LECCION DIECISEIS:
El caso Instrumental. / Verbos con una vocal sin acento + -ta. / El Imperativo. / La fórmula nai:
Si
aceptamos la información proporcionada en la Carta Plotz como la definitiva
versión de Tolkien del sistema Quenya de los casos, resulta que ya hemos visto
todos los casos excepto dos. Uno de ellos es bastante oscuro; Tolkien no
proporcionó demasiada información acerca de él, ni siquiera nos dijo su nombre.
La terminación implicada en este caso es –s,
plural –is. La Carta Plotz sugiere
que este “caso misterioso” es simplemente una alternativa y más corta versión
del locativo: la palabra que ejemplifica este caso se halla entre paréntesis
bajo la forma locativa de la misma palabra. En vez de coassë “en una casa”,
plural coassen “en las casas”, podríamos usar las formas más cortas: coas,
plural: coais. Sin embargo, y dado que no podemos tener seguridad
completa acerca de la función de este caso, no construiré ejercicios que lo
contengan. Por otro lado, la función del último caso Quenya que vamos a ver en
este curso, será relativamente fácil de comprender. Vamos con ello:
EL CASO INSTRUMENTAL:
La
regla que define como debe construirse el caso instrumental (pedagógicamente
hablando!) es muy simple: basta con añadir –en
a la forma dativa! Partiendo de la base de que la terminación del dativo es –n, correspondiendo –in al plural y –nt al dual,
tendremos que el instrumental tiene las siguientes terminaciones: -nen, plural: -inen, dual: -nten. Antes
de ver la función de este caso, completaremos algunos detalles relativos a las
formas instrumentales.
La
terminación básica del instrumental –nen
se puede añadir directamente a los nombres terminados en –n y –r , sin riesgo de
crear grupos imposibles, así tendremos a elennen como la forma instrumental de elen “estrella”, o a Anarnen
como el instrumental de Anar “Sol” (estas formas
instrumentales irían acentuadas en la segunda sílaba desde el final, ya que el
grupo de consonantes –nn- o –rn-, va siguiendo a la vocal de esta
sílaba). Los nombres terminados en –s
con raíz terminada en –r (la antigua –z) forman su instrumental con –rn-, p.e.: olornen como la
forma instrumental de olos, olor- “sueño”. Los
nombres acabados en –n con raíces en –m tienen sus formas instrumentales
acabadas en –mnen, p.e.: talamnen
como el instrumental de talan, talam- “piso, planta”.
Pero en esto no podemos estar seguros completamente. Dado que el grupo –ln- se convierte en Quenya en –ld-, pudiera ser que el instrumental de
estel
“confianza, esperanza” fuera (?)estelden en vez del viejo estelnen.
Además, en el caso de los nombres terminados en –t, nos encontramos una dificultad más: ¿Cuál es la forma
instrumental de un nombre como nat “cosa”? Como quiera que **natnen
no es una forma posible en Quenya, ¿podría convertirse en (?)nanten
mediante la metátesis –tn->-nt-?,
o bien ¿debería usarse una vocal conectora (posiblemente –e-) para producir una forma como natenen? En el caso de
los nombres con formas especiales de raíz en grupos de consonantes, una vocal
conectora debe insertarse ante la terminación –nen; la forma instrumental de nís (niss-) “mujer”, podría
ser algo parecido a nissenen.
Ante
la terminación del caso se pueden conservar ciertas vocales largas, como cuando
ambar
“predestinación, condena” forma su instrumental como ambartanen (el
ejemplo destacado se verá ampliamente más adelante). La raíz de ambar
puede ser ambart(a)-:
presumiblemente la palabra terminaba en –rta
según el Elfico Primitivo, excepto cuando iba protegida por terminaciones
gramaticales, en cuyo caso, la vocal final (última) y la –t, se perdían.
Si
se añade la terminación plural –inen
a un nombre terminado en una de las tres vocales a, o, u, la inicial i- de
la terminación se funde con la última vocal del nombre formando un diptongo.
Constituyendo de esta forma una nueva “segunda” sílaba desde el final que, por
supuesto, llevará el acento. Así, en WJ:391 tenemos ómainen como el plural
instrumental de óma “voz”, la forma ómainen se acentua en el diptongo –ai-. Los nombres que acaban en –ë pueden actuar de forma similar, así
que lassë
“hoja” tuvo una vez su plural instrumental como lasseinen, acentuado en el
diptongo –ei-; más tarde en Quenya,
el antiguo –ei- se convirtió en una –í- larga, apuntando la Carta Plotz a lassínen
como forma más habitual. Por supuesto, esta –í-
larga atrae al acento, como cualquier otra vocal que aparezca en la segunda
sílaba desde el final de una palabra. Es posible que los nombres terminados en –i, como tári “reina”, mostraran
la –í- en sus formas plurales
instrumentales: tári+inen manifestado como tárínen, fundiendo dos –i- cortas en una –í- larga. Esta forma plural tárínen acentuada en la –í- de la segunda sílaba desde el final,
se contrapone al singular tárinen acentuado en tár-. Los nombres terminados en –ë con las formas radicales en –i tienen un tratamiento similar. La
forma singular instrumental del nombre lírë, líri- “canción” está
contrastada en Namárië como lírinen (líri+nen); quizá la forma
plural sea lírínen (lírí+nen).
