Considerando la historia de la Humanidad, se hace evidente la gran paradoja de nuestro tiempo: que tengamos edificios más altos pero el espíritu tan bajo; autopistas más anchas, pero puntos de vista tan estrechos.
Gastamos más, pero tenemos menos; compramos más, pero disfrutamos menos.
Estos son tiempos de comidas rápidas y digestiones lentas, de grandes hombres y personalidades pequeñas; de altos dividendos pero relaciones superficiales. Estos son los tiempos de dos sueldos pero más divorcios; lujosas casas pero hogares con grietas. Tiempos de viajes rápidos, pañales descartables, moral prescindible. Realidades de una noche, cuerpos obesos y pastillas que hacen de todo: alegran, tranquilizan, matan.
Es un tiempo en el que hay mucho en la vidriera y nada en el depósito. Un tiempo en el que la tecnología puede llevarte estas palabras, y un tiempo en el que puedes elegir: compartir estos pensamientos o simplemente hacer clic en el botón Eliminar, Cortar o Suprimir, según en que país estemos.
Acuérdate de pasar más tiempo con aquellos a quienes quieres, porque no estarán a tu alcance por siempre. Y acuérdate de decirle algo cariñoso a alguien que te está observando con admiración, porque esa personita crecerá pronto y se alejará de tu lado.
Dale un fuerte abrazo al que tienes cerca tuyo, porque eso es lo único valioso que puedes ofrecer desde tu corazón y no cuesta ni un centavo.
Acuérdate de decirle "te quiero" a tu cónyuge y a tus seres queridos, pero sólo si eso es sincero. Un beso y un abrazo curarán cualquier herida cuando salen de lo profundo. Acuérdate de tenerte de la mano y apreciar la ocasión, porque puede llegar el momento en que esa persona no vuelva a estar allí. Date tiempo para amar, date tiempo para hablar y date tiempo para compartir tus pensamientos.
Y finalmente, acuérdate siempre que la vida no se mide por la cantidad de veces que respiras, sino por los momentos que te quitan la respiración.
En la selva vivían 3 leones.
Un día el mono, el representante electo por los animales, convocó a una reunión para pedirles una toma de decisión:
- "Todos nosotros sabemos que el león es el rey de los animales, pero existe una gran duda en la selva: hay 3 leones y los 3 son muy fuertes.
¿A cuál de ellos debemos rendir obediencia? ¿Cuál de ellos deberá ser nuestro Rey?
Los leones supieron de la reunión y comentaron entre sí:
- "Es verdad, la preocupación de los animales tiene mucho sentido.
Una selva no puede tener 3 reyes. Luchar entre nosotros no queremos ya que somos muy amigos... Necesitamos saber cual será el elegido, pero, ¡Cómo descubrirlo?"
Otra vez los animales se reunieron y después de mucho deliberar, llegaron a una decisión y se la comunicaron a los 3 leones:
- "Encontramos una solución muy simple para el problema, y decidimos que ustedes 3 van a escalar la Montaña Difícil. El que llegue primero a la cima será consagrado nuestro Rey".
La Montaña Difícil era la más alta de toda la selva. El desafío fue aceptado y todos los animales se reunieron para asistir la gran escalada.
El primer león intentó escalar y no pudo llegar.
El segundo empezó con todas ganas, pero, también fue derrotado.
El tercer león tampoco lo pudo conseguir y bajó derrotado.
Los animales estaban impacientes y curiosos; si los 3 fueron derrotados,¿Cómo elegirían un rey?
En este momento, un águila, grande en edad y en sabiduría, pidió la palabra:- "Yo sé quien debe ser el rey!".
Todos los animales hicieron silencio y la miraron con gran expectativa.- ¿Cómo?" preguntaron todos.
- "Es simple..." dijo el águila. Yo estaba volando bien cerca de ellos y cuando volvían derrotados en su escalada por la Montaña Difícil escuché lo que cada uno dijo a la Montaña.
El primer león dijo: - ¡Montaña, me has vencido!
El segundo león dijo: - ¡Montaña, me has vencido!
El tercer león dijo: - ¡Montaña, me has vencido, por ahora...! Porque ya llegaste a tu tamaño final y yo todavía estoy creciendo.
La diferencia, completó el águila, es que el tercer león tuvo una actitud de vencedor cuando sintió la derrota en aquel momento, pero no desistió y para quien piensa así, su propio ser es más grande que su problema: él es el rey de sí mismo, y está preparado para ser rey de los demás. Los animales aplaudieron entusiasmadamente al tercer león que fue coronado El Rey de los animales.
