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Fiscal de la Patria
Una ráfaga de aire incontaminado
Cuando estalla la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y Gran Bretaña presionan los aliados para que Argentina participe en el conflicto. Scalabrini Ortiz dirige el diario Reconquista, donde defiende la neutralidad y lanza la consigna: “No os dejéis arrastrar a la catástrofe. Si os empujan, subleváos. Muramos por la libertad de la Patria y no al servicio de los patrones extranjeros”. El periódico no recibe publicidad y sólo vive 41 días. Scalabrini rechaza una oferta de la embajada alemana de financiar su continuidad y el 25 de diciembre de 1939 escribe en el último número:
“Hemos pasado como una ráfaga de aire incontaminado en el irrespirable ámbito de intereses creados de nuestro periodismo [...]. Dijimos en el primer número que Reconquista cumpliría con su deber o moriría. Hacemos honor a nuestra promesa [...]. El viento viene de lejos. Se deforma un poco al superar los obstáculos y sigue siendo viento”.
Scalabrini continúa su campaña por nacionalización de los ferrocarriles. En 1940 publica dos libros: Historia de los ferrocarriles argentinos y Política británica en el Río de la Plata. Mientras tanto, hace grandes esfuerzos por subsistir con su esposa y sus cinco hijos. El 13 de enero 1942 publica en el diario La Prensa el siguiente aviso:
“Caballero argentino, casado de 44 años, con amplias relaciones, estudios universitarios, técnicos, una vasta cultura general, científica, literaria y filosófico, con experiencia general y profunda de nuestro ambiente económico y político, ex redactor de los principales diarios, autor de varios libros premiados y de investigaciones, aceptaría dirección, administración o consulta de empresa argentina, en planta o en proyecto, en los órdenes de la industria, comercial o agrario. Dirigirse a Raúl Scalabrini Ortiz, calle Vergara 1355, Vicente López”.
La política de la "chinche flaca"
En 1944, sir Montague Eddy, representante británico, le propone al escritor ayuda económica a cambio de que cese su cruzada nacionalista. Scalabrini le responde que eso es imposible porque él sigue la “política de la chinche flaca”. Norberto Galasso relata la anécdota en Vida de Scalabrini Ortiz (Ediciones del Mar Dulce, Buenos Aires, 1970):
“Ante el estupor del flemático inglés que no comprendía su respuesta. Scalabrini le explicó cuál era esa política que seguía en su vida. «Usted debe haber dormido en esas pocilgas que se llamaban hoteles. Habrá luchado alguna noche contra los fastidiosos insectos y observado que difícil que es matar a una chinche que todavía no ha chupado sangre, usted la aprieta entre los dedos, la refriega y la chinche continúa como si le hubieran hecho una caricia. En cambio, si la chinche ha comido y tiene su panza hinchada, basta una pequeña presión para exterminarla. Bueno, yo sigo la política de la chinche flaca y por eso que usted nada puede contra mí ni nada puede hacer a mi favor”.
Y luego agrega: «Es indispensable estar limpios de ambiciones y de codicias. Por eso quienes abrirán la senda de los hechos nuevos serán los humildes, los desmunidos, los trabajadores. [...] los que no somos naturalmente ni humildes ni trabajadores sólo tenemos una norma posible: la política de la chinche flaca»”.
Raúl Scalabrini Ortiz muere de cáncer el 30 de mayo de 1959, a los 61 años. Hasta poco antes se ganaba la vida como agrimensor.
Roberto Bardini
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