Prensa

Distinguidas esculturas (Publicado en la revista de Aerolineas Argentinas, Abril 2007)

Crítica de Osvaldo Mastromauro

María Cristina Lattes. En sus expresivas tallas, la madera ostenta su veta, tornando tangible la escultura, a un tiempo que trasluce lo que calladamente esconde: ella detenta el hieratismo de lo sagrado a través de posturas de elevación o recogimiento, vuelta la figura a su interior. Lattes pule los rostros, y a veces -pocas- deja que los cuerpos ganen en tosquedad, conectando así la materia con su origen.

El cincel, la gubia y la amoladora trabajan picando, en surcos, ora fracturando, otra vez en escorzo, exhibiendo sin tapujos ese noble material, al cual no somete, sino acompaña en su despliegue. Porque el artista efectúa el doble trabajo de plegarse al tronco o la plancha de madera, al tiempo que lucha por sacar de ella la forma predestinada: es como escuchar su callada palabra y hacerla resonar en figura.

Lattes trabaja sus mujeres en formato de frisos, otras en posición de orantes: el desbaste conduce a la veta, y ésta repliega replica sobre el objeto – imagen, respetando sus maravillosos caprichos que a veces se constituyen en figura, unas veces desnudas, otras en veste, conformando así una unidad de sentido, guiada por la búsqueda de estilo.

La escultura constituye una de las tantas, o quizás la segunda posibilidad más fuerte de la madera, una vez cumplido su ciclo vital. Ahora bien, instalada ella en un ámbito como el Jardín Botánico, la tristeza que acompaña al árbol seco o derribado se troca en alegría cuando ese tronco es aligerado, vuelto imagen, luciendo armonioso en ese lugar por aquella que lo vuelve a la vida, enriquecido.

Osvaldo Mastromauro

Asociación Argentina e Internacional de Críticos de Arte


La cultura y el arte florecen en los espacios del Botánico

(Fragmento de la nota publicada en el periódico Infobae en Abril de 2004, fotos de Charly Díaz Azcué)

Quienes se acercan al Jardín Botánico pueden también disfrutar de la exposición de esculturas de la artista Argentina María Cristina Lattes. La misma está instalada en el invernáculo 1 del Jardín Botánico.

Lattes utiliza principalmente para sus obras las maderas de especies como palosanto, pinotea, ébano, chica, algarrobo y marmelero. También realiza trabajos en piedra y bronce. Sus obras, la mayoría figuras humanas esbeltas y majestuosas, encarnan una armónica combinación entre naturaleza y arte. La artista, que recibió más de veinte premios y menciones, ha expuesto su trabajo en diversas partes del mundo. Se destacan así las muestras que ha montado en la Agora Gallery de Nueva York en 2001; en la galería de Carmen Montilla, en la Habana, Cuba en 2000, y la que ocupó la Galería de Sigarenfabriek, en Delf, Holanda durante 1999.

La exhibición en el Jardín Botánico fue montada como parte del programa de extensión cultural que ese estará desarrollando a lo largo de todo el año. Dentro del mismo está proyectado montar otras muestras de escultura, fotografía, música, teatro y botánica. De esta manera el Jardín Botánico diversifica su oferta y al acostumbrado reposo ofrece ahora una nutrida agenda de actividades, convirtiéndose así en un verdadero espacio de interés cultural.

 

Casa FOA 2005

Las esculturas de María Cristina Lattes estuvieron presentes en Casa FOA 2005 (21 de Octubre al 11 de Diciembre) en el Espacio 34 "Loft con cocina" de la arquitecta Marie-France Marque. Las esculturas de Lattes aportaron su calidez a un entorno "loft" que presenta características modernas en el cual el toque de la madera juega un papel preponderante en crear un ambiente acogedor.

En las imágenes podemos apreciar la obra "Hermanas" que constituye uno de los puntos focales del ambiente diseñado por la arquitecta que formó parte de esta prestigiosa muestra de diseño.

 

Esculturas en el Invernadero

(Alfredo Cernadas, para el Buenos Aires Herald, abril 2004)

El Invernadero del Jardín Botánico, una hermosa estructura de hierro (originalmente presentada en la Exhibición Internacional de París de 1899) es un punto mágico dentro del paraíso verde de la jungla de cemento. Aunque es un lugar inusual para muestras de arte, es ciertamente, el lugar ideal para apreciar las esculturas de María Cristina Lattes.Están esculpidas, en su mayoría, en maderas nativas (palosanto, guayavira, marmelero) maderas que ella transforma en estilizadas, delicadas y hasta espirituales figuras. Se yerguen serenas entre la exótica vegetación a la que parecieran pertenecer, no solo por el material del que están hechas.

Evocan al recuerdo de las estatuas que decoraban las edificaciones del medioevo. También están embebidas del espíritu de Giacometti, aunque se ven más humanas y poseen un ligero acento de sensualidad ausente en las obras del maestro italiano. Lattes trata las distintas maderas con suma habilidad, logrando obtener el máximo de las posibilidades visuales que ofrecen los distintos colores, texturas y durezas. También ha esculpido parejas o grupos de tres. en estos casos, la espiritualidad individual deja paso a una sensación más cálida y afectiva, ciertamente conmovedora. Esto ha sido lo que han expresado muchos de los tantos visitantes a esta increíble muestra. Y aún sin música de fondo, uno puede sentir los suaves cantos Gregorianos, en esta extraña atmósfera.

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