Moraleja: No tiene mucha importancia el tamaño de las dificultades o problemas que tengas. Tus problemas, al menos la mayoría de las veces, ya llegaron al nivel máximo, pero no tú.
Todavía estás creciendo y eres más grande que todos tus problemas juntos.
Todavía no llegaste al límite de tu potencial y de tu excelencia.
La Montaña de las dificultades tiene un tamaño fijo, limitado. ¡ Y tú aún estas creciendo!
Y acuérdate del dicho: "No digas a dios que tienes un gran problema, sino dile al problema que tienes un gran dios".
Cuando la vida te presente mil razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones por las cuales sonreír.
Todo lo que necesito saber acerca de la vida, lo he aprendido del Arca de Noe...
Un viejo amerindio estaba hablando con su nieto. Le decía:
- "Me siento como si tuviera dos lobos peleando en mi corazón. Uno de los dos es un lobo enojado, violento y vengador. El otro está lleno de amor y compasión".
El nieto preguntó:
- "Abuelo, dime, ¿Cuál de los dos lobos ganará la pelea en tu corazón?"
El abuelo contestó:
- "Aquel que yo alimente" ...
No hace mucho tiempo, dos hermanos que vivían en granjas adyacentes tuvieron un conflicto.
Este fue el primer conflicto serio que tenían en 40 años de cultivar juntos hombro a hombro, compartiendo maquinaria e intercambiando cosechas y bienes en forma continua.
Esta larga y beneficiosa colaboración termino repentinamente. Todo comenzó con un pequeño malentendido y fue creciendo hasta llegar a ser una diferencia mayor entre ellos, hasta que explotó en un intercambio de palabras amargas seguido de semanas de silencio.
Una mañana alguien llamo a la puerta de Luis. Al abrir la puerta, encontró a un hombre con herramientas de carpintero:
"Estoy buscando trabajo por unos días", dijo el extraño, "quizás usted requiera algunas pequeñas reparaciones aquí en su granja y yo pueda ser de ayuda en eso".
"Si", dijo el mayor de los hermanos, "tengo un trabajo para usted".
Mire al otro lado del arroyo en aquella granja, ahí vive mi vecino, bueno, de hecho es mi hermano menor. La semana pasada había una hermosa pradera entre nosotros y el tomo su maquinaria y desvió el cauce del arroyo para que quedara entre nosotros. Bueno, el pudo haber hecho esto para enfurecerme, pero le voy a hacer una mejor. ¿Ve usted aquella pila de desechos de madera junto al granero? Quiero que construya una cerca, una cerca de dos metros de alto, no quiero verlo nunca mas."
El carpintero le dijo: "Creo que comprendo la situación. Muéstreme donde están los clavos y la pala para hacer los hoyos de los postes y le entregare un trabajo que lo dejará satisfecho."
El hermano mayor le ayudo al carpintero a reunir todos los materiales y dejó la granja por el resto del día para ir por provisiones al pueblo.
El carpintero trabajo duro todo el día midiendo, cortando, clavando. Cerca del ocaso, cuando el granjero regresó, el carpintero justo había terminado su trabajo.
El granjero quedo con los ojos completamente abiertos, su quijada cayó. No había ninguna cerca de dos metros!!! En su lugar había un puente, un puente que unía las dos granjas a través del arroyo!!! Era una fina pieza de arte, con todo y pasamanos.
En ese momento, su vecino, su hermano menor, vino desde su granja y abrazando a su hermano le dijo:
"Eres un gran persona, mira que construir este hermoso puente después de lo que he hecho y dicho".
Estaban en su reconciliación los dos hermanos, cuando vieron que el carpintero tomaba sus herramientas y se marchaba.
"No, espera!", le dijo el hermano mayor. "Quédate unos cuantos días. Tengo muchos proyectos para ti", le dijo el hermano mayor al carpintero.
"Me gustaría quedarme", dijo el carpintero, "pero tengo muchos puentes por construir"...
Un campesino, que luchaba con muchas dificultades, poseía algunos caballos para
que lo ayudasen en los trabajos de su pequeña hacienda. Un día, su capataz le
trajo la noticia de que uno de los caballos habia caido en un viejo pozo
abandonado. El pozo era muy profundo y sería extremadamente difícil sacar el
caballo de allí. El campesino fue rapidamente hasta el lugar del accidente, y
evaluó la situación, asegurandose que el animal no se había lastimado. Pero, por
la dificultad y el alto precio para sacarlo del fondo del pozo, creyo que no
valía la pena invertir en la operacion de rescate.
Tomó, entonces, la difícil decisión: Determinó que el capataz sacrificase al
animal tirando tierra en el pozo hasta enterrarlo, allí mismo. Y así se hizo.
