- Octubre fue un mes muy activo por las elecciones en
nuestra cooperativa. Un período lleno de esperanzas y algunos
desengaños. Desengaños porque me sorprendieron las actitudes de
diferentes personas, posturas que, por cierto, no se relacionan con sus
formas de vida.
- No
me desengañó, sin embargo, alguien a quien tengo un alto respeto
intelectual y calor espriritual: Leticia Grisendi, ex presidenta de
Coopecur. El punto más alto de mi satisfacción, más allá del apoyo
recibido, lo aportaron sus declaraciones en la última asamblea. Ella
supo indicar a los presentes cuál era la verdadera verdad; la única,
contradiciendo de esa manera los dichos que con un fin único y real
utilizó el vecino Horacio Barri.
- Grisendi encendió
una luz dentro de las sombras que caracterizaron a
las acusaciones de un grupo de vecinos con intereses comunes, y con una
procedencia común. Muchos más fueron los vecinos que decidieron dejar
la oscuridad, para seguir la luz que abrió la ex presidenta. Muchos
fueron los que eligieron la luz, lamentablemente algunos pocos
decidieron permanecer entre las sombras.
-
-
- Más
allá de las luces y sombras a las que me referí, en el medio de
ello se despidió de nosotros, al menos físicamente, Susana
Romero. Ella fue, volviendo a la metáfora anterior, una luz que
iluminó a los chicos de Barrio Marítimo. Dos generaciones
recibieron de ella un aporte importantísimo para la formación
del ser humano: la educación.
- Fue
una docente de las de antes, una mujer entregada a su vocación.
Supo ser mi segunda madre en 4º, 5º y 6º grado. Sin duda forjó
una parte importante de mi personalidad, en esos días en que los
chicos se moldean semana a semana.
- Recuerdo,
al respecto, el impacto que provocó en mí el día en que
ingresó llorando al aula. Había fallecido el presidente Juan
Domingo Perón. En ese entonces, no pude entender que ella no
lloraba solamente por su muerte, sino porque en ese momento se
caía un régimen democrático. "Junten sus útlies y vayan a
su casa, se murió Juan Domingo Perón" fueron sus palabras,
quizás la democracia hacía en ese momento lo mismo que nosotros.
- Con
el paso de los años esa imagen fue tomando diferentes
significados, ese día estábamos contentos porque nos íbamos a
casa y a jugar a la pelota. Hoy comprendo que el luto para la
sociedad fue doble, e interpreto también las lágrimas de mi
maestra Susana; quien, a la vez, me estaba educando para el
futuro.