Por
última vez en este curso voy a aburriros con la cuestión de las formas duales:
algunos duales instrumentales tienen la terminación –nten como se indica en la Carta Plotz, ya que el elemento dual es
obviamente la –t-, insertada entre la
terminación instrumental más simple que es –nen.
Así pues, ¿es peculiar la terminación –nten
para los nombres con las formas del nominativo dual terminadas en –t? ¿deberían los nombres con las formas
nominativas duales acabadas en –u
añadir simplemente la terminación –nen
tras la citada –u? Tiendo a creer que
es realmente así; la forma instrumental de Aldu “Dos Árboles”, ¿sería entonces Aldunen
en vez de (?)Aldunten? ¿quizá (?)Aldanten?
Como
sugiere el nombre, la función del caso instrumental es identificar al
“instrumento” (en un sentido muy amplio) mediante el cual se ejecuta una
acción. El mejor ejemplo disponible, será probablemente la frase i
carir quettar ómainen “aquellos quienes hacen palabras con
las voces” (WJ:391). Esta descripción de los Elfos, conlleva la forma
plural instrumental de óma “voz”, e identifica a sus voces
como el “instrumento” mediante el cual ellos fabrican palabras. A falta del
caso instrumental, otros idiomas usan la preposición “con”, como en la
traducción de Tolkien de ómainen “con las voces”. No
obstante, deberíamos entender que las terminaciones instrumentales del Quenya
corresponden a la preposición “con” solo en aquellos lugares en los que esa
preposición significaría “usando” o “por medio de” (i carir quettar ómainen,
también se podría traducir como: “aquellos quienes hacen palabras usando
las voces”).
Es
bastante improbable que las terminaciones que se usan para el caso instrumental
puedan usarse como “con” en el sentido de “junto con” (y permitidme por favor,
detenerme en este punto por un momento para llamar la atención acerca de
algunos escritores, que aplican el caso instrumental Quenya de cualquier
manera!). Una oración como “los ví con un Elfo”, dificilmente puede
traducirse como **cennenyet Eldanen, debido a que pierde todo su
sentido, puesto que implicaría que el Elfo es el “instrumento” por medio del
cual “los ví”! Por otro lado, en una oración como “los ví con mis prismáticos”,
sería más correcto emplear la preposición “con” para el caso instrumental (por
desgracia, no puedo reconstruir la redacción Quenya de esa oración, ya que
Tolkien no parece hacer mención alguna a como se diría “prismáticos” en Quenya:
quizá la gran visión lejana de los Elfos no precisara de determinados
artificios!).
Las
terminaciones del instrumental pueden también traducirse mediante otras
preposiciones aparte de “con”. Las dos formas instrumentales que aparecen en
Namárië fueron traducidas por Tolkien como frases afectadas por la preposición
“en”; ya queda claro en el contexto que el instrumental realmente no invade el
área que, de otra manera, ocupa o cubre el caso locativo. La primera forma
instrumental aparece al final de la primera línea de la canción: Ai!
Laurië lantar lassi súrinen “Ah! Como el oro caen las hojas en
el viento”. De la traducción de Tolkien se desprende que aquí “el viento” (súrë, súri-)
es pensado como el “instrumento” mediante el cual las hojas caen: “en el
viento”, implica “por medio del viento”, o simplemente “por causa del viento”.
Este ejemplo muestra que el caso instrumental Quenya indica simplemente “la
razón por la que algo pasa” (la terminación instrumental marca el nombre,
denotando “que” hace lo “que pasa”). El segundo ejemplo del caso instrumental
en Namárië es similar, y afecta al nombre lírë, líri- “canción”:
señalado a partir de la versión en prosa, en RGEO la referencia se hace a Vardo...tellumar,
yassen tintilar i eleni ómaryo lírinen “las cúpulas de Varda, en
las cuales se reflejan las estrellas por la canción de su voz” (ómaryo
lírinen= “su/de ella voz canción-por”). Así pues, la canción de
la voz de Varda, es la “que hace que brillen las estrellas”, y la palabra que
define “canción” está convenientemente marcada con la terminación instrumental –nen.
Otra
terminación instrumental traducida como “en” por Tolkien, se encuentra en La
Canción de Fíriel, una de cuyas líneas dice que los Valar dieron a todo el
mundo los regalos de Ilúvatar lestanen= “en
medida”. Aquí el nombre instrumental nos dice algo acerca de cómo se cumple la
acción.
El
Poema Markirya incluye la forma plural instrumental (terminando en –inen) de la palabra ráma
“ala”, los marineros de un barco se refieren poéticamente a “sus alas”: el
barco se describe como wilwarin wilwa...rámainen élvië,
que significa algo así como: “revoloteando como una mariposa...con sus
alas radiantes” (o: “...con sus radiantes alas”, “...por medio de
alas radiantes”). Podemos imaginarnos un ejemplo menos poético, usando la misma
forma instrumental plural: aiwi vilir rámainen: “pájaros
volando con (usando) alas”. Hablando de un solo pájaro, podríamos
usar un dual instrumental: aiwë vilë rámanten: “un
pájaro volando con (un par de) alas”.
