Nuestra Señora
del Carmen
Carmen viene de
Carmelo, un monte situado en la población marítima de Haifa en el norte de
Israel, en la zona de Galilea. Precisamente, Karmel (Carmen) significa en
hebreo "jardín" y en latín "poesía”.
La memoria de Elías se
guardó siempre viva de modo particular en el Monte Carmelo, donde se eligió
seguir al Dios de Israel. Según el relato, Primer libro de los Reyes, capítulo
18, el sacrificio de Elías, consumado por el fuego que descendió del
cielo, mostró al pueblo que Yahvé era el verdadero Dios.
Allí
se nos dice que las gentes de aquellas tierras de Haifa adoraban en su
amplia mayoría al dios pagano Baal. El profeta Elías, que predicaba los
mensajes del Señor, sin recibir demasiadas respuestas de los habitantes,
les propuso que organizaran conjuntamente un sacrificio a la ladera del
Monte Carmelo, cada uno rogando a su respectivo Dios, para invocar la
lluvia, ya que habían estado 3 años de sequía. En primer lugar lo
hicieron los partidarios de Baal, sacrificando un novillo en medio de
oraciones, pero no obtuvieron respuesta. Inmediatamente Elías y sus pequeños
seguidores cogieron otro novillo y al cabo de pocos instantes cayó fuego
sobre el altar y sonaron grandes truenos. Elías invitó a uno de sus
seguidores para que subiera a la cima de la montaña y desde allí éste le
dijo:
"Una nube pequeña
como la palma de la mano de un hombre sube del mar"
De pronto, el cielo se
oscureció con nubes y viento, y cayó una lluvia abundante. Cabe decir que
algunos religiosos carmelitas y escritores del siglo XIV vieron en la
mencionada nubecilla la presencia de la Virgen. Esto no deja ser una bella
leyenda devocional sin fundamento, ya que faltaban unos 900 años para que
María naciera.
Elías estuvo
disponible para la obra de Dios y enviado a proclamar su palabra. Emprendió
un largo viaje por el desierto, un viaje que lo dejó exánime. Se cobijó
bajo un árbol y pidió la muerte. Pero Dios no permitió su muerte, sino
que lo impulsó a continuar su viaje hasta el monte Horeb. Cuando llegó,
Dios se mostró a Elías, no en los consabidos signos del antiguo
testamento: fuego, terremoto o del fuerte viento, sino en una ligera brisa.
Elías fue enviado nuevamente a su pueblo para continuar cumpliendo la
voluntad de Dios.
El Carmelo era sin
duda, el monte donde numerosos profetas rindieron culto a Dios. Los
principales fueron Elías y su discípulo Eliseo, pero existían también
diferentes personas que se retiraban en las cuevas de la montaña para
seguir una vida eremítica. Esta forma de oración, de penitencia y de
austeridad fue continuada siglos más tarde, concretamente en el III y IV,
por hombres cristianos que siguieron el modelo de Jesucristo y que de alguna
forma tuvieron al mismo Elías como patrón situándose en el valle llamado
Wadi-es-Siah.
A mediados del siglo
XII, un grupo de devotos de Tierra Santa procedentes de Occidente -algunos
creen que venían de Italia-, decidieron instalarse en el mismo valle que
sus antecesores y escogieron como patrona a la Virgen María. Allí
construyeron la primera iglesia dedicada a Santa María del Monte Carmelo.
Desde su monasterio no quisieron crear una nueva forma de culto mariano, ni
tampoco, el título de la advocación, respondía a una imagen en especial.
Quisieron vivir bajo los aspectos marianos que salían reflejados en los
textos evangélicos: maternidad divina, virginidad, inmaculada concepción y
anunciación. Estos devotos que decidieron vivir en comunidad bajo la oración
y la pobreza, fueron la cuna de la Orden de los Carmelitas, y su devoción a
la Virgen permitió que naciera una nueva advocación: Nuestra Señora del
Carmen.
En la Edad Media se creía
que María significaba "estrella del mar", en latín "stella
maris". Desde aquella época, muchos carmelitas han aclamado a María
como la "Flor del Carmelo" y la "Estrella del Mar". Lo
hizo el mismo Simón Stock con esta plegaria que se le atribuye:
"Flor del Carmelo
Viña florida, esplendor del cielo, Virgen fecunda, singular. ¡Oh Madre
tierna, intacta de hombre, a todos tus hijos proteja tu nombre, Estrella del
Mar!.
El nombre de
"Stella Maris" se ha dado también a todos los centros del
Apostolado del Mar de la Iglesia Católica que están ubicados en los
puertos. En el siglo XVIII, cuando ya era muy popular la fiesta de la Virgen
del Carmen en España, el almirante mallorquín Antonio Barceló Pont de la
Terra, nacido en 1716 y fallecido en 1797, impulsó su celebración entre la
marinería que él dirigía. Fue a partir de entonces cuando la marina española
fue sustituyendo el patrocinio de San Telmo por el de la Virgen del Carmen.
En Cataluña,
antiguamente, las chicas rogaban con una pequeña oración a Nuestra Señora
del Carmen para que les encontrara esposo rápidamente, daba igual su
estatus económico, rico o pobre: "Mare de Déu del Carme, doneu-me un
bon marit, sia pobre, sia ric, mentre vingui de seguit". También le
tenían como patrona los ya desaparecidos serenos (policía nocturna) de
Barcelona.
El
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