Estaba
andando en bicicleta por la ruta encarrilada hacia
Buenos Aires. Era de noche, había luna llena en el
nuboso cielo estrellado. De pronto una camioneta se
apareció a toda velocidad, tenía encendidas unas
luces blancas que me atraían hacia la camioneta,
unas luces impactantes, atrayentes, cegadoras. Unas
luces no muy comunes, no muy normales. Estabamos
pasando por el kilómetro trescientos sesenta y ocho.
Un rato después ahí por el Km. Trescientos setenta
y cuatro mi vida me pasó enfrente de mi vista,
cuando iba al jardín jugaba con mis compañeritos de
la escuela en primer grado en segundo cuando actúe
en el acto de San Martín en tercero cuando entro
Lucas Luongo un amigo hasta séptimo grado en cuarto
me veía izar la bandera. En quinto cuando apareció
Nicolás otro gran amigo. En sexto grado dandolé a
mi mamá un regalo para el día de la madre. En
séptimo grado haciendo toda clase de cuentos, un
volcán para la exposición y un diario. Cuantas
cosas había pasado en mí vida, algunas buenas otras
no tanto. Una lágrima salió de mis entristecidos
ojos. No sabía porque había pasado mi vida frente a
mí. Al pasar un kilómetro me di cuenta de porque
había visto toda mi vida. Iba a morir en el
kilómetro cuatrocientos cuatro El Final De La Ruta.
La camioneta freno, y desapareció de mi vista como
si un gran hoyo negro saliera de la nada y se la
tragara.
Al cabo de un rato después de tanta presión la
camioneta volvió a aparecer acelerando. Me eleve a
Dios nada más podía entregarme y esperar a que
sucediera. Estaba pensando de saltar los carriles
pero los autos de los dos lados de nuestro carril no
paraban de andar uno atrás del otro.
Dieciséis minutos para el impacto.- Pensé y mi
bicicleta hacía un chirrido porque no podía correr
más rápido. Se acercaba el Km. Trescientos noventa
y siete.
Catorce minutos para la pobre masacre.- Seguí
pensando justo cuando crucé el Km. Trescientos
noventa y ocho.
Doce minutitos para la gran atrocidad.- estabamos por
él kilometro trescientos noventa y nueve y tenía
mareos.
Diez minutos para el despegue hacia otro mundo
mejor.- pasamos por él kilometro cuatrocientos,
recordé porque estaba llendo para Buenos Aires. Era
que quería conocer a mi editorial, hablar sobre la
película, patentar el personaje "Karim
Tapperwar".
Ocho minutos para el descarrilamiento de sangre.-
Faltaban ocho minutos para las doce en punto.
Estabamos por el kilómetro cuatrocientos uno.
Seis minutos para el choque.- y de solamente pensarlo
se me revolvían las tripas. Estaba medio nuboso pero
vi el cartel pequeño medio roto del kilómetro
cuatrocientos dos. Vi un restaurante cerca que se
llamaba "yo & vos" (estaba cerrado).
Cuatro minutos cuatro míseros minutos tenía doce
años y me faltaban cuatro minutos.- la vida se me
acortaba en el kilómetro cuatrocientos cuatro.
Dos dos dos minutos dos terribles minutos.- a quien
le importaba sí moría. De pronto algo salió de mi
interior:
- A mí me importas. No creo que debas morir- dijo
una voz proveniente del cielo.
- ¿Qui... quien eres? ¿Dios eres tu?- pregunté
- Si soy yo.- dijo la voz.
Estaba contemplando el cartel, el cartel que
significaba mi muerte. El cartel más terrible de
todos los carteles era el cartel del kilómetro
cuatrocientos cuatro.

¿ Moriré a causa de esa camioneta?
¿ Que me pasará? Acaso ¿era todo un sueño?
Usted Imagina El Resto
Karim Eduardo