
Salidas de Verano...
Viaje a Quequén y Necochea
- PARTE 1 -
INTRODUCCIÓN y PANORAMA DE ILUMINACIÓN:
El 6 de Marzo Viajamos a Quequén en el tren de pasajeros de Ferrobaires. El horario de salida era 22:15 desde Plaza C. Recién 21:35 salió el “Bahía” vía Pringles (único que quedaba en la semana) sin restaurante. La espera en Plaza C. fue muy interesante y con motivo indiscutible: La U-13 6022 con motor Alco estaba armando el tren. Ya que nuestro tren iba también a Pinamar, teníamos la esperanza de que la 6022 pudiera ir a Quequén, pero el fuego que despedía por la chimenea hacía renegar al personal de conducción que repetía “__esta máquina no sirve para nada__”.. El tren se armó en el andén 13 y los coches a Quequén estaban atrás de todo. La formación constaba de la GT 9084, Bandeja automovilera, coche FCT, primera, pullman, restaurante, primera y turista. Nos acomodamos en primera clase violando la ley (tur.) y comenzó nuestro viaje con unos 10 minutos de retraso. Como siempre las luces del coche tenues, casi tenebrosas. El primera estaba colmado por un contingente del Pami, más un tipo medio borracho, su hijo, un cocinero, un ladron, su mujer, su amante y al final nosotros. Gustavo Bonetto (compañero de este viaje), se veía deseoso de que las luces al fin se quemaran. Resulta que cuanto más velocidad tomábamos, el coche se comenzaba a iluminar completamente, haciendo incomoda la vista hacia fuera. Parece que sus deseos se cumplieron, ya que a la altura de Brandsen, lo que parecían ser “flashes” de los ancianos, eran las luces que se quemaban en cuestión de un minuto tras varios destellos. Fue entonces que el coche quedó a oscuras por completo. Recuerdo que no podía ver a Gustavo, que estaba sentado al lado mío, eso era oscuridad total. La luna nueva todavía no había salido. Nos detuvimos 10 minutos antes de entrar a Altamirano por motivos X. Esta era la primera vez que hacía la vía Mar del Plata de noche "ascendiendo". El panorama nocturno del campo visto desde adentro del coche sin luces es fantástico, el que no disfruta de eso no le encuentra sentido a la vida. (es mi punto de vista ¿no? Exagerado por su puesto).
LA
GM GT-22 9084 VUELA!!!
¡¡¡La 9084 vuela!!! Al fin descubrí la locomotora mas rápida de la UEPFP. Salió la luna nueva con un hermoso color rojizo, que se fue perdiendo de a poco. Llegamos a Dolores en un respiro, luego de 2 horas 45 minutos. Pasado un rato más de viaje, arribamos a Gral. Guido, en donde se fraccionó el tren. La bandeja, el local y el primera se fueron con otra GT a Pinamar y la 84 quedó para nosotros a Quequén. El pueblo era silencio absoluto, tapado por el sonido de las GTs, más el “taco” de otra GT que iba a Bs.As. (cruzada en Guido). Esperamos un ratito (estábamos adelantados) y salimos hacia Maipú. Subieron tres personas y allí se acabó la joda, el guarda nos mandó al turista. Claro que los asientos ya estaban reservados y ocupados de a tres como cama. Me fuí al fondo, al ojo de buey (sin vidrio) a ver nuestro empalme hacia Ayacucho. A la derecha veía la vía a Mar del Plata. Luego de recorrer 50 metros en curva, se acabó la vía buena y entramos al fantástico mundo del “ramal argentino”.
ADENTRADOS EN EL RAMAL:
Decidimos mudarnos del
incómodo asiento turista de dos que nos correspondía y alojarnos oficialmente
en el ultimo estribo con el ojo sin vidrio ni acrílico. La vista era estupenda
y, sacando conclusiones, es la mejor vista para conocer un ramal, exceptuando la
cabina de una locomotora. Pasamos por el primer pueblo fantasma: Labarden, luego
Fair, aquí había una luz prendida a 30 metros que iluminaba varios Km. a la
redonda. En ninguno nos detuvimos. Seguíamos a una velocidad de 35 Km/hs con un
traqueteo parejo de rieles cortos y livianos. Gustavo recordaba su viaje
anterior a Quequén por vía Mar del Plata. Había ido desde Mar del con la 6022
(la de ayer en Plaza C.) y también había hecho el viaje por vía Las Flores. 
En viaje por las pampas desoladas de Ayacucho, cerca de las 2 de la madrugada, tomamos una curva leve de unos 100 metros, de pronto otra más brusca y nos enderezamos: Antiguamente éste era el cambio del ramal que venía de Chas, esa curvita cerrada era el cambio agarrado de talón. Apenas en la oscuridad vislumbramos un especie de cabin, pero muy a oscuras. Otra vez curva y contra curva muy leves e ingresamos a Ayacucho. La estación se conserva bien y hubo un poco de movimiento de pasajeros que descendieron. Me atraía el hecho de saber que es una ciudad que tiene servicio de trenes desde hace pocos años tras el cambio de rutas de UEPFP. Ahora cuenta con el tren de Tandil y el nuestro. Tren despachado y salimos lentamente, el personal de conducción debe bajar a hacer el cambio hacia Balcarce, las agujas están dispuestas para la principal, hacia Tandil (¡esto es burocracia pura!). Finalmente dejamos las agujas listas para el tren “imaginario” de FR a Tandil. Una vez más, como en Ayacucho, abandonamos la vía principal y tomamos un ramal.
