Tango que me hiciste bien
Por César Magrini - Julio de 2002

Roberto Scadutto
Por Rubén Rey

Roberto José Scadutto
Por Amadeo Dell´Acqua
Septiembre de 1970

Roberto José Scadutto:
Un ejemplo de honestidad

Por Leonardo Estarico
Especial para Nueva Ciudad,
Julio de 1971

Roberto Scadutto
por Roberto Scadutto

 
Tango que me hiciste bien:
Por César Magrini - Julio de 2002

Varias, y sumamente valiosas, son las características que singularizan a los cuadros de Roberto Scatutto, eximio grabador, conspicuo dibujante y certero pintor, quien se halla en el país luego de haber residido y trabajado en lo propio en Estados Unidos durante nada menos que a lo largo de tres décadas. Y cultiva, en general, un tema que se ha puesto de rigurosa moda en nuestro ambiente, aunque lo hace con extremada originalidad: El Tango. Con un aire de nobleza y con una entrega por demás lúcida, como no suelen verse, por lo común en las distintas exposiciones dedicadas a esa música. Que ha llegado a ser, por sus valores, emblema histórico, en el apogeo de su difusión y elemento propicio para que varios encumbrados artistas –entre ellos Scadutto– lo conviertan en un verdadero símbolo, con ondas raíces históricas, lejos de desdeñar tiene rigurosamente en cuenta, y son el fecundo sustrato del que surge la totalidad de su basta y admirable producción.
Según sus propias palabras, el artista aprendió a descubrir en las humildes cosas mucho más de lo que aparentan. Y cumple con esta afirmación, que se enraíza a lo más profundo de si mismo, en los personajes de sus cuadros, hombres golpeados por la existencia o quizás también abandonados por la esperanza, a través de sus rostro que, al son de sus instrumentos musicales (en especial el elocuente bandoneón, para muchos, para el intangible pero seguro corazón del tango) van diciéndole a la existencia, a los sentimientos, al destino. Un sostenido aire de nostalgia (tal vez el recuerdo de que todo tiempo pasado fue mejor), un nubarrón de melancolía circulan por sus cuadros. El diseño rememora lo que Scadutto afirma en cuanto a la humildad de las cosas: todos sabemos de la penosa génesis del tango, de su lucha sin cuartel por vencer obstáculos sociales en el fondo vacíos, en su lenta afirmación hasta llegar a ser, después de los sacrificios y hasta la inmolación de muchos ficticios ideales, su actual ejemplo de esplendor. Como dibujante, el artista trabaja cuidadosamente la línea hasta hacer de ella en sus composiciones un quieto oleaje de concordancias: los rostros son los que vuelcan en cada uno de sus cuadros, un ceñido mundo de melancolía, y hasta de dolor, ya que el verdadero creador (y es así como puede llamarse a sus transidas figuras) es el que extrae sentimientos y experiencias de su interior (cosa que Scadutto realiza de lo más hondo de si mismo), para expresarlas por medio de su arte: en el caso de nuestro artista, son el contenido anímico y espiritual de cada uno de sus trabajos, y en el de sus criaturas (llamativamente, casi sin excepciones, hombres, como recordando que el tango nació masculino), por medio de sus rostros, desilusionados, afincados a una añoranza entretejida de recuerdos, porque él sabe muy bien, y en las antípodas esta de olvidarlo, que el tango nació en los arrabales, mal visto socialmente, y con todo un destino adverso por delante.
Destino que, por suerte, no cuajó en forma definitiva. El fluir del tiempo hizo reflexionar a muchos (compositores, escritores, cantantes, intérpretes) sobre el enorme contenido, no ya de las letras (que en esto ayudaron mucho) sino de los compases tangueros, viriles, afinados, rotundos, bailados como una especie de popular y un poco de dolorosa liturgia. El artista ensalza al que es el corazón de esta música, el bandoneón, cuyos compases vienen desde bien adentro, sorprenden y engalanan, en un lenguaje maduro y en extremo sensible. Colorista sensato, Scadutto desea que su pintura se vuelva fácil ni haga concesiones populares: allí está como plegándose y replegándose en sus recuerdos, que son todos los de una vida con sus alegrías y con sus pesares, narrando sus historias que a menudo provienen de muy lejos. Especial interés tienen, en estos cuadros, los estilizados pies que están marcando los compases de una disciplina que sale del corazón. Ventanas abiertas a al luz, terrazas fantásticas, hasta una vieja estación con su locomotora detenida en el tiempo del espíritu, ofician de complementos de las estructuras principales de las telas, porque el autor no quiere distraer la atención, ni la propia ni la ajena, con elementos que no tengan que ver fundamentalmente con el tango. Algún balcón se insinúa (testimonio de una salida a lo extremo) pero ni plantas ni árboles invaden las superficies de estos cuadros austeros, graves, homenaje d un corazón noble y sincero (el del pintor) a un universo que, como él, muchos son los que llevan adentro esperando una voz que los saque de su aislamiento y de su interior y rico letargo.