Los empleados, comandados por el capataz, comenzaron a lanzar tierra adentro del
pozo de forma de cubrir al caballo. Pero, a medida que la tierra caía en el
animal este la sacudía y se iba acumulando en el fondo, posibilitando al caballo
para ir subiendo. Los hombres se dieron cuenta que el caballo no se dejaba
enterrar, sino al contrario, estaba subiendo hasta que finalmente, ¡consiguió
salir!
Si estas "allá abajo", sintiéndote poco valorado, y los otros lanzan sobre tí
la tierra de la incomprensión, la falta de oportunidad y de apoyo, recuerda al
caballo de esta historia. No aceptes la tierra que tiraron sobre tí, sacúdela y
sube sobre ella.
Y cuanta más tiren, más irás subiendo, subiendo, y subiendo...
Cómo crear la cultura empresarial.
1. Colocas 20 monos en una habitación cerrada.
Es así como nace el funcionamiento y la cultura de la empresa.
Cuentan que en la carpintería hubo una vez una extraña asamblea. Fue
una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias. El martillo
ejerció la presidencia, pero la asamblea le notificó que tenía que
renunciar. ¿La causa? ¡Hacía demasiado ruido! Y, además, se pasaba el
tiempo golpeando.
El martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado
el tornillo; dijo que había que darle muchas vueltas para que sirviera de
algo.
Ante el ataque, el tornillo aceptó también, pero a su vez pidió la
expulsión de la lija. Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre
tenía fricciones con los demás.
Y la lija estuvo de acuerdo, a condición de que fuera expulsado el
metro que siempre se la pasaba midiendo a los demás según su medida, como si
fuera el único perfecto.
En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo.
Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo.
Finalmente, la tosca madera inicial se convirtió en un lindo mueble.
Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la
deliberación. Fue entonces cuando tomó la palabra el serrucho, y dijo:
"Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero
trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no
pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de
nuestros puntos buenos".
La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el
tornillo unía y daba fuerza, la lija era especial para afinar y limar
asperezas y observaron que el metro era preciso y exacto.
Se sintieron entonces un equipo capaz de producir muebles de
calidad. Se sintieron orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos.
Ocurre lo mismo con los seres humanos. Observen y lo comprobarán.
Cuando en una empresa el personal busca a menudo defectos en los demás, la
situación se vuelve tensa y negativa. En cambio, al tratar con sinceridad de
percibir los puntos fuertes de los demás, es cuando florecen los mejores
logros humanos.
Es fácil encontrar defectos, cualquier tonto puede hacerlo, pero
encontrar cualidades, eso es para los espíritus superiores que son capaces
de inspirar todos los éxitos humanos.
El negativo es: siempre una parte del problema.
El negativo: siempre tiene una excusa.
El negativo dice: ese no es mi trabajo.
El negativo ve un problema: en cada respuesta.
El negativo ve siempre oscuridad: en medio de la luz.
El negativo dice: puede ser posible pero es muy difícil.
El negativo: acepta su destino.
El negativo: complica lo posible.
El negativo: se concentra en no fracasar.
El negativo: nunca gana. Esta es la historia de un muchachito que tenía muy mal carácter. Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia,
debería clavar un clavo detrás de la puerta. El primer día, el muchacho clavó 37 clavos detrás de la puerta. Las semanas que
siguieron, a medida que el aprendía a controlar su genio, clavaba cada vez menos clavos
detrás de la puerta. Descubría que era más fácil controlar su genio que clavar clavos detrás de la
puerta. Llegó el día en que pudo controlar su carácter durante todo el día. Después de informar a su padre, este le suguiría que retirara un clavo cada día que
lograra controlar su carácter. Los días pasaron y el joven pudo finalmente anunciar a su
padre que no quedaban más clavos para retirar de la puerta. Su padre lo tomó de la mano y lo llevó hasta la puerta. Le dijo: "has trabajado duro, hijo mío, pero mira todos esos hoyos en la puerta.
Nunca más será la misma. Cada vez que tu pierdes la paciencia, dejas cicatrices
exactamente como las que aquí ves." Tú puedes insultar a alguien y retirar lo dicho,
pero del modo como se lo digas lo devastará, y la cicatriz perdurará para siempre. Una ofensa verbal es tan dañina como una ofensa fisica. Con mi título de periodista recién obtenido, decidí realizar una
gran nota... Y dijo: -"Que se aburren de ser niños, apurados por crecer, y
luego suspiran por regresar a ser niños. Que primero pierden la salud para tener
dinero y enseguida pierden el dinero para recuperar la salud. Que por pensar
ansiosamente en el futuro, descuidan su hora actual, con lo que ni viven el presente ni el
futuro. Que viven como si no fueran a morirse, y se mueren como si no hubieran vivido, y
pensar que yo..." Con los ojos llenos de lagrimas y la voz entre cortada deja de
hablar. Sus manos toman fuertemente las mías y seguimos en silencio. Después de un largo
tiempo y para cortar el clima, le dije -"¿Me dejas hacerte otra pregunta?".
