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" Por vía Ranchos "
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. Introducción .
En vísperas de la llegada del 2003, un tren con vagones portacontenedores descarriló sobre el puente del Río Salado, a un par de kilómetros de la localidad de Gorchs, sobre el ramal Cañuelas - Las Flores. La magnitud del accidente, que involucró a la estructura del puente, fue tal que obligó a suspender el tráfico de trenes por tiempo indeterminado.
. "Cambio de planes" .
El viernes 3 de enero del nuevo 2003, en horas de la tarde, me estaba preparando para ir al centro a hacer algunos trámites. Se me ocurrió entonces, antes de salir, revisar mi casilla de e-mails. Me bastó leer un mensaje para que cambiara repentinamente todos mis planes: El tren a Bahía Blanca de esa noche, para evitar la zona del accidente, IBA A CORRER POR LA VÍA RANCHOS !!!
Salí al centro volando a hacer lo que tenía que hacer y pasé por Plaza a averiguar si era seguro que el tren iría por Ranchos. Me dijeron que sí, pero que no había pasajes y que tampoco iba a poder sacar de parado, “es imposible viajar”. Me agarré la cabeza. Pero como es sabido que algunos empleados de Ferrobaires son totalmente incompetentes, sospeché que si regresaba a la noche, iba a poder conseguir pasajes. Y así fue.
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"VÍA RANCHOS" - Breve reseña
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. Momentos de tensión .
Llegué a Plaza Constitución exaltado a las 20:40. Agarré un par de hojas de un cuaderno y me adelanté a anotar las estaciones que hay entre Altamirano y Las Flores, para testimoniar los horarios. Compré un pasaje de Turista a Olavarría de parado. Sinceramente no me importaba lo más mínimo como viajara, el asunto era tomar ese tren sí o sí, ya que estas ocasiones se dan una vez en la vida. Ingresé al andén 14 y allí me sorprendí al ver la formación: contra el
paragolpes, cinco Primeras, luego dos Turistas, tres Primeras, el Restaurante, un Dormitorio, dos Pullman y la GT-22 9066 a la cabeza. Catorce coches,
un trenazo!!!. En el andén 13 había un centenar de personas despidiendo a un contingente de chicos que viajaba a Tornquist, en los tres primeras de adelante. Yo viajé en el estribo de uno de éstos, al lado del restaurante. Un auxiliar de la unidad les decía alegremente “se van a divertir, van por vía Ranchos je je je”. Yo ya estaba ansioso por salir. |
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Con más de media hora de atraso, siendo las 21:43, partimos de Plaza Constitución, y desde el andén 13 se escuchó un especie de “¡¡¡GOOOOL!!!” de los padres y hermanitos de los chicos, que se despedían con un entusiasmo grandioso, pocas veces visto. Con todo, se me erizó la piel, sentía que estábamos por salir hacia una gran aventura.
Me tocó viajar con un comisionista de Olavarría y con un policía de la federal que trabajaba en la división ferroviaria (viajaba en el ramal Victoria - Capilla). El tipo era de Bahía y se dirigía a su ciudad natal para estar en el cumpleaños numero cincuenta de su mujer. No pude evitar contarles qué cuernos estaba haciendo yo ahí con una cámara de fotos y un anotador.
Todo iba bien, ya habíamos pasado Temperley, pero de pronto, miré por el ojo de buey y por un instante se me paró el corazón... la vía Glew se alejaba a mi izquierda... ¡¡¡No puede ser!!! ¡¡iríamos por Monte... ¡¡NOOOO!!!!!... ¡¡OTRO VIAJE POR MONTE NOOOO!!! Pero no!, me llevé un chasco, era la vía a Bosques, que tiene esos malditos postes de catenaria.... me hizo confundir... qué susto, ¡que los parió!, ya me estaba tirando del tren!!!.
