Una experiencia entre Calama y Chuquicama

Me descontrolé...

"Tiene grandes ojos rasgados y amarillos, pelaje gris y se para en cuatro patas. "En ese momento me descontrolé".

"Después que dejamos la criatura, vimos de nuevo las dos luces amarillas, pero esta vez iluminaron toda la carretera, antes de desaparecer", dice parte del impactante relato de dos socias del Club de Leones "Helen Keller", que se toparon con un ser desconocido, cuando recorrían la ruta Calama - Chuquicamata.

Tal como se anunció ayer, este Diario obtuvo en forma exclusiva, la intrigante experiencia de las dos pobladoras, quienes solicitaron el anonimato para evitar contratiempos.
 

Así fue

Aunque no pensaban quedarse más allá de la medianoche en la ceremonia de cambio de mando de la institución, regresaron a la una treinta de la madrugada, a la capital loína. "Cuando llegamos a la garita de Chuqui, un Carabinero controlaba un vehículo, seguimos de largo.

Más o menos a la altura de la Puerta Cuatro, la conductora hizo cambio de luces a dos "focos" intensamente amarillos, ubicados a poca distancia. "El otro auto iba como a media cuadra del nuestro, hablábamos de Dios, en onda cristiana, empecé a disminuir la velocidad, porque las bolas seguían estáticas, pensé en un auto o bicicleta detenida".

Poco a poco los nervios se apoderaron de la dueña del Ford "K", quién hilvanó un entrecortado diálogo con su compañera para intentar explicar la inquietante figura que se asomaba a dos o tres pasos del parachoques delantero. "¿Es el diablo?," balbuceó una; "Sí parece", contestó la otra, mientras observaban extasiadas, algo parecido a un perro, pero mucho más grande, sin orejas, pelo gris, extremadamente largo -sobretodo en el cuello- y con dos inmensos ojos amarillos rasgados.

La mirada de las mujeres y la impávida "cosa" se cruzó por cinco o diez segundos, al término de los cuales, el carro partió por el costado izquierdo del camino. Y a esa altura aún no veía nada.... a medida que adelantaban al "animal", éste las siguió sólo con la cabeza, extremidad que giró en 180 grados.

"Me dio un pánico terrible, no sabía qué hacer, quise bajarme del vehículo, pero ella me tranquilizó. Vimos de nuevo las dos luces amarillas, pero esta vez iluminaron toda la carretera antes de desaparecer, aceleré y aceleré hasta llegar a Calama".
 

¿Qué es?

Ahora más tranquilas, ambas intentan explicar el encuentro. "Es de otra parte", indica la conductora; la profesora, en cambio todavía piensa que "es el diablo".

Antes de esta publicación, el caso sólo era conocido por parientes y amigos, ya que no quedó constancia en Carabineros ni en la Policía de Investigaciones, pese al interés demostrado por ésta última Institución.


La Estrella del Loa de Calama - Viernes 14 de Julio 2000
 



 

 

 

 
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