Informe semanal de MUNDO MATERO
AÑO II - número 69

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por M. VILLALBA - del: http://www.abc.es

Microsoft ha fracasado en su intento de implantar en el Pentágono su sistema operativo Windows. El Departamento de Defensa, norteamericana ha decidido, en efecto, quedarse con el código abierto de Linux. Esta empresa se ha dividido en dos grupos que trabajarán por un software libre, pero con distintas estrategias.
MADRID. A todos los problemas que tiene Microsoft, como por ejemplo el contencioso con varios estados norteamericanos o la reciente investigación sobre las prácticas contables del grupo de Bill Gates -finiquitado con un acuerdo amistoso, según se anunció el pasado lunes-, se le suma ahora una negativa del Pentágono para implementar Windows en sus sistemas en vez de su rival Linux,
actualmente utilizado por este organismo para la gestión y el funcionamiento del portal de la Agencia de Inteligencia de Defensa y en las redes de seguridad del ejército de Estados Unidos en Europa.
Según fuentes del Pentágono, la compañía de Bill Gates ha tenido en los últimos meses conversaciones con oficiales de la Agencia de Sistemas de Defensa de la Información y con la oficina del secretario de defensa Ronald Rumsfeld. En ellas se sugería al Departamento de Defensa a cambiar de sistema operativo por la posible inseguridad del software de fuente abierta. Este organismo encargó un estudio sobre el asunto a Mitre Corp. y ésta ha concluído que el programa libre debería ser ampliado y no sustituido por otro.
Por su parte, Microsoft ha confirmado estos contactos pero ha negado haber excluido al sistema abierto Linux. Según un portavoz de la multinacional, en las conversaciones simplemente se expuso la posibilidad de convivencia de ambos software, algo que ha sido descartado por la posible violación de los derechos de propiedad intelectual de la compañía.
El caso es que cada vez más los gobiernos consideran la implantación de Linux como programa estrella para la administración. Sin ir más lejos, en abril, la Junta de Extremadura adoptó de forma oficial este sistema operativo. También el Gobierno alemán firmó un acuerdo el pasado lunes para utilizar en las instituciones públicas este sistema operativo de código abierto.
Dos agrupaciones de Linux
Por otro lado, ya es un hecho la escisión del hasta ahora grupo de empresas afines a Linux. El 30 de mayo fue anunciada la alianza entre Caldera, Conectiva, SuSE y Turbolinux para crear «UnitedLinux», una versión uniforme de este sistema operativo para el entorno empresarial. Entre las empresas que apoyan a este bloque están AMD, Borland Software Corporation, Computer Associates, Fujitsu Siemens, Fujitsu, Hewlett-Packard, IBM, Intel, NEC, Progress Software y SAP. En el otro lado, que se presenta estos días en California con el nombre de «UnbreakableLinux», estarían Red Hat y Mandrake junto con Oracle y Dell, entre otros.
Estas dos agrupaciones seguirán basándose en los mismos códigos de Linux pero orientarán sus negocios de distintas manera. Ambas permanecen unidas para sacar el máximo partido y continuarán la lucha por un software libre.

NOTAS SOBRE LA COMIDA EN EL MEXICO ANTIGUO
(2DA. PARTE)
UTENSILIOS Y FORMAS DE PREPARAR LA COMIDA
Hay cosas que en México se usan desde hace mucho tiempo, quizá desde el
momento en que el hombre de estas tierras empezó a convertirse en un poblador sedentario, dedicado a la agricultura. Aquel que poseía el metate de piedra con su metlapil o mano, en donde molía las semillas, el comal de barro, las cazuelas, las ollas y el molcajete.
La mujer preparaba el nixtamal dejando toda la noche el maíz en agua con
tequesquite para molerlo al día siguiente en el metate. Luego, la mujer tomaba la masa y con las manos mojadas iba palmeándola hasta hacer un circulo perfecto y blanco para colocarlo despues en el comal, calentado sobre la lumbre de un pequeño brasero. Cuando las tortillas estaban cocidas las rellenaba de frijol, las condimentaba con chile, las envolvía en un trapo, las ponía en el tenate y así, sudadas, las llevaba en el itacate al campo para darle de comer a su marido.
En el México antiguo la comida se asaba o se cocía. Una de las técnicas mas difundidas para preparar la carne es la barbacoa, que consiste en hacer un gran hoyo en la tierra y poner en el fondo piedras muy calientes; encima se colocan unas pencas de maguey que luego envuelven la carne. Después se tapa el hoyo y se deja cocinar toda la noche. Asi la carne se cuece lentamente, en su propio jugo, y toma un sabor delicioso.
A pesar de la enorme variedad de alimentos que la caza y la pesca ofrecían, y a pesar de las numerosas variedades de plantas que son originarias de estas tierras, la alimentacion de los hombres que vivieron en este lugar que llamamos MEXICO era muy sencilla. Comían poco. Se almorzaba a media mañana y se comía al entrar la tarde. Generalmente, sólo se hacían esas dos comidas.
Se bebía una jícara de atole de masa simple, a veces azucarado con miel de abeja o de maguey o condimentado con chile.
La comida diaria era austera y cuando habia sequía, escasa, y solía haber epocas de hambre.Pero en las fiestas y convites se volvía espléndida, diversa y abundante.
Se daban fiestas para calmar a los dioses y para pedir agua y maíz. También para celebrar la victoria o para conquistarla.
Las fiestas se asociaban a los nacimientos, a las bodas y a la muerte.
Nuestra tradicional fiesta de Día de Muertos tiene mucho que ver con estos rituales. Había una fiesta de difuntos y otra de muertecitos. Para ambas se preparaban grandes cantidades de comida que se ofrecían en altares y tumbas.
En las fiestas se mataba guajolotes, se hacia barbacoa y se preparaba pozole. Decenas de mujeres servían los guisados y echaban tortillas todo el tiempo. Para acompañar, se servían jícaras de pulque y se tomaba chocolate.
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RECETAS:
CHOCOLATE A LA MEXICANA
Ingredientes:
4 tabletas de chocolate con azúcar, 6 tazas de leche o agua, 1 raja de canela
Preparación:
Hierva el chocolate en 6 tazas de agua o leche y la canela; mueva constantemente para que no se pegue. Si se hace con leche, retírelo del fuego cuando suba y sírvalo. Puede espumarlo con molinillo.
CHOCOLATE VIENES
Añada al servir, una cucharada de crema dulce batida.
CHOCOLATE A LA ESPAÑOLA
Se espesa con una cucharada de maicena (fécula de maíz).
CHOCOLATE CON HELADO
En un vaso alto, ponga dos bolas de helado de vainilla y añada chocolate hirviendo hasta llenar. Sirva enseguida.
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ATOLE BLANCO
Ingredientes:
1 taza de masa de maíz, 8 tazas de agua
Preparación:
Caliente 6 tazas de agua en una olla. Con las dos tazas de agua restantes, disuelva la masa y viertala en la olla, pasándola por un colador fino. Mueva continuamente hasta que espese.
ATOLE DE FRUTAS
Ingredientes:
5 cdas. soperas de maicena, 5 tazas de leche, 1 taza de fresas, azúcar al gusto
Preparación:
Disuelva la maicena en 1/2 taza de agua. Machaque las fresas, agrégueles el azúcar y póngalas a fuego bajo hasta que cuezan un poco. Agregue la leche y la maicena y cueza moviendo hasta que espese.
NOTA: Puede cambiar la taza de fresas, por una taza de coco rallado.
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SOPA DE TORTILLA (Este es un platillo 100 % mexicano)
Ingredientes:
8 tortillas cortadas en tiras, 6 tazas de caldo de pollo, 2 jitomates, 2 ajos, 1 trozo de cebolla, 1 rama de epazote, 1/2 taza de queso rallado, 1 aguacate, chicharron, crema, chile pasilla, aceite para freír y sal al gusto.
Preparación:
Fría las tiras de tortilla hasta que se doren. Apartelas y en la misma grasa fría el chile. Escurra el exceso de grasa. Licue los jitomates co los ajos y el trozo de cebolla. En una cazuela fríalos hasta que se sazonen. Agregue el caldo, las tortillas fritas, y el epazote, hierva unos momentos y sirva caliente. Ya en los platos se le añade, al gusto, pasilla frito, rebanadas de aguacate, crema, queso rallado y trozos de chicharrón.
LA GUERRA DEL ORO - Por: William Ospina

En el siglo XVI, el territorio de lo que hoy es Colombia vivió, como el resto del continente, pero de modo especialmente severo, las guerras del oro. Poderosos ejércitos europeos de ocupación arrebataron a los pueblos nativos todo el oro de sus santuarios, de sus casas y de sus ornamentos personales, y después sondearon en las venas de la tierra y explotaron mediante el trabajo de los indios y de los esclavos traídos de África, el oro de las minas. Por los mismos tiempos, en Cumaná y en el Cabo de la Vela, se vivió la guerra de las perlas, en la cual fueron sacrificados decenas de miles de seres humanos. Estaba esa guerra en su plenitud cuando una región remota del territorio vivió la guerra de la canela: la expedición de Gonzalo Pizarro había remontado violentamente son sus tropas y con miles de siervos indígenas las cumbres nevadas de Quito, buscando unos legendarios bosques de caneleros que no aparecieron jamás. En esos mismos tiempos, el valiente y cruel Pedro de Ursúa libró cuatro guerras feroces: una contra los panches, en el país de montañas azules de Neyva, otra contra los muzos, en el país de las esmeraldas, otra contra los chitareros, en los páramos de Pamplona hasta el cañón del Chicamocha y otras contra los Tayronas, en el país de las ciudades de piedra de la Sierra Nevada de Santa Marta. En aquel tiempo estas tierras fueron escenario de algunos episodios centrales de la historia occidental, y epicentro de los grandes mitos de la época: el país del Oro, el país de las Perlas, el país de la Canela, el país de las Amazonas.

La Colonia fue una época de crueldades y de injusticias, pero no hubo en ella grandes conflictos armados, sino una sola sombra larga, la extenuación de siervos en las encomiendas y de esclavos en las minas, campos de algodón y planicies de caña de azúcar. Los choques armados reaparecieron cuando se libró la guerra de independencia, que enfrentó a los criollos con los españoles. Esa guerra supuso también un reordenamiento de los mercados, una redistribución de las influencias de las grandes metrópolis, y contó con la colaboración eficaz de los franceses e ingleses, interesados en abrir nuevos horizontes para sus mercaderías. Así, con el discurso de la Revolución Francesa, de la división de los poderes públicos, las nuevas Repúblicas inspiradas en el pensamiento de la ilustración abrieron camino al libre cambio, al comercio de maderas, de quina y de tabaco, a las promesas de la modernidad. Y de allí nacieron otros conflictos: conflictos mercantiles entre artesanos proteccionistas y comerciantes librecambistas; políticos, entre federalistas y centralistas, económicos, entre defensores de la esclavitud y abolicionistas. Entre estos últimos se libraron varias guerras, hasta el triunfo precario, pero significativo, de la abolición.

