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La comunicación esta presente en la vida del hombre desde el comienzo hasta el final en nuestra vida. En nuestra familia, posteriormente en la escuela y en la sociedad propiamente dicha en la que la persona esta inmersa. Además paralelamente a través de los medios de comunicación, sea la TV, la radio, los diarios, los libros e Internet; en el trabajo, las empresas, el Estado. Por ende no existe la posibilidad de la vida humana sin comunicación, así como no existe la posibilidad de desarrollarnos sin ella. El ser humano fue evolucionando a lo largo de la historia empleando primero los gestos corporales, después utilizó el habla, posteriormente, logró escribir ese lenguaje oral a partir de la escritura. De ahí, nació la imprenta, por lo cual se escribieron los diarios y mas adelante las revistas. La radio conquistó y creó las audiencias. Además el cine con grandes producciones cinematográficas creó grandes industrias. El hombre se hizo dueño de la TV y esta conquistó el ceno de la familia. Finalmente en esta conquista mediática, Internet cautivó al mundo y permitió que la aldea global y la globalización sean una realidad.

            Los medios de comunicación son muy ricos en información para la formación de las personas, de aquí que ellas puedan hacerse dueñas y aprovecharlos. Aunque no siempre son utilizados para este bien. En la actualidad la TV como ejemplo masivo de la sociedad, esta totalmente inundado de contenido –2basura” y de ahí florece la ignorancia de sus consumidores, o mejor dicho “pudre” la cabeza de los mismo. La TV actual, los canales y sus programas, que mas raiting alcanzan, los llamados de entretenimiento, no conducen a algún lugar, fuente de saber, sino todo lo contrario influyen tanto en la persona que terminan siendo su único pensar o su único pensar en la mayoría del tiempo. Y esto no sólo influye en la cabeza de las personas consumidoras de TV “basura” sino que hacen a la economía de esta gran empresa, este gran negocio televisivo.

            Ya no se dice “Hoy mire en Canal 7 un documental de tal escritor”, sino que se dice “Hoy envié tres mensajes de texto para la casa de Gran Hermano”. Obviamente y gracias a la inteligencia todavía hay gente, y mucha, que prefiere leer un libro, mirar una buena película o escuchar una AM antes que encender el televisor y mirar a los llamados periodistas, estas personas que le dan de comer a la “tele basura” que se desencadena con los rumores y escándalos de los mal llamados artistas (¿de qué?) por hacerse tres cirugías estéticas más que otros.

            Además los niños, los que nacieron junto a este auge televisivo, son los más perjudicados (por su futuro), ya que crecen mirando programas como única actividad y es su único pasatiempo fuera del colegio, y los que poseen la oportunidad son consumidores no sólo del programa sino de todo lo que viene detrás: comprar el disco que tiene la música a que a ellos les encanta, comprar la misma ropa de sus personajes favoritos y estar todo el día imitándolos; los que tienen aún más posibilidades, (ya que además de estar en TV están en los teatros con sus musicales) van a verlos acompañados de sus padres. El problema aquí no es que los niños vean y consuman este tipo de producto masivo, el problema radica en la influencia que conlleva y en que además se suspenden y desaparecen los valores esenciales que debe tener un niño e ir acrecentando a medida que el tiempo pasa. Ese pedacito de tiempo que se tomaban los padres en la noche para leer unas pocas páginas de algún cuento de fantasía ya está disolviéndose; ese cuento que pasó de los más grandes a nuestros padres y de ellos a nosotros y así sucesivamente ya, prácticamente no se ve más. Ese tiempo en la noche se utiliza para mirar “Bailando por un sueño” junto a los padres sí, pero ¿de qué valores hablamos?. Los caprichos y los placeres de los niños sólo son satisfechos al frente de la pantalla de color. Éste, como primer paso al gran consumismo actual.

            Ya no importa sentarse a conversar sobre determinado tema, lo que aquí abunda es la ignorancia y a nadie le importa. Obviamente que a los gobiernos si les importa que seamos mediocres e ignorantes y que estemos sumergidos en el gran negocio del consumismo mediático y que sólo nos preocupemos por ello, mientras que aquellos llenan sus bolsillos y nuestros cerebros sólo están enraizados en aspectos superficiales.

            Lo mismo pasa con Internet, su mal uso. Existen sitios web de una calidad admirable y muy provechosa pero los adolescentes y adultos también prefieren la cultura MSN.

            Todo esto limita notablemente nuestro intelecto y/ o coeficiente intelectual ya que nos acorta nuestro vocabulario principalmente, y por otra parte nuestro idioma, por ejemplo, ya no decimos “Bueno” sino “Ok”, la influencia de los países del tercer mundo que están atados al cable de nuestro TV  nos influyen de manera masiva.

            Pero esto se puede solucionar si todos o por lo menos la mayoría intentamos realizar un equilibrio en cuanto al consumo de los medios de comunicación. Esto es claro, no es que hay que dejar de consumir TV, sino que también debemos tomarnos un tiempo para leer un diario, mirar en la TV programas educativos, leer un libro no sólo para enriquecer la cultura de uno mismo –lo cual es muy importante- sino también para mejorar y maximizar nuestro vocabulario (lo cual, en una vida profesional futura el “habla” de una persona dice mucho más de lo que imaginamos). No dejar de catear, sino utilizar Internet para otras tareas que el mismo brinda y son muy ricas para su consumidor.

            Lo importante es no perder los valores esenciales de la vida, lo que lleva a una sociedad común y no al gran individualismo que está evolucionando –no siendo esto positivo- y que se ve en el día a día. ¿Esto es realmente posible? Es obvio que la respuesta la encontraremos en uno mismo y en los actos de cada uno de nosotros.

 

 

 
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