Reflexiones sobre el minibasquetbol

Jorge Díaz Vélez

Sería muy bueno detener el balón durante cinco minutos y reflexionar sobre la situación actual del básquetbol de formación y fundamentalmente sobre el mini básquet.

Son muchos los chicos que practican este deporte en sus inicios pero también son muchos los que no lo continúan realizando hasta la edad adulta, es decir, en diferentes niveles van abandonado la práctica activa.

Cuando nos ponemos a buscar razones podemos preguntarnos. ¿El grado de competición incide negativamente? ¿La estructura de competición afecta? ¿La Institución no apoya la actividad? ¿Los entrenadores nos fijamos objetivos demasiados altos y no tenemos en cuenta los intereses de los chicos?. ¿Nos Preocupamos demasiado por entrenar y no por desarrollar una tarea educativa y de formación? ¿Tal vez el reglamento no se adapta a las necesidades de los chicos? ¿El entorno del niño le exige demasiado? ¿Los inconvenientes sociales por la cual está pasando la familia son demasiados determinantes?

Seguramente hay un poco de todo en la respuesta, pero si analizamos la problemática dentro del contexto social en que nos desenvolvemos seguramente evitaremos abandonos prematuros y mejoraremos el nivel del desarrollo del básquetbol de base.

Yo considero importante no estandarizar, creo que nuestro país (Argentina) es demasiado extenso, con grupos sociales dentro de la misma Nación totalmente disímiles, con reglas, normas, propias y si bien la filosofía que rige el deporte infantil en este caso el minibasquetbol debe ser única, se puede implementar de maneras diversas.

Creo fervientemente que el aprender y jugar básquetbol es una manera de aprender a convivir y eso resulta cada vez más difícil en una sociedad extremadamente competitiva que fundamentalmente busca alcanzar rédito en el ámbito particular.

Pienso que hay que rescatar el minibasquetbol de esa vorágine actual de competir para ganar con el propósito de demostrar ser mejor, en donde lo único que importa es el triunfo no interesando muchas veces el camino para lograrlo.

Es seguro que todas las sociedades no son iguales, no puedo decir que sea igual vivir en Tierra del Fuego, en la Capital Federal o en Salta pero todos son chicos argentinos y tienen las mismas características biológicas, los mismos intereses y necesidad de jugar, (por el sólo hecho de ser chicos) lo que si evidentemente están influenciados por los adultos y por el contexto es en la forma en que deben realizar una actividad deportiva.

Creo que independientemente del lugar en que se practique se debe rescatar el sentido lúdico fomentando la amistad y la convivencia entre chicos, padres y entrenadores.

Creo que es mucho más importante la participación masiva antes que la participación selectiva. La afinidad antes que la rivalidad, el competir con otros y no contra otros. El sentimiento colectivo antes que el egoísmo

Está claro que presentar en un artículo la filosofía a seguir el relativamente fácil lo verdaderamente difícil está en llevarlo a la práctica.

Y acá quiero detenerme en la responsabilidad de los entrenadores para orientar a todos los que componen el movimiento del mini básquet, en su actitud docente, equilibrada, moderadora, actuando no sólo con los chicos sino también asesorando a los circunstanciales dirigentes (habitualmente son los papás) sobre la mejor manera de desarrollar un programa de formación.

Aspiro a devolver la ilusión de jugar sin presiones, sin histerias, con programas serios que contemplen y satisfagan las necesidades de los pequeños. Aspiro a programas en los cuales se propongan objetivos mucho menos precarios que el de obtener triunfos a los 12 años. Aspiro a desarrollar programas que promuevan enseñanzas que van más allá de las técnicas deportivas, como por ejemplo:

  • Higiene deportiva
  • Alimentación correcta
  • Normas de convivencia
  • Respeto mutuo
  • Orden y disciplina
  • Sentimiento de conjunto

Creo que es posible, siempre que nos capacitemos permanentemente.

Nadie puede dar mas instrucción que la que recibe

Es difícil sacar conclusiones claras de un problema tan complejo y que data de tantos años pero creo que si inculcamos una educación deportiva a los niños y padres, si nos preocupamos por que haya entrenadores cada vez más capacitados en el mini básquet, si evolucionan las reglas, si no magnificamos las derrotas, si pensamos más en los pequeños que en nosotros mismos.

Sería un buen comienzo.............

 

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