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CARTA
APOSTÓLICA
ROSARIUM VIRGINIS MARIAE
DEL SUMO PONTÍFICE JUAN
PABLO II AL EPISCOPADO, AL CLERO Y A LOS FIELES SOBRE EL SANTO ROSARIO
Los
recuerdos de María
11.
María vive mirando a Cristo y tiene en cuenta cada una de sus palabras: «
Guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón » (Lc 2,
19; cf. 2, 51). Los recuerdos de Jesús, impresos en su alma, la han acompañado
en todo momento, llevándola a recorrer con el pensamiento los distintos
episodios de su vida junto al Hijo. Han sido aquellos recuerdos los que han
constituido, en cierto sentido, el 'rosario' que Ella ha recitado
constantemente en los días de su vida terrenal.
Y
también ahora, entre los cantos de alegría de la Jerusalén celestial,
permanecen intactos los motivos de su acción de gracias y su alabanza.
Ellos inspiran su materna solicitud hacia la Iglesia peregrina, en la que
sigue desarrollando la trama de su 'papel' de evangelizadora. María
propone continuamente a los creyentes los 'misterios' de su Hijo, con el
deseo de que sean contemplados, para que puedan derramar toda su fuerza
salvadora. Cuando recita el Rosario, la comunidad cristiana está en sintonía
con el recuerdo y con la mirada de María.
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