La primera riqueza nacional que no parece haber producido inmediatamente una guerra, fue el café. Pero ello se debió a que el territorio necesario para esa economía había sido previamente despoblado por la Conquista y abandonado después, hasta comienzos de la República, a las inercias de la naturaleza, hasta que oleadas de colonizadores antioqueños y caucanos del siglo XIX prepararon con hachas y con incendios el terreno donde habría de ordenarse los cafetales. Con el final del siglo XIX, la guerra de los mil días, cuyas causas fueron a la vez la disputa por la tierra y las nuevas pautas de modernización, terminó precipitando el zarpazo imperialista sobre el territorio donde se construiría el más importante canal interoceánico del hemisferio occidental. No había cicatrizado el país de la secesión del istmo de Panamá , cuando comenzaron las crueles guerras del caucho, consecuencia de la invención del automóvil y de la desaforada demanda de materia prima para neumáticos por parte de la industria naciente. Vino después la guerra de la industrialización, que se manifestó sobre todo como persecución contra las organizaciones de trabajadores fluviales, contra los sindicatos, y contra los trabajadores bananeros, uno de cuyos episodios fue la nunca olvidada masacre de 1928.

A partir de 1940 comenzó una nueva guerra, a la que se ha llamado a secas la Violencia, pero que bien podría llamarse la guerra del Café, ya que se centró en los departamentos cafeteros de Colombia, es decir, los que sostenían al país, pues desde hacía casi un siglo el café se había convertido en la principal fuente de ingresos de nuestra sociedad. Esa guerra permitió que una región de minifundios democráticos se convirtiera, al cabo de 20 años, en una región de numerosos latifundios cafeteros, y que las ciudades colombianas crecieran de un modo desmesurado con la población desplazada de los campos. Esa guerra también podría llamarse la guerra contra la pequeña agricultura, sobre la que reposaba la riqueza nacional, o la guerra urbanizadora, por la guerra paralela al proceso de industrialización del país.

Apenas terminaba la violencia que dio origen a nuestras ciudades modernas cuando recomenzó la violencia guerrillera, que ahora unía a las guerras agrarias por la tierra, los conflictos engendrados por la pobreza, la exclusión y el resentimiento, y que tuvo como acicate la guerra estatal contra toda oposición democrática. No hay que olvidar que el Frente Nacional funcionó siempre sobre la base de una periódica suspensión de las garantías constitucionales para la población a través de la coartada despótica del Estado de Sitio; así, la violencia fue utilizada para reprimir el descontento y las demandas democráticas de la población; la violencia era el sustituto de las reformas liberales. También se dio entonces el avance violento de la colonización y de los desplazados sobre los territorios menos explorados del país, sobre la Orinoquia y la Amazonía, y el descubrimiento de nuevas riquezas, con el inevitable presagio de nuevas guerras derivadas de ellas. Así nació la guerra de la marihuana, y gradualmente después la guerra de la coca, que acabaría enfrentando a los grandes traficantes de cocaína con el Estado, al Estado con los pequeños productores de hoja de coca, y a una comunidad pobre, 
forzada a vender lo que le compran, con un imperio opulento y hastiado que 
nunca pagó tan bien los frutos del trabajo honesto y abnegado de nuestros campesinos. A esas guerras se han sumado recientemente los conflictos por la biodiversidad, la disputa por territorios que se adivinan ricos en petróleo, y una reviviscencia de las guerras del oro, porque al parecer mucho oro queda todavía en lo que fue por siglos la región más aurífera del continente. Las minas que produjeron el metal en otro tiempo explotadas con recursos artesanales, de modo que todavía sus filones pueden ser desentrañados por la gran tecnología contemporánea.

¿Quiero decir con este largo catalogo que la nuestra ha sido una historia de guerras? En parte sí, pero también quiero señalar que en nuestra historia cada guerra parece haber correspondido a una riqueza particular. 
Al oro, a las perlas, a las esmeraldas, al café, al caucho, a la marihuana, a la coca. Incluso a veces a riquezas fantásticas como la canela, a riquezas potenciales como el canal interoceánico, a riquezas infames como la esclavitud ello parece también presagiar tristemente que toda nueva riqueza o toda riqueza que responda a nuevas necesidades, podría dar pie entre nosotros a nuevas violencias, a nuevas guerras. Ello nos hace pensar y temer que la biodiversidad, la gran riqueza del futuro, y el santuario de los páramos colombianos, puedan suspender sobre nuestro porvenir la amenaza de las guerras de la biología, de las guerras del agua, cada vez más escasa en el planeta.

Algún funcionario internacional afirmó recientemente que nosotros padecíamos la maldición de la riqueza, es decir, que nuestro mal no es la precariedad sino la abundancia, que nuestra desdicha está en ser ricos. 
Sin embargo, creo que es necesario mirar el problema más en detalle, para advertir que ese análisis esconde un error de perspectiva. No es posible negar que a cada riqueza nuestra ha correspondido una guerra particular, pero hay que añadir inmediatamente que muchos países poseen riquezas semejantes, y que no todos presentan una sucesión de guerras derivadas de esas riquezas. Para empezar, es bueno advertir que en toda la historia, Estados Unidos, un país rico en oro, en petróleo, en otros metales y minerales, en fauna y flora, en tierras agrícolas y en recursos diversos de la tierra y del mar, sólo ha padecido en su territorio tres grandes guerras: la guerra de exterminio de la población aborigen, la de Independencia, concluida en 1886, y la guerra de Secesión, en la segunda mitad del siglo XIX, aunque también una serie de conflictos importantes. 
Entre los cuales podemos enumerar la conquista del Oeste, que culminó con la fiebre del oro de California a fines del siglo XIX, la guerra de intolerancia contra los hijos de los esclavos, y la guerra de las mafias de Chicago y de Nueva York en las primeras décadas del siglo XX. La mayor parte de las grandes guerras de los Estados Unido se han librado lejos de su territorio, en aguas de Cuba, dos veces en las trincheras de Europa, en el Pacífico Sur, en Corea, en Vietnam, en Bagdad y en Kosovo, y en ellas, por supuesto, no estaban en juego sus riquezas sino las de los otros.

¿Qué es lo que permite que las riquezas se conviertan en fuete de guerras para un país? Yo diría que fundamentalmente la incapacidad de defenderlas o la incapacidad de compartirlas. La incapacidad de defenderlas hace débiles a los países frente a las rapacidades colonialistas e imperialistas. La incapacidad de compartirlas los trenza en crueles y cíclicas guerras civiles. Y esto modifica entonces el planteamiento: no es que nuestras riquezas tengan que producir fatalmente guerras, es que esa abundancia de riqueza, unida a una crónica debilidad del Estado y a las discordias de la sociedad, no le permite a un país tener la fortaleza para defenderlas ni el acuerdo para compartirlas y aprovecharlas. Así, de la sospecha de que lo que produce las guerras es la riqueza, pasamos a sospechar de que lo que produce las guerras es la imposibilidad de unos acuerdos nacionales duraderos que permitan la convivencia interna y que permitan la resistencia y la firmeza ante los poderes externos.

Cada vez creo con mayor intensidad que sólo hay dos posibilidades de resistir a los poderes imperialistas: la fuerza y el carácter. Hoy la China es el único país con poderío económico, cohesión política y fuerza militar para confrontar al gran Estado norteamericano, en el clímax de su poder sobre el mundo. Erick Hobsbawm, y otros historiadores, han afirmado que nunca un imperio en la historia tuvo tanto poder y tanta influencia sobre el planeta como los Estados Unidos. Si hace poco el periódico Le Monde Diplomatique, último vocero de la altivez europea frente al nuevo orden mundial, señalaba con consternación que el otrora orgulloso ejército inglés se convirtió en dócil subalterno de los Estados Unidos en su campaña contra Irak y contra Kosovo, qué no podrían decir de la actitud de nuestro país frente al gran imperio. Evidentemente hoy también se han hecho menos altivos los franceses, los italianos y los españoles: los aeropuertos de España, como los del norte de Italia, son incondicionales centros de provisión de los aviones militares norteamericanos. Hoy el imperio se sirve de casi todo el planeta para sus fines particulares, pero por supuesto ejerce un poder más irrestricto donde encuentra menos resistencia. Y es allí donde entra en juego el segundo elemento que he mencionado: el carácter. México es un país menos poderosos que los Estados Unidos, pero siempre ha sabido relacionarse con el imperio desde la perspectiva de una profunda dignidad. Tal vez porque sus gobernantes no ignoran que, como decía Alfonso Reyes, México representa el frente de una raza, o al menos de un ámbito cultural muy distinto del estadounidense y mucho más definido: el de la América Mestiza. Recientemente el Presidente Chávez, en Venezuela, ha sabido jugar con inteligencia en el escenario de la economía mundial y prácticamente ha duplicado los ingresos de su país por concepto de exportaciones del petróleo.

Muchos en Colombia sientes recelo ante él y lo tratan como un dictador golpista, olvidando que fue elegido por una amplia mayoría, y que han realizado sus reformas políticas de un modo ejemplarmente pacífico, sobre todo si lo comparamos con el baño de sangre que padece hoy por hoy nuestro territorio. Pero a pesar de que nuestras élites lo miren con recelo, pienso yo que sobre todo por ser mulato, nuestros empresarios no ignoran que en Venezuela se han incrementado de un modo notable las ventas de productos importados de Colombia, que hoy Colombia, gobernada por elegantes señores blancos, se está beneficiando de la bonanza petrolera propiciada por Chávez y está derivando importantes ingresos de sus vecinos venezolanos y ecuatorianos. Cuba es un país pobre: no tiene economía, ni tiene poder militar, tal vez lo único que tiene es un señor furioso gritando desde una tribuna, pero eso le basta para mantener a raya al mayor imperio del mundo. Como me decía hace poco un amigo en Bolivia, los Estados Unidos no muestran mucho respeto por el señor Castro, lo atacan sin cesar por todos los medios, pero no hay duda de que respetan a Cuba. 
En general Cuba es un país al que pocos envidian pero al que muchos respetan, incluido el gobierno español, incluido el papa, incluidos muchos empresarios norteamericanos que no ven la hora de que se acabe el bloqueo para poder invertir sus capitales en un país que será el mayor destino turístico del futuro próximo y que está para ellos al alcance de la mano, e incluidos muchos cubanos que están sosteniendo al país con sus aportes en dólares desde todo el planeta.

