VIERNES SANTO
Jesús ante Pilatos
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Addúcunt
ergo Jesum a Cáipha in prætórium. Erat autem mane: et ipsi non introiérunt
in prætórium, ut non contaminaréntur, sed ut manducárent Pascha. Exívit
ergo Pilátus ad eos foras, et dixit: S. Quam
accusatiónem affértis advérsus hóminem hunc? C.
Respondérunt et dixérunt ei: S. Si non esset
hic malefáctor, non tibi tradidissémus eum. C.
Dixit ergo eis Pilatus: S. Accípite eum vos, et
secúndum legem vestram judicáte eum. C. Dixérunt
ergo ei Judǽi: S. Nobis non licet interfícere
quemquam. C. Ut sermo Jesu implerétur, quem
dixit, signíficans qua morte esset moritúrus. Introívit ergo íterum in prætórium Pilátus, et vocávit Jesum,
et dixit ei: S. Tu es rex Judæórum? C.
Respóndit Jesus: + A temetípso hoc dicis, an álii dixérunt tibi de me? C.
Respóndit Pilátus: S. Numquid ego Judǽus
sum? Gens tua et pontífices tradidérunt te mihi: quid fecísti? C.
Respóndit Jesus: + Regnum meum non est de hoc mundo. Si ex hoc mundo esset regnum meum, minístri
mei útique decertárent, ut non tráderer Judǽis: nunc autem meum regnum
non est hinc. C. Dixit ítaque ei Pilátus: S.
Ergo rex es tu? C. Respóndit Jesus: +
Tu dicis quia rex sum ego. Ego in hoc natus sum, et ad hoc veni in mundum, ut
testimónium perhíbeam veritáti: omnis, qui est ex veritáte, audit vocem
meam. C. Dicit ei Pilátus: S.
Quid est véritas? C. Et cum hoc dixísset, íterum
exívit ad Judǽos, et dicit eis: S. Ego
nullam invénio in eo causam. Est autem consuetúdo vobis ut unum dimíttam
vobis in Pascha: vultis ergo dimíttam vobis Regem Judæórum? C.
Clamavéunt ergo rursum omnes, dicéntes: S. Non
hunc, sed Barábbam. C. Erat autem Barábbas
latro. Tunc ergo apprehéndit Pilátus Jesum, et flagellávit. Et mílites
plecténtes corónam de spinis, imposuérunt cápiti ejus: et veste purpúrea
circumdedérunt eum. Et veniébant ad eum, et dicébant: S.
Ave, Rex Judæórum C. Et dabant ei álapas. Exívit ergo íterum Pilátus foras, et dicit eis: S.
Ecce addúco vobis eum foras, ut cognoscátis, quia nullam invénio in eo
causam. C. (Exívit ergo Jesus portans corónam
spíneam, et purpúreum vestiméntum). Et dicit eis: S.
Ecce homo. C. Cum ergo vidíssent eum pontífices
et minístri, clamábant, dicéntes: S. Crucifíge,
crucifíge eum. C. Dicit eis Pilátus: S.
Accípite eum vos, et crucifígite: ego enim non invénio in eo causam. C.
Respondérunt ei Judǽi: S. Nos legem habémus,
et secúndum legem debet mori, quia Fílium Dei se fecit. C.
Cum ergo audísset Pilátus hunc sermónem, magis tímuit. Et ingréssus est prætórium íterum: et dixit ad Jesum: S.
Unde es tu? C. Jesus autem respónsum non dedit
ei. Dicit ergo ei Pilátus: S. Mihi non lóqueris?
nescis quia potestátem hábeo crucifígere te, et
potestátem hábeo dimíttere te? C. Respóndit
Jesus: + Non habéres potestátem advérsum me ullam, nisi tibi esset datum désuper.
Proptérea, qui me trádidit tibi, majus peccátum habet. C.
Et exínde quærébat Pilátus dimíttere eum. Judǽi autem clamábant, dicéntes:
S. Si hunc dimíttis, non es amícus Cǽsaris.
Omnis enim, qui se regem facit, contradícit Cǽsari C.
Pilátus autem cum audísset hos sermónes, addúxit foras Jesum, et sedit pro
tribunáli, in loco, qui dícitur Lithóstrotos, hebráice autem Gábbatha. Erat
autem Parascéve Paschæ, hora quasi sexta, et dicit Judǽis: S.
Ecce Rex vester. C. Illi autem clamábant :
S. Tolle, tolle, crucifíge eum. C.
Dicit eis Pilátus: S. Regem vestrum crucifígam?
