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Estadista y diplomático;
historiador del movimiento de la independencia; fundador del
diario La Nación; figura dominante en la vida pública Argentina
desde la década de 1850, hasta su muerte en 1906.
Bartolomé Mitre nació en Buenos Aires, siendo sus padres Ambrosio Mitre y Josefa Martínez, ambos vinculados a familias de antiguo arraigo en Buenos Aires y Montevideo.
Inició sus estudios en Carmen de Patagones,
recibiendo instrucción de su padre, que desempeñaba un cargo
allí.
Se convirtió rápidamente en un ávido lector y, de hecho, más
tarde se educó prácticamente solo a través de sus lecturas,
excepto por cierta instrucción en ingles y francés recibida en
escuelas de Buenos Aires, y en matemática, en la Academia
Militar.
Mitre jamás olvidó un incidente en Carmen de Patagones como
testigo presencial del intento brasileño de capturar el pequeño
asentamiento ribereño. La valerosa defensa lo ilustró.
A la edad de diez años fue enviado a la estancia de Gervasio
Rozas (hermano de Juan Manuel de Rosas) para adiestrarse en las
tareas rurales.
Trasladado a Montevideo con su familia, Mitre asistió a la Academia Militar y pasó a ser oficial de artillería en la milicia de Fructuoso Rivera. Luchó por primera vez en la sangrienta batalla de Cagaancha (1839) contra las fuerzas invasoras de Rosas al mando de Echagüe. Apenas logró escapar con vida de la desastrosa derrota de Arroyo Grande en 1842. De allí en adelante se unió a los exiliados argentinos antirrosistas en su persistente esfuerzo por remover a Rosas del poder; la familia de Mitre tenía raíces en Montevideo y había vuelto allí voluntariamente y no por exilio forzoso.
Los años pasados en Uruguay fueron para el joven Bartolomé años de desarrollo y contribuyeron considerablemente en su formación definitiva como futuro militar y líder político nacional. Prosiguió sus estudios militares, publicó un manual de artillería y participó en la defensa de Montevideo contra el sitio de Rosas junto con otros miembros de la legión Argentina y grupos de extranjeros. Garibaldi, en sus tiempos de mercenario y aventurero, de la legión italiana, llegó a ser su íntimo amigo.
Mitre perteneció a la Asociación de Mayo, comenzó a escribir y fue gran admirador de Echeverría, publicó su primer libro de poemas y colaboró frecuentemente en diversos periódicos, especialmente El Iniciador, editado por Miguel Cané y Andrés Lamas.
Mitre
intentó unirse a su amigo el general Paz, que a la sazón
luchaba contra las fuerzas de Rosas bajo el mando de Oribe en
Corrientes, pero la derrota total de los efectivos de Paz lo llevó,
en cambio, al Brasil.
Luego se encaminó hacia Bolivia donde tenía amigos y donde se
le había ofrecido una cátedra en la Academia Militar; pasó un
tiempo en Bolivia, como amigo del presidente Ballivián, manteniéndose
activo en el ejercicio de su pluma.
Finalmente se dirigió al Perú, antes que verse inmiscuido en
las guerras civiles de Bolivia; no bien acogido en Perú. Debido
a sus ataques a la dictadura, Mitre viajó a Chile; en 1851.
Noticias del manifiesto de Urquiza contra Rosas lo llevaron
nuevamente al Uruguay y a Entre Ríos para sumarse a la batalla
final contra Rosas.
Los años de exilio de Mitre habían hecho madurar sus cualidades de militar y escritor, otorgándole una nueva perspectiva en lo atinente a las necesidades de Argentina para el futuro y el desempeño de su propia misión con respecto a las mismas; la democracia y la unión nacional habían cobrado para él mayor importancia que la antinomia entre unitarios y federales y había llegado a creer que la provincia de Buenos Aires debía sumarse a las otras provincias como sólo una parte -aunque importante- de la nueva estructura nacional que habría de construirse.
En 1857
publicó la primera edición de su Historia de Belgrano.
Gobernador en 1860, así como comandante; se celebró un convenio
para unir a la provincia con la Confederación sobre la base de
reformas constitucionales exigidas por la convención
constituyente de Buenos Aires.
Fue nombrado brigadier general en el ejército de la Confederación
y nuevos problemas condujeron a un combate definitivo en Pavón,
el 17 de septiembre de 1861, siendo Mitre y Buenos Aires los
vencedores.
El gobierno de la Confederación había caído y el presidente
Santiago Derqui renunció y Mitre tomo el poder.
Como presidente, Mitre instituye a Buenos Aires como la Capital
Provisional de la Nación e impuso la explotación nacional de
las vías de agua y puertos.
Tal vez lo mas tristemente célebre de su gestión es la
participación Argentina en la "Guerra de la Triple Alianza"
contra la República del Paraguay, donde se produjo una verdadera
masacre contra el país hermano.
Una de las más importantes contribuciones de Mitre surgió al
finalizar su gobierno, cuando dispuso lo necesario para la elección
constitucional de su sucesor, Domingo F. Sarmiento.
Bartolomé
Mitre no volvió a ser presidente pero continuó siendo un
poderoso conductor político, diplomático y periodista.
En 1869 (primera edición, 4 de enero de 1870) fundó el
prestigioso diario La Nación, a través del cual prosiguió
expresando sus ideas. En su condición de senador nacional por
Buenos Aires intervino frecuentemente en debates legislativos,
especialmente en aquellos inherentes a los asuntos educativos, la
inmigración y el desarrollo del puerto de Buenos Aires.
En 1874 Mitre se postuló nuevamente para la presidencia de la
Nación pero fue derrotado por Nicolás Avellaneda. No respetando
el veredicto de las urnas y declarando que la elección era
fraudulenta, Mitre recurrió a la fuerza intentando un fallido
golpe de estado. Los efectivos gubernamentales aplastaron pronto
este movimiento y Mitre fue detenido, pasando la mayor parte de
su arresto en el viejo edificio del Cabildo de Luján.
En la corte marcial que le fue impuesta se lo censuró, siendo
despojado de su rango y honores y condenado al exilio, pero
Avellaneda lo perdonó inmediatamente y en 1883 fue nombrado
teniente general.
Mitre reasumió su posición de ciudadano que encarnaba el espíritu
cívico, pero se dedicó cada vez más a su vocación de
historiador; se vio involucrado contra su voluntad en los
tumultos políticos de 1880.
En 1889 fue uno de los fundadores de la Unión Cívica y en 1890
partió para Europa para evitar verse envuelto nuevamente en
agitaciones políticas. Volvió a ser senador nacional en 1894;
su última posición pública fue la de presidente del Senado
Nacional.
Mitre murió en su hogar, en Buenos Aires, el 18 de enero de 1906. Entre sus más importantes escritos históricos se cuentan los clásicos que contienen la historia de las guerras de la independencia de la Argentina (y de Sudamérica); Historia de Belgrano y de la independencia argentina (primera edición, 2 volúmenes, Buenos Aires, 1859; cuarta edición definitiva, 3 v., 1887); y su Historia de San Martín y de la emancipación sudamericana (3 v., Buenos Aires, 1877-1890.
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