Magisterio de la Iglesia
Discurso a las Mujeres de la Acción
Católica (Fragmento)
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Pío XII
27 de octubre de 1941
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Demasiadas veces los padres están poco preparados para su tarea educativa o carecen en absoluto de la preparación para cumplir sus deberes educativos. Vemos en las madres de familia en unión con otras piadosas personas que las ayudan, las primeras e inmediatas educadoras de los corazones infantiles que deben formarse en la piedad y virtud... No nos detendremos a recordar la grandeza y necesidad de esa obra educacional en el hogar ni el grave deber de una madre de no sustraerse a esa tarea ni de cumplirla a medias o con negligencia. Comprendemos muy bien, hablando como hablamos a las queridas hijas de la Acción Católica, que ellas consideran esa tarea primordial de sus obligaciones de madres cristianas y la misión en que nadie podrá reemplazarlas del todo... Nos os felicitamos por todo lo que ya habéis realizado. Pero no podemos menos de exhortaros repetida y cálidamente a desarrollar siempre más aquellas hermosas iniciativas que como la "Semana de la Madre" eficazmente cooperan a formar educadoras en todas las condiciones y clases sociales conscientes de la grandeza de su misión... ¡Oh padres y madres! cuyo amor mutuo es santificado por la fe cristiana, preparad ya antes del nacimiento del hijo la atmósfera familiar pura en que ha de abrir sus ojos y su alma a la vida y a la luz. Ese ambiente impregnará del buen olor de Cristo (II Cor. 2, 15) todos los pasos del desenvolvimiento moral... Desde la cuna ha de comenzar no sólo la educación corporal sino también la espiritual... Estudiad al hijo en la tierna edad... Educad la inteligencia de vuestros hijos.... Educad su corazón... ...Os incumbe a vosotras preparar a vuestros hijos y vuestras hijas a pasar incólumes por el tiempo de decisión y maduración de la pubertad... ...la obra maravillosa de la educación cristiana de los hijos e hijas... requiere el complemento y perfeccionamiento por las fuerzas poderosas de la Religión. Las madres deben sentirse colaboradoras del sacerdote en la instrucción religiosa... Vosotras mismas debéis, por eso, como primeras maestras que sois de vuestros hijos, poseer conocimientos religiosos suficientemente amplios y seguros. Los colaboradores que elegís para la educación de vuestros hijos deben ser tan cristianos como vosotras...¡Oh madres cristianas y amadas hijas, las que os empeñáis en esa época tan difícil y erizada de obstáculos por formar la prole de vuestras familias, cuán incomparable es vuestra misión cuya hermosura hemos señalado en pocas líneas! ¡Cuán grande es a Nuestros ojos una madre en el ambiente del hogar que se inclina sobre la cuna como sostén y maestra de sus hijos! |
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