C. Respondérunt pontífices: S.
Non habémus regem, nisi Cǽsarem. C. Tunc
ergo trádidit eis illum ut crucifigerétur.
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Llevaron después a Jesús
desde la casa de Caifás al Pretorio. Era muy de mañana; y ellos no
entraron en el Pretorio por no contaminarse, y para poder comer el cordero
pascual(9).
Por eso Pilatos salió fuera y les dijo: S.
¿Qué acusación traéis contra este hombre? C.
Respondieron, y dijéronle: S. Si éste no
fuera. malhechor, no te lo hubiéramos entregado. C.
Replicóles Pilatos: S. Pues tomadle
vosotros, y juzgadle según vuestra ley. C.
Los judíos le dijeron: S. A nosotros no nos
es permitido matar a nadie; eso a ti te compete. Con lo que vino a
cumplirse lo que Jesús dijo, indicando el género de muerte de que había
de morir(10).
Oído esto, Pilatos entró de nuevo en el Pretorio, y llamando a Jesús le
preguntó: S. ¿Eres tú el Rey de los judíos?
C. Respondió Jesús: + ¿Dices tú eso por
tu cuenta, o te lo han dicho de mí otros? C.
Replicó Pilatos: S. Qué, ¿acaso soy yo judío?
Tu nación y los Pontífices te han entregado a mí; ¿qué has hecho? C.
Respondió Jesús: + Mi reino no es de este mundo(11);
si de este mundo fuera mi reino, claro está que mis gentes me habrían
defendido para que no cayese en manos de los judíos; mas mi reino no es
de acá. C. Replicóle a esto Pilatos: S.
¿Conque tú eres Rey? C. Respondió Jesús: +
Así es, como dices: yo soy Rey. Yo para esto nací, y para esto vine al
mundo, para dar testimonio de la verdad; todo aquel que es hijo de la
verdad escucha mi voz. C. Dícele Pilatos: S.
¿Qué es la verdad? C. Cuando esto hubo
dicho, salió por segunda vez a los judíos, y les dijo: S.
Yo ningún delito hallo en este hombre: mas ya que tenéis costumbre de
que os suelte un reo por la Pascua ¿queréis que ponga en libertad al Rey
de los Judíos? C. Entonces todos ellos
volvieron a gritar: S. No a ése, sino a Barrabás.
C. Y, sin embargo, Barrabás era un ladrón.
Tomó pues, Pilatos a Jesús y mandó azotarle. Y los soldados formaron
una corona de espinas entretejidas, y se la pusieron sobre su cabeza; le
vistieron un manto de púrpura. Que se le acercaban, y le decían: S.
Salve, oh Rey de los judíos; C. y dábanle
de bofetadas. Pílatos, empero, salió otra vez fuera, y díjoles: S.
Ved que os lo saco fuera, para que os conste que no hallo en él delito
alguno. C. (Salió, pues, Jesús, llevando la
corona de espinas y un manto de púrpura). Y les dijo Pilatos: S.
Ved aquí al hombre(12).
C. Luego que los Pontífices y sus minístros
le vieron, alzaron el grito, diciendo: S. ¡Crucíficale!
C. Diceles Pilatos: S.
Tomadle allá vosotros y crucificadle, que yo no hallo en él delito. C.
Respondieron los judóos: S. Nosotros tenemos
una ley, y según esta ley debe morir, porque se ha hecho Hijo de Dios. C.
Cuando Pílatos oyó esta acusación, se llenó más de temor. y volviendo
a entrar en el Pretorio, dijo a Jesús: S. ¿De
dónde eres tú? C. Mas Jesús no le respondió
palabra. Por lo que Pilatos le dice: S. ¿A
mi no me hablas? ¿No sabes que tengo poder para crucificarte y para
soltarte? C. Respondió Jesús: +
No tendrías poder alguno Sobre mi, si no te hubiera sido dado de arriba.
Por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene(13).
C. Desde aquel punto, Pilatos procuraba
libertarlo. Pero los judíos gritaban, diciendo: S.
Si lo sueltas a ése, no eres amigo de César; porque todo aquel que se
hace rey, se declara contra el César. C.