Si nuestros dirigentes tuvieran al menos la fuerza de carácter, el espíritu nacionalista que tuvo siempre el Partido Revolucionario Institucional mexicano, otra sería nuestra suerte. Pero desafortunadamente si algo ha caracterizado a esa dirigencia ha sido un espíritu sumiso y obsecuente frente a los socios imperiales. Les duele más las criticas que se hacen a los Estados Unidos que las criticas a su propia torpeza, y siempre les interesó más quedar bien con las metrópolis que quedar bien con el país. Su capacidad de regateo a la hora de firmar los tratados y los convenios internacionales es nula, y siempre creyeron que esa era la mejor manera de asegurarse el respeto de los norteamericanos. Pero yo tengo para mí que los imperialistas no son meros filibusteros que saquean e invaden a cualquier precio, como piensan algunos, sino que son negociantes inteligentes y astutos que se aprovechan de las debilidades y las servilidades de los socios, y que en cambio son capaces de respetar las expresiones de resistencia, de dignidad y de firmeza.

Pero decía que la crónica debilidad del Estado, unida a la discordia de la sociedad, son los elementos que permiten que las riquezas del país sean causa a la vez de dependencia y guerras civiles. Es necesario preguntarse por qué, y de qué manera, nuestra historia fue produciendo esa debilidad frente a los poderes planetarios. Hace cuatro siglos nuestra sociedad giraba en torno a la poderosa corona española, hace dos giraba en torno a la revolución francesa y al mercantilismo inglés, hace uno giraba como una luna febril en torno a los mandatos del Vaticano, pronto hará un siglo perdió una parte esencial de su territorio a manos de su gran socio norteamericano, hace siete décadas abandonó el sueño inglés de tejer una gran red de ferrocarriles porque ya se había abierto camino el gran mandato norteamericano de tender carreteras y de llenarlas de automóviles. 
Hace poco más de diez años el querido socio norteamericano rompió el convenio cafetero sobre el que había girado la estabilidad de nuestra economía, precipitando la ruina gradual de los cultivadores de café, y en ese mismo momento firmamos con ese mismo país una apertura económica calamitosa que nos invadió de mercancías de todo tipo y arrasó con la agricultura nacional y con la pequeña industria.

Hoy, en el pleno viento de trompetas de la globalización, cada país europeo discute su intercambio con los demás renglón por renglón y tonelaje por tonelaje. España accede a producir menos aceite de oliva para que Italia pueda producir un poco más, si a cambio de eso se le permite exportar un poco más de vino de Rioja o de Ribera del Duero, o algún otro producto. Francia es un país totalmente inscrito en los lenguajes mediáticos y en el horizonte cibernético, pero no ha abandonado ni un solo instante su vocación agrícola, y la tierra que hace miles sembraron los galos y los romanos sigue produciendo sin cesar sus uvas y sus hortalizas, sus cereales y sus manzanas. Aquí cada día nos llegan con una moda nueva que justifique el acabar con una tradición. Y todo se define de acuerdo con un increíble orden de prioridades dentro del cual la última preocupación de los economistas es qué consumen los propios colombianos.

¿De qué manera enlazar esto con la meditación inicial de que aquí cada riqueza produjo una guerra? Tal vez podamos decir que nunca la prioridad de los beneficios de esa riqueza fue la gente colombiana. Se sacó oro porque Europa estaba ávida de ese metal, se buscó canela porque Europa aromaba su vida con ella, se reventaron los pulmones de los indios Manaure extrayendo perlas porque esos collares les fascinaban a las señoritas de Toledo y de Hasburgo, se sembró café porque esa oscura bebida era el aroma del apres-midí en unos salones remotos, se crearon los campos de concentración del Putumayo para extraer la leche de los cauchos porque los automóviles se habían apoderado del sueño americano, se sembró banano porque mister N. Lo había encontrado exquisito, se produjo azúcar porque las guerras de Europa habían devastado los campos de remolacha, se saturaron de fertilizantes y pesticidas los campos de flores para que adornaran las salas de los Estados Unidos y los entierros de las princesas de Europa, se carcomió la selva para cultivar la hoja de coca y se arrasaron los páramos sembrando amapola porque así lo exigían los desvelados adictos de Wall Street y los desdichados heroinómanos de Ámsterdam. Pero en las casas de la gran mayoría de colombianos no hubo nunca oro, ni perlas, ni se supo nunca cómo preparar café expresso, ni hubo automóviles, ni se consumieron esos bananos sin mancha que cargan los mulatos corteros hacía los barcos presurosos, ni hubo rosas ni nardos ni astromelias salvo algún velorio, ni se conocía coca ni morfina, como dice la canción, ni había con qué comprarlas aunque se conocieran.

Es una desdicha ser mentalmente desde siempre un habitante de las periferias del mundo, pertenecer a países que primero se llamaron así mismo colonias, después se llamaron países subdesarrollados, y después se resignaron a formar parte de una entelequia llamada Tercer Mundo.Porque lo que hace que los países piensen primero en sí mismo a la hora de producir y a la hora de consumir es que se permita la ilusión poética de sentirse en el centro del mundo y en el corazón de la historia; lo que hace que sus gentes sean la primera prioridad de los gobiernos es que no imperen en ellos castas privilegiadas y excluyentes que se avergüencen de sus conciudadanos y utilicen la fuerza para impedirles ser parte de la nación y acceder a la dignidad; lo que hace que se desarrollen de acuerdo a sus propias necesidades y a sus propias posibilidades es que no se plieguen de un modo sumiso o servil a las pautas de desarrollo que les dictan otras sociedades, y que no sean víctimas de la ideología perversa de la marginalidad y de la inferioridad; lo que les permite construir grandes civilizaciones es la capacidad de ser ellos quienes crean pensamiento, quienes establecen los criterios, quienes hacen la valoración de los avances sociales, y quienes dignifican y hacen habitable su espacio llenándolo con los lenguajes estéticos originales de una comunidad, creando desde ellos la inédita poesía de un mundo.

¿Qué son las guerras actuales de Colombia sino la mezcla de todas esas carencias? Colombia sigue siendo una sociedad llena de riquezas pero llena de exclusiones y de privilegios, que posterga siempre a sus ciudadanos, donde se gobierna siempre en función de unos cuanto caballeros de industria pero se espera que sólo el pueblo de la vida por las instituciones, donde falta un orden de prioridades en lo cual .lo primero sea la educación y la dignificación de la comunidad, donde falta un esfuerzo de cohesión y de equilibrio social que permita aprovechar esas riquezas en función de su propia gente, donde se siente cada vez más dramáticamente la falta de una nueva dirigencia orgullosa y generosa que sepa inscribir a su país en el mundo sin servilismo y sin simulación, sin las postergaciones de la mentalidad colonial, conociendo el país y valorando sus singularidades y su indudable originalidad.

Aquí siempre se ha gobernado, por acción o por omisión, contra la gente. 
En Colombia en los años cincuenta se arrasó la base democrática de la producción de café y se permitió que los campesinos fueran expulsados a las ciudades mientras las zonas cafeteras se llenaban de latifundios. En Colombia en los años sesenta se intentó una industrialización pero se prohibió en la práctica todo reclamo democrático, se hostilizó y se manipuló la organización de los trabajadores industriales y se persiguió hasta el exterminio las luchas de los campesinos por la tierra. En Colombia en los años setenta se ahogaron los reclamos de los estudiantes por una educación moderna, adecuada a la realidad de su país y que dialogara orgullosamente con el mundo. Así se postergó siempre la gran revolución de la educación que permitiera a las nuevas generaciones formarse una idea más compleja del país al que pertenecían y ser el nuevo puente con la realidad planetaria. En Colombia se pasó en los años ochenta de producir café y petróleo, a producir marihuana y cocaína para esos mercados lejanos que siempre fueron prioritarios. En Colombia se desdeñó, por imposición de las metrópolis y por falta de decisión de la dirigencia, crear un mercado interno y orientar las pautas de la producción por la satisfacción de esas mayorías. En Colombia se llegó a creer que era posible importarlo todo sin producir aquí riqueza alguna, como si uno pudiera adquirir cosas sin entregar nada a cambio, se creyó que se puede tener un país de comerciantes sin tener un país de productores, pero eso sólo permitió que grandes industrias clandestinas y violentas sustituyeran todo el andamiaje de la economía tradicional. En Colombia vastas regiones no existieron nunca para el Estado, hasta que no se inventaron sus propias fuerzas paraestatales y sus propias economías anormales. En Colombia una crisis de dirigencia y un profundo colapso de convivencia nos son hoy presentados como una inexplicable interrupción del mal, que sólo puede corregirse mediante una tardía y ya imposible guerra de exterminio.

Pero lo que más me interesa señalar hoy es que este tipo de guerras no son nuevas aquí, aunque ciertamente nunca había alcanzado el grado de complejidad y la magnitud de la presente; que este tipo de dependencia no es nuevo; que este tipo de presencia de la política norteamericana entre nosotros no es menos interesado que hace cien años, cuando otra guerra intestina desbarató el país, debilitó sus instituciones y abrió las puertas a la pérdida de una parte del territorio. Que, sin embargo, la única manera eficaz de luchar contra la dependencia y de protegerse de un posible zarpazo imperialista consiste en refundar la República y en 
>>religitimar y fortalecer a un Estado que en este momento ha colapsado en todos los órdenes. Y que la única manera de fortalecer ese Estado nacional es poniendo fin a la guerra mediante una negociación patriótica en la que todos los bandos pongan la supervivencia y la transformación de la República por encima de cualquier otra consideración e interés.

Nuestras guerras son complejas y son antiguas. Hay viajeros como el filósofo mediático francés Bernard Henry-Levy, que vienen aquí, visitan el sitio de una masacre, hablan con un guerrillero y con un paramilitar, y simplifican irresponsablemente este dramático y complejo conflicto declarando que es una guerra entre un psicópata y un mafioso, porque esas teorías tienen compradores en alguna parte, pero sinceramente no nos ayudan en nada a remediar estos viejos males. Hay profesores de Oxford que vienen a sosegar la conciencia de nuestros dirigentes diciéndoles que también en Inglaterra hay pobres y hay terratenientes, como si fuera útil postergar este urgente proceso de dignificación ciudadana contra largas discriminaciones en un país que no ha conquistado todavía su autonomía mental, que no les han impuesto unos mínimos contratos sociales a sus Guillermo de Orange,, ni ha conquistado el orgullo nacional del que en cambio vive Inglaterra, ni ha podido modelar para cada hijo de su patria, a partir de una bárbara cosmogonía, una poética de la historia como tan admirablemente lo hizo Shakespeare hace cinco siglos. Aquí hay profesores que vinieron al país en una tregua de civilidad hace treinta años y han decidido negar esta larga cadena de guerras no resueltas y de conflictos que comprometen las más hondas dificultades de convivencia, pensando que nuestros problemas son los de una democracia europea.

