Residuos del Objeto
Es difícil dar con
pruebas físicas de los raptos. Volver a casa con un artefacto sacado
de la astronave es prácticamente imposible. Se necesitaría la
capacidad física y el ingenio mental necesarios para coger algo
subrepticiamente, ocultarlo estando desnudo, mantener secreto el
robo y después recordar de dónde procede el artefacto, una vez que
ha concluido el episodio del rapto.
Por ejemplo, de vez en
cuando la gente dirá que fue raptada y metida en un objeto posado en
el patio trasero de su casa. Cuando se investiga la zona puede
verse, en el lugar en que estuvo posada la nave, un círculo
aplastado o quemado. Budd Hopkins declaró en Intruders que encontró
un anillo circular y una raya de unos doce metros en el patio, donde
el suelo había sido alterado de tal modo que durante años allí no
creció nada.
Todavía más extraño:
alguien expelió de sus fosas nasales una pequeña esfera metálica,
aunque eso no les ha ocurrido a las víctimas con las que he
trabajado. En todos los casos salvo algunos aislados, el artefacto
se ha perdido o ha sido tirado. En los casos en que se ha recuperado
los análisis no han sido concluyentes en cuanto a los orígenes del
objeto; o bien los análisis aún no han sido completados. Escáners
con el CAT, con rayos X, el MRI son procedimientos que se han
utililizado para detectar posibles implantes. En unos cuantos casos
ha sido detectada en la parte superior de las fosas nasales una
pequeña masa de carácter desconocido. Allí donde los raptados han
indicado que podrían tener alojado un implante. Hasta la fecha no se
ha llevado a cabo operación alguna para extirpar las masas
sospechosas a causa de que los problemas y los riesgos que entraña
esta operación quirúrgica superan otras consideraciones; o porque el
objeto desaparece misteriosamente.
Manchas
A
principios de 1987 Melissa Bucknell llamó para decir que la noche
anterior podría haberle ocurrido algo, pues tenía señales en la
espalda y "sangre" en el camisón. Sin embargo, el examen de la
mancha no sugería que se tratara de sangre. La sustancia no estaba
incrustada ni oxidada y no tenía el familiar color castaño oscuro;
más bien era naranja oscuro. Además su ubicación en el tejido
no correspondía
con la zona del cuerpo que según ella le habían tocado. Las señales
del hombro no eran punciones ni rasguños y en la piel no se veía
sangre ni costra.
Poco después vino
Karen Morgan con un camisón que exhibía una desconcertante mancha
naranja oscuro. La mancha no había desaparecido al lavarla y Karen
incluso se había tomado la molestia de derramar café, maquillaje y
otras sustancias cerca de la misma, tratando de duplicarla, pero sin
éxito.
A veces las manchas
no aparecen sobre un tejido. Por ejemplo, Janet Demerest duerme en
la misma cama que su hija Hillary, de seis años. Una noche, al
despertar tras un evidente caso de rapto, la chiquilla se quejó de
dolores en un brazo y en alguna otra parte. Cuando Janet examinó a
su hija se quedo horrorizada al comprobar que los genitales de la
pequeña estaban hinchados y de color granate. Goteaban un fluido
claro. La niña tenía, además, una sustancia color castaño adherida a
los muslos. Janet se vio acometida por el pánico y empezó a quitarle
frenéticamente la sustancia a la niña. Al hacerlo se dio cuenta de
que "aquello" simplemente se secaba, se tornaba blanco y luego se
"evaporaba"
Un mes más tarde
volvió a ocurrirle lo mismo a Hillary. De nuevo se despertó con el
liquido marrón pintado entre las piernas. En esa ocasión, Janet
arrancó toda la materia que pudo y la puso en el congelador. Después
con papel higiénico limpió el resto de la misma. Una vez más, no
obstante, la sustancia se evaporó en el espacio de unos días,
aunque un poco quedó adherido al papel higiénico y en la actualidad
está almacenado.
Karen ofreció una
valiosa sugerencia con respecto a la función de la sustancia de la
mancha. Karen declaró que durante un episodio los alienígenas la
hicieron yacer en una mesa y después uno de los seres pequeños se le
acercó con un "pincel" de algún tipo y le pintó con líquido marrón
en el cuerpo, en amplias ringleras. Después colocaron unos aparatos
semejantes a electrodos en los codos y en los muslos de la joven, a
quien se le pidió que moviera brazos y piernas cada cosa a su vez,
mientras los seres la observaban o bien medían algo. Cuando le
pregunté si después los alienígenas le quitaron el fluido declaró
que no lo hicieron.
No sabemos la
composición química de las manchas. O se sublima o se evapora con
extrema rapidez. No poseemos la suficiente cantidad para llevar a
cabo un análisis químico fiable. Los Crippen Laboratories of
Wilmington, en el Estado de Delaware, intentaron la prueba llamada
Fourier Transfer Infrared en tres de las manchas. En dos de éstas
los análisis mostraron que no existían sustancias corrientes, tales
como la iodina o la cafeína. La tercera mancha no fue posible
analizarla (era de la sábana de Janet) porque se había evaporado de
la superficie.
En 1988, el American
Standards Testing Bureau of New York City intentó un análisis,
utilizando para ello una mancha reciente de una camisa que llevaba
puesta Janet durante un rapto reciente. Se reunió un pequeño equipo
para abordar el problema. El químico que lo encabezaba decidió que
la mejor manera de llevar a cabo un análisis en profundidad sería
utilizando un aparato especial para llevar a cabo lo que los
expertos llaman una HPLC. Enseguida, los miembros del equipo
empezaron a encontrarse con problemas. El disolvente utilizado para
extraer la sustancia del tejido tenía que ser el apropiado en todos
los aspectos, pues de otro modo podría disolver la mancha de manera
total o alterar la composición química de la misma. Luego de usar
varios disolventes, decidieron que lo más seguro, después de todo,
era el empleo del agua; pero las diminutas partículas que obtuvieron
no eran suficientes
para realizar algo que se aproximara a un análisis completo, incluso
con el auxilio del HPLC. Después de ocho meses de intentos
esporádicos, renunciaron, incapaces de avanzar en la tarea. Poco
después de eso un químico de la Universidad de Pennsylvania intentó
analizar una mancha relacionada con un rapto, con la ayuda de
estudiantes graduados. Después de seis meses de pruebas también este
equipo arrojó la toalla. Y así estamos. Hasta que no sea posible un
análisis completo, todo lo que tenemos es una serie de datos
sugestivos, pero incompletos. Entretanto, el número de muestras de
manchas se ha incrementado.