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Aunque usted no lo crea sucedio en General Conesa - Río Negro
Ingenio San
Lorenzo: El fomento del cultivo de la remolacha azucarera había comenzado
antes de 1915. En 1921 Barcia Trelles hacia experiencias exitosas
en el alto valle del Río Negro.
Por ello, y por los recaudos tomados, la instalación del ingenio San Lorenzo, a fines de la década del 20 en la zona de General Conesa, no fue una decisión improvisada ni carente de planificación. Participaron de la financiación de la compañía Industrial Agrícola " San Lorenzo " Ltda. fuertes capitales de Buenos Aires y Bahía Blanca. Máquinas checas, medio millar de obreros con viviendas, luz, proveeduría, canales con riego eléctrico con tomador flotante, chacras de 15 hectáreas con un sistema de circulación interna racional. Su motor humano fue Benito Raggio. No solo azúcar se produciría sino también alcoholes, conservas, amén de provocar actividades complementarias como la cría de cerdos con desechos.
Tales perspectivas merecieron, al inaugurarse el ingenio en 1929, la llegada, desde Buenos aires, de un tren especial con importantes personajes.
Con un rinde del 14,6 % , el doble de la caña tucumana, la única fábrica de azúcar que existía en el país, ya que la de San Juan funcionó sólo dos años, elaboró en 1933/34, 21.661 toneladas de materias primas que produjeron 3.167 toneladas de azúcar, por ejemplo. En 1936 elaboró 2.320.000 Kgs. de azúcar.
La materia prima era aportada no loso por la zona de General conesa, sino también por Valcheta, Viedma y Pedro Luro, esta localidad de la Provincia de Buenos Aires. Solo en Río Negro su cultivo abarcaba una 1.000 hectáreas.
Pero un virus se abatió sobre los cultivos de Conesa, arruínandolos, y el funcionamiento del Ingenio, ahora a base de la remolacha de las otra regiones comenzó a verse seriamente afectado por el costo del trasporte y el inconveniente del trasbordo de la trocha angosta de Vintter al ingenio.
Este grave factor se había sumado a algunas deficiencias que habían comenzado a notar con el transcurso del tiempo: inconveniencia del cultivo extensivo de la remolacha, al alto costo del riego mecánico, la falta de agilidad en el trasporte y de una ajustada adaptación al clima local de la variedades de remolacha sembradas. Sin embargo, no fue ajeno al abandono total del ingenio y su " demolición " el interés, la presión de los ingenios azucareros del norte del país. Dijo al respecto el Ing. San Martín, en su estudio sobre el Río Negro de 1946, que " la situación de la compañía fue empeorandose día a día y bajo la presión de los azucareros del norte, tuvo que aceptar el cierre de la fábrica recibiendo por ello una prima anual equivalente a 70.000 bolsas de azúcar. La fábrica fue desmontada totalmente y vendida en parte a los ingenios del norte ". A partir de 1936 la molienda se había reducido en un 50 % anual. Y si bien en 1939/40 la zafra, y molienda aparecen recobradas, la suerte del ingenio ya estaba echada: la fijación de una cuota reducida de producción azucarera fue el factor determinante de su venta en 1941.
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