Pero hay algunas cosas nuevas en la guerra actual. Desde la conquista no se sentía que nuestra historia, es decir, nuestra guerra, estuviera tan conectada con los grandes asuntos contemporáneos. La conquista de América fue un gran hecho histórico universal, como lo fue la época de la independencia, que puso estatuas de Bolívar en el parque Central de Maniatan, junto al puente Alejandro III de París y en las plazas de El Cairo. Pero desde entonces nuestra historia estuvo marcada por un sentimiento de marginalidad y de ausencia . Y como ni siquiera nos acordábamos de nosotros mismos, no podíamos censurar el que el mundo no se acordara de nosotros. Todas esas cosas que otros tomaban de nuestro suelo ni siquiera tenían denominación de origen, sello de procedencia. Pero Colombia ha vuelto a estar en el ojo del huracán del mundo contemporáneo. 
En más de un sentido hemos dejado de ser periferia, aunque no sepamos responder con claridad qué tipo de centro somos. El de la droga es un gran problema mundial y responde a hondas inquietudes de la civilización, aunque todavía se lo esté tratando como un trivial asunto de policía. Pero muy pronto se abrirá camino en el mundo un debate serio sobre el sentido profundo de esta crisis de la cultura, y nosostros tendremos que ser protagonistas de ese debate. Otro gran tema de nuestra realidad presente es el tráfico de armas y el terrorismo. En todo el mundo el terrorismo nace de la falta de diálogos culturales, de choques entre fanatismos e intolerancias, de las centrífugas de la exclusión. No menos importante es el tema de la biodiversidad, de la conservación de los recursos naturales, de un replanteamiento del sentido de la naturaleza para la especie humana, de las demandas de agua y de oxígeno que nos plantea el futuro y no ignoramos que también en ese aspecto tendremos cosas que decir. Hoy el mundo sigue viviendo un choque entre la sociedad industrial y el universo natural y una de sus consecuencias es la amenaza de un colapso ecológico. 
En el centro de nuestros conflictos está también el tema del mestizaje, el tema de la valoración de las culturas nativas, y la vigencia de sus mitologías frente a la defensa de la naturaleza. Tal vez no hay un solo tema crucial de la sociedad contemporánea que no tenga vigencia y expresión en Colombia, y podemos añadir que no los estamos viviendo sólo como temas de reflexión y de debate sino como urgentes conflictos de nuestra vida práctica, lo cual nos impone la búsqueda de soluciones y de respuestas: el tema de la diversidad étnica y geográfica, el tema del desarrollo desigual del campo y la ciudad, el tema de la urbanización acelerada con todos los conflictos sociales que genera, el tema de la pérdida de tradiciones y de su improvisada sustitución por modas, el tema del debate religioso entre formalidad y ética, el auge tardío entre nosotros de la reforma protestante, la actitud de los jóvenes sin horizonte enfrentados a encrucijadas de peligro y de violencia, el tema de la construcción de estados nacionales en sociedades de gran diversidad, en estas sociedades postcoloniales, deformadas por la exclusión y violentadas por la injusticia, el tema del choque entre el individualismo de la sociedad de consumo y la necesidad de sociedades coherentes, solidarias y con valores comunitarios: podemos decir que lo que está en juego en Colombia es ya lo mismo que está en juego en todo el mundo contemporáneo.

Colombia no es simplemente una sociedad en crisis, es un vasto laboratorio de los conflictos de la época y de sus soluciones. Y todo ello pone como una prioridad el deber de un país de asumir su modernidad, de comprender que es ya uno de los nuevos centros de la esfera, porque ahora el centro está en todas partes, como quería Giordano Bruno y Pascal. Comprender que sin un cambio radical de actitud, que le permita a cada ciudadano darse cuenta de cuántas cosas esenciales, apasionantes y nuevas se están jugando en su tierra, cuántas respuestas urgentes para el futuro se están formulando en las encrucijadas del conflicto, no será posible superar una larga historia de discordia social y de debilidad nacional resuelta siempre en guerras alrededor de cada mina de oro, de cada árbol de caucho y de cada planta de coca. Así, el país de las guerras antiguas, de las guerras coloniales, de las guerras de aldea, de los conflictos tribales y medievales, se ve de pronto asediado por la más moderna de las guerras, y está en la obligación de interrogar profundamente la realidad en que esa guerra está inscrita. Decidir si seguirá subordinando su destino a la satisfacción de las necesidades, de los deseos y de los vicios de los habitantes de las viejas metrópolis, decidir si seguirá sacrificando su orgullo y su respeto por sí mismo a la interpretación y la valoración que otros hagan de su destino, decidir si va a sacrificar su naturaleza a unas pautas desarrollo que ya han mostrado en las regiones del mundo su fracaso, decidir si va a sumir sus saberes y sus conocimientos con firmeza y son dignidad.

Hasta finales del siglo XV, los habitantes de esta tierra llevaban el oro en sus cascos de guerra y como un ornamente sagrado sobre sus cuerpos, y el oro era la condensación mágica de la luz del sol. Mascaban con cal las hojas de coca que llevaban en poporos, y gozaban de una suerte de alimento místico lleno de propiedades. Cubrían sus cuerpos de perlas y así los vió por primera vez Colón con su catalejo, hombres con sartas de perlas en los cuellos, los brazos y las piernas, que remaban en largas canoas sobre el mar espumoso. Hacían pelotas de caucho para jugar a un juego en el que no podían utilizarse los brazos. Todo lo que amaban y lo que producían era para ellos, y era para todos ellos. Y se sabían en el centro del mundo, y crearon un universo de mitos y de símbolos nacido de una relación profunda con su propia realidad. Yo diría que nuestros antepasados eran universales y que nosotros somos aldeanos, mejor aún, que nuestros antepasados eran aldeanos que asumían una responsabilidad universal y que nosotros somos universales pero ni siquiera asumimos la responsabilidad de la aldea. Los aztecas demolían sus templos sí advertían que no se ajustaban a las pautas astronómicas correctas. Estaban en el universo y nosotros escasamente estamos en el barrio. Los bárbaros de la conquista y los civilizadores de la independencia recorrían a caballo todo el continente; hoy no podemos ir de una ciudad a otra, estamos más encerrados que nunca y sólo se van los que no pueden regresar. Nuestro mundo parece más amplio, pero no somos capaces de entender nuestros vecinos. Tal vez las guerras también se deban a eso, y en la transformación de nuestro destino no toda dependa de las negociaciones políticas y de las constituciones, tal vez llegue a tener algún peso la mirada que arrojamos sobre nosotros mismos, el pequeño pero hondamente significativo giro de dejar de sentirnos en la periferia y en un tiempo rezagado, de empezar a sentirnos en el misterioso y apasionante centro del mundo, en el urgente y decisivo corazón de la historia.

Yerbamate
Homenaje las madres  y postales para su dia.  Cientos de diarios y revistas del mundo. Horoscopo.

 La guerra o la fiesta -  Eduardo Galeano
• El año pasado murió el hombre más viejo de Inglaterra. La vida de Bertie Felstead había atravesado tres siglos: nació en el siglo xix, vivió en el xx, murió en el xxi.
Él era el único sobreviviente de un célebre partido de fútbol, que se jugó en la Navidad de 1915. Jugaron ese partido los soldados británicos y los soldados alemanes. Una pelota apareció, venida no se sabe de dónde, y se echó a rodar, no se sabe cómo, entre las trincheras. Entonces el campo de batalla se convirtió en campo de juego, los enemigos arrojaron al aire sus armas y saltaron a disputar la pelota, todos contra todos y todos con todos.
Mucho no duró la magia. A los gritos, los oficiales recordaron a los soldados que estaban allí para matar y morir. Pasada la tregua futbolera, volvió la carnicería. Pero la pelota había abierto un fugaz espacio de encuentro entre esos hombres obligados
 a odiarse.
• El barón Pierre de Coubertin, fundador de las olimpíadas modernas, había advertido: "El deporte puede ser usado para la paz o para la guerra".
Al servicio de la guerra mundial que estaban incubando, Hitler y Mussolini manipularon el fútbol. En los estadios, los jugadores de Alemania y de Italia saludaban con la palma de la mano extendida a lo alto. "Vencer o morir", mandaba
 Mussolini, y por las dudas la escuadra italiana no tuvo más remedio que ganar las copas del mundo en 1934 y en 1938.
"Ganar un partido internacional es más importante, para la gente, que capturar una ciudad", decía Goebbels, pero la selección alemana, que lucía la cruz esvástica al pecho, no tuvo suerte. La guerra de conquista vino poco después; y el delirio de la
 pureza racial implicó también la purificación del fútbol: trescientos jugadores judíos fueron borrados del mapa. Muchos de ellos murieron en los campos alemanes de concentración.
Años después, en América Latina, las dictaduras militares también usaron el fútbol, al servicio de la guerra contra sus propios países y sus peligrosos pueblos. En el Mundial del 70 la dictadura brasileña hizo suya la victoria de la selección de Pelé: "Ya nadie para a este país", proclamaba la publicidad oficial. En el Mundial del 78, en un estadio que quedaba a pocos pasos del Auschwitz argentino, la dictadura argentina celebró "su" triunfo, del brazo del infaltable Henry Kissinger, mientras sus aviones arrojaban a los prisioneros vivos al fondo de la mar. Y en el 80 la dictadura uruguaya se apoderó de la victoria local en el llamado Mundialito, un torneo entre campeones mundiales, aunque fue entonces cuando la multitud se atrevió a gritar, por primera vez, después de siete años de silencio obligatorio. Rugieron las tribunas: "Se va a acabar, se va a acabar, la dictadura militar...".
• Hay partidos que terminan en batallas campales, hay fanáticos que encuentran en el fútbol un buen pretexto para el ejercicio del crimen y en las gradas desahogan los rencores acumulados desde la infancia o desde la última semana. Como suele
 ocurrir, es la Civilización la que da los peores ejemplos de barbarie. Entre los casos de más triste memoria se podría citar, por ejemplo, la matanza de 39 hinchas italianos del club Juventus a manos de los hooligans ingleses del Liverpool, hace poco menos de veinte años.
Pero, ¿eso da para decir que el fútbol incuba huevos de serpiente? En 1969 se llamó "Guerra del fútbol" a la matanza entre hondureños y salvadoreños, porque la primera chispa de ese incendio se había encendido en los estadios. Pero la guerra
 venía, en realidad, de mucho antes. Y su nombre mentiroso logró ocultar una historia larga: la guerra fue la trágica desembocadura de más de un siglo de rencores entre dos pueblos vecinos, entrenados para odiarse mutuamente, pobres
contra pobres, por sucesivas dictaduras militares fabricadas en la Escuela de las Américas.
El espejo no tiene la culpa de la cara, ni el termómetro tiene la culpa de la fiebre. Casi nunca proviene del fútbol, aunque casi siempre lo parece, la violencia que a veces hace eclosión en los campos de juego. Es revelador lo que está ocurriendo en
 Argentina. La locura de las "barras bravas" no tiene nada de nuevo; pero se han multiplicado los líos, los balazos y los garrotazos, desde que se desencadenó esta última crisis que ha precipitado al país a una caída en picada y ha dejado a los
argentinos pataleando en el aire.
• Los estadios de fútbol son los únicos escenarios donde se abrazan los etíopes y los eritreos. Durante los torneos interafricanos, los jugadores de esas selecciones consiguen olvidar por un rato la larga guerra que periódicamente rebrota
entre sus países.
Y después del genocidio que ensangrentó a Rwanda, el fútbol es el único instrumento de conciliación que no ha fracasado.
Los hutus y los tutsis se mezclan en las hinchadas de los clubes y juegan juntos en los diversos equipos y en la selección nacional. El fútbol abre un espacio para la resurrección del respeto mutuo que reinaba entre ellos, antes de que los poderes
coloniales, el alemán primero y el belga después, los dividieran para reinar.
• En Medellín, una de las ciudades más violentas del mundo, nació y se desarrolló el proyecto "Fútbol por la paz", que durante algún tiempo funcionó con milagroso éxito. Mientras duró demostró que no era imposible cambiar balazos por pelotazos.
El fútbol resultó ser el único lenguaje alternativo para las bandas armadas de los diversos barrios, acostumbradas a dialogar a tiros. Jugando al fútbol, los enemigos empezaron a conocerse entre sí, al principio de muy mala manera y en cada partido un poquito mejor. Y los muchachos empezaron a aprender que la guerra no es el único modo de vida posible.
• Antes de cada partido, en cada copa del mundo, los jugadores escuchan y tararean sus himnos patrios. Por regla general, salvo algunas excepciones, los himnos los invitan a matar y a morir. Esos cánticos marciales profieren terribles amenazas, convocan a la guerra, insultan a los extranjeros y exhortan a hacerlos picadillo o con gloria sucumbir en heroicos baños de sangre.
Ya vamos para el campeonato mundial número 17. A lo largo de los mundiales se ha visto que no faltan los jugadores dispuestos a actuar como obedientes soldados, siempre dispuestos a castigar con feroces patadas a los enemigos de la patria,
 y sobre todo a los que cometen la imperdonable ofensa de jugar lindamente. Pero, la verdad sea dicha, la gran mayoría de los jugadores no ha hecho caso a las órdenes que sus himnos imparten, ni a los delirios épicos de ciertos periodistas que
 compiten con los himnos, ni a las instrucciones carniceras de algunos dirigentes y directores técnicos, ni a los clamores guerreros de unos cuantos energúmenos en las gradas.
Ojalá los jugadores, o al menos la mayoría de los jugadores, se sigan haciendo los sordos en el Mundial que viene. Y que no se confundan a la hora de elegir entre la guerra o la fiesta.