"¿Qué es lo que le pedirías a tus hijos para este nuevo año?" Qué aprendan, que no pueden hacer que alguien los ame. Lo que si
pueden es dejarse amar. Que aprendan, que toma años construir la confianza, y solo segundos
para destruirla. Que aprendan, que lo más valioso no es lo que tienen en sus vidas,
sino a quien tienen en sus vidas. Que aprendan, que no es bueno compararse con los demás, pues
siempre habrá alguien mejor o peor que ellos. Que aprendan, que "rico" no es el que más tiene, sino el
que menos necesita. Que aprendan, que deben controlar sus actitudes, o sus actitudes los
controlaran. Que aprendan, que bastan unos pocos segundos para producir heridas
profundas en las personas que amamos, y que pueden tardar muchos años en ser sanadas. Que aprendan, que a perdonar se aprende practicando. Que aprendan, que hay gente que los quiere mucho, pero que
simplemente no sabe como demostrarlo. Que aprendan, que el dinero lo compra todo menos la felicidad. Que aprendan, que a veces cuando están molestos tienen derecho a
estarlo, pero eso no les da derecho a molestar a los que los rodean. Que aprendan, que los grandes sueños no requieren de grandes alas,
sino de un tren de aterrizaje para lograrlos. Que aprendan, que amigos de verdad son escasos y quien ha encontrado
uno, ha encontrado un verdadero tesoro. Que aprendan, que no siempre es suficiente ser perdonado por otros,
algunas veces deben perdonarse a si mismos. Que aprendan, que son dueños de lo que callan y esclavos de lo que
dicen. Que aprendan, que de lo que siembran, cosechan; si siembran chismes
cosecharan intrigas, si siembran amor cosecharan felicidad. Que aprendan, que la verdadera felicidad no es lograr sus metas sino
aprender a ser feliz con lo que tienen. Que aprendan, que la felicidad no es cuestión de suerte sino
producto de sus decisiones. Ellos deciden ser feliz con lo que son y tienen, o morir de
envidia y celos por lo que les falta y carecen. Que aprendan, que dos personas pueden mirar una misma cosa y ver
algo totalmente diferente. Que aprendan, que sin importar las consecuencias, aquellos que son
honestos consigo mismos llegan lejos en la vida. Que aprendan, que a pesar de que piensen que no tienen nada más que
dar,cuando un amigo llora con ellos encuentren la fortaleza para vencer sus dolores. Que aprendan, que retener a la fuerza a las personas que aman, las
aleja mas rápidamente de ellos y el dejarlas ir las deja para siempre al lado de ellos. Que aprendan, que a pesar de que la palabra "amor" pueda
tener muchos significados distintos, pierde valor cuando es usada en exceso. Que aprendan, que amar y querer no son sinónimos sino antónimos:
el querer lo exige todo, el amar lo entrega todo. Que aprendan, que nunca harán nada tan grande para que Dios los ame
mas, ni nada tan malo para que los ame menos. Simplemente los amo, a pesar de sus
conductas. Que aprendan, que la distancia más lejos que pueden estar de Mí es
la distancia de una simple oración. Y así, en un encuentro profundo, tomados de las manos, continuamos
en silencio. Cuentan que un alpinista, desesperado por conquistar el
Aconcagua inició su travesía, después de años de preparación, pero quería la gloria
para el solo, por lo tanto subió sin compañeros. Empezó a subir y se le fue haciendo
tarde, y más tarde, y no se preparó para acampar, sino que decidió seguir subiendo
decidido a llegar a la cima. Oscureció y la noche cayó con gran pesadez en la altura de
la montaña, ya no se podía ver absolutamente nada. Todo era negro, cero visibilidad, no había luna y las
estrellas eran cubiertas por las nubes. Subiendo por un acantilado, a solo 100 metros de
la cima, se resbaló y se desplomó por los aires... caía a una velocidad vertiginosa,
solo podía ver veloces manchas cada vez más oscuras que pasaban en la misma oscuridad y
la terrible sensación de ser succionado por la gravedad. ¡Sí!, como todo alpinista experimentado, había clavado
estacas de seguridad con candados a una larguísima soga que lo amarraba de la cintura. En esos momentos de quietud, suspendido por los aires, no le
quedó más que gritar: De repente una voz grave y profunda de los cielos le contestó: Hubo un momento de silencio y quietud. El hombre se aferró
más a la cuerda y reflexionó... Cuenta el equipo de rescate que al otro día encontraron
colgado a un alpinista congelado, muerto, agarrado con fuerza, con las manos a una
cuerda... a tan solo dos metros del suelo... ¿Y tú? ¿Qué tan confiado estás de tu cuerda? ¿Por qué
no la sueltas? Cuentan que una vez se reunieron en un lugar
de la Tierra todos los sentimientos y las cualidades de los hombres. Cuando el
Aburrimiento había bostezado por tercera vez, la Locura, tan loca como siempre les
