Los tiempos de Latencia
Muchos
personas no debidamente informadas ponen en duda esta teoría. El Dr. Masotta en su trabajo, ha establecido claramente el tiempo de latencia que puede existir entre el padecimiento de determinados disgustos y la aparición de un tumor. Ese tiempo de latencia claramente señalado, varía en relación con la edad de las personas. En un niño sólo bastan pocos meses, pero ese período se alarga a medida que la edad es mayor, porque la biología con los años "pierde fuerza" y por lo tanto, tarda más en "crear" o en permitir que se ponga en evidencia un tumor que acaso ya podía existir de manera larvada.
En cuanto a este punto preciso, pueden hacerse una serie de consideraciones
polémicas de tipo científico, pero no es este el momento ni el lugar para
abordar aspectos que deben tratarse en un debate entre pares. Esta situación puede verse muy bien en aquellos enfermos con diagnóstico probado y que luego de operados o tratados médicamente, vivieron largos años sin mayores problemas, hasta que un disgusto de las características señaladas produjo rápidamente en ellos, la aparición de una recidiva local o una metástasis, que significaba que el tumor primitivo adormecido durante largo tiempo, se había reactivado en su ubicación primitiva o había comenzado a invadir otros órganos. En estos casos, los tiempos de latencia señalados por el Dr. Masotta son mucho más breves ya que esos enfermos, lejos de tener que "fabricar" un cáncer a partir de un disgusto, como ya lo tenían en su organismo, sólo debían esperar que creciera y se manifestara. En este aspecto particular del problema, los conceptos que deben quedar bien en claro son: 1°) Que en un enfermo canceroso reciente, los disgustos pueden incidir negativamente en su posterior evolución y 2°) Que en un enfermo canceroso con su enfermedad dominada a veces durante largos años, un disgusto severo puede activar el proceso canceroso ya sea localmente o despertando una metástasis dormida que se había mantenido sin dar síntomas, contenida por el tratamiento realizado y/o por el buen estado inmunológico alcanzado por el enfermo. Actualmente no hay estadísticas confiables que demuestren esta teoría. Pero tampoco existen las que desmientan terminantemente su veracidad. Resulta evidente que si ella se aceptara en algún momento como válida, debería cambiarse en forma inmediata y mediante un verdadero giro copernicano, la estrategia de LUCHA CONTRA EL CÁNCER y se debería entonces, dar una absoluta prioridad a LA PREVENCIÓN a partir del TRATAMIENTO MEDICO DE TODAS AQUELLAS PERSONAS SIN DISTINCIÓN DE EDAD, RAZA O CONDICIÓN SOCIAL, QUE HAYAN PADECIDO DISGUSTOS CON LAS CARACTERÍSTICAS SEÑALADAS |
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