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La Lucha por el Control
Los
raptados desean desesperadamente el cese de los raptos. Les han
implorado a sus verdugos, les han amenazado y se han mostrado
remisos a colaborar con ellos. Se han mudado de vivienda, de ciudad,
de Estado, en su intento de evadirse de los alienígenas. Duermen con
un cuchillo o una pistola. No se acuestan en toda la noche y esperan
temerosos, pero con la esperanza de poder defenderse. Pero los
raptos siguen produciéndose. Ni la biología evita nada. Los cambios
fisiológicos del ciclo reproductivo de una mujer no impiden los
raptos. Mujeres que han sufrido ligamentos de trompas e
histerectomías y a las que se les han extirpado los ovarios siguen
siendo víctimas de raptos, aunque no se las haga pasar por los
procedimientos ginecológicos característicos. No hemos tenido
suficientes experiencias con hombres con baja secreción de esperma o
los que se han hecho una vasectomía para saber si estas condiciones
impiden los raptos.
Prevención e
intervención
Poco se ha conseguido en el campo de
la prevención. ¿Pueden impedirse los raptos?
Algo se ha logrado con el uso de una
cámara de vídeo. La cámara hace imposible que los alienígenas
mantengan el secreto durante un rapto y, en algunos casos, ha
llegado a interrumpirlo. Por ejemplo, Melissa Bucknell empezó a
sufrir raptos casi diarios. Decidimos utilizar un vídeo para
intentar "coger" a los alienígenas "in fraganti". Sobre un aparato
colocamos una cámara y una grabadora. El mueble estaba frente a la
cama de Melissa. Esta había sido raptada la noche anterior. Pero
cuando instalamos el vídeo y la grabadora pasaron días sin que nada
ocurriera. Pasamos todas las cintas y la joven estaba siempre
durmiendo. Pero un día nos dijo que "algo podría haberle ocurrido la
noche anterior". Se había acostado muy tarde y no se había
despertado hasta el mediodía. La cinta se había terminado a las seis
de la mañana y la investigación reveló que el rapto tuvo lugar entre
las seis y las doce del mediodía. Pensé que habíamos fallado por
poco y continuamos con el procedimiento. Semanas más tarde Melissa
fue víctima de otro rapto. Había dormido en el sofá del cuarto de
estar para no oír los gritos de una pelea de vecinos en el piso de
arriba. También en esta ocasión los alienígenas aprovecharon la
oportunidad de que la cámara no podía captar el rapto.
Pocos meses después Karen Morgan
accedió a someterse a idéntico procedimiento y empezó a surgir una
pauta similar a lo ocurrido con Melissa. Mientras la cámara la
enfocaba no se producían los raptos, pero cuando salía de la ciudad
para visitar a amigos o parientes, la raptaban. Una vez se fue a
Michigan para asistir a una boda, otra a Virginia para pasar la
noche en el yate de una amiga y una tercera a Nueva York, para
visitar a unos parientes. Fue raptada en las tres ocasiones. Por
otra parte, cuando se le "olvidaba" poner en marcha el vídeo y la
grabadora por la noche, la posibilidad de sufrir un rapto era mayor.
Más víctimas quisieron utilizar la
cámara y, a medida que adquirimos experiencia, empezamos a notar que
el equipamiento del vídeo, misteriosamente, a veces funcionaba mal o
el aparato se había apagado. Entonces se había producido un episodio
de rapto. Cortes de luz que afectaban sólo el entorno más cercano
(en ocasiones ni siquiera a otros cuartos) habían inutilizado los
aparatos, con lo que el rapto tenía lugar. Después de un episodio,
Karen observó que los cables de la cámara habían sido arrancados de
la grabadora. En otra ocasión observó por la mañana, después de un
rapto, que el vídeo estaba apagado, aunque ella recordaba muy bien
haberlo encendido y haber observado que la lucecita roja aparecía en
el botón de grabar.
El problema que para el rapto
suponía la cámara fue superado también de otros modos. Por ejemplo,
una víctima sentía la necesidad, a las cinco y media de la madrugada
(la cámara registraba la hora en la cinta) de levantarse, dirigirse
a la grabadora y apagarla; todo lo cual quedaba debidamente
registrado en cinta. Más tarde recordaba haber visto a seres
pequeños de pie, justo fuera del alcance de la cámara y
comunicándole telepáticamente que hiciera lo que se le decía. En
otro caso, la joven raptada se sintió se sintió muy nerviosa una
noche y sintió la urgencia irreprimible de saltar de la cama (fuera
del alcance de la cámara) y marcharse a dormir al cuarto de sus
padres.
