y mediocres de todo género, encontraron en el prestigio del surrealismo un trampolín fácil para ambiciones personales de figuración en el medio artístico; pero este desecho humano acompaña siempre a los movimientos que tienen fuerza.

Crecimiento del movimiento

             La evolución del surrealismo puede considerarse dividida en períodos delimitados por crisis internas. Las fuertes personalidades que conglomeró desde un comienzo se distiLa persistencia de la memoria, de Salvador Dalí nguieron por estar enlazadas por el signo común del disconformismo y por la consigna de Rimbaud de cambiar la vida; aunque chocaron frecuentemente por los medios diversos que pretendieron usar para ese objetivo.

          Tanto la trayectoria y experiencia de Breton como otras personalidades (Naville, Gérard, Aragón, y más tarde Tzara y Eluard), fueron manifestando su disconformismo en la revuelta de tipo político social. Otros, como Antonin Artaud, orientados bajo la concepción de un pesimismo integral, creyeron en la absoluta inutilidad de toda acción social, considerando que el problema debe quedar reducido al hombre en sí. Otros surrealistas adoptaron una posición más o menos literaria renunciando a todo tipo de acción.

 

 

La persistencia de la memoria, de Salvador Dalí       

        Históricamente puede ubicarse el comienzo del surrealismo en el primer manifiesto surrealista Dejad todo, publicado por Breton en el número dos de la segunda serie de la revista Littérature, revista que fundó junto a Soupault y Aragon.Ese manifiesto señala la ruptura con el Dadaismo y la iniciación del nuevo movimiento. La época comprendida desde entonces hasta 1924, fecha de fundación de las revistas La Révolution Surréaliste y Surréalisme, y de la aparición del Primer Manifiesto puede considerarse un período preliminar de experiencia y de agrupamiento de las fuerzas.

                   Se desarrollan las expresiones automáticas que se habían iniciado en 1920 con el primer libro con textos automáticos de Bretón y Soupault: "Champs magnetiques" ("Los Campos Magnéticos"), y se realizan las experiencias de creación verbal en trance hipnótico o mediúmnico iniciadas por Crevel y especialmente desarrolladas En una villa llena de misterios y poesías (1923-1924) de Max Ernstpor Desnos, y que relata Breton en su artículo entrada de los mediums. El primer período propiamente dicho comienza en 1924 con el primer número de La Révolution Surréaliste y puede considerarse terminado con la aparición del número 12 y último, que contiene el Segundo Manifiesto Surrealista de Breton.

             Dos acontecimientos marcan el segundo período: por un lado la orientación de la revuelta hacia el plano social con el ensayo de una acción política del surrealismo, y por el otro, el consejo de Breton de ocultamiento ( mejor quizás apartamiento) de la actividad específicamente surrealista.

               

 

En una villa llena de misterios y poesías (1923-1924) de Max Ernst

         La orientación política está señalada por la aparición de la revista El Surrealismo al Servicio de la Revolución, y el ocultamiento de la actividad surrealista, por la idea cada vez más definida de convertirlo en una verdadera sociedad secreta, cosa que propone Breton en el Segundo Manifiesto donde además dice que "la aprobación del público debe rehuirse por encima de todo".

                    Además, se incorporan nuevos militantes de gran importancia: Tristán Tzara, René Char, Salvador Dalí, que compensan en parte a los excluidos. En este período se produce la crisis de ruptura con la acción política, especialmente señalada por la separación de Aragón en 1931, y la incorporación del surrealismo a una actividad estética indudablemente reflejada en la revista Minotauro.

           El tercer período se inicia durante la guerra, fuera de Francia, y está señalado especialmente por los "Prolegómenos a un tercer manifiesto o no" y " Arcano 17" de Breton, y pEl hijo del hombre (1964), obra de René Magritteor la orientación del surrealismo hacia una actividad de tipo iniciático vinculada desde el punto de vista social a un retorno al socialismo Fourieriano y al esoterismo. Pero lo más importante es el juego de diferentes tendencias que se producen en el interior mismo del movimiento y su repercusión en los creadores independientes fuera del movimiento.

    Aunque se haya dicho muchas veces que el Surrealismo viene directamente del Dadaismo es importante destacar los orígenes autónomos y propios del primero. Lo cual no quita que tengan entre sí líneas de contacto y reflexiones comunes. Pero si el dadá es un arte que propugna destruir, provocar el caos y aniquilar, el Surrealismo construye de veras una concepción del arte y de la vida.