propuso: ¿Vamos a jugar a las escondidas? Es un juego en el que yo me tapo la cara
y comienzo a contar mientras ustedes se esconden y después yo los tengo que buscar. El Entusiasmo bailó entusiasmado, secundado
por la Euforia, la Alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la Duda e
incluso a la Apatía, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron
participar: la Verdad prefirió no esconderse, ¿para qué?, si al final siempre la
hallaban y la Soberbia opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba
era que la idea no había sido de ella) y la Cobardía prefirió no arriesgarse. La Locura comenzó a contar. La Pereza, como
siempre tan perezosa se dejó caer en la primera piedra del camino. La Fe subió al cielo
y la Envidia se escondió tras la sombra del Triunfo, que con su propio esfuerzo había
logrado subir a la copa del árbol más alto. La Generosidad casi no logra esconderse
porque cada sitio que encontraba le parecía maravilloso para algún amigo. Un lago para la Belleza, una brisa para la
Libertad, los volcanes para la Pasión y el Deseo. Cuando la locura contaba 999, el Amor
no había encontrado aún sitio para esconderse, hasta que divisó un rosal y enternecido
se escondió entre sus flores. "Mil!!", gritó la Locura y comenzó a buscar. La primera en aparecer fue la Pereza a sólo
tres pasos, sintió a la Fe discutiendo con Dios en el cielo, al Egoísmo no tuvo ni que
buscarlo, él solito salió disparado de su escondite que había resultado ser un nido de
avispas. A la Duda la encontró al lado de una cerca sin decidir aún de qué lado
esconderse. La Angustia estaba dentro de una oscura cueva, la Mentira detrás del arco
iris (en realidad estaba en el fondo del mar) y el Olvido se había olvidado a qué
estaban jugando. Sólo el Amor no aparecía, hasta que la
Locura divisó el rosal. Comenzó a mover las ramas cuando de repente se escuchó un
doloroso grito. Las espinas habían herido al Amor en los ojos. La Locura no sabía qué
hacer para disculparse. Lloró, imploró hasta pidió ser su lazarillo. Desde entonces,
desde que por primera vez se jugó en la Tierra a las escondidas. el Amor es ciego y la
Locura siempre lo acompaña. Cierto día un motivador experto estaba dando
una conferencia a un grupo de profesionales. Para dejar en claro un punto utilizó un
ejemplo que los profesionales jamás olvidarán. Parado frente al auditorio de gente muy
exitosa, dijo: Quisiera hacerles un pequeño examen... De debajo de la mesa sacó un jarro
de vidrio, de boca ancha y lo puso sobre la mesa frente a él. Luego sacó una docena de rocas del tamaño de
un puño y empezó a colocarlas una por una en el jarro. Cuando el jarro estaba lleno
hasta el tope y no podía colocar más piedras preguntó al auditorio: ¿está lleno este
jarro?. Todos los asistentes dijeron SI. Entonces dijo: ¿están seguros?, y sacó de
debajo de la mesa un balde de piedras pequeñas de construcción. Echó un poco de piedras
en el jarro y lo movió haciendo que las piedras pequeñas se acomoden en el espacio
vacío entre las grandes. Cuando hubo hecho esto preguntó una vez más... ¿Está lleno
este jarro? Esta vez el auditorio ya suponía lo que
vendría y uno de los asistentes dijo en voz alta: "Probablemente no". Muy bien
contestó el expositor. Sacó de debajo de la mesa un balde lleno de arena y empezó a
hecharlo en el jarro. La arena se acomodó en el espacio entre las piedras grandes y las
pequeñas. Una vez mas preguntó al grupo: ¿está lleno el jarro?. Esta vez varias
personas respondieron a coro: ¡NO! Una vez mas el expositor dijo ¡Muy Bien!,
luego se sacó una jarra llena de agua y hechó agua al jarro hasta que estuvo lleno hasta
el borde mismo. Cuando terminó, miró al auditorio y preguntó: "¿Cuál creen que
es la enseñanza de esta pequeña demostración?. Uno de los espectadores levantó la mano
y dijo: "La enseñanza es que no importa qué tan lleno este tu horario, si de verdad
lo intentas, siempre podrás incluir más cosas...." "No" replicó el expositor, esa no
es la enseñanza. La verdad que esta demostración nos enseña es: Si no ponés las
piedras grandes primero, no podrás ponerlas en ningún otro momento. Cuáles son las
piedras grandes: ¿tu familia?, ¿tu fe?, ¿tu educación?, ¿tus finanzas?, ¿alguna
causa que desees apoyar?, ¿enseñar lo que sabes a otros?. Recuerda poner esas piedras
grandes primero o no encontrarás un lugar para ellas. Así que hoy en la noche o mañana
al despertar, cuando te acuerdes de esta pequeña anécdota, pregúntate a tí mismo
cuáles son las piedras grandes: ¿mi fe, mi vida, mi familia o mi negocio?, luego coloca
esas primero en el jarro. ¿Cuáles son sus piedras grandes? Es un buen
ejercicio buscarlas.