Un
ejemplo (en estos momentos el único
ejemplo) de una forma instrumental que aparece en el Silm, es
particularmente interesante. Casi al final del capítulo 21: De Túrin Turambar,
Níniel se refiere a su hermano como a Turambar turun ambartanen “dominador
del Destino, por el Destino dominado”. En UT:138, se indica que la lectura más
apropiada sería: Turambar turún’ ambartanen.
Esta oración es peculiar por varios motivos. La palabra “destino”
(=predestinar), es aquí ambar, con raíz ambart(a)-, como en el nombre Turambar
“maestro/dominador/dueño del destino”, y la forma instrumental ambartanen
“por el destino”. Otras fuentes apuntan a umbar como a la palabra Quenya que
significa “predestinación, destino” (se menciona en el apéndice E de LotR como
el nombre de una letra Tengwa). Ambar aparece en todos los sitios
con el significado de “mundo”, como en la Declaración de Elendil en LotR (donde
se hace referencia al Ambar·metta o “Fin del Mundo”), pero
ambar
como “destino” solo coincide parcialmente con este nombre, ya que la forma de
la raíz ambart(a)-
es diferente. La palabra Quenya apropiada para “destino” es umbar,
pero la forma ambar aparece en el Quenya del Exilio debido a la influencia de
la correspondiente palabra en Sindarin: ammarth o amarth. Debemos confiar: quizá
Tolkien explique sus discrepancias en alguna nota aún no publicada.
Otro
hecho peculiar en el Lamento de Níniel, es la palabra turun (más exactamente turún’),
traducida como “dominado”. La traducción indicaría que se trata de un
participio pasado, cuya forma completa turúna habría perdido la –a debido a que la siguiente palabra (ambartanen)
comienza con la misma vocal. Esta forma turún[a] “dominado” está
relacionada con el verbo tur- “gobernar, controlar” (al igual
que carna
“hecho”, es el participio pasado de car- “hacer”), y menos probablemente
con túrina
(al igual que rácina “roto” como participio pasado comprobado de rac-
“romper”). La forma turún[a] es bastante confusa. Podría
pertenecer a alguna fase peculiar de la evolución del Quenya, un experimento
abandonado más tarde. Ya que aquí nos dejamos guiar por el material publicado
póstumamente, no podemos tener la completa seguridad de que todas las formas
lingüísticas representen las decisiones definitivas del Profesor.
Confiaremos
en que futuras publicaciones nos aclaren la extraña forma turún[a], pero si la
aceptamos como un participio pasivo, podemos elaborar una importante regla
gramatical a partir del lamento de Níniel: siguiendo a un participio pasivo, el
agente que llevó a cabo la condición descrita, puede presentarse como un nombre
en el caso instrumental. En nuestro ejemplo, Túrin Turambar era “dominado” y
como Níniel quiso añadir información acerca de que era lo que dominó a su
hermano, ella utilizó la forma instrumental ambartanen = “por el
destino”. Un ejemplo menos oscuro afecta a técina “escrito”, el participio
pasivo del verbo tec- “escribir”: podríamos construir una frase como: i
parma técina i Eldanen “el libro escrito por el Elfo”.
Siguiendo a un participio la forma instrumental podría seguramente asumir su
función básica de denotar un “instrumento”, y así, tendríamos una frase como: técina
quessenen “escrito con una pluma” (quessë = “pluma”).
La
terminación instrumental puede añadirse al pronombre relativo ya-, para expresar “por el cual”, “con
el cual”; singular: i cirya yanen
lenden amba i sírë “el barco con el que/cual atravesé el rio”, plural: i
ciryar yainen...
“los barcos con los
que/cuales...”, dual: i ciryat yanten... “el par/la pareja de barcos con los que/cuales...”.
Aunque
nuestros ejemplos involucran a otros casos, no hay razón para dudar de que las
terminaciones instrumentales pueden combinarse también con las terminaciones
pronominales posesivas, produciendo formas como mányanen “con mi mano”,
“usando mi mano” (má+nya+nen “mano-mi-con”).
Combinado
con un gerundio (terminación –ië), el
caso instrumental podría expresar la idea de “por hacerlo una y otra vez”,
p.e.: tiriénen “vigilando, mirando” en una oración como “lo encontré
mirando/vigilando”. Cuando se añade la terminación instrumental a los nombres
terminados en –ië, la vocal que está
delante de la terminación probablemente se alargue, así recibirá el acento (una
forma de énfasis/acentuación bastante difícil!): tendremos pues tiriénen,
en vez de (?)tirienen, que debería ir acentuado en la segunda –i-. No hay ejemplos fiables del caso
instrumental, salvo el del propio Tolkien: tyaliéva como forma posesiva
de tyalië
“jugar”. El instrumental dificilmente puede ser tyaliénen. Algunos
alargamientos vocálicos (aparentemente para producir formas molestas de
acentuación), se observan también en otras partes de la gramática tal y como
descubriremos en la siguiente emocionante sección.
LOS VERBOS CON UNA VOCAL SIN ACENTO + -ta:
Hemos visto
anteriormente la distribución de las categorías de los verbos Quenya. Hay
algunos subgrupos menores de verbos que tienen formas peculiares, aunque
nuestro conocimiento sobre ellos es muy limitado (la eterna letanía de la
lingüística de Tolkien): apenas tenemos ejemplos. Más de lo mismo: unas pocas
observaciones acerca de algunas de estas subcategorías, de cómo se forman.
Ahora trataremos una de ellas.