 

 

El hijo del hombre (1964), obra de René Magritte

            Freud ejerce una influencia decisiva en el movimiento. Sus teorías acerca del mundo autónomo de los sueños, de la capacidad automática de la psiquis, del profundo y oscuro mundo interior de la mente -el subconsciente o inconsciente- aparecen como reveladoras de una nueva naturaleza del arte humano. Breton comienza a estudiar al psicoanalista vienés ya en 1916 -tres años antes de que se conocieran él y Tristan Tzara- y desarrollará un amplio caudal de conocimientos sobre dichas teorías: para él las frases surgidas de la mente en estado de adormecimiento poseían un valor clave.

        Consecuencia de aquel conocimiento y del encuentro de varios artistas será el nacimiento de la revista Littérature fundada por André Breton, Louis Aragon y Philippe Soupault, nacida como consecuencia de la crisis del Dadá. Igualmente, en 1919 Breton y Soupault publican la que puede ser la primera obra surrealista: "Los campos magnéticos". Aquí Bretón define un rasgo fundamental del surrealismo: la llamada "escritura automática". Se trataba de transmitir directamente, sin reflexionar o concentrarse en lo que se quería decir, las palabras que, sin tema preconcebido, vinieran a la mente de forma inmediata. Estas frases procederían directamente del subconsciente y no tendrían relación lógica entre sí. Por ello, Breton renunciaba a tachar, repetir o rectificar, y negaba el ejercicio de la crítica sobre la escritura de este estilo, considerada por él como un "texto puro" o poema surgido del inconsciente.

        A partir de 1925 el movimiento se expande y politiza. Se publican cartas-denuncias dirigidas al papa, al dalai lama, contra la guerra, a favor de libertad para los delincuentes y para los locos. Su inclinación izquierdista no es óbice para sufrir la desconfianza del comunismo estalinista. La voluntad de los artistas surrealistas de militar en el comunismo se encuentra con la férrea burocracia del dogmatismo del partido francés (PCF). Ello no impide que el "Papa Breton" redacte su Segundo Manifiesto del Surrealismo en diciembre de 1929, donde criticará a aquellos surrealistas "puros", que no han apoyado la revolución marxista. Como consecuencia de aquella batalla dialéctica de varios años, con crisis en el grupo y cambios de posicionamientos, Breton, Éluard y Crével serán expulsados en 1933 del PCF. Quedan así dos tendencias surrealistas: una, identificada con el partido comunista francés, y otra, encabezada por Breton que se agrupa en torno a una tendencia de tipo trotskista.

      Con la segunda Guerra Mundial el movimiento llega a América. Breton, exiliado en los Estados Unidos, funda allí la revista V.V.V., conoce a Trotski en México y propicia y apoya el efecto surrealista por todos esos países.

      A su regreso a Europa en 1945 insiste en difundir el movimiento surrealista. Pero ya Francia, y Europa, han entrado en la onda del existencialismo y del arte comprometido desde otros presupuestos. Son Sartre y Camus los nuevos creadores de opinión literaria. Sin embargo, Breton, respetado y elogiado, lleva su actitud de denuncia social hasta rebelarse contra la guerra de Argelia (1958).

Poetas surrealistas

Los poetas del automatismo

     Los poemas de estos constituyen verdaderos torrentes donde la imaginación corre desbordante y lo maravillosos que surge del hombre se despliega sin aceptar que se le interrogue, pero ese desborde tiene un refinamiento, una fulgurante suntuosidad a pesar de el aparente caos verbal. Los poetas en quienes predomina el automatismo son: Breton, Péret, Césairet y la obra del período surrealista de Tzara y Leiris.

Los poetas de la exaltación lírica

     El mundo poético de estos artistas representa y expresa un cúmulo de sueños flotando entre los extremos del amor y la soledad. A este grupo pertenecieron: Eluard y en parte Denos y Soupault.

Los poetas del humor

     Son considerados poetas del humor quienes conservaron en su mayor pureza el espíritu Dada. Estos utilizan un curioso mecanismo de desplazamiento de las significaciones para crear una perturbación en el sistema de valoraciones del espectador-lector; critican a los ritos de la ciencia y a la falsa seguridad del mundo que nos rodea. Los poetas en quienes predomina el humor son: Picabia, Duchamp, Prévert, Queneau, Frédérique y Dalí.

 

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