Que uno solo tiene que buscarlo y dárselo Imagínate que existe un
banco, que cada mañana acredita en tu cuenta la suma de 86.400. No arrastra tu saldo día
a día. Cada noche borra cualquier cantidad de tu saldo que no usaste durante el día.
¿Qué harías?. Retirar hasta el último centavo, por supuesto!!!! Cada uno de nosotros tiene ese
banco. Su nombre es tiempo. Cada mañana, este banco te acredita 86.400 segundos. Cada
noche, este banco borra, y da como perdido, cualquier cantidad de ese crédito que no has
invertido en un buen propósito. Este banco no arrastra saldos, ni permite sobregiros.
Cada día te abre una nueva cuenta. Cada noche elimina los saldos del día. Si no usas tus
depósitos del día, la perdida es tuya. No se puede dar marcha atrás. No existen los giros a cuenta
del depósito de mañana. Debes vivir en el presente con los depósitos de hoy. Invierte
de tal manera de conseguir lo mejor en salud, felicidad y éxito. El reloj sigue su
marcha. Consigue lo máximo en el día. Para entender el valor de un año, pregúntale a algún estudiante que perdió el año de estudios. Para entender el valor de un mes, pregúntale a una madre que alumbro a un bebe prematuro. Para entender el valor de una semana, pregúntale al editor de un semanario. Para entender el valor de una hora, pregúntale a los amantes que esperan a encontrarse. Para entender el valor de un minuto, pregúntale a una persona que perdió el tren. Para entender el valor de un segundo, pregúntale a una persona que con las justas evitó un accidente. Para entender el valor de una milésima de segundo, pregúntale a la persona que ganó una medalla de plata en las olimpíadas. Atesora cada momento que
vivas. Y atesóralo más si lo compartiste con alguien especial, lo suficientemente
especial como para dedicarle tu tiempo y recuerda que el tiempo no espera por nadie. Ayer
es historia. Mañana es misterio. Hoy es una dádiva. Por eso, es que se le llama el
presente.
Tenemos casas más grandes, pero familias más chicas; más comodidades, pero menos tiempo.
Tenemos más diplomas, pero menos sabiduría; más conocimientos, pero menos criterio; más expertos, y sin embargo más problemas; más medicina, pero menos salud.
Bebemos mucho, gastamos imprudentemente, reímos poco, conducimos muy rápido, nos enojamos demasiado.
Nos acostamos muy tarde, nos levantamos muy cansados, leemos poco, vemos demasiada TV, raramente rezamos.
Hemos multiplicado nuestro patrimonio, pero reducido nuestros valores.
Hablamos demasiado, amamos muy poco y odiamos con demasiada frecuencia.
Hemos aprendido a ganarnos el pan, pero no una vida.
Hemos agregado años a la vida pero no vida a los años.
Hemos ido y vuelto de la Luna, pero tenemos dificultad para cruzar la calle para saludar a un nuevo vecino.
Hemos conquistado el espacio exterior, pero no el espacio interior.
Hemos hecho cosas más grandes, pero no mejores cosas. Estamos saneando el aire, pero contaminamos el alma.
Conquistamos el átomo, pero no a nuestros prejuicios.
Escribimos más, pero aprendemos menos. Planificamos más, pero realizamos menos.
Hemos aprendido a agilizarnos, pero no a esperar.
Construimos más computadoras para acumular más información, para producir más copias que nunca, pero nos comunicamos cada vez menos.
Un hijo y su padre, estaban caminando en las montañas.
De repente, el hijo se lastima y grita: "Aaaahhhhhhh!!".