En
algunos de mis ejemplos y ejercicios, he combinado el verbo car-
“hacer” con un adjetivo, p.e.: en el ejercicio C de la lección anterior: hiritaryas
carnë lierya alya “su encuentro hace a su gente rica”.
Debo apuntar que no tenemos ningún ejemplo de Tolkien en que se combine un
adjetivo con car-, y puede que estemos imponiendo al Quenya una forma de
otro idioma. Sin embargo, esto no tiene porque ser un desastre: si alguna vez
somos capaces de crear una forma útil de Quenya, podríamos llegar a sonrojarnos
al pensar en el uso que actualmente le estamos dando (y si los Eldar volvieran
de Valinor para protestar por la forma en que maltratamos su idioma, tampoco
deberíamos extrañarnos). Dicho esto, podemos observar como el vocabulario
Quenya contempla lo que se define como “verbos
causativos derivados de adjetivos”; quizá deberíamos emplear un Quenya
completamente “idiomático” para usar esas formaciones.
En
una palabra: estos verbos expresan la idea de “hacer” un objeto que tiene
ciertas propiedades descritas por un adjetivo. La terminación –ta debería ya sernos familiar por aparecer
en los verbos Quenya (p.e.: pusta- “parar”). Es a menudo, tan
solo una terminación verbal sin implicaciones particulares, pero
ocasionalmente, puede tener un significado causativo; comparemos el verbo
primario tul- “venir” con el verbo derivado tulta- “convocar, citar”
(=la “causa” para venir). A los adjetivos se les añaden terminaciones que se
usan también para derivar verbos causativos. Tenemos solo un manojo de
ejemplos, pero el adjetivo airë “santo” se corresponde
aparentemente con el verbo airita- “venerar” (=”hacer santo”).
(La final –ë de airë “santo”,
aparece como –i en airita,
porque la –ë de airë desciende de la –i del idioma primitivo, y se cambia a –ë cuando es final. En el aoristo hay
una variación similar: silë “brilla”, que con un
sujeto plural sería: silir “brillan”, porque si se
añade una terminación a la vocal final, esta no puede ser larga).
Solo
existe una forma del verbo airita- comprobada como pasado.
Apareció como airitánë en un manuscrito no publicado de Tolkien almacenado en Bodleian: con arreglo a una nota al pie
en VT, número 32 de Noviembre de 1993, página 7, la página del manuscrito en
cuestión “data de 1966 y da mucha
información sobre los verbos Quenya. Será publicado en un próximo número de
Vinyar Tengwar”. Ocho años y nueve Vinyar Tengwar después, seguimos por
desgracia, esperando ver ese documento tan interesante, pero al menos, en VT#32
se citó el pasado airitánë. Obviamente incluye la conocidísima terminación –në del pasado, pero debemos reparar en
el hecho de que la vocal final de –ta
se encuentra en este caso alargada, llevando además añadida la terminación del
pasado.
De
esta forma, la sílaba larga –tá-
atrae al énfasis. **Airitanë sin el alargamiento, hubiera dado una forma muy
extraña de énfasis (con el acento en –rit-),
y quizá sea por eso por lo que existe el alargamiento citado. Esto puede
implicar que si alguna terminación se añadiera tras –në, el énfasis después de todo, no recaería en –rit-, y el alargamiento de –ta- no debería hacerse: quizá “nosotros
veneramos” sea airitanelmë, en vez de (?)airitánelmë, ya que el énfasis debe
aquí recaer en –ne- y –ta- no recibe énfasis alguno. Hay quien
piensa que el Quenya no puede llevar una vocal larga en una sílaba sin acento
alguno, a menos que esta sílaba sea también la primera de la palabra.
En
cualquiera de los casos, podemos inferir esta regla: por lo que se refiere a la
forma del pasado del verbo (esto es: un verbo con una vocal sin acento delante
de la terminación verbal –ta), no
lleva ningún tipo de terminación que pueda trasladar el énfasis, la terminación
–ta se alargará a –tá- cuando se coloque tras ella la
terminación –në del pasado. Así pues,
airitánë
será el pasado de airita-. Por supuesto, no todas las terminaciones pueden llevar
a –në como sufijo, pues tiene el
poder de trasladar el énfasis, y en ese caso, el alargamiento de –tá- debe mantenerse con el fin de
prever que el acento no vaya a cualquier sitio: airitáner “venerado” (con
un sujeto plural), airitánes “el/ella veneró”, airitánen “veneré”.
Posiblemente, sería airitanenyë sin el alargamiento de –tá-, si usáramos la forma más larga de la terminación de “yo”, con
lo que el énfasis se traslada a –ne-,
y –ta- se convierte en una sílaba sin
acento.
En
las Etym, Tolkien citó al menos un verbo más que parece tener relación con este
grupo o pertenecer a él. La entrada NIK-W-
proporciona el verbo ninquitá- “blanquear”, “poner/hacer
blanco”, derivado del adjetivo ninquë “blanco” (raíz ninqui-;
la forma primitiva se da como ninkwi). Al escribir ninquitá-,
Tolkien obviamente sugiere que la vocal final se alarga con frecuencia, y
podemos asegurar que el pasado es ninquitánë.