Tan pronto la perdió el objetivo de
la cámara fue raptada. Una mujer sintió el irrefrenable impulso de
irse a la cama tres horas antes de lo habitual. Fue raptada antes de
que la cámara y la grabadora se pusieran automáticamente en marcha,
según estaban programadas.
Seis personas han utilizado el vídeo
y las seis han pasado por experiencias similares. La cámara es un
obstáculo para los raptos pero no los impide. A pesar de todo es el
único mecanismo conocido que procura un alivio a la víctima durante
la noche. Ayuda a disminuir la sensación de estar desvalido y le da
al raptado la posibilidad de resistirse y una ligera medida de
control sobre su vida. Es una forma de intervención con la que los
alienígenas han de pechar y que les obliga a vérselas con un ingenio
detector, algo que no les gusta.
Sin embargo, el vídeo tiene sus
inconvenientes. Se convierten enseguida en una muleta de la que las
víctimas no pueden prescindir. No pueden dormir sin ella. Si salen
de viaje y no llevan el vídeo pueden sentirse asediados por los
temores de un rapto inminente. Además, dormir bajo una cámara
durante largos períodos de tiempo es algo que a nadie le gusta.
Existen otros métodos de
intervención, que pueden ser utilizados durante el rapto. Parecen
poder afectar al curso del procedimiento y cambiar el control de la
situación que, siquiera por un momento, está en manos de la víctima.
Por ejemplo, varios raptados han planeado de antemano hacerles una
pregunta a los alienígenas. Qué tipo de pregunta es algo que carece
de importancia; lo que importa es el hecho de preguntar. Durante el
episodio, la pregunta es a menudo difícil de recordar a causa de los
cambios que sufre la conciencia de la víctima pero más de una se las
ha compuesto para la interrogación planeada. Las respuestas de los
alienígenas han sido vagas y singularmente vagas de información,
pero lo importante es que los seres parecen ser cogidos con la
guardia bajada. Eso le ha procurado a la víctima una sensación de
control, no importa lo débil que haya sido. Durante unos minutos es
ella quien lleva la batuta e incluso puede modificar ligeramente el
curso del rapto.
Durante un episodio, Karen Morgan
pudo intercalar su pregunta cuando el ser más alto estaba iniciando
el procedimiento de exploración mental. Como de costumbre, la
situación es más reveladora por el modo en que el alienígena
reaccionó a la pregunta que por la información que dio a Karen:
-Y entonces le hice la pregunta:
"¿Cuánto tiempo hace que se dedica usted a hacer esto?" Y él dice
"Ese conocimiento no se le proporciona a usted." Y yo digo: "Cristo,
¿contestará a una pregunta por el amor de Dios? ¿Durante cuánto
tiempo ha estado usted haciendo esto? Y déjese de respuestas
estúpidas." Estoy tan furiosa. Y va y hace algo así como sonreír y
no contesta. Y yo digo: "¿Lo ha estado usted haciendo siempre?" Yo
no creo que comprenda lo que significa la palabra siempre. Y
entonces le pregunto a eso qué está haciendo. "¿Qué está usted
haciendo?" Quiere que le dé mi mente y luego me enseñará lo que está
haciendo. Yo digo: "No, ni hablar, no me interesa tanto." Eso me
dice: "¿Por qué está usted asustada? ¿Por qué está usted preocupada?
No esté asustada." La misma mierda que siempre quiere darte.
(Karen Morgan, 38 años, 1987.)
Ken Rogers había pensado hacer una
determinada pregunta durante varios raptos, pero siempre le
resultaba demasiado difícil recordarla. Basándose en la idea de que
los alienígenas parecen sentirse atraídos por cualquier cosa inusual
en el cuerpo de la persona raptada, decidió ponerse puntos en el
pecho con un producto lavable. Esperaba que los alienígenas se
sintieran atraídos por esta novedad y que su interés,
simultáneamente a él la memoria. Esta era parecida a la de Karen:
"¿Cuánto tiempo va a seguir usted haciendo esto?"
Durante
varias semanas esperó sin que ocurriera nada. Después fue raptado.
Como Ken tenía previsto, los alienígenas se fijaron de inmediato en
los puntos. Después del examen le sentaron en el borde de la mesa y,
mientras los seres pequeños observaban, el ser más alto señaló los
puntos y le preguntó qué eran. Pero Ken, en lugar de lanzar la
pregunta que llevaba preparada se asustó un poco y declaró
simplemente: "Son puntos." Los alienígenas le dieron unos golpecitos
en el pecho y siguieron mirando durante un breve período. Cuanto Ken
ya se marchaba otros seres más altos se le acercaron y tuvo que
levantarse la camisa mientras ellos observaban con todo cuidado las
señales.
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Liliana
Núñez O.
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