Para su sorpresa oye una voz repitiendo el algún lugar de la montaña: "Aaaahhhhhhh!!".
Con curiosidad el niño grita: "¿Quién está ahí?".
Recibe una respuesta: "¿Quién está ahí?".
Enojado con la respuesta, el niño grita: "Cobarde".
Y recibe de respuesta: "Cobarde".
El niño mira a su padre y le pregunta: "¿Qué sucede?".
El padre, sonríe y le dice:
"Hijo mío, presta atención".
Y entonces el padre grita a la montaña: "Te admiro".
Y la voz le responde: "Te admiro".
De nuevo, el hombre grita: "Eres un campeón".
Y la voz le responde: "Eres un campeón".
El niño estaba asombrado, pero no entendía.
Luego, el padre le explica:
La gente lo llama eco, pero en realidad es la vida.
Te devuelve todo lo que dices o haces.
Nuestra vida es simplemente un reflejo de nuestras acciones.
Si deseas más amor en el mundo, crea mas amor a tu alrededor.
Si deseas felicidad, da felicidad a los que te rodean.
Si quieres una sonrisa en el alma, da una sonrisa al alma de los que conoces.
Esta relación se aplica a todos los aspectos de la vida.
La vida te dará de regreso, exactamente aquello que tu le has dado.
Tu vida, no es una coincidencia, es un reflejo de ti.
Alguien dijo:
"Si no te gusta lo que recibes de vuelta, revisa muy bien lo que estas dando"
Reir es arriesgarse a quedar como un tonto.
Llorar es arriesgarse a parecer sentimental.
Tenderle la mano a otro es arriesgarse a contraer un compromiso.
Exponer los sentimientos es arriesgarse a sufrir.
Exponer las ideas y los sueños es arriesgarse a quedar en ridículo.
Por eso es necesario correr riesgos, porque el riesgo más grande de la vida es no arriesgar nada.
La persona que no arriesga nada, no hace nada, no tiene nada y no es nada.
Puede evitar el dolor y las penas, pero nunca aprende a sentir, a crecer, a amar, a vivir.
Sólo la persona que arriesga es verdaderamente libre.
Y así... después de esperar tanto,
un día como cualquier otro decidí triunfar,
decidí no esperar a las oportunidades... sino salir a buscarlas yo mismo,
decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución,
decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis,
decidí ver cada noche como un misterio a resolver,
decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz.
Aquel día descubrí que mi único rival eran mis propias debilidades,
Y que esta es la única y mejor forma de superarnos,
aquel día deje de temer "perder"
y empecé a temer "no ganar",
descubrí que no era yo el mejor y que quizás nunca lo fui,
me dejó de importar quien ganara o perdiera,
ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer.
Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima,
si no jamás dejar de subir.
Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener,
es tener el derecho de llamarle a alguien "Amigo".
Descubrí que el amor es mas que un simple estado de enamoramiento,
"el amor es una filosofía de vida".
Aquel día deje de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados
y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente;
aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los
demás.
Aquel día decidí cambiar tantas cosas,
aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad,
desde aquel día ya no duermo para descansar...
ahora simplemente duermo para soñar.
Cuando un ganador comete un error, dice: "Yo me equivoque" y aprende la lección.
Cuando un perdedor comete un error, dice: "No fue mi culpa" y se la echa a otros.
Un ganador sabe que la adversidad es el mejor de los maestros.
Un perdedor se siente una víctima ante la adversidad.
Un ganador sabe que el resultado de las cosas depende de él.
Un perdedor cree que la mala suerte si existe.
Un ganador trabaja muy fuerte y se genera mas tiempo para si mismo.
Un perdedor esta siempre "muy ocupado" y no tiene tiempo ni para los suyos.
Un ganador enfrenta los retos uno a uno.
Un perdedor le da vueltas y no se atreve a intentarlo.
Un ganador se compromete, da su palabra y la cumple.
Un perdedor hace promesas, no asegura nada y cuando falla solo se justifica.
Un ganador dice: "Yo soy bueno, pero voy a ser mejor".
Un perdedor dice: "Yo no soy tan malo como lo es mucha otra gente".
Un ganador escucha, comprende y responde.
Un perdedor solo espera hasta que le toque su turno para hablar.
Un ganador respeta a aquellos que saben más que él y trata de aprender algo de ellos.
Un perdedor se resiste con aquellos que saben mas que él y solo se fija en sus defectos.
Un ganador se siente responsable por algo mas que su trabajo solamente.
Un perdedor no se compromete y siempre dice, "Yo solo hago mi trabajo"
Un ganador dice, "Debe haber una mejor forma de hacerlo..."
Un perdedor dice, "Esta es la manera en que siempre lo hemos hecho".