NOTA: En la entrada NIK-W-,
también cita Tolkien el verbo ninquita- “brillar blanco/plata/plateado”,
que probablemente suscite otra interrogante: ¿será el pasado (?)ninquintë
con infijo nasal? (permitidme esta especulación!). En el aoristo, los dos
verbos podrían coincidir como ninquita; el contexto determina que
esto debería interpretarse como “blanquea” o “platea”.
Diremos algo
más acerca de esta clase de verbos: como se forma el participio pasivo (o
pasado). La evidencia es, sin embargo, difusa.
En
“Las Casas de Curación”, capítulo 8 del Libro Cinco en El Retorno del Rey de
LotR, Tolkien pone a Aragorn diciendo: “en
la alta lengua de los viejos, yo soy Elessar la Piedra Elfica, y Envinyatar el
Renovador”. El título Quenya Envinyatar “Renovador” es
interesante. Tal y como se ve por la final –r,
esta terminación podría añadirse a los verbos Quenya (derivados de A-) con
mucho más significado que la terminación de agente de nuestro idioma –ado/-ador, así es como Envinyatar
“Renovador” apunta al verbo subyacente envinyata- “renovar”. El
prefijo en- significa “re-“, y vinya
es el adjetivo Quenya que significa “nuevo”, así aparentemente estamos viendo
otro verbo derivado de un adjetivo por medio de la terminación –ta.
Más
interesante aún puede resultar ver como el participio pasado de este verbo envinyata-
“renovar”, está contrastado en MR:405, en la frase Arda Envinyanta. Esto lo
tradujo Tolkien como “Arda Curada/Sanada” (la referencia se hace a un mundo
futuro sanado de las consecuencias de la maldad de Morgoth). Comparándolo con
el título de Aragorn, Envinyatar “Renovador”, podemos decir que Arda
Envinyanta, significa literalmente: “Arda Renovada”. Debemos prestar
atención a la formación del participio pasivo: mediante un infijo nasal
insertado ante la t de la terminación
–ta del verbo envinyata-. La forma
resultante envinyanta, difiere de los participios pasivos de los
verbos “normales” terminados en –ta,
que tienen sus participios terminados en –taina
(comparar hastaina “estropeado” en el mismo texto que nos da el ejemplo Arda
Envinyanta “Arda Sanada”: Arda Hastaina “Arda Enferma”, era el
mundo tal y como estaba en ese momento, enfermo por causa de Morgoth. Ver
MR:405,408, nota 14. Es importante advertir que estos tipos divergentes de
participios, aparecen en la misma fuente, permitiéndonos saber con certeza que
las diferentes formaciones pertenecen a la misma versión de Quenya: en efecto,
podría existir la tentación de disolver algunas de las diferentes formaciones
por ser estas representativas tan solo de una cierta etapa en la evolución de
la lengua de Tolkien (ideas que él mismo despreció después).
Si
el participio pasivo de envinyata- “renovar” es envinyanta,
podría ser que el participio pasivo de airita- “venerar” se forme mediante
el infijo nasal airinta “venerado” (en vez de (?)airitaina, aunque quizá
esta forma fuera aceptable). Y si el pasado de airita- es airitánë
con alargamiento de –ta- a –tá-, probablemente deberíamos admitir
que envinyata-
“renovar” se convierte en envinyatánë en el pasado.
Similarmente, si ninquitá- es el verbo “blanquear”, con el pasado en ninquitánë,
el participio “blanqueado” sería ninquinta (las formas envinyanta, airinta,
ninquinta concordarían por
supuesto en número con los adjetivos terminados en –a, cambiando esta vocal final por –ë en el plural).
Ya
hemos mencionado más o menos todos los muchos verbos conocidos que pueden ser
asignados provisionalmente a esta subclase. No existe evidencia directa que nos
diga como se comportarían en otras formas que no sean el pasado y el participio
pasivo (como para el participio activo terminado en –la, estamos casi seguros de que para la terminación –ta, habrá el mismo alargamiento que se
ha observado ante la terminación –në
del pasado: así airitála “venerando”, envinyatála “renovando”. Una vez
más, la “motivación” para el alargamiento de la vocal de la terminación –ta, sería el evitar las formas
eufónicas del énfasis).
Por
supuesto, es difícil saber hasta que punto somos libres para derivar nuevos
verbos Quenya por nosotros mismos, añadiendo –ta a los adjetivos (recordando que los adjetivos terminados en –ë cambian la vocal por –i- ante las terminaciones, como en airita-
“venerar” de airë “veneración”). Volviendo a la frase con la que
empezábamos: hiritaryas carnë lierya alya “su encuentro ha hecho rico a su
pueblo”, ¿se podría quizá expresar mejor como: hiritaryas alyatánë lierya?
Sabemos que el adjetivo alya se usa como base del verbo alyate-
“hacer rico/enriquecer”, con el pasado: alyatánë (y participio pasivo alyanta).
En esta, como en otras materias, los que quieren escribir Quenya se dan de bruces
con una difícil elección: ¿debemos intentar trabajar el idioma solo con las
palabras que Tolkien nos dio, introduciendo términos no comprobados o largos
circunloquios donde sea necesario rodear las lagunas existentes en los
vocabularios?, o bien ¿debemos tener la libertad de poder derivar nuevas formas
y palabras a partir de los elementos tolkinianos, aplicando los principios
dados por el Profesor, hasta donde nos sean comprensibles, algo que algunos
perciben como la disolución del sistema lingüístico de Tolkien mediante
elementos falsificados (y sin embargo construidos inteligentemente)?. Yo creo
que debemos sentirnos autorizados para desarrollar algunas creaciones
post-Tolkien en Quenya, haciéndolo un idioma útil, pero por desgracia, no hay
respuestas fáciles para todo esto...
