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- La
sociedad argentina está sufriendo una crisis muy grave por la
presencia de los especuladores. Los políticos especulan, también
lo hacen los estadistas, los empresarios, los sindicalistas y los
accionistas de bolsa, y lo más grave de ello es que lo hacen con
el futuro de la Nación.
- Los
políticos especulan con operaciones políticas. De la Rúa se
juega a que la liberación de Menem signifique la debilitación
del Partido Justicialista. Si el grupo político que más votos
consiguió en las últimas elecciones, peleando la cabeza con el
voto en blanco, se fractura, entonces el Ejecutivo Nacional ya no
se notará tan débil. Mientras tanto, el ex-presidente Carlos
Menem especula con que su salida de la quinta de Gostanián le
permita volver a acaparar al justicialismo y patearle el tablero a
quién creía en su libertad como una opción favorable: De la
Rúa. De costado, el duhaldismo especula con que Menem ya no sea
el de antes y que la vinculación con la venta de armas, le juegue
en contra en la opinión pública.
- Los
estadistas especulan con números, pero esos números son vidas,
personas, familias a las que se está deformando. El último censo
sirvió para decir que se hizo, pero no para otro fin. Si se
analizan las preguntas, no existe la subocupación, ni la
desnutrición. Sólo importan los hornos microondas y las
computadoras, saber si los argentinos prefieren el cable o la TV
satelital y si revisan contenidos en las páginas de internet. Los
políticos vuelven a especular, pero esta vez con que el censo
esté hecho de forma que los números no sean tan reales.
- Los
accionistas de bolsa especulan con el capital argentino. Esta vez
la política mira de costado, o al menos su parte formal. Por un
lado, juegan con el nivel del riesgo país, un indicador que se ha
encaprichado en poner los pelos de punta a más de uno. Por el
otro, los mismos accionistas utilizan ese índice para especular y
obtener mayores ganancias, a sabiendas que eso es lo que eleva el
nivel del numerito al que recurren para explicar por qué compran
un bono nacional a mitad de precio.
- Los
sindicalistas especulan con el apoyo de la gente, con los aportes
mensuales de sus agremiados, con cuánto poder tienen a la hora de
arreglar en la mesa grande. Especulan con el hambre de los
desocupados, con el aporte de los piqueteros que piden por una
causa justa. También están los que se apoyan sobre la educación
argentina. Un abismo dista entre los pedidos de los docentes,
aquellos que están al frente de un aula todos los días, y los de
los sindicalistas que los deberían representar. Curiosamente
jamás piden control sobre quienes ofician de "ñoquis de la
docencia".
- Algunos
empresarios especulan con el trabajo de sus empleados y, por
resultado, con el hambre de sus familias. Otros especulan con
vender más para dar más empleo a sus asalariados o a otros
nuevos. Lamentablemente son pocos, y las especulaciones de
políticos, sindicalistas y estadistas les disminuyen el margen de
acción.
- Especulan,
en fin, con los destinos de una Nación, esperando llegar a su
fin. Mientras tanto, Los Otros, especulan con su destino, con la
fecha de cobro, o con la suerte en la grilla de clasificados, con
el hambre de un hijo, o de la familia entera. Especulan con su
destino, pero la diferencia con los casos anteriores es que ellos
son los únicos beneficiados o perjudicados con su acción.