Pilatos, al oír estas palabras, sacó a Jesús fuera; y sentóse en su tribunal, en el lugar llamado "Litóstrotos" y en hebreo "Gábbata". Era entonces el día de la Preparación de la Pascua, cerca del mediodía, y dijo a los judíos: S. Ahí tenéis a vuestro Rey. C. Ellos empero gritaban: ¡Quita, quítale de en medio; crucifícale! C. Díceles Pilatos: a vuestro Rey he de crucificar? C. Respondieron los Pontífices: S. No tenemos mas Rey que el César. C. Entonces se le entregó para que le crucificasen. |
La Crucifixión
| Suscepérunt autem Jesum, et eduxérunt. Et bájulans sibi crúcem,
exívit in eum, qui dícitur Calváriæ, locum, hebráice autem Gólgotha: ubi
crucifixérunt eum, et cum eo álios duos, hinc et hinc, médium autem Jesum. Scripsit autem et títulum Pilátus: et pósuit super crucem. Erat
autem scriptum: Jesus Nazarénus, Rex Judæórum. Hunc ergo títulum multi Judæórum
legérunt, quia prope civitátem erat locus, ubi crucifíxus est Jesus. Et erat
scriptum hebráice, græce et latíne. Dicébant ergo Piláto pontífices Judæórum:
S. Noli scríbere, Rex Judæórum, sed quia ipse
dixit: Rex sum Judæórum C. Respóndit Pilátus:
S. Quod scripsi, scripsi. C. Mílites ergo cum crucifixíssent eum, accepérunt vestiménta
ejus et fecérunt quáttuor partes: unicuíque míliti partem, et túnicam. Erat
autem túnica inconsútilis, désuper contéxta per totum. Dixérunt ergo ad ínvicem:
S. Non scindámus eam, sed sortiámur de illa
cujus sit. C. Ut Scriptúra implerétur, dicens:
Partíti sunt vestiménta mea sibi: et in vestem meam misérunt sortem. Et mílites
quidem hæc fecérunt. Stabant autem juxta Crucem Jesu, mater eius, et soror matris ejus
María Cléophæ, et María Magdaléne. Cum vidísset ergo Jesus matrem, et discípulum
stantem, quem diligébat, dicit matri suæ: +
Múlier, ecce fílius tuus. C. Deínde dicit
discípulo: +
Ecce mater tua C. Et ex illa hora accépit eam
discípulus in sua.
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Apoderáronse, pues, de Je sús y le sacaron fuera. Y lle vando él mismo a cuestas su Cruz, fue caminando hacia el sitio llamado Calvario, y en hebreo Gólgota, donde le crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, que dando Jesús en medio. Y Pi latos escribió un título y lo puso sobre la Cruz. y la inscripción decía: "Jesús Naza reno, Rey de los Judíos". Y muchos de los judíos leyeron este título; porque estaba cerca de la ciudad el lugar en donde crucificaron a Jesús, y el título estaba escrito en hebreo, en griego y en latín y decían a Pilatos los Pontífices de los judíos: S. No escribas "Rey de los ju díos", sino que él dijo: "Rey soy de los judíos". C. Respon dió Pilatos: S. Lo escrito, escrito está. C. Los soldados, después de haber crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos (de los que hicieron cuatro partes, una para cada soldado), y la túnica; la cual era sin ¡costura, y de un solo tejido de arriba abajo. Por lo que dijeron entre sí: S. No la dividamos; mas echemos suerte para ver de quién será. Con lo que se cumplió la Escritura, que dice: "Repartieron entre sí mis vestidos y sortearon mi túnica". Y esto es lo que hicieron los soldados. Y estaban junto a la Cruz de Jesús, su Madre y la prima de su Madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Y como vio Jesús a su Madre y al discípulo que El amaba(14), el cual estaba allí, dice a su Madre: + Mujer, ahí tienes a tu hijo. C. Después dice al discípulo: + Ahí tienes a tu madre. Desde aquélla hora el discípulo la acogió en su casa. |
Muerte de Jesús
| Póstea sciens Jesus quia ómnia consummáta sunt, ut consummarétur
Scriptúra, dixit: +
Sitio. C. Vas ergo erat pósitum acéto plenum.
Illi autem spóngiam plenam acéto, hyssópo circumponéntes, obtulérunt ori
ejus. Cum ergo accepísset Jesus acétum, dixit: +
Consummátum est. C. Et inclináto cápite trádidit
spíritum.
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Después de, esto, sabiendo Jesús que todas las cosas estaban a punto de ser cumplidas, para que se cumpliese la Escritura, dijo: + Tengo sed. C. Había allí un vaso lleno de vinagre. Los soldados, pues, empapando en vinagre una esponja y sujetándola a una caña de hisopo, aplicáronla a su boca. Jesús, luego que gustó el vinagre, dijo: + Todo está consumado. C. E inclinando la cabeza, entregó su espíritu. |
Aquí se
arrodillan todos y hacen una breve pausa, para meditar en la muerte de Jesús.
