El día 10 de agosto de 2004 a las 20 hs. aproximadamente, tenía tantas ganas de nacer, que me moví muchísimo y logré que mi mamá fisure bolsa.
Mi papá estaba preparando una pre-pizza, cuando mi mamá lo llamó y le contó la gran noticia; le dijo que había roto bolsa.
Mi papá corroboró que no había roto bolsa, y le dijo que cenáramos tranquilos y que luego iríamos al sanatorio para que la revisaran.
Mi mamá estaba que explotaba de nervios y no comió nada, sin embargo mi papá de ansioso se comió toda la pizza, él solito.
Una vez en el sanatorio, una obstetra examinó a mi mamá, y plaf!! rompió bolsa.
Nos internamos en una linda habitación, y a las tres de la madrugada empezaron las contracciones con dolor.
Mi papá, dormía en un sofá al lado de la cama de mi mamá. Se despertó y le hizo compañia hasta que, después de dos horas, una enfermera llevó a mi mamá a la sala de parto donde le aplicaron la peridural. ¡Que alivio! -dijo mi mamá.
Al rato llegó mi papá vestido con un camisolín y comenzaron a llegar muchos médicos.
Mi mamá empezó a pujar, y en un par de intentos a las 6.20 de la mañana del 11 de agosto de 2004, asomé la cabeza, luego saqué un brazo, después el otro, salude a mi mamá y saqué mis piernitas.
Estuve un ratito en el regazo de mi mamá y luego me llevaron a una salita donde me examinaron, bañaron y vistieron con una hermosa batita.
Cuando regresé a la habitación de mis papis, enseguida me prendí al pecho de mi mamá. ¡Que rica comidita!
¡Hola a todos, por fin llegué, me llamo Matías Leonel, soy muy inquieto y no tengo ganas de dormir!
Mi tío Alejandro fue el primero en visitarme. Él es médico del Hospital y por eso fue el primero en enterarse que había nacido.
Más tarde me visitaron mis abuelos, los amigos de mis papis y muchos familiares.
Recibí las visitas de mis tios Ale y Nico, los bisabuelos y los tíos abuelos.
También, me venían a ver la pediatra, las nurses, el obstetra... ¿de dónde salió tanta gente?
En casa pasaba la mayoría del tiempo upa de mi mamá. Ni siquiera la dejaba ir al baño. Era muy rebelde.
La única manera de mantenerme relajado era cuando tomaba el pecho de mi mamá.
Mis papis estaban agotados. Ya llevaban varios días de mal dormir.
Todas las noches me dormía encima de mi mamá, y cada vez que mi papi intentaba pasarme a mi cuna, me despertaba y lloraba.
¡Quiero estar en el regazo de mi mamita!
A los cuatro días de vida tuve que volver al Sanatorio.
Resulta que tenía alta la bilirrubina y tuve que quedarme en el "spa" tomando sol para que se me vaya el color amarillo de la piel.
Estaba desnudito, con pañal y un antifaz que me tapaba los ojitos. Así pasé 2 días bajo la luz de la lámpara.
Mis papis estaban al lado mío en todo momento. Allí probé mi primera mamadera, 30 ml de S-26. ¡Estaba riquísima!
A las 48 horas nos dieron el alta y volvimos a casa.
Mi zeide Roberto y mi baby Alicia me regalaron el cochecito de paseo.
Mi bobe Inés me regaló la sillita para el auto.
Mis tíos Alejandra y Nico me regalaron la practicuna.
Mi tío Alejandro me regaló el movil de la cuna y juguetes.
Anabela, la novia de mi tío, me regaló un enterito de Mimo.
Mi bisabuela Dora me regaló una mantita de lana que ella solita tejió.
Mis bisabuelos Julieta y Pedro me regalaron varios saquitos de lana.
También recibí: una sillita de comer (Tito Dagradi), ropita (de la mamá y la abuela de Nico).
Mi papá le regaló a mi mamá una cadenita con un corazoncito para que siempre esté con ella.
¡Gracias a todos!
El día 13 de agosto mis papis me festejaron mi primer cumpleaños.
Estuvo hermoso, fue en un salón re-lindo, había una plaza blanda donde me divertí muchísimo.
No faltó nadie. Vinieron mis tíos, mis abuelos, mis bisabuelos, mis amiguitos y mucha familia y amigos de mis papis.
Estaba vestido con una camisa blanca, un pantalón de corderoy beige, cinturón y zapatitos al tono.
Recibí muy lindos regalitos, mucha ropa y juguetes.
Ese día nunca lo olvidaré.
Después de un arduo año de trabajo y aprendizaje, me tomé unas merecidas vacaciones y me fui con mis papis a Miramar.
Apenas llegué me encontré con el zeide Roberto, la baby Alicia y el tío Ale que me recibieron con mucha alegría.
¡Estuvo genial! Fui a la playa, jugué con la arena, me metí en el mar (uy! que frío), jugue al metegol, fui a los fichines, caminé, corrí, trepé... mis papis me perseguían por todos lados.
En la playa había una cama elástica y en ella saltaba todos los días, en realidad, mi papá me tomaba debajo de las axilas y me hacía saltar (creo que le ahorré varias clases de gimnasia).
Conocí a dos amigas maravillosas, Mica y Melu que me ayudaron y jugaron conmigo todo el tiempo.
A la noche salíamos a pasear en cochecito, pero siempre me dormía y dejaba que mis papis tomen un cafecito en paz.
Lástima que pasó tan rápido, me parece que cuando regresemos a casa, mi mami me va a acompañar al Jardín, pero eso... eso es otra historia...
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