El buen tiempo nos acompañó toda la noche. Pasando Alejandro Korn, ya había un carguero de Ferrosur esperando cruzada para tomar la vía contigua al “electritrucho” de Metropolitano. De allí en más, tomamos velocidad y, tras pasar raudamente Domselaar y Brandsen (en donde cruzamos el tren que venía de Mardel), alcanzamos Altamirano, siendo las 23:10. Hasta aquí, más que ver un dormitorio por esta zona, todo era normal.
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. Viaje hacia lo inexplorado .
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El personal de la 9066, lentamente y con cuidado, movió la formación hacia la vía contraria, y desde allí, una simple aguja nos dispuso a tomar la oscura vía Ranchos. “Todo lo que pasara de aquí en adelante no sería responsabilidad de la empresa”...
El ramal se desprende en una gran curva que deja al tren mirando hacia el oeste. Enseguida, sentí el primer indicio de la vía Ranchos: Las ramas de los árboles y cañaverales golpeaban ferozmente contra los vidrios y pasamanos del coche. Fue imposible asomarme por la puerta, ya que corría peligro mi integridad física. Comenzamos a desfilar a unos 25 Km/h.
A las 23:45 llegamos a Ranchos. La gente salía de sus casas conmocionada a saludar nuestro tren. Había chicos, ancianos, gauchos... todo el mundo. Bajamos la velocidad pero no nos detuvimos. Cuando pasábamos los pasos a nivel, se levantaba una polvareda memorable, generando un clima de estremecimiento en el pueblo. El paso por Ranchos fue fugaz, ante la mirada intrigada de sus habitantes. A su vez, muchos pasajeros ya habían notado que estábamos circulando por un lugar inusual, teniendo en cuenta que a casi nadie se le había avisado previamente el cambio de ruta.
Once minutos después de la medianoche, pasamos por Villanueva, y al ratito llegamos al puente sobre el Río Salado. Allí había una paradita llamada “Río Salado” (en el extremo este del puente), del que solo quedan las ruinas. Pasamos muy lentamente la estructura metálica de varios tramos, con baranda baja en arcos. Después, nos esperaba un túnel de cañas que azotó sin piedad las paredes del coche. Me daba la impresión como si alguien estuviera detrás de la puerta golpeando para entrar.
. General Belgrano .
A las 00:30 llegamos a General Belgrano. Otra vez como en Ranchos, la gente estaba afuera mirando el paso del tren. Pero aquí había mucha más gente, puesto que a escasos metros de la estación había un recital en vivo y varios boliches abiertos. Entramos por vía segunda hasta el paso a nivel sur. A lo lejos se advertía la luz de un tren de Ferrosur. General Belgrano estaba a punto de ser escenario de una cruzada de trenes muy particular, algo así como un hecho insospechado hasta para mí, que era conciente de lo que ocurría.
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Hacía diez minutos que estábamos parados y no pasaba nada. Entonces bajé, caminé hasta la locomotora y una vez ahí supe cual era el problema: Nuestro tren era tan largo que no libraba la cruzada con el carguero de Ferrosur, que aguardaba a unos 50 Mts. A simple vista había una solución; simplemente debíamos ingresar a una vía de escape (que luego supe que empalmaba con la principal, con el que llamaremos "cambio muerto") para librar los últimos dos coches que tapaban la principal, en el lado norte. El hecho era que esa vía de escape estaba sin uso desde hace décadas y no era seguro ingresar ahí con una locomotora tan pesada como la GT-22... ¿Qué habría debajo de la tierra? ¿Estarían todavía los rieles???. Los maquinistas, sin conocer la zona, pensaban que “eso” era una trampa de vía, pero yo caminé unos metros y, al ver un corazón, les advertí que se trataba de un cambio. De todas formas les recomendé no pasar, de esta manera todo se complicaría más, por ende, pasaríamos varias horas en General Belgrano. Y así fue que entre pito y flauta, se hizo la Una de la mañana. Se había arrimado mucha gente a la locomotora, ya que la misma estaba bloqueando el paso a nivel. Al ratito, la 9053 de Ferrosur se acercó al paso a nivel, en donde bajó el personal de conducción. Revisaron las agujas de la “vía de escape”. Yo les insistía “se van a caer si entran...”. Convencidos de que meterse implicaba un riesgo, decidieron hacer una maniobra faraónica... |