Luego se
continúa:
| Judǽi ergo, quóniam Parascéve erat, ut non remanérent in
cruce córpora sábbato, erat enim magnus dies ille sábbati, rogavérunt Pilátum,
ut frangeréntur eóum crura, et tolleréntur. Venérunt ergo mílites: et primi
quidem fregérunt crura, et altérius, qui crucifíxus est cum eo. Ad Jesum
autem cum veníssent, ut vidérunt eum jam mórtuum, non fregérunt ejus crura,
sed unus mílitum láncea latus ejus apéruit, et contínuo exívit sanguis, et
aqua. Et qui vidit, testimónium perhíbuit: et verum est testimónium ejus. Et
ille scit, quia vera dicit: ut et vos credátis. Facta sunt enim hæc, ut Scriptúra
implerétur: Os non comminuétis ex eo. Et íterum ália Scriptúra dicit: Vidébunt
in quem transfixérunt. Post hæc autem rogávit Pilátum Joseph ab Arimathǽa, eo quod
esset discípulus Jesu, occúltus autem propter metum Judæórum, ut tólleret
corpus Jesu. Et permísit Pilátus. Venit ergo, et tulit corpus Jesu. Venit
autem et Nicodémus, qui venérat ad Jesum nocte primum, ferens mixtúram myrrhæ
et áloës, quasi libras centum. Accepérunt ergo corpus Jesu, et ligavérunt
illud línteis cum aromátibus, sicut mos est Judǽis sepelíre. Erat autem
in loco, ubi crucifíxus est, hortus: et in horto monuméntum novum, in quo
nondum quisquam pósitus erat. Ibi ergo propter Parascévem Judæórum, quia
juxta erat monuméntum, posuérunt Jesum.
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C. Como era día de Preparación para la Pascua, para que los cuerpos no quedasen en la Cruz el Sábado, que cabalmente era un Sábado solemne, suplicaron los judíos a Pilatos que se les quebrasen las piernas a los crucificados, y les quitasen de allí. Vinieron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primero y las del otro que había sido crucificado con él. Mas al llegar a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le abrió el costado con su lanza, y al instante salió sangre y agua. Quien lo vio es el que lo asegura, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice la verdad, y la atestigua para que vosotros también creáis(15). Pues estas cosas sucedieron para que se cumpliera la Escritura que dice: "No le quebraréis ni un hueso". Y también otro lugar de la Escritura, que dice: "Pondrán los ojos en aquel a quien traspasaron"(16). Después de esto, José, natural de Arimatea, que era discípulo de Jesús, (aunque a ocultas, por miedo de los judíos), pidió licencia a Pilatos para recoger el cuerpo de Jesús; y Pilatos se lo permitió. Llegóse, pues, y se llevó el cuerpo de Jesús. Vino también Nicodemo, aquel que en otra ocasión había ido de noche a entrevistarse con Jesús, y trajo consigo una confección, como de cien libras, de mirra y áloe. Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús, y lo envolvieron en lienzos rociados con aromas, como los judíos acostumbraban sepultar. Había en el lugar, donde fue crucificado, un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, donde hasta entonces ninguno había sido sepultado. Como era la víspera del sábado de los judíos, y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús. |
NOTAS
(10) Providencialmente, -como que todo lo dirige Dios- , el pueblo reconoció su incapacidad legal para matar a Jesús; pues de otro modo hubiera muerto apedreado, no crucificado, como estaba predicho. (volver)
(11) Si Jesús se decía y era Rey, su reinado era incompatible con el del César y con todo reino temporal, pues era espiritual, celestial. El suyo es reino de verdad, de justicia y de santidad, que cabe dentro de los reinos de la tierra t trasciende sobre todos ellos. La acusación que se le hacía era, por lo tanto, calumniosa. volver)
(12) Es decir: ved en qué estado lastimoso está este pobre hombre, él que hace poco se decía Hijo de Dios. Cualquiera que hubiese tenido algún sentimiento de humanidad, se habría compadecido de él, al verlo en ese estado; los judíos, en cambio, se enfurecieron más y más. (volver)
(13) Alude a Caifás y a los sanedritas. (volver)
(14) Este "discípulo a quie Jesús amaba", ya sabemos que era Juan Evangelista, el mismo que lo relata. (volver)
(15) Como llamó este hecho la atención, por lo extraordinario, el Evangelista certifica solemnemente haberlo visto él mismo con sus propios ojos. (volver)
(16) El profeta Zacarías, autor de este texyo (c. XII, 10), lo aplicaal pastor -o sea Mesías- herido por la gry, y a la esperanza que concebirán cuantos fijen sus ojos y su espíritu en sus heridas. (volver)