Plegaria

 En ningún otro lugar del mundo la Semana Santa se llama Semana de Turismo. Aquí, la fe religiosa no se da mucho. Pero hay una religión que no tiene ateos. Y de rodillas rezaremos.
Bien sabemos que nuestra celeste legión no justifica el fervor místico. No están todos los que son, ni son todos los que están; y algunos de los que están no sólo no son, sino que ni siquiera parecen. Pero elevaremos nuestra oración en espera del
milagro.
Por asistir a la misa, nos despertaremos antes que el sol. Y en la fría oscuridad rogaremos a nuestros dioses de pantalón corto que no multipliquen la oscuridad y el frío. Que no paguen el sacrificio de sus devotos con mediocridad y aburrimiento. Que pongan imaginación, que pongan ganas. Que sus pases no lleguen siempre a los pies del rival. Que no confundan la garra charrúa con las patadas picapiedras. Que sean buenos jugadores de fútbol y no malos actores de teatro. Que no hagan
papelones.
Y que nos den alegría.
Colombes 1924 - Nace la viveza criolla 

Por este motivo es válido y refleja claramente aquel momento, la situación vivida días antes del debut, en una practica en Colombes, cuando los uruguayos advirtieron que en las tribunas estaban los yugoslavos, rivales del partido eliminatorio que Uruguay debía disputar por los Juegos Olímpicos y algún periodista observando los movimientos. Alertados de ellos los jugadores celestes comenzaron a mostrarse descoordinados, toscos y rudos. Tiraban bombazos para cualquier lado, erraban los puntapiés, cabeceaban al revés cayendo de traste al suelo. Parecían unos tales pataduras. Al terminar el "trabajo" un jugador yugoslavo se acerco y les dijo: -"¡Que pena que nos toque jugar con ustedes! ­ ¡Vinieron de tan lejos!" En el diario francés "Le Temps"; el escriba que había presenciado aquella muestra grotesca, dejo estampado la siguiente: -"Nos apena que sean tan torpes estos jóvenes sudamericanos. Han venido desde tan lejos y tendrán que volverse después del primer partido".
Había nacido la viveza criolla... 
La celeste asombra en el debut 
La "ráfaga olímpica" se transformo en huracán y Uruguay, el 26 de mayo de 1924, ante apenas 2.000 personas, apabullo a Yugoslavia (7:0). Los orientales salieron al campo con una enorme bandera de Francia para congraciarse con el público local, por idea del capitán Nasazzi. La serie continuó con victorias que el tiempo no sólo agiganta sino que ubica en la colosal dimensión de su significado. El 29 de mayo, cae Estados Unidos (3:0), no en Colombes, sino en el estadio de Bergeyre, ahora si ante una enorme concurrencia curiosa de ver a esos "fenómenos" que, gozando de día libre después de la goleada ante los yugos, se divirtieron en Montmartre donde triunfaba le tangó con el inolvidable Eduardo Arolas, Julio De Caro y el tano Genaro. Contó Pedro Cea que allí se encontraron con los españoles, con Zamora a la cabeza, quienes habían sido eliminados por los italianos y a los que conocían por haberlos enfrentado en  los partidos de la gira. Indignados, los jugadores de España les dijeron... - "Irresponsables, vayan a cuidarse. Ustedes son los  futuros Campeones..." Al día siguiente la prensa francesa refería  maravillas sobre el juego de los uruguayos, elogios que fueron aumentando después del espectacular triunfo de Uruguay ante Francia (5:1), el equipo dueño de casa, el gran favorito, el 1ero de junio. Todo ese fervor de la multitud de aficionados galos que completó la capacidad de Colombes y que premió con aplausos a los orientales, sumada a la advertencia de los españoles,  originó que "durante los últimos ocho días nadie salió de día ni de noche, y sin embargo todos soportaron con placer aquel severo enclaustramiento, resueltos a no omitir ninguno de los sacrificios ni de las dedicaciones que reclamaba el legitimo anhelo de ganar para el football uruguayo y para el propio país, la gloria de un triunfo que seria de resonancia mundial", según se expresa en el informe oficial. El "Vasco" Cea fue más gráfico:
-"Comprendimos y nos encerramos. Venían las muchachas hasta la entrada del castillo, para ver a las fieras y nosotros ni bolilla. Era un compromiso moral entre todos". 
Francia, Holanda y el preambulo de la final 
Previo al partido ante Francia se realizó un sorteo para determinar quien cambiaba de camiseta debido a la similitud de colores. Martínez Laguarda cuenta que "la suerte nos fue favorable, pero creemos oportuno hacer constar que para el caso contrario la Delegación había dispuesto que nuestro equipo vistiera los colores argentinos. Hubiera sido esta la mejor expresión de nuestro sentimiento sinceramente solidario con los sportmen de la república hermana". En las tribunas no faltó el  brasileño Santos Dumont, precursor de la aviación, quien llegaba a "las casillas" (vestuarios), para saludar a los uruguayos antes del partido. El 6 de junio, en la semifinal, Holanda abrió la cuenta, empató Pedro Cea inaugurando una costumbre que repetirá como una constante en esta gloriosa etapa celeste y, de penal, Héctor Scarone señalo el definitivo 2:1. Terminado el partido la delegación holandesa presentó una reclamación formal argumentando que el penal no tuvo razón de ser, pero el Tribunal, reunido inmediatamente, por unanimidad, confirmó la decisión del árbitro. Aquella delegación de Uruguay previó todo. Así, días antes de la final, tras visitar la Legación de Uruguay en el centro de París, donde aun hoy sigue funcionando la Embajada de nuestro país en Francia, a muy poca distancia del Arco de Triunfo, la delegación integra se trasladó a depositar en la tumba del Soldado Desconocido la corona "que con perfumadas rosas de Francia habían tejido las blancas manos de Mme. Pain y arrojar sobre la fría losa y junto al sagrado juego perennemente encendido los puñados de flores cogidos en el parque del delicioso retiro de Argenteuil. Acaso aquel que dormía allí era un atleta caído gallardamente como en los campos de juego, de cara al sol y jadeante el corazón, estremecido de coraje", se expresa en el informe oficial de la Asociación. La gran tarde había llegado. Un sol de primavera alumbraba el estadio de Colombes el lunes 9 de junio de 1924 donde una multitud enloquecida pugnaba por conseguir una entrada para la final entre Uruguay y Suiza. Antes de dejar el "chateau"; como todos los días de partido, un beso de cada jugador a Madame Pain que simbolizaba el recuerdo del amor de todas las madres y todas las novias y todas las esposas y todos cuantos sonaban y rezaban para que la hazaña se cumpliera. Los muchachos, con su marcada y tradicional inclinación a la murga, salvaban a pie el kilometro que separaba a Argenteuil de Colombes. Iban organizados en "cumparsita" con Romano llevando la bandera francesa y Cea la uruguaya, todos cantando las canciones de guerra de las murgas carnavaleras. Así inundaron la "casilla" con esos cantos que cumplían la función de una medicina espiritual. Era una manera de darse coraje, de inspirarse mutua confianza, de aventar preocupaciones y quebrar la tensión. Los vestuarios estaban debajo de la tribuna, también de madera, y el recinto que ocupaban los uruguayos apenas estaba separado del que habitaban los suizos, por un delgado tabique. En eso estaban cuando llego el Dr. Enrique Buero portando un pedido del presidente de la delegación de Suiza: -"El canto de ustedes, esta martirizando a los jugadores suizos..."
No se explicaban los europeos, cómo los uruguayos estuvieran tan indiferentes al acontecimiento que se preparaba y del que toda Europa estaba pendiente. Se hizo un gran silencio aceptando el pedido. Fue entonces que se escuchó una famosa salida del "Vasco" Cea diciendo: "¡Quien supiera hablar francés...!" Ocurrió que Cea estaba mirando una revista francesa picaresca, "'La Rire" mientras se las colocaba, como era su costumbre, entre la media y las canilleras. En Montevideo usaba "Caras y Caretas"; en París recurría a publicaciones francesas. Al ojearla vio aquellos dibujos obscenos que le provocaron la frase que se hizo famosa y que hizo estallar en carcajadas a todos sus compañeros. 
Banderitas Uruguayas en las tribunas 
Un gran sector de la multitud que colmaba las tribunas agitaba millares de banderitas uruguayas que habían sido distribuidas por la Casa Exprinter, cuya filial montevideana estaba instalada en el antiguo Banco Supervielle, en la calle 25 de Mayo, antes de llegar a Zabala, frente a la señorial casa de los Roosen hoy, por fortuna, convertida en el Museo Romántico. Allí estaban, presenciando el partido, compatriotas pertenecientes a la alta sociedad uruguaya quienes, de acuerdo a la tradición de la época, al llegar la primavera y el verano europeo, embarcaban hacia el Viejo Mundo para disfrutar de sus balnearios. Esos orientales, entusiasmados por los triunfos del equipo, estuvieron junto a la delegación y en la nómina que incluye el informe oficial aparecen, entre otros, muchos de los apellidos más ilustres de entonces: Heber Jackson, Supervielle, Ortiz de Taranco,
Urtubey, Shaw, Braga, Urioste, Carlos Reyles, Seré, Costa, Soler Díaz, Caubarrere, Arocena, Oteguy, Pietracaprina, Inciarte, de Arteaga, Gómez Folle, Casabó, Gomensoro, Lussich, Arrosa, Forteza, Vaeza, Brocqua, Montero Bustamante, Larghero, Castro, Castellanos. 
La vuelta olimpica caminando 
Uruguay ganó 3:0 al cabo de una demostración estupenda. Ninguno de los 60.000 aficionados presentes se movía de su sitio "tras la formidable y prolongada ovación que siguió a la pitada final (...) la Delegación en masa fue a colocarse frente al mástil.
Sonaron las notas del Himno Nacional y lentamente fue ascendiendo hasta lo lto en la plena solemnidad, en su momento único, que hasta temblar nuestros corazones y humedecerse nuestras pupilas de una alegría que jamás habíamos conocido igual, la bendita enseña de la patria, más brillante que nunca su sol
de oro, cual si irradiara bendiciones sobre las frentes gallardamente erguidas de los jóvenes atletas. Luego, cuando todo el paño de la inmensa bandera flotó en los aires y callaron las notas de nuestro himno, la Delegación uruguaya, seguida de la Suiza, desfiló alrededor de la pista y frente a las tribunas", refiere el informe
 oficial. No había alambrado. Apenas una baja verja separaba las gradas de la pista de atletismo por la que desfilaban, caminando, llorando y saludando, los campeones. Los aficionados, al paso de los jugadores uruguayos, lanzaban flores y sombreros que nuestros muchachos recogían. Había nacido la vuelta olímpica que, luego, se desfiguró tantas veces por que siempre se cumplió a la carrera. Los festejos uruguayos se desarrollaron en Argenteuil donde siguió residiendo la Delegación que era visitada por periodistas de todo el mundo. El informe oficial da cuenta que entre los asistentes "figuró una delegación de periodistas                 japoneses, quienes solicitaron los más minuciosos y variados informes sobre el país". 