Un ganador es parte de la solución.
Un perdedor es parte del problema.
Un ganador se fija en "como se ve la pared en su totalidad".
Un perdedor se fija "en el ladrillo que le toca colocar".
2. Cuelgas una banana del techo y pones una escalera para poder alcanzarla. Asegurandote de que no exista ningún otro modo de alcanzar la banana que no sea subiendo por la escalera.
3. Instalas un sistema que haga caer una lluvia de agua helada en toda la habitación desde el techo cuando uno empiece a subir la escalera.
4. Los monos aprenden rápido que no es posible subir la escalera evitando el sistema de agua helada.
5. Luego, reemplazar uno de los 20 monos por uno nuevo. Inmediatamente, va a intentar subir la escalera para alcanzar la banana y sin entender porqué, será lastimado por los otros.
6. Reemplazar ahora uno de los viejos monos por otro nuevo. Entonces será lastimado también y el mono introducido justo antes que éste será el que más fuerte le pegue.
7. Continuar el proceso hasta cambiar a los 20 monos originales y que queden únicamente monos nuevos.
8. Ahora ninguno intentará subir la escalera, y más aún, si por cualquier razón a alguno se le ocurre pensarlo, este será golpeado por el resto de los monos. Y lo peor es que ninguno de los monos tendrá la menor idea del porqué de la cosa.
El positivo es: siempre una parte de la solución.
El positivo: siempre tiene un proyecto.
El positivo dice: permíteme hacerlo por ti.
El positivo ve una solución: en cada problema.
El positivo ve siempre luz: en medio de la oscuridad.
El positivo dice: puede ser muy difícil pero es posible.
El positivo: construye su destino.
El positivo: simplifica lo complejo.
El positivo: se concentra en ganar.
El positivo: nunca pierde.
"Pasa" me dijo Dios, "¿así que quieres entrevistarme?".
"Bueno" - le contesté - "Si tienes tiempo...". Se sonríe por entre
la barba y dice: -"Mi tiempo se llama eternidad y alcanza para todo, ¿qué preguntas
quieres hacerme?", -"Ninguna nueva ni difícil para vos... ¿Qué es lo que más
te sorprende de los hombres?"
Seguía cayendo... y en esos angustiantes momentos, pasaron por su mente todos sus gratos
y no tan gratos momentos de la vida, pensaba que iba a morir, sin embargo, de repente
sintió un tirón tan fuerte que casi lo parte en dos...
- "¡Ayúdame Dios mío!"/p>
- "¿Qué quieres que haga hijo mío??"
- "Sálvame Dios mío"
- "Por supuesto Señor" <
- "Entonces corta la cuerda que tee sostiene..."
Que nadie establece normas salvo la vida
Que la vida sin ciertas normas pierde forma
Que la forma no se pierde con abrirnos
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente
Que no está prohibido amar
Que también se puede odiar
Que el odio y el amor son afectos
Que la agresión porque sí hiere mucho
Que las heridas se cierran
Que las puertas no deben cerrarse
Que la mayor puerta es el afecto
Que los afectos nos definen
Que definirse no es remar contra la corriente
Que no cuanto más fuerte es el trazo más se dibuja
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio
Que negar palabras es abrir distancias
Que encontrarse es muy hermoso
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida
Que la vida parte del sexo
Que el ¿porqué? de los niños tiene un porqué
Que querer saber de alguien no es solo curiosidad
Que querer saber todo de todos es curiosidad mal sana
Que nunca está demás agradecer
Que autodeterminación no es hacer las cosas solo
Que nadie quiere estar solo
Que para no estar solo hay que dar
Que para dar debemos haber recibido alguna vez
Que para que nos den hay que saber también como pedir
Que saber pedir no es regalarse
Que regalarse en definitiva es no quererse
Que para que nos quieran debemos demostrar que somos
Que para que alguien sea hay que ayudarlo
Que ayudar es poder alentar y apoyar
Que adular no es ayudar
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara
Que las cosas cara a cara son honestas
Que nadie es honesto porque no roba
Que el que roba no es ladrón por placer
Que cuando no hay placer en las cosas, no se está viviendo
Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte
Que se puede estar muerto y en vida
Que se siente con el cuerpo y con la mente
Que con los oídos se escucha
Que cuesta ser sensible y no herirse
Que herirse no es desangrarse
Que para no ser heridos levantamos muros
Que quien siembra muros no recoge nada
Que casi todos somos albañiles de muros
Que sería mejor construir puentes
Que sobre ellos se va a la orilla y también se vuelve
Que volver no implica retroceder
Que retroceder puede también ser avanzar
Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol...
... Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida.