Puentes de trocha métrica en las afueras de la ciudad...

. MERCEDES .

Eran las 6:30 de la mañana del sábado 18 de mayo de 2002 y nos encontrábamos en la estación Sáenz Peña de TMS. El que está al tanto de los pocos generales que andan actualmente, enseguida se dará cuenta que estábamos por ir a José C. Paz a tomar “El Martita” de la mañana a Junín. Pero éstas eran épocas de “martitas” atrasados y el panorama era desalentador... sosteniendo el maligno presagio me acerqué a la boletería y, antes de sacar pasaje a José C. Paz, pregunté “Disculpáme...¿no sabés si anda el tren a Junín de hoy? --- “Esperá que llamo a Retiro” (me dijo la amable boletera) “No.. está cancelado”... Y yo enseguida me dije por dentro “La p... madre que los parió, me vine a la loma del C... para finalmente ir a Moreno y tomar un TBA a Mercedes!!!”. Lo mas ridículo de todo esto es que para viajar en locales y en subte tengo ya de sobra con la universidad en la semana y encima un sábado otra vez el trajín... bueno, esto no se lo recomiendo a nadie: Sáenz Peña – Retiro con TMS, Retiro – Av. De Mayo con Metrovias, Lima – Plaza Miserere con Metrovias, Once – Moreno con TBA... ¿Es éste un viaje para descansar un sábado?? Noooooo!!!!!!. Recién en Moreno levantamos el ánimo (bajo una llovizna tenue) cuando vimos que nuestra titular era la GT-22 9039 pintada de blanco. El tren (algún día voy a explicar por qué...)  se detuvo en el puente con la CGBA, nuestro destino final del día.

El sonido de la GT se hacía mas leve cuando ya estaba llegando a la ciudad de Mercedes y nosotros parados bajo la llovizna buscando cómo subir al terraplén de la CGBA. Guillermo (fana de la CGBA y el RPB), juraba haber visto un túnel a unos metros al sur del puente metálico sobre las vías del Sarmiento y del San Martín. El se refería a un túnel como el de la CGBA entre Querandí y Castello (¿A que nadie lo conoce???)......

- Vista desde un ccmm Fiat, en el F. C. San Martin -


..."El Puente Secreto"...

CGBA . MERCEDES

Tardamos cinco minutos en caminar seis metros, estaba plagado de cañas y todo tipo de vegetación exuberante. De pronto apareció un contracarril y un puente metálico; no era un túnel pero era verdad... había un puente... 

Oculto entre los yuyos, el puentecito escondía un secreto: por debajo pasaba la vía al intercambio... así lo supusimos al verlo. Por su puesto que debajo ya no hay rieles, pero algún rastrojero dejó sus huellas mostrando un poco de utilidad a aquella abertura sin sentido. 

   

Debo confesar que no era un lugar muy agradable para pasar la tarde, el bosque estaba muy tupido y a lo lejos se escuchaban perros ladrando y gritos de quien sabe que.

Emprendimos huída a Mercedes sobre la vía del Sarmiento. A nuestra izquierda se montaba el intercambio del F. C. Belgrano con el F. C. Sarmiento. Solo se ve una viga transversal, un andén alto típico de intercambio (como el de Salto) y la vía de trocha ancha, inmersa en una auténtica jungla y a su vez, todo rodeado de agua, imposibilitando el acceso para sacar fotos. Aunque lo peor estaba adelante: una especie de villa ó asentamiento ocupaba una construcción ferroviaria (Del FCO) del cual salimos precipitadamente al no ser muy bien vistos.


Pasamos por debajo del un puente carretero y allí vimos un contracarril sobre la vía de TBA. 

A primera vista no tiene sentido ese pedazo de metal allí aferrado, pero observando bien, era el cambio de acceso. El contracarril es el último indicio de aquel trasbordo de cargas hoy desmantelado. 

Una vez en Mercedes, regresamos a Moreno con una RSD39. Fuimos a Retiro (otra vez con los subtes...) y desde allí tomamos el F.V. a Saldías. En el galpón de alistamiento de Belgrano Cargas S.A. actualmente está surgiendo lo que sería la sede “Tapiales” del Ferroclub Argentino, podríamos decir, el segundo después de Rafaela dedicado al F. C. Belgrano. Originalmente la sede sería Tapiales, pero la presencia de una locomotora cedida al ferroclub en Saldías produjo (por la fuerza) tener que utilizar este predio para comenzar las actividades formalmente. 

         6818         

La locomotora en cuestión cedida al Ferroclub es una Fiat Transfer, la 6818. El día que llegamos estaba recién instalada bajo el techo. Durante unas tres horas, estuvimos meta espátula por los tanques de combustible y las guías de las baterías inferiores; sacamos barro de Santa Fe, Santiago, La Plata, Córdoba, y un largo etc... y así, todos sucios y agotados, llegamos a casa luego del supuesto sábado de descanso y relax... ja ja ja, hicimos más que en toda una semana, y como no nos quedamos conformes, el lunes 17 de junio, partimos por la mañana con la camioneta y las bicis a las afueras de San Miguel del Monte...


 

. MONTE .

Apenas llegamos a Cañuelas, estaba partiendo una C-22 hacia Casares con 25 tolvas de Lomaser. La seguimos unos kilómetros y la vimos pasar... cumplido. Seguimos viaje hacia Monte. Dejamos la camioneta en una estación de servicio a unos Km del PAN del PBA, sobre la ruta 3. Bajamos las bicis y emprendimos el trayecto hacia el puente del PBA sobre las vías del F. C. Roca, unos kilómetros al este de la ciudad de Monte. El acceso por caminos hacia el puente, sin ingresar en propiedad privada, es imposible. La única forma de llegar es sobre las vías de FR, y un buen rato de caminata.

El puente cerrado del PBA es increíblemente largo, imponente... majestuoso. Creo no conocer un puente tan largo como este sin ninguna columna de refuerzo, solo ví unos del RPB pero en fotos.

Alrededor hay unas viviendas de campo (no confundir con las que vimos en Mercedes) y unos galpones con cosechadoras y otras maquinarias de campo.
Pasamos un rato subiendo y bajando el terraplén, imaginando pasadas de inglesas, comentando el clásico “Que espectacular que hubiera sido” y demás lamentos propios de los nostálgicos de la trocha angosta en Buenos Aires. Como dato curioso y novedoso de este lugar, pudimos observar que una topadora de la municipalidad, unos días antes había robado balasto del terraplén para rellenar caminos inundados de los alrededores.
Nos pareció increíble como tuvo que hacer esa topadora para subir por una rampa tan pronunciada, ya que el robo de balasto se sucedió durante unos 100 mts. bien pegaditos al puente, incluso en la foto se ve claramente el balasto removido. Lamentamos haber tenido solo dos fotos para este viaje, por lo que no pudimos registrar todo ese desastre.

Ya en horas de la siesta, partimos hacia Berra, estación del Provincial ubicada al norte de San Miguel Del Monte. Para llegar en bicicleta, debimos ingresar a un campo privado, pero el camino estaba muy alejado del casco de la estancia, por lo que no hubo complicaciones. Pedaleamos un rato y llegamos al límite del camino con una tranquera. Pasamos por  encima del alambre y seguimos viaje, siempre pegados al terraplén del PBA, que cada vez se achicaba más. Hicimos unos 500 mts. sobre un camino de tierra y de pronto notamos que éste se montaba sobre el terraplén del PBA. Incluso había chapas acanaladas haciendo de puentes improvisados donde originalmente se encontraban las alcantarillas. Avanzamos por este camino hasta toparnos con la ruta provincial Nº 41. Del otro lado se encontraba Berra. Ingresamos al pueblo por el lado izquierdo, en donde se encuentra el edificio de la estación.

Ingresamos al andén y enseguida salió una mujer, mirándonos con las mismas facciones del perro que nos ladraba desde el interior del edificio. “Andamos sacando fotos al ramal por que nos gustan los trenes” (¿Cómo? pensó la mujer). “Y de donde vienen chicos?” – “Venimos de Bs.As.” – “Ah sí? ¿Y en bicicleta? No puede ser” – “Nó, venimos de Monte”... Bueno, costó un rato hacerle entender a la mujer que estábamos haciendo arqueología ferroviaria. Luego nos enteramos que en el poblado hubo una serie de asaltos, justificados por estar pegados a una ruta. Es de público conocimiento que últimamente en el campo hay mucha delincuencia, vinculada directamente con las rutas; son escapadas rápidas, como ocurre en Pergamino. Ese era el porqué de la desconfianza de la mujer y el resto de la familia que, desde adentro, contemplaban con mosqueo nuestra imprevista presencia. Todo se aclaró al salir el señor Papa, marido de la señora, ex ferroviario del PBA, CGBA y FCM, quien en seguida, al escucharnos dialogar, notó que era absurdo pensar que éramos extraños. Tuvimos una entretenida charla durante media hora sobre ramales y anécdotas del “Mirland” (Según Papa), el PBA y la CGBA. Este hombre nos describió un supuesto “ramal incógnito” del Ferrocarril Midland, que partía unos metros antes de llegar al empalme Plomer con la CGBA, viniendo de Elías Romero, e ingresaba a un Frigorífico de allí. La peculiaridad era que solo entraban dos o tres vagones, los cuales eran empujados por bueyes.

Terminamos la charla y nos despedimos, evitando que la noche nos enganche en este inhóspito lugar. Regresamos a la estación de servicio por la ruta 41, cruzamos la vía de FR, tomamos la 3 y volvimos a casa, planeando nuestro próximo viaje de arqueología ferroviaria, para más adelante. Al mismo tiempo se escuchaba a lo lejos el motor de una GT-22 de FR y... no nos decía nada, estábamos con el espíritu en la trocha angosta de Buenos Aires, y recapacitamos que es un sentimiento inevitablemente fuerte. Sabemos que al ratito se pasa y nos morimos por estar arriba de esa GT. Es aprender a negar que lo bueno ya pasó... pero sabemos que aquello fue bueno por que en parte lo vivimos...


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Revisado: 18 de Enero de 2003 .

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