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      A diferencia sobre todo del futurismo –y en menor proporción del cubismo- el expresionismo alemán no constituye una escuela definida y cerrada. Dicho movimiento abarca desde los primeros años del siglo hasta su desaparición forzosa a manos del nazismo. Incluye, pues, toda una generación o generaciones que se extienden desde 1910 a 1933. Este carácter abierto de la estética expresionista, unido a la tradicional descentralización de la vida cultural alemana, hacen que los rasgos del "movimiento" no siempre sean sencillos de definir a lo largo de más de veinte años y a lo ancho de todos los géneros literarios, musicales o de las artes plásticas, arquitectura y cinematografía.El mar, de E. Nolde

      Sus tres períodos se pueden sintetizar: el primero que abarcaría desde su nacimiento en hasta la primera guerra mundial, el segundo desde la constitución de la República de Weimar hasta la aparición del tercero, en 1927, con los postexpresionistas defensores de "La nueva objetividad".

 

 

El mar, de E. Nolde

 

      Como en el cubismo, fueron los pintores los primeros en trazar las coordenadas de un movimiento al que más tarde adherirían los literatos. El acta de nacimiento de este primer período debe situarse en 1905 con la fundación de la revista Die Brucke (El puente). Seis años después nace Der Blaue Reiter (El jinete Azul). En 1919 (año de la revolución espartaquista) se inicia un nuevo florecimiento del movimiento, en su segundo período, que responde a los sueños y las convulsiones históricas de esos años. Y finalmente, la nueva objetividad pretende volver de nuevo sus ojos a la realidad tras los excesos subjetivistas del primer expresionismo y el desengaño ante el presumible fracaso de los sueños centristas de los hombres de Weimar.

      A diferencia de los restantes vanguardismos, el expresionismo no paga tributo al mito de la "modernidad" o, lo que es lo mismo, no rompe con toda la herencia cultural germánica, sino que recrea desde su peculiar estado de espíritu determinados elementos medievales y barrocos, y enlaza también con la más reciente tradición espiritualista y trágica. Ante características tan complejas y un tanto nebulosas es perfectamente posible remontar los orígenes del expresionismo en el pensamiento del Friedrich Nietzsche, Sore Kierkegaard, Martin Buber y Rudolf Styeiner, en el drama de henri Ibsen y en la literatura de Fedor M. Dostoievsky.Albert Elrenstein en un retrato de O. Kokoschka.

      Su nacimiento se encuadra en reacción a algo y puede definirse por oposición a algo. En su caso, reacciona más contra el orden kaiseriano que contra la tradición cultural alemana, y puede definirse por su rechazo de la estética naturalista y del intento de superación de la misma realizado por el impresionismo.

      Importa al expresionismo su reconstrucción a partir del yo del artista. El arte, será creación de la realidad. Y esta reivindicación de la obra tiene su fundamente en la reivindicación de la subjetividad del creador. En este sentido es un movimiento de marcado cariz egocentrista y humanitarista, esencialmente opuesto al terrorismo cultural de otros "ismos" contemporáneos suyos, como el dadá.

 

 

 

Albert Elrenstein en un retrato de O. Kokoschka.

 

      El objeto de este movimiento es la captación de la esencia espiritual de la realidad o de cierta tensión interna de la realidad solamente perceptible en la angustia y una concepción atormentada de la vida y el arte. Muy pocos años después, este sentimiento trágico del expresionismo será uno de los blancos de burlas dadá. Esta tensión interna debe efectuarse a través del abarrocamimento del estilo o, en todo caso, desde el estilo y la experimentación formal.

      En el orden estrictamente literario debe señalarse, a diferencia de otros movimientos, la preeminencia de la novela y del drama sobre la poesía. Esta, a diferencia del belicismo futurista, expresa un sentimiento de desconcierto y horros ante el absurdo de la experiencia militar de la I Guerra Mundial, exalta el pacifismo y la solidaridad humana y deriva, en el período de entreguerras, hacia sentimientos revolucionarios. El poeta más significativo fue Georg Trakl (Poesías, Sebastián en el sueño), quien se suicidó en 1914 a los veintisiete años. Veteranos de guerra jugando a las cartas (1920), de O. Dix

      Representativos del período de la poesía politizada que se inicia con el nuevo régimen republicano, son los títulos de Ludwin Rubiner: Poesía para la revolución mundial y Camaradas de la revolución mundial.

      El mayor impacto del drama y la novela, así como su tema dominante: el de la rebelión de los hijos. Variaciones sobre el leit-motiv son las obras: El hijo (1914), de Walter Hasenclever, y Una generación (1916) y La Plaza (1920), de Fritz van Unruh.

 

 

 

 

Veteranos de guerra jugando a las cartas (1920), de O. Dix

 

 

 

 

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