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En un día caluroso de verano en el sur de la Florida un niño decidió ir a nadar en la laguna detrás de su casa. No se daba cuenta de que un cocodrilo se le acercaba. El cocodrilo era más fuerte, pero la mamá era mucho más apasionada y su amor no la abandonaba. El niño levantó la colcha y se las mostró. Pero entonces, con gran orgullo se remango las mangas y señalando hacia, las cicatrices en sus brazos le dijo: "Pero las que usted debe ver son estas". Eran las marcas de las uñas de su mamá que habían presionado con fuerza. "Las tengo porque mamá no me soltó y me salvó la vida". Algunas son causadas por nuestros pecados, pero algunas son la huella de Dios que nos ha sostenido con fuerza para que no caigamos en las garras del mal. Dios te bendiga siempre, y recuerda que si te ha dolido alguna vez el alma, es porque Dios, te ha agarrado |
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