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Eva Braun

 
 

Toda la Patagonia tenía la marca del apellido Braun junto con el de Menéndez, escondido detrás de los supermercados "La Anónima". Apellidos unidos por relaciones de parentesco antes de que se transformaran en sociedades comerciales. Lo que había escuchado en no pocos lugares fue que el inicio de esa fabulosa fortuna había sido el producto de un prostíbulo en Punta Arenas regenteado por Sara Braun. Lo único que había de verdad era que la historia se había iniciado en Punta Arenas. Sin embargo ese comentario tenía un porqué.

Punta Arenas es un ciudad con una historia trágica: dos veces había sido destruida por motines de los presos y soldados allí destinados. Me alojé en una cálida hostería en el barrio de los yugoeslavos. La dueña era una rubia grandota llamada Dinka que dirigía su establecimiento como un ama de casa eficiente. Había empezado con el negocio luego de un viaje a Yugoslavia. Allí se encontró con que la mayoría de sus parientes habían convertido sus casas en hosterías. Al volver decidió hacer lo mismo con la suya, pero en el momento en que yo fui ya contaba con dos más. Punta Arenas estaba repleta de turistas, la mayoría extranjeros. Era gracioso cómo Dinka, sin hablar más que castellano, se entendía con ingleses, alemanes, japoneses. Su trato siempre era cordial. Durante el día se la veía barrer, baldear, y por las noches siempre estaba cosiendo. Su memoria y una cartera de cuero gastada con broche de metal que siempre llevaba con ella funcionaban de caja registradora. Incluso la vi barriendo la vereda con su cartera colgada de un brazo.

Con prolijos escarpines que me dieron para los pies entré en la mansión del matrimonio Braun Menendez convertida en Museo. Gran parte de la casa estaba igual a como fue cuando allí vivían sus dueños, aun en la disposición de los muebles. Muy cerca estaba la mansión de Sara Braun --en refacción-- y sólo conocí una parte que había sido convertida recientemente en un hotel de lujo llamado José Nogueira. Nogueira fue una figura que había sido opacada por la prensa de la familia de José Menéndez. Fue esposo de Sara Braun y el primero que logró una cuantiosa fortuna. José Menéndez lo hizo con posterioridad. Pero mi gran sorpresa fue descubrir que Luis Piedra Buena fue indirectamente el responsable en ambos casos.

A mediados del siglo pasado, Piedra Buena era una figura frecuente en la pequeña población de Punta Arenas. Hasta allí llegaba para abastecer su barco lobero y atender su pequeño establecimiento comercial. Allí conoció a un marinero rudo, analfabeto y agradable, de origen portugués, a quien le dio trabajo. Con el tiempo fueron amigos: José Nogueira. Tan amigos, que Luis y Julia fueron los padrinos de su casamiento con Rosario, una jovencita de Chiloé, que tenía quince años y a la que ya en ese tiempo le gustaba bailar y frecuentar lugares de diversión.

En Buenos Aires, un almacén de artículos navales decidió enviar al sur a uno de sus empleados para cobrar una deuda de uno de sus clientes más difíciles. El cliente era Piedra Buena y el empleado, un español llamado José Menéndez. Al llegar al sur, el español debió de haber intuido que aquellas tierras habitadas por indios eran propicias para hacer fortuna. Menéndez, entonces, se hizo cargo de la deuda de Piedra Buena --fundó Menéndez y Cía. la "Compañía" era Piedra Buena y se trasladó a Punto Arenas con su esposa, María Behety, y sus hijos pequeños. Finalmente Piedra Buena le terminó mal vendiendo todo cuando se vio obligado a abandonar esa ciudad chilena.

 Para el historiador chileno, Mateo Martinic, la mala relación entre Nogueira y Menéndez tuvo su origen por la manera en que éste se había quedado con el negocio de su amigo Piedra Buena. Nogueira, que debió haber aprendido el oficio de lobero con el marino argentino, en algún momento decidió emprender el negocio por su cuenta. Negocio que, además, ya no tenía como competidor a Piedra Buena. En poco tiempo Nogueira obtuvo ganancias que reinvirtió en barcos. Como no sabía leer ni escribir, contrató para llevar sus papeles a un jovencito, hijo de una familia judía, llamado Mauricio Braun. Mauricio tenía una hermana mayor llamada Sara, ambos ayudaban en el bar que tenía su padre.

Los comienzos de la fortuna Menéndez-Behety fueron posteriores y más lentos. En el último motín que ocurrió en Punta Arenas conocido como "motín de los artilleros" perdió mucho de lo que había invertido en su establecimiento comercial. Su mujer, María Behety, herida durante el motín, perdió una pierna.

Nogueira continuó incrementando su fortuna por sus buenos contactos con el gobieno y la habilidad para negociar que también tenía el joven Mauricio Braun. Mientras tanto Rosario, la mujer de Nogueira, se dedicaba a la vida aireada. El marido decidió mandarla al Uruguay y más tarde se divorció. Ella volvió cuando se le acabó la fortuna que había recibido por el divorcio, pero estaba muy enferma de tuberculosis y al poco tiempo murió. Fue entonces cuando Nogueira se casó con Sara Braun. Pero él también estaba enfermo de tuberculosis y después de recibir la concesión de un millón de hectáreas en la zona de Magallanes murió a los cuarenta y ocho años. Sara Braun fue la administradora de esa fortuna, delegando la parte naviera en su hermano Mauricio. Menéndez, a la vez, había obtenido concesiones por parte del gobierno argentino. Su hija mayor, Josefina, se casó con el joven Mauricio Braun. En 1902 el matrimonio construyó para vivir la lujosa masión que yo visité con escarpines. Allí había un enorme óleo de Sara Braun joven, además de poderosa había sido una bella mujer.

Fuente: Del libro "Mujeres en Tierra de Hombres"

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