del Libro "100 años de gloria" 

Israel al limite
Por Paul Johnson* ,The National Review

En el conflicto árabe-israelí no hay simetría alguna. Si los israelíes salen victoriosos de una confrontación, sea esta bélica o diplomática, los árabes esperan hasta la próxima batalla. Israel, en cambio, no puede darse el lujo de cometer un solo error. Si Israel perdiera el control de su espacio áereo, y su ejército se viera desbordado, no queda absolutamente ninguna duda de que la nación judía-israelí sería exterminada por completo. En otras palabras, se repetiría el Holocausto de Hitler, no en secreto y con vergüenza sino esta vez de forma abierta y descarada, vivido por los árabes con un espíritu de exaltación triunfalista, el climax de su jihad.
Esta es la pesadilla - no distante y figurada sino inmediata y próxima - que debe enfrentar cada primer ministro israelí, y por la que sabe que será considerado responsable incluso de forma póstuma si llegara a equivocarse o vacilar en recurrir al uso de la fuerza. Una sola decisión equivocada, y lo que perderá cualquier primer ministro israelí no será solamente una batalla - sino también a la mitad completa de todo el pueblo judío. Esto ayuda a entender por qué la dirigencia israelí parece a veces obstinada y cerrada a toda discusión.
Esta falta de simetría entre los riesgos que corren árabes e israelíes es uno de los resultados de una visión completamente diferente acerca del carácter sagrado de la vida humana. El credo judío fue el primero en proclamar lo sagrado de la vida y de subrayar el valor de cada ser humano ante los ojos de su Creador - y por ende, ante los ojos de todos los demás seres humanos. Esta es la característica principal que distingue a la religión judía de todos los otros credos del antiguo medio oriente, de carácter con frecuencia vengativo.
El valor que los judíos dan a la vida humana no ha hecho más que aumentar con los siglos, incluso como respuesta a la persecución y también, sobre todo, al intento de los nazis de exterminar por completo al pueblo judío. Israel, el país, fue pensado como un refugio y fortaleza en los que la vida judía puede continuar sin riesgo de ser aniquilada. Es por ende la expresión física del principio judío de que cada vida es sagrada.
Por el contrario, el concepto árabe-islámico de la "guerra de los mártires" quita todo valor a la vida humana, utilizándola como un mero instrumento de sacrificio de una guerra santa. En este contexto, un combatiente gana mucho más al perder su vida que preservándola, ya que accede así a la vida eterna, y su status de mártir aumenta con el número de israelíes muertos - "hijos e hijas de Satán" - que logra llevarse consigo.
Resulta muy difícil para los israelíes abarcar esta total asimetría en la guerra y enfrentar por lo tanto a un enemigo que no tiene ninguna inhibición para matar, ya sea a sus oponentes o a su propia gente. Hay, de hecho, algo de Hitleriano en el odio implacable que Israel debe enfrentar desde sus bordes. Nadie debería sorprenderse ante el hecho de que las traducciones al árabe de "Mein Kampf" y de los "Protocolos de los Sabios del Sión", esa falsificación diabólica, se hayan convertido en best-sellers del mundo árabe.
Los occidentales haríamos bien en tomar nota de la fuerza del odio que los israelíes enfrentan hoy en día, ya que éste se volverá también, en cualquier momento, en contra de todos nosotros (hemos recibido ya una muestra el 11 de Septiembre)
El mundo, sin embargo, observa al conflicto árabe israelí sin percibir a estas profundas fuerzas subyacentes, y tiende, en su ignorancia, a pensar que se trata de una guerra como cualquier otra, en la que las culpas se reparten 50-50. Desde esta perspectiva, los israelíes parecen estar haciendo un uso desproporcionado de la fuerza, una impresión que las imágenes de TV parecen confirmar cada noche.
El resultado es que los judíos terminan, absurdamente, siendo culpados por la persecución que en realidad deben padecer y enfrentar. Esta dista de ser, lamentablemente, la primera vez que esto sucede en su larga y trágica historia del pueblo judío.
El mundo está tan harto del antagonismo sin fin de los árabes como lo están los mismo israelíes. El mundo desearía sin embargo que, de una u otra manera, los judíos y su estado desaparecieran de una vez por todas y dejaran al mundo en paz. De la misma manera en que, durante la 2da Guerra Mundial, los ciudadanos comunes de Alemania -vagamente conscientes de que miles de judíos estaban siendo "enviados hacia el este" (el eufemismo utilizado para denominar a Auschwitz) se quejaban furiosos por el traqueteo constante de los trenes nocturnos.
Llenos de judíos destinados a morir, los trenes que iban hacia el este hacían ruido al circular por las vías, perturbando el sueño de los alemanes, que maldecían a "esos malditos judíos, que nunca nos dejan dormir tranquilos".

*Paul Johnson es un conocido historiador cristiano.
Ha escrito numerosos libros sobre distintas regiones y épocas, y sus últimas publicaciones tratan acerca de la vida de Napoleón y la época del renacimiento.
La guerra titánica de Bush se hundirá - PorRobert Fisk 

