Cuaderno de  Bitácora de C-XIV            (Autor Antonio Gómez)

 

Se ha conocido que desde hace muchos años se producen fenómenos extraños en distintos sitios del planeta. Comenzaron con las primeras luces de los sesenta, tras el reclutamiento de 180 niños provenientes en su mayoría de parajes, pedanías o islas de las provincias cuyanas, otrora región tramontana de la Capitanía General de Chile, Hoy sometida afortunadamente a la rigurosa auditoría de Diego Hurtado de Solanes.

Los hechos que aquí tratamos se refieren al intento de adiestrarlos en la vida de "cuartel", aunque algunos estudiosos han preferido llamarle de quinta, no por actividades hortelanas ni por los frecuentes desmanes de la división de Paco (alias Wrtovec),  sino por el nivel de vida allí llevado en comparación al posterior despropósito de la imprudente mezcla de géneros que devino en la desagradable relación que tanto promueven eruditos de la talla de ADEBLAMAR, de esas islas de canes inventadas por Saramago.

Investigaciones atinadas nos demuestran que aquellos niños fueron embarcados en una nave a la que se le dio el nombre de C-XIV en homenaje al célebre penado. Del vehículo de referencia  no se ha podido encontrar certeza respecto a la vía de traslado para la que fue diseñado pero los últimos datos hacen pensar que era apta para tierra, mar, aire y espacio celeste, incluso hay quienes afirman haberla visto circular como zorrita por destartalados rieles de tranvía. Lo que si es seguro que en sus comienzos giraba con una calesita de rotonda donde la sortija era un trozo de jamón castrense. Por alrededor de un lustro el plan de navegación estuvo pergeñado por ilustres hombres de armas seguros de contar con una dócil grey, ya que el primero en abordar fue Pastor,  aquellos oficiales fueron la atención de todo el pasaje hasta que comenzó la distracción. Entonces era frecuente ver como a un notable discurso soldadesco lo interrumpía el redondo paso de la costurera de la cuarta que figura en Giness como la fea más deseada del planeta. Las responsabilidades de la tripulación eran claras y bien programadas: Maraño era encargado del estado higiénico de los prepucios, cosa elemental ante un abordaje o naufragio, a cargo de la vigilancia de retaguardia estaba un capitán con nombre de viejo avaro que era nuestra mayor preocupación dada su dificultad para mirar hacia atrás,  para la puesta en marcha de los motores todo el talento lo ponía Matsen, un oficial bermellón que fue lo más parecido a la patada de una motocicleta que vieron los pasajeros, todas las actividades que no requirieran importancia alguna estaban a cargo del teniente Irrespon, y las que no tuviesen necesidad de ser comprendidas, Ispuro. 

¿Que hubiese sido de esas tardes sin la hora diaria de biblioteca? o los tiempos de secretos compartidos o no, o el mercadeo de Chuminga y el Gordo que ya se fue, ingiriendo dípteros domésticos a cambio de chocolate o la inquietud del "continuará" del longipicnico Shmith.

Al cavo del quinquenio se dispuso el desembarco para ser ocupada por otros viajeros pero aquellos ya no eran niños y no participaron de la idea. Se hicieron cargo de la nave y viajaron por donde quisieron o pudieron. Navegó como una Cuyanita a vela bajo el diestro gobierno del timonel Pacho por diversos embalses pedemontanos, más tarde Ceparo, Palombo  y  Capdepont la llevaron por los aires hasta que finalmente logró traspasar la ionosfera a cargo de un sueño del Conejo que desde entonces informa en toda la comarca acerca de los efectos de nuestros actos, pensamientos y obras. De aquella nave sólo quedó un rectángulo de bronce incrustado en un muro a la intemperie. Ya autocomandada C-XIV fue avistada en travesía del río de La Plata y la primera acción tomada democráticamente fue remplazar los tripulantes por azafatas. Hay referencias de Silvana que fuera enviada por la agencia  "El Cubilete" de Maldonado y el pasaje, dicen, se sintió satisfecho salvo el Turco que ya se las arreglaba solo.

Dicen que el aparato anduvo por ahí transportando a los secuestradores y polizones por diversas ilusiones. Yo particularmente vi a varios de ellos por estrechas veredas del barrio Clínicas aun creyendo que Eustaquio y Falopio eran dos elefantes. Supe también de unos que pretendian dirimir en una disputa entre Rómulo y los Tarquinos, y de un grupo que deambulaba por calle Urquiza en San Juan con pancartas y cánticos de Faraday sí Mondongo no o "Coca Cola no contiene Ciclamatos". Muchos optaron por el esplendor de los mercados y algunos se encargaron de la enoteca del particular medio que eligió fundamentalmente el tránsito por las paradojas, como ese día que un candoroso infante al contemplar la nave, le preguntó al mótorman si era el padre de Sem y que si en un transatlántico se podía atravesar el Pacífico, y ese día en que Pepe los introdujo en la discusión acerca de a que especie de ave pertenecían los ángeles, que a pesar de la coetaneidad, Alvarez es el padre de Soto o que siendo exclusivamente masculino el pasaje tiene Bustos.  Así fue que habiendo un solo Clavel había Ramos, que el único aborigen cuida la frontera con el ranquel en Buenos Aires, que aunque cada uno se sirve tienen un Mozo.

Relatores prestigiosos han narrado avistamientos en diversos continentes. F.P. dijo haberla visto desenganchando algas del fuselaje ligadas en el Indo con la punta de la Eiffel. U.P.I. informó que la Libertad se cubrió sus ojos con la mano derecha al verla despegar del Central Park haciendo sonar un clarinete. Telam no dijo nada.

En el primer simposio de filósofos paranormales del sudoeste de Oceanía fue el tema central las andanzas de C-XIV. Se comenta que la nave es sostenida por el vínculo, que para ir en ella sólo hace falta voluntad, algo de lealtad y su combustible son recuerdos. Suponen que su travesía persistirá mientras sobrevivan al menos dos viajeros  para el jalado, uno de los cuales será Giunta. Propongo evitar que el otro sea Globo para evitar vectores asimétricos que arriesguen la órbita de C-XIV.

Cabo Pupato (furriel)

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