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Los Ovnis existen. No
hay lugar a dudas. A estas alturas es ocioso cuestionarse su
existencia real. Han sido fotografiados, filmados, detectados por
radar y visitados.
Según el Investigador
estadounidense Brad Steiger, más de veinte millones de ciudadanos de
su nación han visto, alguna vez un Ovni. En España se calcula que
son más de cinco mil las personas que han visto un objeto aéreo no
identificado o que han tenido comunicación con seres extraños.
Los estudiosos del tema
Ovni clasificamos los encuentros con estas naves en tres tipos o
fases. En los de la primera fase, no hay interacción con el medio
ambiente; los testigos experimentan solamente al Ovni en una
proximidad inmediata. En los de la segunda fase, hay cierta
interacción entre el Ovni y el medio ambiente, bien sea animado o
inanimado. Finalmente, son casos de la tercera fase, aquellos en los
que el informe habla ya de la presencia de criaturas humanoides o de
otra clase.
La Teleportación
Existen muchos
testimonios de dos fenómenos destacados: el de Teleportación y el de
Abducción o secuestro. Empezaremos hablando por el primero.
Las Sagradas Escrituras
mencionan ya casos de Teleportación y hay relatos medievales de
personas apresadas por las "hadas", que aparecieron luego a varios
kilómetros de distancia que recuerdan mucho a modernos informes de
secuestros por parte de los tripulantes de los Ovnis.
El bíblico Enoc es
llevado hacia el Cielo. Dice así su libro apócrifo:
"Una nube me llamó. Y me
condujo a la morada de la tempestad. He visto las moradas de las
luces y del trueno y hasta el fuego del ocaso. Y he visto los
grandes ríos, y alcancé una gran oscuridad, y llegué allí donde ser
alguno de carne camina; he visto las montañas de las tinieblas del
invierno y he visto la desembocadura de todos los ríos y la
desembocadura del abismo. He visto un lugar sobre el cual no se
extendía el firmamento de los cielos"
(¿A qué se está
refiriendo? ¿Acaso a los cielos polares? ¿A la gran boca dibujada
por Mercator en sus mapas por la que se unen los océanos de ambas
caras del planeta?)
Igualmente es arrebatado
al cielo el profeta Exequiel y transportado "con visiones divinas"
de Babilonia a Jerusalén (casi 800 kilómetros).
Saulo de Tarso o San
Pablo, nos habla en su Segunda Epístola a los cristianos de Corinto,
12, 2-3, "de un hombre de Cristo" que fue llevado hasta el tercer
cielo.
Y Mahoma, es también
misteriosamente transportado por los aires, primero a la Meca o
Jerusalén, y más tarde hasta "lo más alto de los cielos", nadie sabe
si "en espíritu" o "en cuerpo y alma".
Existe una vieja
historia, contada por San Pedro Damián, en la que un niño de cinco
años, hijo de un noble que vivía en un monasterio, fue
misteriosamente transportado una noche desde allí a un molino
cercano, donde se le halló a la mañana siguiente. Parece que durante
el transporte sufrió "experiencias fantásticas".
Hay un caso histórico
pasmoso. El 25 de Octubre de 1593, un español que estaba de guardia
ante el palacio del Gobernador, en Manila (Filipinas) se encontró de
pronto, inexplicablemente llevado a México. Naturalmente allí nadie
le creyó y tuvo que probar que no mentía dando la noticia de que en
la noche última, el Gobernador de Filipinas, Gómez Pérez das
Marinas, había sido asesinado. A los dos meses llegó un barco
procedente de Filipinas y la noticia quedó confirmada.
Robert Kirk, en su libro
escrito en 1692, The Secret Commonwealth of Elves, Fauns and Fairies
(La Comunidad Secreta de duendes, faunos y hadas) habla de personas
que desaparecieron para volver a aparecer en otro lugar. Cita, por
ejemplo, a un hombre que se esfumaba en un lugar determinado y que
"una hora más tarde volvía a hacerse visible a la distancia de un
tiro de ballesta". Aseguraba que en el lugar en que desaparecía, los
"subterráneos" salían a su encuentro y combatían con él.
Pero existe también la
leyenda de que el propio reverendo Kirk, fue raptado de que en su
ataúd no hay más que piedras y que se le vio vivo tras su supuesta
muerte.
