Poesía


Lo es todo. ¿Explicar un poco más, ampliar la respuesta? Bueno, pues, todo.
Una experiencia vital, como respirar o leer. Una manera de pararme en el mundo, de mirarlo, de significarlo, de volver a significarlo, de intervenir en él. Y también, la posibilidad de vislumbrar esos otros mundos que están en éste y recorrerlos con alguna desenvoltura.
Puede parecer desatinado, pero muchas veces -en general, estando en ese estado de "lucidez poética" que suele preceder a la escritura-, tengo la insana idea de que el poema ya existe y yo no sólo debo "descubrirlo" sino también descubrirlo correctamente y además, crecer para volverme un "instrumento" adecuado. Lo dicho, desatinado, incluso si es Sophia de Mello, la delicadísima poeta portuguesa quien asegura que:
"La poesía no me pide exactamente una especialización porque su arte es un arte del ser. Tampoco es tiempo o trabajo lo que la poesía me pide. No me pide una ciencia ni una estética ni una teoría. Más bien me pide una entereza de mi ser, una conciencia más honda que mi inteligencia, una fidelidad más pura que aquella que puedo controlar.
Me pide una intransigencia sin pausa. Me pide que arranque de mi vida que se quiebra, gasta, corrompe y diluye, una túnica sin costura. Me pide que viva atenta como una antena. Me pide que viva siempre, que nunca me olvide. Me pide una obstinación sin tregua, densa y compacta.
Porque la poesía es mi explicación del universo, mi convivencia con las cosas, mi participación en lo real, mi encuentro con las voces y las imágenes. Por eso el poema no habla de una vida ideal, sino de una vida concreta: ángulo de la ventana, resonancia de las calles, de las ciudades y de los cuartos, sombra de los muros, aparición de rostros, silencio, distancia y brillo de las estrellas, respiración de la noche, perfume del tilo y del orégano.
Es esta relación con el universo la que define al poema como poema, como obra de creación poética. Cuando solo hay relación con una materia, hay solo artesanía.
Es la artesanía la que pide especialización, ciencia, trabajo, tiempo y una estética. Todo poeta, todo artista, es artesano de un lenguaje. Pero la artesanía de las artes poéticas no nace de sí misma, es decir, de la relación con una materia, como en las artes artesanales. La artesanía de las artes poéticas nace de la propia poesía a la que está consubstancialmente unida. Si un poeta dice "oscuro", "amplio", "barco", "piedra", es porque estas palabras nombran su visión del mundo, su ligazón con las cosas. No fueron palabras escogidas estéticamente por su belleza, fueron escogidas por su realidad, por su necesidad, por su poder poético de establecer una alianza. Y es de la obstinación sin tregua que la poesía exige, que nace el "obstinado rigor" del poema.
El verso es denso, tenso como un arco, exactamente dicho, porque los días fueron densos, tensos como arcos, exactamente vividos. El equilibrio de las palabras entre sí, es el equilibrio de los momentos entre sí. Y en el cuadro sensible del poema, veo hacia dónde voy, reconozco mi camino, mi reino, mi vida".
Vieron, nadie mejor que ella para explicarlo.

 



 

 

 

 

 

 

 

 

 


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