Cuaderno de
Bitácora de C-XIV
Se ha conocido que desde
hace muchos años se producen fenómenos extraños en distintos sitios del
planeta. Comenzaron con las primeras luces de los sesenta, tras el reclutamiento
de 180 niños provenientes en su mayoría de parajes, pedanías o islas de las
provincias cuyanas, otrora región tramontana de la Capitanía General de Chile,
Hoy sometida afortunadamente a la rigurosa auditoría de Diego Hurtado de
Solanes.
Los hechos que aquí
tratamos se refieren al intento de adiestrarlos en la vida de
"cuartel", aunque algunos estudiosos han preferido llamarle de quinta,
no por actividades hortelanas ni por los frecuentes desmanes de la división de
Paco (alias Wrtovec), sino por el
nivel de vida allí llevado en comparación al posterior despropósito de la
imprudente mezcla de géneros que devino en la desagradable relación que tanto
promueven eruditos de la talla de ADEBLAMAR, de esas islas de canes inventadas
por Saramago.
Investigaciones atinadas
nos demuestran que aquellos niños fueron embarcados en una nave a la que se le
dio el nombre de C-XIV en homenaje al célebre penado. Del vehículo de
referencia no se ha podido
encontrar certeza respecto a la vía de traslado para la que fue diseñado pero
los últimos datos hacen pensar que era apta para tierra, mar, aire y espacio
celeste, incluso hay quienes afirman haberla visto circular como zorrita por
destartalados rieles de tranvía. Lo que si es seguro que en sus comienzos
giraba con una calesita de rotonda donde la sortija era un trozo de jamón
castrense. Por alrededor de un lustro el plan de navegación estuvo pergeñado
por ilustres hombres de armas seguros de contar con una dócil grey, ya que el
primero en abordar fue Pastor, aquellos
oficiales fueron la atención de todo el pasaje hasta que comenzó la distracción.
Entonces era frecuente ver como a un notable discurso soldadesco lo interrumpía
el redondo paso de la costurera de la cuarta que figura en Giness como la fea más
deseada del planeta. Las responsabilidades de la tripulación eran claras y bien
programadas: Maraño era encargado del estado higiénico de los prepucios, cosa
elemental ante un abordaje o naufragio, a cargo de la vigilancia de retaguardia
estaba un capitán con nombre de viejo avaro que era nuestra mayor preocupación
dada su dificultad para mirar hacia atrás,
para la puesta en marcha de los motores todo el talento lo ponía Matsen,
un oficial bermellón que fue lo más parecido a la patada de una motocicleta
que vieron los pasajeros, todas las actividades que no requirieran importancia
alguna estaban a cargo del teniente Irrespon, y las que no tuviesen necesidad de
ser comprendidas, Ispuro.
¿Que hubiese sido de esas
tardes sin la hora diaria de biblioteca? o los tiempos de secretos compartidos o
no, o el mercadeo de Chuminga y el Gordo que ya se fue, ingiriendo dípteros domésticos
a cambio de chocolate o la inquietud del "continuará" del
longipicnico Shmith.
Al cavo del quinquenio se
dispuso el desembarco para ser ocupada por otros viajeros pero aquellos ya no
eran niños y no participaron de la idea. Se hicieron cargo de la nave y
viajaron por donde quisieron o pudieron. Navegó como una Cuyanita a vela bajo
el diestro gobierno del timonel Pacho por diversos embalses pedemontanos, más
tarde Ceparo, Palombo y Capdepont la llevaron por los aires hasta que finalmente logró
traspasar la ionosfera a cargo de un sueño del Conejo que desde entonces
informa en toda la comarca acerca de los efectos de nuestros actos, pensamientos
y obras. De aquella nave sólo quedó un rectángulo de bronce incrustado en un
muro a la intemperie. Ya autocomandada C-XIV fue avistada en travesía del río
de La Plata y la primera acción tomada democráticamente fue remplazar los
tripulantes por azafatas. Hay referencias de Silvana que fuera enviada por la
agencia "El Cubilete" de
Maldonado y el pasaje, dicen, se sintió satisfecho salvo el Turco que ya se las
arreglaba solo.
Dicen que el aparato anduvo
por ahí transportando a los secuestradores y polizones por diversas ilusiones.
Yo particularmente vi a varios de ellos por estrechas veredas del barrio Clínicas
aun creyendo que Eustaquio y Falopio eran dos elefantes. Supe también de unos
que pretendian dirimir en una disputa entre Rómulo y los Tarquinos, y de un
grupo que deambulaba por calle Urquiza en San Juan con pancartas y cánticos de
Faraday sí Mondongo no o "Coca Cola no contiene Ciclamatos". Muchos
optaron por el esplendor de los mercados y algunos se encargaron de la enoteca
del particular medio que eligió fundamentalmente el tránsito por las
paradojas, como ese día que un candoroso infante al contemplar la nave, le
preguntó al mótorman si era el padre de Sem y que si en un transatlántico se
podía atravesar el Pacífico, y ese día en que Pepe los introdujo en la
discusión acerca de a que especie de ave pertenecían los ángeles, que a pesar
de la coetaneidad, Alvarez es el padre de Soto o que siendo exclusivamente
masculino el pasaje tiene Bustos. Así
fue que habiendo un solo Clavel había Ramos, que el único aborigen cuida la
frontera con el ranquel en Buenos Aires, que aunque cada uno se sirve tienen un
Mozo.
Relatores prestigiosos han
narrado avistamientos en diversos continentes. F.P. dijo haberla visto
desenganchando algas del fuselaje ligadas en el Indo con la punta de la Eiffel.
U.P.I. informó que la Libertad se cubrió sus ojos con la mano derecha al verla
despegar del Central Park haciendo sonar un clarinete. Telam no dijo nada.
En el primer simposio de
filósofos paranormales del sudoeste de Oceanía fue el tema central las
andanzas de C-XIV. Se comenta que la nave es sostenida por el vínculo, que para
ir en ella sólo hace falta voluntad, algo de lealtad y su combustible son
recuerdos. Suponen que su travesía persistirá mientras sobrevivan al menos dos
viajeros para el jalado, uno de los
cuales será Giunta. Propongo evitar que el otro sea Globo para evitar vectores
asimétricos que arriesguen la órbita de C-XIV.
Cabo Pupato (furriel)
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