Los hermanos Alfredo y
Paolo Pensini, de ocho y diez años respectivamente, se esfumaron de
modo misterioso en varias ocasiones y aparecieron poco tiempo
después a varios kilómetros de distancia del lugar de la
desaparición. En una ocasión, en el transcurso de media hora,
desaparecieron de Ruvo y volvieron a aparecer en un bote que
navegaba por el mar cerca de Barletta. Otro día, desaparecieron
cuando estaban en una plaza de Ruvo y diez minutos más tarde se les
encontró en Trani.
El caso fue investigado
por el obispo Bernardi, quién precintó cuidadosamente toda la casa.
Sin embargo, mientras estaba conversando con la madre sobre el
extraño fenómeno, descubrió de pronto que los niños se habían
marchado.
Hay casos registrados
por el Vaticano a principios de 1900 de niños desaparecidos de sus
casas, que reaparecieron igualmente a kilómetros de distancia.
Se conoce la historia de
un londinense que se encontró de pronto en Africa del Sur; la de una
chica de Cleveland que se despertó en Australia.
Un investigador
científico llamado Paul MacGregor, salió de su oficina de Boston
(Estados Unidos) para dirigirse a un camping donde le esperaba su
familia. No llegó jamás allí. Un mes después aparecía en estado
amnésico, en una comisaría de policía de Buffalo, en estado de Nueva
York.
Gerardo Vidal y su
esposa, de Buenos Aires, que una noche de Mayo de 1968 iban en
automóvil por la Ruta 2 de Argentina hacia Maipú, se encontraron a
las doce de la noche a la altura de Chascomús, dentro de una espesa
niebla negra. Se quedaron dormidos y estuvieron inconscientes
durante 48 horas. Cuando despertaron, vieron que era de día y que se
hallaban en una carretera de una comarca que no conocían. ¡Estaban
en México! Se había producido un inexplicable vacío de 48 horas en
sus vidas. Curiosamente, la pintura del coche, un Peugeot 403, había
desaparecido por completo.
Citaré también el caso
de Carlos Acevedo y Miguel Angel Moya, participantes asimismo en
Argentina, en el Rally Internacional "América del Sur", cuyo coche,
el 23 de Septiembre de 1878, 30 kilómetros más allá de Viedma, de
dónde había salido a las 2.30 de la madrugada, fue arrebatado por un
Ovni que despedía una luz amarilla muy intensa, con matices morados
y en el que brillaban varios focos. La misteriosa nave elevó el
coche cuatro metros sobre el suelo y a continuación volvió a
depositarlo, al borde de la carretera.
C.A.V., empleado de una
empresa petrolera de treinta años de edad, en Pucusana (Perú), un
día del mes de Febrero de 1949 se dirigía en coche a Lima, vio, a
las 4.30 de la tarde, un disco brillante posado en tierra. Salió del
coche y avanzó hacia él. Cuando se hallaba a unos 20 metros de
distancia, vio que de la nave salían tres figuras que parecían
momias. Según explicó, tenían las piernas juntas y un solo y enorme
pie. En lugar de caminar, se deslizaban. Le preguntaron que dónde se
hallaban y, tras una larga conversación, lo llevaron a dar un paseo
en la nave.
Otro caso algo parecido,
es el del profesor Joao Guimaráes, jurista y profesor de Derecho
Romano en la Facultad Católica de Derecho de Santos (Brasil). Este
señor estaba descansando cerca de la playa, en Sao Sebastiao, el 25
de Julio de 1957. Eran las 7.10 de la tarde, de pronto vio venir
hacia él, por el lado del mar, un objeto luminoso en forma de
sombrero, que tomó tierra muy cerca de él. Aquí fueron dos hombres,
dos seres normales de la raza humana, al parecer de estatura
corriente y cabello rubio que les llegaba a los hombros, los que
descendieron por una escalerilla. Su aspecto era juvenil. Vestían
trajes de una sola pieza. Se dirigieron al profesor telepáticamente
y le invitaron a subir a la máquina. Joao Guimaraes, hizo con ellos
un breve vuelo, dentro de un compartimento iluminado, dónde había un
asiento circular. Al volver a tierra, observó que su reloj se había
parado.