EL IMPERATIVO:
El imperativo
es una forma del verbo que se usa para expresar órdenes o requerimientos. En
algunos idiomas como el inglés, el imperativo suele ir precedido de la
expresión “por favor” para hacerlo más amable, pero debe entenderse que una
forma imperativa no tiene que tomarse necesariamente como una orden brusca. En
la traducción que hizo Tolkien del Padrenuestro al Quenya, figuran varios
imperativos y un tipo de oración como “líbranos del mal”, es por supuesto solo
eso: una oración imperativa aunque sin ánimo de ordenar nada a Dios.
Según
Tolkien, el élfico primitivo tenía una partícula imperativa que se podía usar
en conjunción con una raíz verbal para indicar que cosa iba a ser tomada como
un imperativo. La partícula en cuestión tenía la forma â, y era “originalmente
independiente y de colocación variable” (WJ:365). A veces se colocaba tras
la raíz, y en algunos casos, se parecía a la terminación –a del Quenya. En WJ:364, se menciona una “exclamación imperativa”:
heca!
que significa “sal de aquí!” o “quédate a un lado!”, y en la página siguiente
se sugiere que esta exclamación viene de la forma primitiva hek(e)
â. Hay otra exclamación primitiva:
el
–â “he aquí!, mira!”, que se supone que es lo primero que dijeron los
Elfos cuando despertaron en Cuivénen y vieron las estrellas (WJ:360). En Quenya
esta palabra pasó a ser ela!. Era una “exclamación imperativa dirigiendo la mirada hacia algo visible en ese
momento” (WJ:362).
Si
vamos a guiarnos por los ejemplos como heca y ela, deberemos aceptar
que, al menos en el caso de los verbos primarios, los imperativos se forman
añadiendo la terminación –a a la raíz
verbal. Por ejemplo: tir- “mirar, vigilar”, tendría su
imperativo en tira! “mira!, vigila!”, representando al primitivo tir-â
o tir(i)â. La forma correspondiente en
Sindarin es tiro! (advierto que el imperativo tira! “vigila!” tiene una
forma diferente a la del presente continuo tíra “está vigilando”, ya que esta
última forma tiene la raíz vocálica alargada). Esta podría ser una forma de
construir imperativos Quenya, pero es posible también que exclamaciones como heca
y ela
sean tomadas como formas “fosilizadas” descendientes de las primeras etapas del
Elfico.
En
cuanto a la típica forma “moderna” de construir imperativos, hay evidencias que
demuestran que un descendiente de la partícula original â, fue tratado como una palabra independiente: se colocó delante de
la raíz verbal en vez de ir al final como un sufijo. Hay un ejemplo en el mismo
LotR, en la Alabanza de Cormallen: la multitud que saluda a Frodo y Sam con las
palabras a laita te...Cormacolindor, a laita tárienna! “¡Benditos
sean...Los Portadores del Anillo, sean benditos (o alabados) por largo tiempo!”
(traducido en Cartas:308). Vemos como la raíz verbal laita- “alabar, bendecir”
figura aquí precedida por la partícula imperativa –a-, con el fin de formar la frase imperativa a laita! “bendecid!,
alabad!”. La partícula –a- aparece
también en su forma larga –á-,
formada directamente de la primitiva –â-,
como en la exclamación á vala Manwë! “puede Manwë
ordenarlo!” (WJ:404). En este caso, el verbo vala- “regular, gobernar,
ordenar” (el origen del nombre Valar, usado luego para referirse o definir tan
solo a los poderes divinos), se combina con la partícula imperativa –á-: el significado literal de á
vala Manwë! es claramente algo como: “haz la regla Manwë!”, si hacemos
el esfuerzo de traducir –á- como una
palabra independiente. Incidentalmente, este ejemplo demuestra que el sujeto
del imperativo (el único que puede llevar a cabo o ejecutar la “orden” o
“requerimiento”), puede explícitamente mencionarse tras la propia frase
imperativa.
¿Hay
alguna razón por la que la partícula imperativa aparezca en su forma corta –a- en a laita, y en su forma
larga (-á-) en á vala? Se ha sugerido en
ocasiones, que –á- se acorta a –a- en el momento en que aparece delante
de una sílaba larga (como lai-, por
causa del diptongo –ai-), pero no lo
sabemos con seguridad. Quizá –á-
frente a –a- tan solo sea un ejemplo
de variación fortuita: probablemente siendo no acentuada, la partícula podría
muy bien tender a acortarse si el narrador no la enuncia con cuidado (la
estática multitud de Cormallen, alabando a los hobbits que habían salvado al
mundo, lo pronunció mal!) Yo personalmente, prefiero la forma larga –á-, para evitar confusiones con la –a- como partícula de dirección (como en
el saludo de Treebeard (Bárbol) a Celeborn y Galadriel: a vanimar = “los
nobles” -Cartas:308). Por ejemplo: ya que el verbo “ir” es lelya-, el imperativo
“ve!” sería á lelya!.
