| La Tapa web un portal con historia - Carmen de Patagones - Patagonia Argentina - latapa@arnet.com.ar |
|
La "Sociedad
Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia" fue, sin
lugar a dudas, la más importante de nuestra región en cuanto a
comercio se refiere, pero esta entidad se destacó por unir con
regularidad los aislados puertos sureños con la capital porteña.
"La Anónima", como se la conoce hoy en día, se
caracterizaba por poseer una flota que recorría con rigurosa
exactitud los puertos de nuestra provincia, abasteciéndolos de
mercaderías y tripulantes; esta labor era llevada a cabo por los
buques "Asturiano", "Argentino", "Atlántico"
y, el quizás mas destacado y reconocido "José Menéndez",
al cual nos referiremos en esta oportunidad.
Como mencionamos anteriormente, este vapor cargaba con
tripulantes y mercaderías (en total 275 toneladas de carga) con
destino a Buenos Aires y escalas. Una de ellas era la de Puerto
Deseado, y es aquí donde comienza la labor de investigación, ya
que el día 11 de Noviembre de 1947, este buque encalla en la
"Roca Sorrel". Todo empezó con una densa niebla que
hizo tomar al Capitán Esteban Santiago Carraro todas las medidas
que en este caso eran requeridas, no obstante, estas fueron en
vano: "A horas 2:50 avistándose rompiente por la proa se da
toda maquina atrás babor y estribor embistiéndola, no obstante,
y quedando encallados de inmediato..."
La medidas preventivas a las que nos referíamos
eran a las de reducir la marcha a 65 revoluciones y hacer las señales
reglamentarias para estos casos, así como también sondear la
profundidad regularmente con tubos químicos, y es aquí donde
parece haber estado el problema, ya que según las declaraciones
del Capitán Carraro, el encallar en las rocas se debió a que
los tubos químicos no funcionaron correctamente, entregando una
profundidad que no era la correcta. Pero eso lo analizaremos en
otro momento. Ahora ocupémonos del momento en que la embarcación
con su carga y tripulantes chocan contra las Rocas Sorrel.
Al momento de chocar eran las 2:50 AM y una densa neblina cubría
el mar. El Capitán decidió maniobrar para evitar el choque pero
no lo logró, una vez encallado intentó hacer lo mismo para
zafarlo , pero parecía que todo intento era en vano. Entonces,
se tomó la decisión de hacer sonar el timbre de alarma, cerrar
todos los ojos de buey, el portalón de costado, la puerta
estanca del entrepuente alto del mamparo entre el numero cuatro y
cinco; se verificaron todos los compartimentos restantes,
encontrando agua en los dobles fondos 6 y 7 y en la bodega numero
5, también se encontró mucho agua en el compartimento del túnel
de la maquina. Tanta agua le era imposible desagotar a la bomba
de achique del Menéndez, por lo cual se cierran todos estos
compartimentos. Unos minutos más tarde, a las 3:05, se llama al
vapor "Asturiano" (también perteneciente a la flota de
la "Sociedad Anónima Importadora y Exportadora de la
Patagonia") con el fin de solicitar ayuda, ya que éste se
encontraba en las proximidades. Pero a las 4 horas, el buque
comenzó a escorarse, por lo cual los oficiales se reunieron para
tomar decisiones y estos llegaron a la conclusión de arriar los
botes ( a excepción de los botes numero seis, ocho, nueve, diez
y cuatro, ya que tenían rompientes bajo suyo) y embarcaron con
mayor prioridad a dos tripulantes enfermos, seguidos de las
mujeres y niños y el resto de la tripulación que se consideraba
innecesaria para las maniobras de salvataje. Sin embargo, se
ordenó a las embarcaciones quedarse cerca del barco hasta
esperar nuevas órdenes ya que todavía persistía la niebla.
Para las 5:00 horas, se decidió abandonar por completo el vapor,
ya que la escora crecía rápidamente (ya contaba con 38 grados)
y, sumado al constante agua que entraba en las bodegas y demás
compartimentos, se hacía peligrosa la permanencia a bordo.
Previamente se dejaron sin utilidad los diferentes sectores del
barco (válvulas de vapor, comunicaciones del tanque de petróleo
y tomas de sentinas, inyectores de los quemadores de los tres
hornos) dejándolo incomunicado y apagado. Una vez que todos se
encontraban en los botes y habiendo corroborado que no quedaba
tripulante alguno en la embarcación se partió rumbo a Puerto
Deseado; adonde llegan a las 8:30.
Luego de dar cuenta a las autoridades marítimas del puerto, se preparó la lancha a vapor para partir nuevamente a la zona de la encalladura con parte de la tripulación: tripulación y oficiales de cubiertas y maquinas, un mozo, primer comisario, segundo radiotelegrafista, un médico y el Subprefecto del Puerto, llegando a las 10:30. En el lugar encontraron al buque con una escora de 5 grados, hecho que posibilitó realizar las tareas para maniobrar el vapor, con lo que consiguieron hacer zafar al "José Menéndez" tras una hora de duro trabajo (11:30 hs.). Con marcha lenta, ya que debían ser precavidos y necesitaban evacuar el agua y poner en funcionamiento las máquinas que habían quedado sumergidas, fondearon en el Puerto Deseado a las 18:45 horas. Como no se pudieron resolver todas las averías del buque (el agua continuaba entrando en la bodega número 5) los oficiales a cargo decidieron ubicarlo en una playa cercana, Punta Cascajo, para así poder salvaguardar la embarcación y constatar cuántos y cuán graves eran los daños
sufridos
permaneciendo allí, Luego de realizar la inspección necesaria,
se observó que las consecuencias del accidente habrían sido muy
graves, ya que muchas de las partes del casco debían ser
cambiadas, por ser imposible su reparación y muchas otras se
encontraban abolladas.
En cuanto a la actuación del Capitán en lo referido al hecho,
la Asesoría Técnica de la Prefectura General Marítima "estima
que no corresponde responsabilizar profesionalmente al Capitán y
personal del buque" (Expediente 5-J-8177-c-b-1948) ya que
los errores cometidos se deben al mal funcionamiento de los tubos
químicos que se utilizaron para el sondeo, mal funcionamiento
que ni la misma Ayudantía Técnica de Buenos Aires pudo
explicar, ya que éstos estaban en perfectas condiciones.
Casos como éstos son muy comunes en los mares del Sur argentino,
pero a diferencias de otros, el vapor "José Menéndez"
puede considerarse afortunado, ya que sólo hubo que lamentar daños
materiales. Todos los pasajeros, inclusive los dos enfermos
pudieron llegar al Puerto Deseado sanos y salvos, algo que no es
muy común cuando un buque de la envergadura del "Menéndez"
choca contra una rompiente de rocas.
![]()
|