Noticias sobre Sociedad y desarrollo






  ARGENTINA:
CIFRAS ALARMANTES EN UN ESTUDIO DE LA CEPAL
Niños y jóvenes, las víctimas de la crisis


Ya se prefigura una generación con nutrición deficiente y escasa educación.

Daniel Muchnik.
dmuchnik@clarin.com


Lunes | 29.11.2004

En la Argentina hay casi 9 millones de niños y jóvenes que viven en hogares pobres. Esto significa que casi el 60 por ciento de los 15 millones de menores de 22 años de todo el país son pobres. En el norte del país, así en el oeste como en el este, la pobreza infantil y juvenil supera el 70 por ciento.

Este dato dramático se torna trágico, porque de los casi 9 millones de niños y jóvenes pobres, más de 3 millones y medio son indigentes. Quiere decir que viven en familias que no pueden suministrarles la alimentación básica. Y explica que la Argentina padezca desnutrición infantil.

Estos casi 9 millones de menores en la pobreza forman parte de 3 millones de hogares que no alcanzan a tener ingresos para cubrir las necesidades básicas, porque sus padres están desocupados o ganan poco.

El crecimiento de la pobreza infantil y juvenil supera a la de los padres y lleva a que la futura generación se desenvuelva en cuadros de privaciones alimenticias y educativas. La ausencia de ingresos suficientes se complementa con viviendas precarias donde reina el "hacinamiento crítico" y obliga al trabajo infantil y genera desempleo juvenil.

Si se sigue un estudio emprendido por la CEPAL hay, sólo en la Argentina, un poco más de un millón de jóvenes que no estudia ni trabaja.

Así, advierten los sociólogos, han cambiado las características y los hábitos ciudadanos. En las principales ciudades, quedan en los barrios, durante el día, los jóvenes sin rumbo, agobiados por la incertidumbre o el tedio, y los jubilados. Los adultos, y en especial las mujeres, se movilizaron desde temprano a cumplir sus obligaciones o a buscar una ocupación.

A nivel continental, la pobreza de los adolescentes aumentó en "forma preocupante" en nuestro país y en Venezuela. En la Argentina se duplicó: del 31 por ciento en 1999 saltó al 60 por ciento en varones y al 58 por ciento en mujeres.

Se debe tener en cuenta que los niños pobres cuentan con un promedio de escolarización cuatro años por debajo del de sus pares de sectores en situación económica superior y los problemas en el nivel primario (repitencia) es cuatro veces mayor. El abandono en la secundaria se quintuplica. Los registros señalan que un tercio de los jóvenes más pobres no finaliza el ciclo educativo. El entorno económico, social y cultural es reproductor de la pobreza.

Los datos oficiales confirman que los pobres no fueron pobres siempre. Un promedio elevadísimo (la mitad del total de carenciados) pertenece a familias de clase media que la cadena de crisis y zozobras económicas arrinconaron en el desamparo. Es ese segmento de población que no existía o pasaba desapercibido antes del "Rodrigazo", en 1975.

Modificar este proceso resulta clave para que el país tenga futuro. Y ocurre en medio de una paradoja. Porque si bien los niveles de producción se acercan a los momentos previos a la gran recesión de 1998, en el terreno social seguimos con indicadores de crisis. Y si bien esos indicadores son mejores que los de 2002, a pasos de haber superado la tragedia económica, lo que sobresale es la lentitud para crear condiciones que posibiliten el cambio.





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