La
partícula imperativa –á- también se
puede combinar con la negación vá para formar áva, empleado en órdenes
negativas: áva carë! “no lo hagas!” (WJ:371). Este ejemplo
nos da una idea de cómo se comportan los verbos primarios en las frases
imperativas: aparecen con la terminación –ë,
tal y como lo hacen cuando se usan como infinitivos (y las formas aoristas sin
terminación). Así pues, a partir del verbo primario tir- “vigilar”,
posiblemente podamos formar una orden como á tirë! “vigila!” (negativo: áva
tirë! “no vigiles!”).
LA FORMULA NAI:
Si
no queremos emitir una orden (ni siquiera cortesmente), sino simplemente
expresar un deseo de que algo llegue a hacerse o llegue a pasar, el Quenya
tiene una fórmula especial de “deseo”.
Casi
al final de Namárië encontramos estas líneas: nai hiruvalyë Valimar! nai elyë
hiruva!. En LotR, esto está traducido como: “quizá tu encuentres
Valimar! quizá tu lo encuentres!”. La palabra nai se traduce en este
caso como “quizá/puede ser/a lo mejor”, etc. Tolkien indicó que esta palabra
Quenya no solo implica que algo “es posible”. Hizo notar que nai
“expresa tanto un deseo como una
esperanza, y estaría incluso más cerca de ‘puede algo ser de cierta manera’,
que de ‘quizá/puede ser/a lo mejor’” (RGEO:68). Debemos pues preguntarnos
porque usó en primer lugar la engañosa traducción “quizá”; posiblemente haya
algunos “desarrollos conceptuales” involucrados (Tolkien cambió su forma de
pensar acerca del significado preciso del texto Quenya que ya se había
publicado!) De cualquier forma, su decisión final sobre el significado de la
frase nai hiruvalyë Valimar! no se interpretó como “sea lo
que tu encuentres Valimar!” o “puede que tu encuentres Valimar!”. Nai
elyë hiruva, significará “sea lo que quiera que tu encuentres”
(la palabra elyë “cualquiera que tu” (más o menos), aparece aquí como un
pronombre enfático independiente que se corresponde con la terminación –lyë “tu, vosotros”, mientras que
Valimar permanece como una alternativa a Valinor: Galadriel cantando Namárië,
expresa así el deseo de que Frodo “encuentre” eventualmente o “llegue” al Reino
Bendito y, como recordaremos, ambos viajaron al final a través del mar).
Tenemos
una muestra más de la fórmula nai.
Aparece en El Juramento de Cirion, cuando este expresa su deseo de que los
Valar respetaran dicho Juramento: Nai tiruvantes “sea lo que
ellos guardarán [vigilarán]”. Tolkien hizo notar que esto es el equivalente de
“ellos pueden guardarlo” (UT:305,317).
En
relación con el significado básico de la palabra nai en sí misma, Tolkien aseguró que es literalmente “sea (lo)
que”: derivación al Quenya de la antigua nâ-i
(RGEO:68). La parte nâ-, parece ser
el elemento que significa “se/sea”, sin duda estrechamente relacionado con la
cópula Quenya –ná- “es”, que en sí
misma es la forma del verbo “ser”: la –i
final, debe considerarse como el elemento correspondiente a “que” de “ser (lo) que”,
y ciertamente, esta –i parece estar
relacionada con el artículo Quenya i
“el/la/lo”. En castellano tenemos una forma que define exactamente el
significado de la palabra nai, que es: ojalá!
Cualquiera
que sea el origen exacto o el significado básico de nai, es una palabra útil
que aparentemente se puede colocar al principio de una oración que lleve un
verbo en futuro, convirtiendo un simple futuro en una expresión de deseo hacia
algo que debe ocurrir en ese futuro:
◊
Elda
tuluva coalmanna “Un Elfo vendrá a nuestra casa”>Nai
Elda tuluva coalmanna! “ojalá que un Elfo venga/vendrá a nuestra casa!”
= “(yo) deseo que un Elfo venga/vendrá a nuestra casa”, o: “puede que un Elfo
venga/vendrá a nuestra casa”
◊
Hiruvan
i malta “encontraré el oro”>Nai hiruvan i malta! “ojalá
encuentre/encontraré el oro!” = “deseo encontrar/que encuentre/encontraré el
oro”
◊
Caruvantes
“ellos lo harán”>nai caruvantes! “ojalá (ellos) lo hagan/harán!” = “deseo que
(ellos) lo hagan/harán”.
En
La Comunidad del Anillo de Peter Jackson, podemos oir a Saruman pronunciando un
ejemplo de fórmula nai en la escena
en la que se halla en lo más alto de Orthanc leyendo invocaciones con la
intención de hacer caer una avalancha sobre la Comunidad. Grita: nai
yarvaxëa rasselya taltuva notto-carinnar! “deseo que tu cuerno manchado
de sangre caiga sobre las cabezas de mis enemigos!” (el actor hace una pausa en
taltuva
“derrumbará”; Christopher Lee interpretando a Saruman no debió entender que
estaba pronunciando una sola frase y no dos!).
