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Fiesta del pueblo Maragato

 
 

Desde luego, que más allá de lo dicho, nadie puede poner en duda los atractivos naturales que tienen Carmen de Patagones y Viedma para ofrecer a los visitantes. El río, Bahía San Blas, Bº. El Cóndor, La Loberia y todo el camino de la costa. Dan cuenta del potencial que tiene la región. Sin embargo, sumado a todo esto, el recurso histórico-cultural complementa la oferta turística con un plus de singularidad que, debemos acentuarlo, la Fiesta del 7 de Marzo pone en valor. Por eso, este evento, que año tras año incrementa el número de visitantes que llegan a la Comarca, es además de un hecho cultural un producto que debe considerarse en el centro de lo que tenemos para ofrecer al turista.

Fiesta del 7 de Marzo - Carmen de Patagones

Lugar: Carmen de Patagones
Características:
Fiesta cultural y campera
Duración:
ocho noches
Datos:
Festival folclórico al aire libre, exposiciones y ventas de artesanías, desfile de instituciones, carruajes, caballadas hípicas de destreza criolla.

Fiesta del 7 de Marzo - