La planta hija recibe de su padre uno de sus genes correspondientes al
color, el otro de su madre. Cuál de los dos genes del padre y cuál de
los dos de la madre van a parar a la hija lo determina la suerte, el
azar. Con esto se explica el fenómeno perfectamente.
En la primera generación las plantas que provenían de una variedad que
da siempre flores rojas tienen claramente genes RR, las que dan siempre
color blanco tienen genes BB. Es claro que las hijas van a tener TODAS
un gen R y otro B. Así serán todas rosa. Pero en la tercera generación las cosas son distintas. Los genes del
padre y de la madre se pueden distribuir, suponemos que con igual
probabilidad así:
Como ves los casos en que las
plantas de la tercera generación son BR o RB, plantas rosa, son dos
veces más que los casos en que son BB, blancos, y también dos veces
más que los casos en que son RR, rojas. Por otra parte el número de
casos en que son BB es igual al de casos en que son RR.