NUEVA RUTA: AYACUCHO - SAN AGUSTÍN:
La vía está en mejores condiciones que Maipú – Ayacucho, y prevalece el balasto abundante, la velocidad mejoró a unos 50 km/hs. Alejándonos de la ciudad notamos que alguien había puesto piedras en la vía. Pero tras haber pasado la primera estación, las piedras seguían... ¿Quién podría haber caminado tantos kilómetros poniendo piedras cada 500 mts. solo por diversión? De a rato nos sentábamos en el piso para descansar las piernas... ¡hay que bancarse 6 horas parado! En las partes desoladas sin estaciones, hablábamos de viajes pasados, de proyectos, y un sin fin de temas. Los aficionados tenemos la particularidad de no cansarnos jamás de hablar de trenes. Yo hacía proyecciones de la triunfal llegada a Balcarce “la estación mas importante del ramal”.
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Tras pasar sin detenernos en las fantasmagóricas San Ignacio, Ramos Otero y Bosch, llegamos a Balcarce: ...¿Cómo podría definirla?... Pocas veces había visto una imagen tan triste como esta, y eso que anduve por todos lados y tomé casi todos los trenes de UEPFP. Ni una luz, las ventanas selladas con tablones, el pasto crecido, un silencio absoluto, NADIE esperando o bajando del tren.... no sé para qué paramos realmente. ¿Eso es Balcarce? (pensaba) Sí... increíble pero real. Salimos de ese cementerio y pasamos de largo por una hermosa estación en curva: Los Pinos. Ya a esta altura del viaje, habiendo visto como el balasto se amontonaba casi sobre el riel sacamos la conclusión de que no era verdad lo del “señor que ponía piedras cada 500mts”, solo eran piedras que se acumulaban y con la vibración del tren se apoyaban en la vía, luego mordidas por las ruedas. SAN AGUSTÍN, TAMANGUEYÚ y QUEQUÉN: Intenté en vano dormir en el piso del estribo. Estaba mas frío a medida que pasaba la hora. Segundo lugar más esperado de la noche: San Agustín (Empalme A Mar del Plata). El cielo a lo lejos comenzaba a cambiar los tonos oscuros a azulados y celestes. A la derecha se alejaba la vía a Mar del Plata tras dejar unas 6 personas en este apartado pueblo que de un día para el otro contó con el ferrocarril como medio de transporte luego del cierre de la vía Las Flores. En la playa de cargas había unas veinte tolvas de FR. Seguimos nuestro lento peregrinar hacia el Empalme Tamangueyú (Km. 458). Ya estaba bien claro y nosotros todavía mirando por el Ojo de Buey. Habíamos pasado toda la ruta nueva del la UEPFP despiertos y parados. A nuestra izquierda aparecía de a poco la vía que viene de Tandil. Las agujas del empalme Tamangueyú deben apuntar siempre a Tandil por orden de FR. El personal de conducción debió bajar nuevamente a hacer el cambio manual para dejarlo dispuesto a Tandil a pesar de que la vía principal sigue a San Agustín. Paramos “simbólicamente” para saludar al personal de la estación pero no subió ni bajo nadie. Solo quedaba Pieres para llegar a Quequén. En esta parte bajamos la velocidad a 25 km/hs a excepción de algunas partes en donde había balasto, solo un kilómetro y luego seguía la tierra. Los pasajeros, cansados del viaje, se apresuraban y se amontonaban en el estribo, un poco exagerados... faltaba media hora para llegar. Quequén no es “la gran terminal”. Solo es una estación intermedia antes de llegar a la antigua Necochea. Llegamos con 5’ de retraso. El contingente del Pami era esperado por un micro y 2 ó 3 taxis aguardaban algún cliente. Una tormenta amenazadora acechaba desde hacia rato... por San Agustín. Nosotros tomamos el colectivo hacia la estación Necochea. Pasamos un puente colgante y a lo lejos vimos los pilares del majestuoso puente ferroviario...
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LA ESTACIÓN NECOCHEA Y SU PUENTE DE ACCESO: Gustavo me había comentado sobre la existencia del puente cortado, por mí, ni hubiera ido a ver la vieja estación, pensé que sería lo mismo que Quequén. Bajamos del bondi y caminamos unas 7 cuadras. Conocí entonces la imponente “Necochea”. Hay tantas cosas que me llamaron la atención... los paragolpes al final del andén sin espacio para librar la locomotora, el andén larguísimo (unos 200mts.) y en curva, la vista en altura de una parte de la ciudad, y por su puesto... el puente de acceso a Necochea sobre el Río Quequén. ¿Cómo sería el pedazo que falta? Al parecer había más y más pilares.... pero verdaderamente es una deducción. La parte de los pilares del lado de Necochea forman parte de una propiedad privada, el club “A. Del Valle”. Del otro lado es un campo privado y el acceso es dificultoso. El lugar desde donde sacamos las fotos (mientras llovía) era parte de la playa publica, cercana al "casco" del puente sobre la ruta, lado Necochea, mas no nos pudimos acercar. Quedé impresionado al ver una obra de semejante envergadura en esta parte de Buenos Aires. Los galpones de locomotoras fueron tomados por la municipalidad en donde hay equipos viales y, como si esto fuera poco, la estación está ocupada por una oficina también de vialidad. ( Continua en PARTE 2 ) |
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