Roberto Scadutto
Por Rubén Rey

“Como el poeta, Roberto Scatutto llega a la vida del arte con fe en sus poderes naturales:
Ver, Sentir, Pensar, Hacer y una rara aptitud para la imagen.
Los dioses le dieron a cumplir arduos trabajos que él aceptó confiado y sin gruñir, abriendo su fuente de afecto y optimismo.
Y debio construir su vida, su prensa y su arte.
Por fin un día, en un acto mágico, grabó una forma bella y se liberó.
Ahora vuela. Por suerte muchos lo hemos advertido.”

Roberto José Scadutto
Amadeo Dell´Acqua
Septiembre de 1970

“Roberto José Scadutto, realiza ésta su primera exposición de grabados. Ello no significa que se iniciara recién ahora en la tarea de expresar su emoción por intermedio de una adaptación de la antigua técnica xilográfica, remozada con el uso de un material debido a la época actual. Así sus linoleografías guardan la limpia frescura del corte dulce, directo, incisivo y elocuente, dado con sincera honestidad.
Aún cuando en su manera de hacer hay cabal exactitud artesanal, no tiene virtuosismos, ya que lo importante en él es la profunda expresividad contenida en sus temas, cuajados de emotivas secuencias de lo popular ciudadano.
Scadutto, es un artista empecinado en busca de la superación en el trabajo, de estudio meditado, tanto de las partes compositivas como de la propia ejecución, siempre acorde a su fina sensibilidad. La interpretación del motivo la hace fuera de cualquier posibilidad ilustrativa, ya que no interesa el asunto presentado, sino aquello que emerge como contenido.
Es lógico y auspicioso esperar de este artista cambios esenciales en cuanto vaya edificando su personalidad sobre bases reales, otorgadas por la experiencia obtenida en esas aristas llamadas fracasos, insatisfacción y desilusiones, que, vencidas, llevan al artista a seguir haciendo, por hacer arte.
Quién hoy nos muestra sus posibilidades, lo hace con una ejemplarizadora humildad y vocación, sintiendo lo suyo sencillamente, sin tropiezos conceptuales de lo estético y muy al margen de todo tipo de escuelas y tendencias.”