| - La 9066 de Ferrobaires empujó el tren de pasajeros unos metros hacia atrás, hasta dejar sobre la vía principal los dos últimos coches, en el extremo norte de la estación. - Un guarda subió a esos últimos dos coches, ya que fueron desacoplados ¡¡con la gente arriba!!. - La 9066 se llevó los doce coches que quedaron nuevamente hacia la vía segunda. - La 9053 pasó por la estación con su largo tren (tolvas y contenedores) y acopló de frente a los dos coches que estaban solitos en la otra punta. - Una vez acoplados, los empujó unas dos cuadras hasta librar los cambios del “sur” para que pudiera salir nuestro tren de pasajeros que esperaba en vía segunda (aunque yo, imagínense... estaba en los dos coches del improvisado “carga con coche”). - La 9066 se llevó los doce coches casi un kilómetro hacia Chás. - La 9053 regresó con el “mixto” a la estación, y una vez que los coches sobrepasaron los cambios “sur”, los empujó y los dejó en vía segunda. - Otra vez, el carga retrocedió, atravesó la estación por vía principal y por fin se fue para Altamirano. |
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- ¿Carga con coche? No, ¡es la super cruzada de Belgrano! -
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“SUPER MANIOBRA 20-03” |
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Antes que el carguero haya dejado los coches en vía segunda, yo ya estaba abajo tomando una cerveza con unos flacos de Belgrano. Miraba cómodamente las maniobras de la 9053 sobre vías frágiles y poco confiables. Los pibes me preguntaban a donde iba, y por qué estábamos pasando por su ciudad. En pocas palabras les dije “disfruten ahora que esto es muy casual”. Detrás de una puerta alta de madera (muy antigua), sonaban temas de Los Piojos. “¿Fumas?” (me dicen) “No, no fumo más”. Tenía tanta sed que la cerveza me parecía un milagro. Lo gracioso fue que los flacos estos pensaban que yo tenía que ir corriendo a subir a los dos coches, porque creían que la locomotora de Ferrosur ya se los estaba llevando marcha atrás hacia Chás definitivamente, pero en realidad aún los estaba arrastrando para empalmar el cambio sur y dejarlos en vía segunda. Yo les expliqué como iba a ser la maniobra, pero el chabón (que estaba medio dado vuelta) me decía “tomate un trago más que lo vas a necesitar para correr el tren”...
. "Nada" con coche en Belgrano .
Dos de la mañana. Silencio. Dos coches de primera, oscuros, esperaban en General Belgrano que un tren los venga a buscar. A lo lejos la luz de un telémetro se esfumaba entre la maleza profunda. Dentro del coche, ciento y pico de pasajeros prácticamente en estado de shock agudo. Yo, disfrutando a pleno un viaje magnífico. Me despedí de los nuevos amigos de Belgrano y me acerqué al cambio “sur”. Tomé la palanca y dispuse las agujas hacia la vía segunda. Recién a las 02:35 apareció peligrosamente entre la oscuridad el tren, con un primera haciendo de “Push Pull” y el guarda con la linterna haciendo señas. Le dije “dale derecho nomás” y se dio cuenta que ya estaba hecho el cambio. Finalmente, a las 02:43 partimos de General Belgrano, luego de haber estado más de dos horas haciendo maniobras.
. Último tramo .
Me reencontré con mis compañeros de estribo y les conté más o menos lo que había pasado. Se me ocurrió entonces ir al restaurante para preguntarle al guarda donde sería la cruzada con el tren que venía desde Bahía Blanca. “...Mira... mejor bajáte en Las Flores por que el otro tren ya pasó Hinojo...” (dijo el guarda). Ese tren, que venía por vía Pringles, iba a ser el que me permitiría regresar a Buenos Aires y fotografiar la vía Ranchos de día. Me aguardaban unas largas horas de espera en Las Flores... ¡¡Solo!!!. En el RA me encontré por casualidad con un compañero de la UAI de otra comisión. Iba a Laprida (a dedo desde Olavarría) a un recital de unos amigos. Me limité a decirle que iba a Las Flores a “casa de unos amigos” ja ja ja!!!.
