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La gran inundación

 
 

La inundación provocada por el río Negro y de la entonces laguna del Juncal, arraso la población de Viedma quedando solo en pie el colegio San Francisco de Sales y algunas casas adyacentes. El 21 de julio comenzó la creciente, en algunos lugares llego hasta los 4 metros y en una hora, las dos terceras parte del pueblo quedaron bajo agua, incluyendo los edificios públicos: la Gobernación, la jefatura de Policía y la Municipalidad. Esta situación obligo a los habitantes ( cerca de 2.000 ) y a las autoridades a trasladarse a Patagones.
En el salvataje intervino la Escuadrilla del Río Negro con su vapor Limay y sus chatas. Este vapor se acercaba a la costa sur, lo más próximo a la población que se podía, con el propósito de que las chalanas, que contribuían en el salvataje, recorrieran las calles recogiendo las familias afectadas.

La población refugiada en Patagones, mas de 500 casas destruidas, 300 personas en la miseria, los campos y comercios con grandes perdidas. Solo el edificio de las Misiones Salesianas logro mantenerse en pie.

La inundación también afecto todos los pueblos ubicados rio arriba, Roca quedo totalmente destruida ( esto obligo a trasladarla a un nuevo emplazamiento ), Choele Choel con graves daños, en Conesa Norte y Sur quedaron solo 17 casas habitables y en Coronel Pringles ( hoy Guardia Mitre ) ninguna en buen estado.

En Patagones el agua cubrió el muelle de carga y en la calle Roca en una extensión d ocho cuadras, destruyo numerosas viviendas e impidió el transito de carros por esa zona.

La inundación agravó un problema subyacente entre los pueblos rionegrinos: la disputa por el asentamiento de la capital del territorio, que dio lugar a u conflicto regional. Viedma comenzó a vivir una de sus épocas más difíciles, reflejada en el esfuerzo y el trabajo para reconstrucción y la lucha por la confirmación de su capitalidad que se había trasladado temporalmente a Choele Choel.

Calle Roca de Patagones el día de la crecida

Relato de la gran inundación: Desde fines de junio, los habitantes de Viedma se habían puesto bajo las ordenes del ingeniero Schieroni, quien dirigía la construcción de un terraplén de defensa en la gran lomada de "El Molino", que limitaba las partes bajas del "juncal". Los vecinos se turnaban en el trabajo que se realizaba día y noche, la larga caravana de voluntarios recorría la distancia que mediaba de Viedma al "Molino", uso en coche, otro a caballo y los más a pie. En los primeros días de julio, se veía la imposibilidad de contener la inmensa masa de agua de la laguna del juncal, que aumentaba de volumen a cada instante, lo que no obstaba para que a pesar de todo, se confiara aun en un próximo descenso, esperanza que alentara al ing. Schieroni y vecinos a proseguir sin descanso los trabajos de terraplenamiento. Se había llegado as¡ a mediados de julio y las noticias que se recibían de la región cordillerana continuaban siendo alarmantes, confirmándose el temido peligro con el ascenso de las aguas del río, frente a Viedma y Patagones. El 16 de julio las calle San Juan (hoy calle Sarmiento), estaba ya cubierta por las aguas, el 19 de julio cede el terraplén del "El Molino" las aguas se volcaron sobre Viedma en aluvión formidable, siendo contenidas por un el segundo terraplén que se había construido en sus inmediaciones. En la mañana del 20 de julio fue destruido ese segundo terraplén, las aguas inundaron la plaza de la Gobernación, y en menos de una hora quedaron cubiertos los edificios públicos hasta una altura de un metro. El Gobernador Tello recorría a caballo los puntos de mayor peligro, el jefe de la escuadrilla del río negro comandante Albarracin, inicio personalmente el salvataje trasladando a Patagones a los habitantes de Viedma, el personal de la escuadrilla trabajo sin descanso día y noche; recorría en botes las calle en la que era necesaria su presencia. Los barcos de la Armada Nacional "Espora", "Parana",y "Uruguay", enviados por el Gobierno Nacional y otros vaporcitos de la escuadrilla, servían de provisorio alojamiento a lo damnificados, por estar repletas de asilados las casas de Patagones.

El 21 de julio empezaron a derrumbarse en Viedma los edificios ubicados en las partes bajas de la población, como las aguas siguieron creciendo, esos derrumbes se extendieron hasta las demás casas. En la noche del 27 de julio, las aguas llegaron a su altura máxima, manteniéndose al mismo nivel durante tres días, ya para el 10 de agosto las aguas se habían retirado completamente. Las autoridades del territorio, que se habían trasladado a Patagones tuvieron que demorar su retorno a Viedma porque de los edificios públicos no quedaban m s que ruinas, A excepción del Colegio Salesiano San Francisco de Sales y María Auxiliadora, de la congregación Salesiana. En esa ‚poca pertenecían al colegio San Francisco de Sales los sacerdotes Nicolás Mc Cabe y Angel Veneroni, quiénes también colaboraron en las tareas de auxilio, dirigidos por el cardenal Cagliero. Afortunadamente no se registraron víctimas, con exención de una infortunada niña de seis años.

Lo que quedo en Viedma al retirarse las aguas era indescriptible; por todos lados viviendas destruidas, en la plaza San Martín que era el principal radio de ubicación de los edificios públicos no quedo m s que una masa informe de escombros. En toda la extensión de la calle al muelle no se veía edificio alguno en pie, en la calle San Juan, entre Salta y La Rioja, apenas si quedaban vestigios de algunas casas, con los muros agrietados vencidos, que hubo que demoler.

Testimonio de un Maragato: Americo Norberto Becker tenia seis años cuando sucedió la inundación, " Recuerdo que mi abuelo, Antonio Capelli ( uno de los fundadores de la Sociedad Italiana de Patagones), me llevo aun día sobre sus hombros a ver la crecida. Nos acercamos a la costa por la calle Fagnano. Veíamos pasar muebles, pianos, animales y hasta techos completos también con gallinas, perros, cerdos y otros animales aterrorizados sobre ellos.
No se registraron víctimas, porque el vecindario, tanto de Patagones como de Viedma colaboro con el salvataje. Mi padre Otto Becker, que era un buen nadador, remaba en uno de los botes de salvataje y entraba por las calles a salvar la gente. Hizo varios viajes hasta el colegio Mária Auxiliadora de Viedma, a auxiliar a las religiosas y las internadas. Solo el cuerpo de una niña de unos seis años fue hallada enganchada en un árbol y esa parece ser la única víctima, nunca se supo quien era, ni de donde la trajeron las aguas.
Los evacuados fueron ubicados en casas de familia y salones, por ejemplo de la Sociedad Italiana, de la que mi abuelo fue fundador.

Testimonio oral de Americo N. Becker, diario Río Negro 22-04-1979

Postales de la inundación

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