En
nuestros ejemplos, nai se combina con el futuro, pero como solo tenemos tres
ejemplos es muy difícil establecer una regla del uso de nai en conjunción con
otros tiempos (podríamos decir que tenemos solo dos ejemplos: El Juramento de
Cirion y Namárië, puesto que los dos ejemplos que hay al final de Namárië son
muy similares). Quizá nai también pueda describir la
confianza del narrador en que un deseo se cumpla al fin, o se haya cumplido en
el pasado (cuando el narrador aún no sabe si su deseo se ha hecho o no
realidad). Si es así, tendríamos las construcciones: nai tíras “ojalá el/ella
esté vigilando!” = “espero que el/ella esté vigilando” (con el tiempo presente
o continuo de tir- “vigilar”), nai hirnentes “ojalá lo hayan
encontrado!” = “espero que lo hayan encontrado” (con el tiempo pasado de hir-
“encontrar”), nai utúlies “ojalá el/ella haya venido” = “espero que el/ella
haya venido” (con el tiempo perfecto de tul- “venir”). Sin embargo, en los
ejercicios de esta lección, nai solo se combina con el futuro
(como sucede en los ejemplos contrastados).
Sumario de la Lección
Dieciseis:
El
caso instrumental tiene su terminación básica en –nen, plural: -inen,
dual: -nten (al menos en el caso de
los nombres con sus formas duales nominativas acabadas en –t; los nombres con las formas duales nominativas acabadas en –u, simplemente tienen que añadir la
terminación –nen a esa vocal). La
terminación instrumental se añade a los nombres para denotar el “instrumento”
mediante el cual se realiza o ejecuta una acción determinada, como cuando los
Elfos fueron descritos como “los que hacian palabras ómainen = “con las
voces” (de óma “voz”). La terminación instrumental puede corresponderse
con preposiciones como “con” o “por medio de”, donde estas palabras signifiquen
“uso” o “medio”. A veces la terminación instrumental puede marcar a un nombre
simplemente indicando “que es lo que provoca que algo pase”, como cuando la primera
línea de Namárië dice: “hojas caen súrinen = en el viento, por
causa del viento”. Siguiendo a un participio pasivo, un nombre en caso
instrumental puede indicar “quien o que provoca” la situación descrita, como
cuando Túrin es descrito como turún’ ambartanen “dominado por
el destino”. –Los verbos que llevan una vocal inacentuada (átona)+la
terminación –ta, tienen sus formas
del pasado terminadas en –tánë
(observar la á larga) y los
participios pasivos acabados en –nta.
Los ejemplos fiables incuyen: airitánë como pasado de airita-
“venerar”, y envinyanta como participio pasivo de envinyata- “renovar,
sanar”. Estos verbos son formaciones causativas derivadas de los adjetivos,
mediante la terminación –ta, como
cuando airë(airi-) “veneración” se convierte en la base del verbo causativo
airita-
“venerar”. –El imperativo Quenya va marcado por la partícula –á- (variante –a-, negativo áva), que se coloca delante de la
raíz verbal: a laita! = “alabad!”, á vala! “rige!/gobierna!”. En este
contexto gramatical, la raíz de los verbos primarios toma la terminación –ë como en la orden negativa áva
carë “no lo hagas!”. Unas pocas (¿viejas, fosilizadas?) formas del
imperativo se ven sustituyendo a la partícula independiente –á- o –a- del imperativo, con la correspondiente terminación –a (ela “he aquí!”, heca “márchate!”). –La
palabra nai que significa básicamente “ojalá!”, puede colocarse al
principio de la oración para expresar un deseo: nai tiruvantes “ojalá
ellos lo guardarán!/lo guarden!”, o: “pueden ellos guardarlo” (tiruvantes
“ellos lo guardarán/lo vigilarán”). En nuestros ejemplos fiables, nai va
colocado delante de las oraciones que incluyen un verbo en tiempo futuro; la
posible combinación de nai con otros tiempos está aún por
comprobar.
VOCABULARIO:
Nelya:
“tercero” (el nombre original del Tercer Clan de los Elfos era
Nelyar, literalmente: “Terceros, los Terceros”, aunque la rama Eldarin de este
clan se llamó más tarde Lindar o Teleri [WJ:380,382]).
Á: (partícula imperativa): (variante a, aunque aquí usaremos á).
Áva:
“¡no!” (la partícula imperativa combinada con una negación.
Tiene también la forma comprobada avá, la única palabra Quenya de dos
sílabas conocida que se acentua en la última sílaba [WJ:371]; aquí usaremos áva).
Rac-:
“romper”
Envinyata-:
“renovar, sanar”
Airita-:
“venerar”
Harna-:
“herir” (el participio pasivo es también harna, definido como
“herido” en la entrada SKAR- en Etym.
La formación adjetival o participial harna “herido” es la primera
derivación de la raíz original; harna- puede usarse también como
raíz verbal “herir”. Por supuesto, si esta palabra fuera de un verbo derivado
de A- regular, el participio pasivo debería ser (?)harnaina, ya que la
terminación –ina es tan solo una variante
más larga de la terminación –na, la
cual está presente desde el principio, y añadir un sufijo dos veces a la misma
palabra es completamente innecesario y antiestético!).
Namba:
“martillo”
Ehtë:
“lanza”
Yána:
“sitio santo”, “santuario”
Nilmë:
“amistad”
Rómen: “el Este” (la inicial
Ró- se halla relacionada
estrechamente con la or- del verbo orta-
“levantar, amanecer”, ya que el Sol se levanta/aparece/amanece por el Este).
EJERCICIOS: