| La Tapa web un portal con historia - Carmen de Patagones - Patagonia Argentina - latapa@arnet.com.ar |
|
Hasta Italia llegaron las versiones
acerca de la supuesta existencia del tesoro de la isla Gama,
ubicada a poca distancia de bahía San Blas, tal vez ocultado por
los piratas ingleses o franceses que incursionaron a sangre y
fuego por estas costas patagónicas.
Poco después
que trascendieron los primeros indicios de un presunto fabuloso
tesoro, el italiano Gregorio Peirano llegó a San Blas para,
curiosamente, hacerse cargo de un destacamento naval argentino.
Fue precisamente el 18 de abril de 1881, según apuntó Ibán
Bustamante, quién además se encargó de aclarar que su nombre
se escribe con b.
Pero, lejos de la ortografía, Peirano no tardó mucho en
acercarse a la isla Gama, que puede verse sin ninguna dificultad
desde la isla Jabalí, en la villa marítima.
"Peirano
tenía conocimiento del tesoro y estaba seguro de que no era una
versión. Bruno Peirano, primo de Gregorio, le contó a mi
hermana, que tiene 85 años y vive en Viedma, algo de esta
situación", dice Bustamante, quien nació en San Blas y,
por eso, no oculta su orgullo de samblaseño.
"Los comentarios pasaban en que tenían que encontrar una
espada que llevaba una inscripción guía para la búsqueda del
tesoro y Gregorio Peirano, que la estuvo buscando un tiempo,
encontró esa espada", asegura este nativo de la villa del
noroeste de Patagones, ahora radicado en la cabecera del
distrito, Carmen de Patagones.
Al parecer,
Peirano le dijo a varios marineros que había "perdido las
esperanzas" y que se quedaría en la mítica isla Gama.
"Nadie supo nunca si encontró ese tesoro, pero que quedaron
las versiones, quedaron", acota Bustamante, un reconocido ex
comerciante de la localidad turística.
Las versiones hasta llegaron a oídos del alemán Otto Marquart,
en 1925, en charlas de fogón que se realizaban en una estancia
de la isla Gama.
De empleado a empresario
"Gregorio renunció al cargo que tenía en el destacamento y
volvió a Italia, pero tiempo después regresó con tres
embarcaciones, una de ellas identificada como Río Negro y fue
entonces que comenzó a realizar viajes comerciales entre Buenos
Aires, Bahía Blanca, San Blas y San Antonio Oeste, en la última
década del siglo pasado", narra Bustamante con llamativa
presición.
De ese modo,
Peirano empezó a comprar campos y montar barracas, pero también
se encargó de la venta de agua potable en San Antonio, sedienta
del vital líquidos, y hasta hizo construir unos estanques para
depositarla.
Misterioso cinturón
Por entonces, mucho llamó la atención que Peirano pasara rápidamente
de simple empleado naval a ostentoso comerciante.
Aunque algunos afirmaron que lo vieron en una oportunidad a
Peirano volver de la isla luciendo un grueso cinto con monedas de
oro en todo su contorno, Bustamante indica que los comentarios
aludieron a otro hombre -Félix Rubio- como poseedor de una
rastra llena de monedas de oro y que ese vistoso accesorio para
los pantalones se lo había regalado Peirano.
El tesoro de la isla Gama aún flota en los comentarios de mucha
gente de San Blas, incluso de la zona.
Por su parte, Bustamante recuerda que cuando tenía 7 u 8 años
alcanzó a leer un recorte de la revista Mundo Argentino y que en
sus páginas consignó lo del tesoro de la isla Gama.
Hace 18 años un extranjero -algunos sostienen que fue aventurero
australiano- anduvo recorriendo la isla y no pocos pensaron que
podría haber estado buscando también algún preciado resto
monetario dejado por codiciosos piratas.
Por estos días, la isla Gama está destinada a la crianza de
ganado vacuno y muchos modernos navegantes han podido observar
que en Flamenco hay lobos marinos, recuperados de la depredación
de los piratas del siglo XIX.
Historias
de depredación de los lobos: La titulada Crónica histórica del Río
Negro, del escritor Juan José Biedma, es contundente en cuanto a
que confirma la existencia de codiciosas intenciones de parte de
piratas ingleses y franceses por las costas de Patagones, hace
casi 180 años.
La confirmación de una numerosa colonia de lobos marinos en las
islas Gama y Flamenco, cercanas a San Blas, a 100 kilómetros de
Carmen de Patagones, hizo que los piratas incursionaran en forma
continua para matar a esos animales y sacar jugosas ganancias en
puertos del extranjero.
Esa situación obligó en agosto de 1821 a Gabriel de la Oyuela,
entonces comandante del Fuerte del Carmen -según las crónicas
de la época-, a dictar una disposición por la cual se impuso el
pago de $5 por tonelada a la exportación de lobos marinos para
detener la violenta depredación.
Para asegurarse de que la medida se cumpla, De la Oyuela decidió
establecer en bahía San Blas un destacamento militar y solicitó
al gobierno un refuerzo de 50 soldados y dos buques de guerra
para surcar el mar desde Bahía Blanca hasta el golfo San José,
el área más frecuentada por los piratas.
Fue entonces que el comandante de la fragata francesa Comete,
identificado como Mister Nelson, fue intimado a pagar los
impuestos que se le querían cobrar, pero aquél -lejos de
inclinarse por sacar algún dinero del bolsillo- le contestó a
las fuerzas nacionales: "Les voy a pagar a cañonazos".
"Aunque el suceso me alarmó", según admitió De la
Oyuela, le insistió a los piratas que respetaran las órdenes
del gobierno y así lo dejó escrito.
Fuente: fmlibre-viedma.com.ar
![]()
|