Primero era una cruzada. Después se convirtió en una "guerra por la civilización". Luego fue la "guerra sin fin". Después se habló de la "guerra contra el terror". Ahora, créanlo o no, el presidente Bush nos está prometiendo una "guerra titánica contra el terror". Esto se pone cada día más extraño. ¿Qué puede venir después? Después de las más recientes proyecciones de Bush, dadas a conocer la semana pasada ("sabemos que miles de asesinos entrenados planean atacarnos")
es de esperar que el presidente traiga guardado en la manga un cliché aún más gigantesco. 
Bueno, Bush tiene que haber sabido lo del aspirante a bombardero "sucio" de Chicago, otro secretito que se guardó durante un mes hasta que decidió que le servía de algo compartirlo con el pueblo estadunidense. Debemos saber más de este extraño episodio, y me atrevo a adivinar que los hechos se irán modificando en los próximos días o semanas. 
Pero, ¿qué puede ser más titánico que el nuevo y ominosamente llamado "Departamento de Seguridad Interna", con sus futuros 170 mil empleados y su presupuesto de más de 37 mil millones de dólares? Este organismo, nótese, no incorporará a las rivales dependencias de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) ni a la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), las que se están lanzando a sus mutuas yugulares ante el fracaso en prevenir los crímenes contra la
humanidad del pasado 11 de septiembre. El nuevo departamento garantizará que la batalla de inteligencia será triangular entre la CIA, la FBI y los muchachos de "Seguridad Doméstica".
Esta será, sospecho, la verdadera "guerra titánica". 
Y como los agentes de inteligencia estadunidense no van a vencer así a sus verdaderos enemigos, la suya es una misión imposible pues no se les permitirá hacer lo que cualquier organización de combate al crimen haría para garantizar su éxito: buscar el móvil del crimen. No se les permitirá preguntar "por qué"; sólo "quién" y "cómo". 
Y debido a que se trata de una guerra contra el mal, contra "gente que detesta la democracia", entonces todo intento por descubrir las razones reales de este odio hacia Estados Unidos -las muertes de decenas de miles de niños en Irak, tal vez, o el baño de sangre israelí-palestino, o la presencia de tropas estadunidenses en Arabia Saudita- heriría demasiado susceptibilidades en la política exterior estadunidense, en las relaciones que unen a Estados Unidos con el primer
ministro israelí, Ariel Sharon, y ofendería también a un montón de dictadores árabes. 
He aquí sólo un ejemplo de lo que quiero decir. Las nuevas reglas estadunidenses de "seguridad" obligarán a cientos de miles de árabes y musulmanes de ciertos países a someterse a la toma de sus huellas digitales, a que se les fotografíe e interrogue en el momento de ingresar a Estados Unidos. Estas normas se aplicarán, según el procurador general John Ashcroft, a prácticamente todos los visitantes de Irán, Irak, Siria y Sudán, países cuyos habitantes, en su mayoría, ya
no podrán obtener visas estadunidenses. 
La lista de naciones no sorprende. Irán e Irak son parte del infantil "eje del mal" de Bush.
Siria está en la lista presumiblemente porque apoya la guerra del movimiento integrista Hamas contra Israel. 
Se trata de una lista construida en torno a la política de Bush del bien contra el mal. Pero ni un sólo ciudadano de Irán, Irak, Siria o Sudán ha sido acusado de planear las atrocidades del 11 de septiembre. Los aeropiratas suicidas provenían en su mayoría de Arabia Saudita; otro de ellos venía de Egipto y un tercero de Líbano. Todos los hombres que han sido arrestados en Marruecos -todos ellos ligados a la red Al Qaeda- son saudiárabes. 
Pese a esto los saudiárabes, que formaban la amplia mayoría de los asesinos de septiembre no tendrán problema alguno para ingresar a Estados Unidos bajo las nuevas normas de seguridad. En otras palabras, hombres y mujeres del único país de cuyos ciudadanos Estados Unidos tiene motivos de temer, estarán exentos de las huellas digitales, la fotografía y el interrogatorio cuando lleguen al aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York. 
Esto se debe, desde luego, a que Arabia Saudita es de los buenos, un "amigo de Estados Unidos", la tierra con las más grandes reservas de petróleo del mundo. Egipto también quedará exento de las medidas de seguridad debido a que su presidente, Hosni Mubarak, apoya el "proceso de paz". 
Así, las nuevas normas de seguridad estadunidenses se están cimentando más en torno a las fantasías políticas de Bush que en la realidad del crimen internacional. Si ésta es una guerra entre "los inocentes y los culpables" -según otra agudeza más de Bush de la semana pasada-, entonces la tierra de la que provienen los culpables no tendrá problema alguno con los muchachos del Departamento de Seguridad Interna o el Departamento de Inmigración. 
Pero en todo caso ¿por qué habrían los árabes de tomar en serio a Bush en estos momentos? El hombre que juró pelear una "guerra sin fin" contra el "terror" le pidió a Israel, en abril pasado, detener sus operaciones en Cisjordania, y después se sentó a esperar mientras Sharon proseguía esas operaciones durante un mes más. El 4 de abril Bush exigió a Sharon tomar "acción inmediata" para flexibilizar el sitio israelí sobre las ciudades palestinas, pero dos meses después, el Sr. Sharon -un "hombre de paz, según Bush- seguía reforzando dichos cercos. 
Si el señor Sharon no teme al señor Bush, ¿porqué debía Osama Bin Laden estar preocupado? La respuesta al llamado hecho la semana pasada por el presidente Mubarak para que se proponga una agenda para la creación del Estado palestino es de una ilógica extraordinaria, aun dentro de los absurdos estándares de Bush. Teniendo en cuenta, sin duda, que dos días después se reuniría con el señor Sharon, Bush respondió: "No estamos listos para presentar un calendario
específico, salvo por el hecho de que debemos comenzar pronto, con celeridad, para aprovechar el momento". 
Las palabras de Bush se pueden interpretar de la siguiente forma: este asunto es tan importante que debemos actuar de manera urgente y a toda prisa, pero tampoco es tan importante como para molestarnos en decir cuándo tenemos que actuar. El señor Sharon, desde luego, no quiere que se haga tal "calendario". El señor Sharon no quiere un Estado palestino. En un momento en que el señor Bush debió mostrar decisión tanto a sus amigos como a sus enemigos, volvió a reprobar el examen. 
Después de que Sharon apareció en la Casa Blanca, Bush ridiculizó al presidente palestino, Yasser Arafat, y siguió la corriente a la negativa de Sharon de hablar con él, con lo que además, virtualmente, desestimó la cumbre para Medio Oriente que los palestinos y el mundo quieren celebrar este verano y con la que el señor Sharon, por supuesto, no está de acuerdo. 
Mientras tanto, al igual que el señor Sharon, todos los hombres que proclaman estar combatiendo el terror están usando esta lunática "guerra" para sus propios intereses Los egipcios, quienes supuestamente advirtieron a la CIA sobre un ataque antiestadunidense antes del 11 de septiembre, han estado muy ocupados aprobando una nueva ley que restringirá el trabajo de organizaciones no gubernamentales, lo que volverá casi imposible que grupos en favor de los
derechos humanos funcionen en Egipto. No habrá en este país, por lo tanto, más denuncias sobre la práctica de la tortura por parte de la policía. 
A su vez, el ejército de Argelia, que se cree jugó un papel fundamental en los asesinatos masivos que forman parte de una guerra sucia que se ha perpetrado en los últimos 10 años, ha estado llevado a cabo ejercicios con barcos de la OTAN estacionados en el Mediterráneo. Veremos más de esto en el futuro. 
Era casi inevitable, por supuesto, que un día encontráramos en Estados Unidos a alguien que pudiera explicar la diferencia entre los "buenos terroristas" -aquellos que no debemos bombardear, como son el ERI, ETA y el viejo Congreso Nacional Africano- y los que debemos bombardear. Así fue como Michael Elliott apareció en la revista Time de la semana pasada para decirnos que "no todos los terroristas son iguales". Existen, según él, "terroristas políticos" que tienen un "objetivo identificable", y los "terroristas milenarios", quienes carecen de todo
objetivo político y "deben su lealtad a una autoridad superior en el paraíso". 
Así que ahí lo tenemos. Si los terroristas hablan con los estadunidenses, entonces no hay problema con ellos. Pero si no lo hacen, entonces lo que sigue es la guerra eterna. En vista de esta retorcida moralidad, ¿quién puede creer realmente que "Seguridad Interna" va a atrapar a los villanos antes de que ataquen nuevamente?. Mi pronóstico es que esta "guerra titánica contra el terror" tendrá el mismo destino que aquél barco del mismo nombre que decían que era imposible hundir. Y ya todos sabemos lo que pasó con él. 
©The Independent 
Traducción: Gabriela Fonseca 

MARCHAS Y ACTOS EN TODO CUBA
Millones de cubanos ratificaron respaldo a sistema socialista por Alejandro Gomez

La Habana, 12 jun (PL) Más de siete millones de cubanos marcharon o se concentraron hoy en disímiles lugares de la Isla para ratificar su respaldo al sistema socialista vigente en el país desde 1961 y rechazar la política de Estados Unidos contra Cuba.
Los manifestantes fueron convocados el pasado lunes por el presidente cubano, Fidel Castro, para apoyar una propuesta de modificación a la Constitución que hará intocable e inamovible el carácter socialista del sistema cubano y reafirmará la decisión del pueblo de defender el orden político, social y económico vigentes.
La propuesta, acordada por las organizaciones de masas de la Isla, advierte además que las relaciones económicas, diplomáticas y políticas con cualquier otro Estado jamás serán negociadas bajo agresión, amenaza o presión de una potencia extranjera.
Desde la madrugada, esos millones de cubanos dasafiaron incluso la lluvia y se trasladaron de sus hogares a los sitios de la manifestación o concentración, la principal de ellas en el capitalino Malecón, donde una gigantesca columna de más de un millón de personas, encabezada por Fidel Castro, desfiló frente a la Oficina de Interes de Estados Unidos.
Ese lugar ha sido en los últimos años escenario de las mayores protestas de los cubanos por las políticas y medidas de Washington contra Cuba, incluido el bloqueo económico, financiero y comercial que mantiene el gobierno norteamericano contra la Isla desde hace más de cuatro décadas.
Pero en este caso, ademas de ratificar el respaldo a la propuesta de modificación a la Carta Magna, la marcha sirvió de respuesta-rechazo al discurso pronunciado por el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, el 20 de mayo pasado en Miami, ante representantes de grupos anticubanos y ultraderechistas radicados allí.
En esa intervención, Bush llamó al gobierno cubano a efectuar cambios políticos como condición indispensable para levantar el bloqueo a Cuba.
Durante las marchas, los manifestantes portaban carteles y coreaban consignas revolucionarias, entre las que destacaron "Viva el Socialismo", "Abajo la mentira" y "Libertad para los héroes".
El primero de esos lemas referido a la decisión de los cubanos de mantener intocable el carácter socialista de la Revolución, el segundo como respuesta a las afirmaciones de Bush en el mencionado discurso y reafirmación de que el pueblo de la Isla respalda a su gobierno.
El tercero demanda a Washington la liberación de cinco cubanos recluidos en
carceles norteamericanas.
Detenidos en 1998 cuando vigilaban acciones terroristas de grupos anticubanos radicados en Estados Unidos, Ramón Labañino, René González, Gerardo Hernández, Antonio Guerrero y Fernando González recibieron el año pasado fuertes condenas, que van desde cuatro cadenas perpetuas a 19 y 15 años de prisión.
Cuba rechaza esas sanciones, al considerar que sus compatriotas fueron víctimas de un proceso judicial amañado y con evidentes fines políticos por realizarse en la ciudad de Miami, sede de los grupos más reaccionarios de la comunidad cubana residente en ese país.
El rey - Eduardo Galeano
En las noches de los parques, desde las copas de los árboles, alguien grita.
Cuando todos duermen y callan, y no se escucha nada más que los susurros de la brisa en el follaje, rompe el silencio este grito que suena como un alarido humano.
Es el grito de la noche del pavo real.
Durante el día, el pavo real pasea sus resplandores. Arrastrando su larga cola de plumas, siempre vestido de fiesta, se pavonea el pavo. Cuando gira sobre sí mismo y despliega la cola, frondosa corona verdiazul, él vibra aplaudiéndose y el relampagueo de su belleza encanta a los caminantes y humilla a las otras aves. Las otras aves del parque, patos, ánades, cisnes, gansos, palomas, gaviotas, gallinas, gorriones, vuelan juntas o juntas caminan o navegan por el lago; juntas charlan, comen, duermen. Pero el pavo real vive sin nadie, lejos de los demás pavos reales, y con nadie se junta. A nadie mira el que nació para ser mirado y admirado.
Cuando llega la noche, el público se va. El pavo real vuela hacia la alta rama de algún árbol vacío, y se echa a dormir. Solo.
Entonces, grita.
Páginas recomendadas que han recibido nuestro premio Mundo Matero.