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Recién a las 04:20 llegamos a Las Flores, con cuatro horas veinte de retraso. Este era el fin de la aventura, ya que empalmábamos con la ruta habitual del “bahía”. Sin más que ver, bajé, y el tren enseguida partió. Quede allí, en la inmensidad de la nada... debajo del refugio. Me acosté en el banco de la estación, en compañía de la C-22 2001 que dormía junto a la Takraf. Me dolían las piernas, había estado parado mucho tiempo y había caminado bastante en Belgrano. Entrecerré los ojos y traté de descansar un rato, no quería dormirme en el viaje de vuelta. Detrás del alero ya se notaba el celeste del cielo, estaba surgiendo el amanecer de un día despejado y tranquilo. Pronto apareció personal de Ferrosur y pusieron en marcha la 2001. “Vamos al puente del Salado” (me dijo el maquinista). Les conté sobre mi viaje y me comentaron que ya el lunes iban a empezar a pasar trenes de carga con locomotoras en ambos lados para cruzar el puente (una empuja y, sin cruzar, del otro lado otra engancha, evitando pasar con locomotoras).
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En el andén 1 encontré un cartel que indicaba por la vía que circulaba el tren. Por su puesto que decía “vía Cañuelas”, ya que nadie jamás lo había cambiado. Me tomé el trabajo de levantar la bisagra oxidada, bajar el cartel “vía Cañuelas” y subir el “vía Ranchos”, aunque de nada sirviera. Saqué pasaje a Plaza Constitución. Lástima que el guarda ni aparecería en el viaje. Un paisano comentaba a sus mujer “y... bue... vamos a conocer un ramal nuevo...”. |
A las 06:10 se empezó a escuchar a lo lejos, un motor de GT. Era “el bahía” que estaba llegando. La 9089, un Furgón, la 9080, un Turista, cinco Primeras, el Restaurante y dos Pullman. Otra formación bastante rara.
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. Regreso a la vía Ranchos .
- EMPALME LAS FLORES NORTE - |
Partimos a las 06:22. El tren abandono el riel pesado y el balasto de piedra para sumergirse en un acopio de yuyos, polvo y ramas. Tomamos una curva con un peralte un poco exagerado hasta cruzar la ruta 3. Me senté en el primer turista, al lado de la 9080. La formación ofrecía varias ubicaciones libres, ya que en siete coches había lugar de sobra.
A las 06:55 pasamos raudamente por la estación Rosas. Veníamos a una buena velocidad, a la altura del Km 185 íbamos a 65 Km/h., y para mejor, corriendo una carrera con un Taunus al que le ganamos con facilidad. Cada persona que nos veía (hasta las vacas), mostraban cara de asombro. Llevé la ventanilla abierta, y gracias a un novedoso sistema de “aviso de rama”, no me golpeé con ninguna de ellas. El sistema era una campanita de doce golpes “tin tin tin tin tin tin tin tin tin tin tin tin”, ...que en la practica no era más que una rama golpeando la baranda de la 9080!!!.
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- E S T A C I Ó N R O S A S - |
A las 07:13 pasamos por Newton. Este lugar me llamó bastante la atención, desde antes de conocerlo, de verlo en los mapas. A la noche no había podido distinguirlo entre la oscuridad, pero ahora sí. Lástima que pasábamos tan rápido, apenas sacaba la foto y ya estábamos en el campo de nuevo. Veinte minutos después hicimos paso por Chás. Del empalme no quedó nada, y apenas si se distingue el terraplén de la vía a Ayacucho. Desde Chás a General Belgrano fuimos aún más rápido. Algunos dormilones se despertaban y, los más vivos, notaban que estábamos desviados. Otros preguntaban, sospechando. Yo entonces cerré los ojos e hice como si me despertara ocasionalmente para imaginar cual sería la sensación si a mi me ocurriera. No hubiese tardado ni tres segundos en darme cuenta que estábamos yendo por un ramal secundario!!!!.
