Marruecos: Geografía - Montes Atlas, La Ruta de las Casbash, Bosques |
Marruecos se encuentra situado
en el noroeste del continente africano, bordeando el Océano Atlántico al Oeste,
el Mar Mediterráneo al norte, Algeria al este y
Mauritania al sur. En el sur, Marruecos ha ocupado Sáhara
Occidental, teniendo el control sobre esta zona a la que considera una más de
sus provincias, aunque los saharauis se consideran un
país independiente con su propio gobierno.
El centro geográfico del país
se encuentra atravesado por la cordillera Atlas, que se extiende hasta las
fértiles plantaciones y las playas de la costa Atlántica. La cordillera central
se extiende hasta el sur del país, llegando a elevarse hasta los 3.000 metros y
se encuentra cubierta de pinos, robles y cedros, además de tierras de pastura y
pequeños lagos. Las montañas
Rif bordean la costa norte.
Montes Atlas
Desde Marrakech, las montañas del Atlas, con su imponente masa y sus crestas
nevadas, parecen un decorado irreal. Sin embargo, basta recorrer 20 km. para iniciar excursiones inolvidables y la grandeza de
los paisajes, siempre nuevos, del Atlas. Saliendo por el sudeste de Marrakech
se atraviesan acogedores pueblecitos bereberes: Aghmat, Dar Caïd Ouriki. Luego sigue una
carretera flanqueada por jardines escalonados en terrazas, a lo largo del
"oued" de Ourika,
hasta Arhbalou, el mejor sitio para elegir lo que se
quiere ver entre tanta variedad.
Quizás girar a la derecha hacia el Oukaimeden (2.600
metros de altura), la célebre estación de deportes de invierno, a tan sólo 74
kilómetros de Marrakech. O bien, admirar Setti Fatma y sus centenarios nogales, y bañarse en las aguas revitalizantes de sus siete cascadas. O seguir hasta Annameure, pueblo de la tribu de los Aït
Oucheg, para alquilar allí unos mulos y trepar hasta Djebel Yagour, santuario de la
prehistoria marroquí que se enorgullece de sus 2.000 pinturas ruprestes.
Hacia el sur, a 47 kms. de
Marrakech, por la carretera de Taroudannt, en el
típico pueblecito de Asni se practica el trueque de
mercancías los sábados, día del zoco. Siguiendo hacia Ouirgane,
los paisajes nos recuerdan a los cañones norteamericanos. Impresionantes
gargantas nos conducen hasta Imlil, pintoresca aldea
de montaña. Desde aquí salen las excursiones hacia el Parque Nacional del Toubkal: a la cumbre (4.165 m), punto culminante
de toda el África del Norte, o a 3.800 m, donde se extiende la meseta de Tazaghaght, un desierto de piedras tan alto que desde él se
dominan las nubes.
Al este de Marrakech se encuentran las cascadas de Ouzoud,
donde el agua cae desde más de 100
m de altura. El "oued"
Méhasseur, sobre el que pasa el puente natural de Imi-n-Ifri, "puerta del
precipicio" en bereber, que cae en cascadas
entre enormes rocas, para terminar en el lago de la presa del Aït-Aadel, en un paisaje de
colinas rojas descarnadas.
La Ruta
de las Casbash
Los circuitos que, con unas u otras variaciones recorren el gran sur de
Marruecos, se encuentran entre los preferidos por los viajeros amantes de lo
auténtico y lo ancestral. Ante sus ojos, Marruecos despliega ríos, oasis, casbash...
Ouarzazate
Punto de partida para excursiones por los valles del Draa,
del Dades y del Sous y
hacia Zagora, Erdouf y Tineghir.
Ouarzazate es también un importante centro turístico
y artesanal. Son célebres sus cerámicas y alfombras, principalmente las
llamadas "ouzguita". Hay que destacar
también la Casbash
de Taourirt.
Zagora
Llamada "la puerta del desierto", es etapa obligada para adentrarse
en el profundo sur. Sus alrededores ofrecen un atractivo muestrario de paisajes
con palmeras, campos cultivados y ruinas de antiguas fortalezas.
Tineghir
La ciudad ocupa el lugar de un antiguo puesto militar, construído
en terrazas. Un palmeral cubre sus pies y las alturas están dominadas por una
imponente Casbash. Desde Tineghir
pueden visitarse las impresionantes Gargantas del Todra
y las del Dades. En la región se encuentra Imilchil, particularmente interesante por la celebración
del Moussem de las Novias, en el mes de septiembre.
Erdouf
Construída en uno de los oasis más importantes de
Marruecos, cada año - en el mes de octubre - celebra las fiestas de los
dátiles. En sus cercanías, Rissani guarda importantes
monumentos históricos y las ruinas de Sijilmassa,
legendaria ciudad medieval que controlaba la principal ruta transahariana.
Bosques
La región de Fez revela un Marruecos desconocido: lagos de aguas claras,
bosques de un verde profundo, montañas imponentes del Medio Atlas... Sólo hay
que recorrer unos pocos kilómetros para pasar del rumor de la ciudad al
silencio de los grandes espacios naturales. Un buen ejemplo es el inmenso
bosque de cedros centenarios del Atlas, donde viven las últimas panteras
moteadas y donde los monos se dedican a sus acrobacias. Todas las estaciones
del año tienen su color y vibración: blancura inmensa en invierno, verde tierno
en primavera, alba azulada o crepúsculo llameante.
En Sefrou, desde la Koubba de Sidi Ali bou Serghine,
se abarca toda la llanura, amplia y verde. Fuentes, ríos y cascadas nos llevan
hasta el reino de las aguas vivas.
En la región de Taza se pueden encontrar bosques de alcornoques, cedros,
helechos de gran altura, fuentes, cascadas y lagos: el
djebel Tazzeka fue
declarado Parque Nacional. La ascensión hasta su cumbre (1980 m de altura) es ampiamente recompensada por una vista sensacional
sobre los montes del Tazzeka, cubiertos de bosques, y
las crestas nevadas del Medio Atlas.
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