También hay otro caso
sensacional: el de D. Miguel Herrero, controlador aéreo. Unos seres
de apariencia humana lo llevaron a bordo de una nave aérea a un
desconocido paraje, también en un breve lapso de tiempo. Llegaron a
una espesa selva con "arboles de cien metros de altura" Había allí
unos monstruosos insectos parecidos a hormigas, de un metro de
largo. Los tripulantes de la nave eran portadores de un arma, una
especie de vara, con la que proyectaban un rayo destructor que
volatilizaba a aquellos gigantescos insectos. El señor Herrero fue
posteriormente devuelto a su lugar de origen sin sufrir el menor
daño. Oí el relato de labios de su protagonista en el II Simposio
Nacional de Ufología, celebrado en Madrid.
Abducciones
Las personas que dicen
haber sufrido una abducción suelen ser automovilistas que circulan
de noche por lugares poco poblados. Con frecuencia, han sentido la
impresión de haber sido aspirados al interior del Ovni por un tubo
de luz. Por lo general, describen el recinto como una sala redonda
con cúpula, iluminada por una luz difusa que parece salir de las
paredes o del suelo. La temperatura es fría y el aire pesado. Los
raptores les someten a un metódico examen médico y a manipulaciones
quirúrgicas. Con frecuencia implantan en las cabezas de los testigos
un dispositivo diminuto cuya finalidad parece ser la del seguimiento
del sujeto.
"Siguieron andando y
hablando (Elías y Elíseo), y he aquí que un carro de fuego con
caballos de fuego separó a uno de otro, y Elías subía al cielo en el
torbellino. Elíseo miraba y clamaba: "¡Padre mío, padre mío! ¡Carro
de Israel y auriga suyo!" Y no le vio más". Así dice la Biblia, en
II Reyes 2, 11-12.
El historiador judío
Josefo, menciona una tradición sobre el final de la existencia de
Moisés sobre la Tierra, según la cual "una nube se situó en cierto
valle sobre Moisés, repentinamente y éste desapareció".
Hay un relato que se
repite en distintas fechas y lugares. Se trata de un muchacho que se
dirige, con un cubo en la mano, a sacar agua de un pozo cercano a su
casa. De pronto desaparece. Sus familiares oyen que pide socorro
desde no se sabe dónde. Nunca más se le vuelve a ver.
Uno de estos casos es el
de Oliver Lerch (24 de Diciembre de 1890 en South Bend, Indiana,
Estados Unidos). Otro es el de Charles Ashmore (9 de Noviembre de
1898, a las 9 de la noche, en una granja próxima a Quincy, Illinois,
Estados Unidos).
En la Segunda Guerra
Mundial se produjo también una sorprendente desaparición. Tres
hombres tripulaban un globo del Ejército de los Estados Unidos,
utilizado en la lucha contra los submarinos alemanes. Los tres se
volatilizaron misteriosamente. La barquilla fue encontrada vacía. Y
habrían podido utilizar la radio de que disponían, si se hubieran
visto en peligro.
Doña Próspera Muñoz, una
señora que en el Simposio citado anteriormente fue sometida a una
prueba hipnótica de regresión y a la que hemos tenido oportunidad de
ver algunas veces en la Televisión, fue raptada en presencia de su
hermana cuando contaba seis años de edad por unos seres procedentes
del espacio. Eran de cabeza gruesa, extraños rasgos faciales, ojos
que parecían encenderse y tenían cuatro dedos en cada mano, unidos
por membranas. La sometieron a reconocimiento y extrañas operaciones
en cuyo curso parece que le insertaron en el cerebro, por la nuca,
esas diminutas cápsulas antes mencionadas con el fin de tenerla
localizada en todo momento.
Es importante y conocido
en los anales de la Ufología el caso de Bebedouro, acontecido el 4
de Mayo de 1969. El protagonista fue José Antonio da Silva, un
ordenanza vinculado a las fuerzas militares del Brasil. Este hombre
fue apresado y subido a una nave por unos humanoides de 1,20 a 1,25
metros de altura, en Bebedouro (Belo Horizonte) estado de Minas
Gerais, Brasil. Aquellos seres tenían cabellos largos y rojizos y
ojos grandes y redondos, que no pestañeaban. Su boca era parecida a
la de un pez. Llevaban unas armas cortas que proyectaban un rayo
luminoso.
Hay en las tradiciones
célticas relatos de niños que son raptados por los elfos. ¿Son sólo
leyendas o están basadas en realidades? En nuestros días se han
producido numerosos secuestros de niños por seres desconocidos. Unos
regresaron, otros no.
Colaboración: Liliana Núñez O.
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