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- ESTACIÓN N E W T O N - |
- ESTACIÓN C H Á S - |
A las 07:55 paramos en el “cambio muerto” de General Belgrano. Me acerqué a la locomotora. A lo lejos, esperaba un carguero de Ferrosur. Noté que los maquinistas estaban confundiéndose “fiero”, puesto que pensaban que el “cambio sur” era el “cambio muerto”. Me metí en la discusión y les dije “No muchachos, el cambio que se usa está a 200 metros, es igual a este pero esta allá!!!”. Como no me creían mucho, me acerqué corriendo al “cambio sur” y les hice señas. Se acercaron y allí vieron que les estaba hablando en serio. Aproveché y le saqué un par de fotos a la 9089 con el cartel de General Belgrano.
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- "EL CAMBIO MUERTO". 4 de enero de 2003, General Belgrano (Sud) -
- La 9089 en GENERAL BELGRANO - |
Otra vez les hice el cambio y puse sobre la aguja abierta una estaca de madera, para evitar sorpresas, ya que el índice de confiabilidad de estos cambios en bajísimo, y diría que... no aprobaron las normas ISO9001. Una vez en vía segunda, pasó la 9052 de Ferrosur con un sin fin de contenedores.
Entre caminata y caminata por la estación reparé que, en los coches, había muchos vidrios astillados por los golpes de los árboles. Eso demuestra lo descuidado que estaba el ramal antes de esta reactivación provisoria. La vía Ranchos siempre debería tener un mantenimiento básico, puesto que por un asunto estratégico, sirve de atajo en estas ocasiones. Lo mismo para la vía Alvear, que por estos días también sirve de alternativa. En alguna ocasión, y por accidentes ocurridos en la vía Ezeiza, el tren a Bahía circuló por Temperley - Haedo - Merlo - Lobos - Cañuelas, dando una vuelta descomunal.
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- El tren de Ferrobaires se detuvo en vía segunda. A lo lejos, la luz de la 9052 de Fr. -
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Recién a las 08:29 partimos de General Belgrano, habiendo entrado a la vía principal por el cambio sur (marcha atrás). Pasamos peligrosamente un par de pasos a nivel por donde los vehículos circulaban tranquilamente sin siquiera echar un vistazo si venía un tren. El policía que había viajado con migo esa noche (de ida) me comentó sobre un paso a nivel, para él “maldecido”... un especie de “Esteco” pero en paso a nivel... “Era el paso a nivel Calderón, con la vieja ruta tres y la vía Pringles. Entre el 1 y el 8 de enero de 1970, hubo allí 14 muertos por diferentes causas y razones. El ferrocarril hizo esfuerzos terribles para mejorar la visibilidad, incluso compró un boliche que había a unos metros simplemente para demolerlo, pero de nada sirvió. Finalmente fue anulado”.
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- 9052, cruzando en Gral. Belgrano - |
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- P u e n t e s o b r e e l R I O S A L A D O - |
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- R í o S a l a d o - (Foto: Gustavo Bonetto) |
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- E S T A C I Ó N R A N C H O S - |
A Ranchos lo desfilamos bastante ligero y en medio de una amplia polvareda. Luego de la curva hacia el norte (que deja las vías pegadita a una de las calles), cruzamos un par de pasos a nivel con la bocina colgada, pero siempre sin bajar la velocidad. Parece que los tipos estaban un poco apuraditos, con decir que a las 09:31 ya habíamos pasado Alegre. Desde esta última, nos esperó un largo trecho hasta la curva de Altamirano.
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- ALTAMIRANO -
- Empalme con la vía Mar del Plata -
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PRINCIPAL DEL SATÉLITE FERROVIARIO /// CÚMULOS NIMBOS /// E-MAIL
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