Carne pa' la picadora
http://granavenida.com/terror/

Jamiroquai 2000
http://galeon.com/jamiroquai2000/INDEX.htm

ACM
http://www.geocities.com/canteiro/

Dakot@Cyber
http://webs.ono.com/usr000/dakotasoft/

Fauna Europea
http://teleline.terra.es/personal/cnu027

Victor J. Cadena
http://www.gratisweb.com/babycadena/

Web de Jaime Bores
http://go.to/jaimebores

Real Madrid C.F.
http://realmadrid.metropoli2000.net



Rincón chistoso:
Llega un tipo a una oficina del gobierno pidiendo trabajo. Se entrevista con el Jefe de Recursos Humanos y durante la entrevista se le escapa que carece de testículos.
-No importa - responde el entrevistador.
El tipo piensa que no ha debido decirlo y dice presuradamente:
- Pero soy una persona muy capaz.
El entrevistador responde:
-Mire amigo el no tener testiculos no es impedimento para trabajar, es mas, esta usted contratado.
-¿Cual es el horario de trabajo?
-El horario es de 8 a 5, pero usted puede llegar a las 9 de la manana.
El tipo piensa que por no tener testiculos lo estan considerando un minusvalido, se molesta un poco y dice:
-Yo ya le dije que no tengo testiculos pero capacidad si la tengo!!
-Si ya se amigo, pero como en esta oficina se rascan los huevos de 8 a 9, no tiene caso que llegue tan temprano.-

Si tú estás en un avión y éste se prende en fuego, ¿Por dónde sales?
Pues, ¡Por las noticias!
Un americano, un frances y un israel? van en un avion por el Pacifico, cuando de pronto fallan los motores y el avion cae en una isla. Alli, los tres son apresados rapidamente por una tribu de canibales.
El jefe de la tribu les dice a los tres, que les van a conceder un ultimo deseo, sea lo que sea.
El americano dice:
- Quiero un Big Steak Texano con papas fritas y una Coke.
El jefe manda a su gente y les trae la comida, come y lo mandan a la olla de agua hirviendo donde comienza a gritar desesperado.
El frances pide:
- Yo quiero un vino Cabernet Sauvignon Frances, con crepes a la parissien.
Van los indios y se lo traen, come y lo mandan a la olla de agua hirviendo, donde comienza tambien a gritar desesperado.
El israeli dice:
- Yo quiero que me patees en el culo lo mas fuerte que puedas.
El jefe indio lo mira y dice:
- ¿Estas seguro?
- Si, ¡pateame en el culo lo mas fuerte que puedas!
Entonces, el jefe se prepara, toma carrera, y le pega un patadon terrible.
Al caer, golpeado y dolorido, el israeli saca una pistola, dispara y mata a todos los canibales de la isla.
El frances y el americano salen de la olla, e indignados, le preguntan:
- ¿Porque? si tenias un arma, esperaste hasta ultimo momento y no les
disparaste desde el principio, antes que nos hagan algo a nosotros?
A lo que el israeli les responde:
- ¿Que, estan locos? ¿Y arriesgarme a que la ONU, la Comunidad Europea, los medios de comunicacion y los intelectuales del mundo me acusen de "sobreactuar" y atacar sin suficiente provocacion...??
Mas humor en nuestra sección CHISTERO click AQUI


RINCON POETICO
LA NOTICIA VENENO

No hay vacunas contra la noticia veneno
la noticia veneno asombra
desinfecta propone soslaya
siempre nos toma desprevenidos
y se opone a que hagamos nuestros calculos

la noticia veneno sube sus decibelios
y nos rompe los timpanos como el rock mas duro
con sus buenos modales nos aturde
con su amenazario nos espolea

la noticia veneno llueve a cantaros
sobre los mendigos y los potentados
pero solo estos saben que es mentira

la noticia veneno ha ensayado con exito
el falso tonillo de lo verosimil
y tal vez por eso enloquece a los candidos
entristece a los tristes

como es obvio la noticia veneno
sera finalmente desmentida
para gloria y prez
de los sobrevivientes

Mario Benedetti
(de "El Olvido esta lleno de Memoria")

FUE AL PASAR
 

Yo creí que tus ojos anegaban el mundo ...
Abiertos como bocas en clamor ......  Tan dolientes
Que un corazón partido en dos trozos ardientes
Parecieron ...  Fluían de tu rostro profundo

Como dos manantiales graves y venenosos ...
Fraguas a fuego y sombra tus pupilas! ... tan hondas
Que no sé desde dónde me miraban, redondas
Y oscuras como mundos lontanos y medrosos.

¡Ah, tus ojos tristísimos como dos galerías
Abiertas al Poniente! ...
Y las sendas sombrías
De tus ojeras donde reconocí mis rastros! ...

Yo envolví en un gran gesto de horror como en un velo,
Y me alejé creyendo que cuajaba en el cielo
La medianoche húmeda de tu mirar sin astros!
 
 

Delmira Agustini 
"Cantos de la Mañana"     1910

Los dátiles del viejo Eliahu

En un oasis escondido entre los más lejanos paisajes del desierto, se encontraba el viejo Eliahu de rodillas, a un costado de algunas palmeras datileras.
Su vecino Hakim, el acaudalado mercader, se detuvo en el oasis a abrevar sus camellos y vio a Eliahu transpirando, mientras parecía cavar en la arena.-
¿Que tal anciano? La paz sea contigo.
Contigo la paz. - contestó Eliahu sin dejar su tarea.-
¿Qué haces aqui, con esta temperatura, y esa pala en las manos?
- Siembro -contestó el viejo.
¿Qué siembras aqui, Eliahu?
- Dátiles - respondió Eliahu mientras señalaba a su alrededor el palmar.
- ¡Dátiles!! - repitió el recién llegado, y cerró los ojos como quien escucha la mayor estupidez. - El calor te ha dañado el cerebro, querido amigo. Ven, deja esa tarea y vamos a la tienda a beber una copa de licor.
- No, debo terminar la siembra. Luego si quieres, beberemos...
- Dime, amigo: ¿cuántos años tienes?
- No sé... sesenta, setenta, ochenta, no sé ... lo he olvidado... pero eso, ¿qué importa?
- Mira, amigo, los datileros tardan más de cincuenta años en crecer y recién después de ser palmeras adultas están en condiciones de dar frutos. Yo no estoy deseándote el mal y lo sabes, ojalá vivas hasta los ciento un años, pero tú sabes que difícilmente puedas llegar a cosechar algo de lo que hoy siembras. Deja eso y ven conmigo.
- Mira, Hakim, yo comí los dátiles que otro sembró, otro que tampoco soñó con probar esos dátiles. Yo siembro hoy, para que otros puedan comer mañana los dátiles que hoy planto ... y aunque solo fuera en honor de aquel
desconocido, vale la pena terminar mi tarea.
- Me has dado una gran lección, Eliahu, déjame que te pague con una bolsa de monedas esta enseñanza que hoy me diste - y diciendo esto, Hakim le puso en la mano al viejo una bolsa de cuero.
- Te agradezco tus monedas, amigo. Ya ves, a veces pasa esto: tu me pronosticabas que no llegaría a cosechar lo que sembrara. Parecía cierto y sin embargo, mira, todavia no termino de sembrar y ya coseché una bolsa de
monedas y la gratitud de un amigo.
- Tu sabiduría me asombra, anciano. Esta es la segunda gran lección queme das hoy y es quizás más importante que la primera. Déjame pues que pague tambien esta lección con otra bolsa de monedas.
- Y a veces pasa esto -siguió el anciano y extendió la mano mirando las dos bolsas de monedas: sembré para no cosechar y antes de terminar de sembrar ya coseché no solo una, sino dos veces.
- Ya basta, viejo, no sigas hablando. Si sigues enseñándome cosas tengo miedo de que no me alcance toda mi fortuna para pagarte...


Bisteces a la mexicana
http://www.valvanera.com
Ingredientes:
para unas 6 personas 
1kg. de bisteces
2 jitomates rojos
5 chiles jalapenos
media cebolla
1 pedacito de cilantro
1 ajo
 1/4 de taza de aceite
sal al gusto
1/2 taza de agua
Preparacion:
Se parte los bisteces en cuadros pequenos al igual el jitomate,la cebolla y el chile el ajo se pica finamente al igual queel pedacito de cilantro, se pone la sarten afuego lento ,y se le agrega el aceite ya que se calento un poquito se le agrega la carne y se frei ya que la carne esta apunto de cocimiento se le agrega eljitomate el chile ,la cebolla y el ajo y la sal y se le agrega el agua se tapa durante 10 minutitos y listo. un consejito este delicioso guiso se puede acompanar de un delicioso arroz. 
enviado por "jenny soares" < jennyzu25@hotmail.com >
POLICIAS MILITARES ACUSADOS DE LA MASACRE DE CARAJÁS SON ABSUELTOS - 12/6/2002

Por decisión unánime, los 124 policias militares acusados de participar de la masacre de El dorado de Carajás, donde se murieron 19 trabajadores Sin Tierras de Brasil, el 1996, fueron absolvidos. Los siete jurados reconoceron la tesis de la defensa, de que los militares se defendieron de un "ataque".
Tres policias militares que no participaron del juzgado serán sumetidos al Consejo de Sentencia el proximo 20 de Junio. Son ellos Jailton Ferreira da Silva, Genedir Chagas Feitosa y Honorato Lima. Por ser prófugo, Honorato Lima tuve la prisión preventiva decretada por el juez Roberto Moura.
Los dos principales testigos de la acusación no comparecieron ayer alegando estar siendo "amenazados".
Los 127 militares fueron acusados de co-autoria en las muertes de los Sin Tierras. Delante del juez todos declararon haber disparado hacia el alto durante el "confronto". Los policias militares fueron oídos individualmente. Cada uno "declaró" en menos de cinco minutos.
En el masacre, filmado y documentado, cientos de policias armados de metralladoras dispararon en contra los Sin Tierras que no portaban armas de fuego.
Download de la semana - Quick SMS  - Windows - 331 Kb - Español
Es un software para enviar SMS a moviles rápida y falcilmente. No necesita instalación y se actualiza el solo cuando existen versiones nuevas. Permite tener agenda de telefonos, envío de Faxes, reduccion de mensajes (por defecto o personalizable), posibilidad de poder utilizar salida por proxy, numerosos servidores gratuitos y funcionales. Lo probamos y resultò ser un programa sumamente efectivo, pràtico y util.
Solicite en un e-mail en blanco, en el asunto < qss > 
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