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Servidor en bicicleta

 
 

Con frío, calor o bajo la lluvia, visitaba con su legendaria bicicleta, a los enfermos de ambos poblados ribereños del río Negro: Viedma y Carmen de Patagones. De guardapolvo blanco y bolsito con los medicamentos más comunes y las inyecciones, asistía a pobres y ricos gratuitamente, pero si le daban algo, lo llevaba al hospital. Su tarea asistencial no estaba desligada de la religiosa y siempre tenía alguna palabra para confortar o animar.

En su recorrido ciclístico no faltaba alguna consulta, una pregunta o la conversación amistosa. Su radio de acción alcanzaba también al colegio San Francisco de Sales, a las Hermanas de María Auxiliadora y a los presos de la cárcel. Era además el hombre al cual muchos acudían para solicitar favores: los salesianos y las hermanas para encomendarle algún enfermo, los italianos para que le escribieran una carta a sus familiares y las autoridades civiles también le confiaban determinados servicios.

Zatti tenía una frase que lo pinta muy bien: "Yo no le pido a Dios que me dé dinero, sino que me indique donde está". Y al parecer el Señor lo escuchó porque siempre contó con manos generosas que le ofrecían dinero para “tapar agujeros” y cuando las cosas se ponían muy serias, se ponía el traje y marchaba al banco para solicitar un crédito. Nunca se lo negaron porque siempre cumplió con sus compromisos.

Con Jesús en Bicicleta: Frente a tanta actividad, quisieron regalarle un auto. No lo quiso: "la bicicleta es mejor. Permite llegar más cerca de los enfermos". Del manubrio colgaban el maletín de enfermero y el rosario. A veces la usaba como ambulancia.

Cada uno de sus enfermos era, para él, un Jesús. Entraba al guardarropas y pedía: "Dame un pantalón para un Jesús muy viejito"; "Necesito ropa para un Jesús de 12 años"... Hubo un momento en que los superiores dispusieron que el hospital sólo recibiera 70 internados. "No puedo hacerlo: ¿qué sucedería si el mismo Jesús fuera el enfermo nº 71, y quedara sin camas". "Pero, querían hacerle razonar, mantener el hospital es muy caro. Las medicinas cuestan mucho. Estamos sin plata". "No se preocupen. La Providencia es muy rica, y nunca falla".

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