Roberto José Scadutto:
Un ejemplo de honestidad

Por Leonardo Estarico
Especial para Nueva Ciudad, Julio de 1971

No está muy distante el día en que emprendimos una experiencia que tu escasa repercusión. Una muestra de grabados en un supermercado. Con dicho motivo reunimos, aproximadamente, cien piezas.
Cuando me quedé a solas con ellas inicié un somero análisis del conjunto y, de inmediato llamaron mi atención tres estampas, muy limpias de factura y de inspiración popular. “Linoleografía”, rezaba en el epígrafe.
Este material sirvió a muchos artistas, entre otros Pompeyo Audivert. Pero este era otra cosa. Al final llegué a la conclusión de que el origen de mi asombro, provenía de algo superior, había que descartar las grafías y el material, era algo simple: la Emoción.
En esta contradanza de técnicas y tendencias a que asistimos en cualquier exposición gráfica, nos tiene que subyugar una imagen nítida, aparentemente espontánea y, digo espontáneamente, porque cuando se las observa con detenimiento, en sus detalles y en su concepción general, aflora una clara conciencia de artista que se hace plenitud en un ordenamiento bien meditado, en un dominio artesanal muy refinado sometido el todo a una fina sensibilidad. Estas cualidades se consustancian con la emoción.
Una emoción que dista mucho de lo sentimental, a pesar de su raíz popular. Más tarde he visto otras piezas, experiencias muy lisonjeras realizadas con otro material. Diría que en toda su producción hay una inclinación temperamental a lo cadencioso, a los musical, que no actúa como el eco de un determinado ritmo, sino que se impone en función creativa.
Los dedos del bandoneonista no son iguales a los del violinista. En unos se palpa una energía briosa, los otros sostienen tenuemente el arco, dejándose llevar por un movimiento de vaivén, pero todos los personajes de Scadutto flotan en un universo musical de melódica sonoridad.
Nació en 1935. En 1952 ingresó como alumno de la Escuela de Arte Manuel Belgrano, de la que pronto se aleja para proseguir como autodidacto. No ha expuesto con la asiduidad a que sus méritos lo hacen acreedor, lo cual tiene muy poca importancia, lo que sí es de desear que prosiga sus búsquedas con la perseverancia y seriedad con que hasta ahora ha procedido.
La personalidad se afirma hasta en los errores de las primeras horas, pero cuando sus aristas definen un carácter, tan vigorosamente como en este caso, tenemos la certidumbre de que el mejor éxito coronará tanto esfuerzo.”

Roberto Scadutto por Roberto Scadutto

Nací el 28 de febrero de 1935, desde ese día creo que sentí una rara atracción por la imagen; con el tiempo fue una obsesión que traté de plasmar en el papel, el lápiz fue en el comienzo el único instrumento accesible que me permitió recrear esa forma, despertando en mi el sentido de la observación.
En mi pobre entorno, aprendí a descubrir en las humildes cosas mucho más de lo que aparentan, así, conociendo la obscuridad disfruté de la luz.
Soy autodidacta, de este modo no tengo a quién echarle la culpa de mis errores, respeté siempre a los maestros, especialmente a aquellos que fueron grandes seres humanos tanto así, como los que fueron abrazados por la fiebre de la creatividad hasta casi aparentemente perder la razón. Tal vez se traspasa el límite de lo que es común llegando a ese estado donde se confunde la genialidad con la locura. En mis trabajos, he tratado de dejar en imágenes, todos estos sentimientos. Rindo también mi humilde homenaje a todos esos seres que, teniendo la sensibilidad y el alma de artista, desarrollan tareas que destruyen sus manos y jamás llegan a ser reconocidos por el mundo del arte, pero amenizan reuniones donde la amistad y la emoción nos hacen vivir momentos gratos.
Mis músicos tienen esas manos, sus ojos miran desde adentro.

I was born on February 28, 1935. Since then I believe to have felt a rare attraction for images that with time became on obsession which I have tried to create on paper, the pencil was at the beginning the only instrument accessible to me which allowed me to create those forms, awakening in me a sense of observation.
In my poor enviroment, I learned to discover in simple things more than what they really pretended to be, thus from darkness I saw light.
I authored my own life, so I have no one to blame for my mistakes. I always respected great human beings, so much like those who were overwhelmed by the obsession of creativity to the extent of becoming insane. Maybe we extend the limit of what is common, reaching a state where we confuse a stroke of genius with madness. In all my works I have attemped to project in my images all those feelings. My work goes to all those people who having the sensitivity and the spirit of an artist. Engage in work that destroy their hands and never receive recognition from the art world, but who teke part in reunions where friendship and emotions allow us to live pleasant moments.
My musicians have those hands, their eyes see from within.

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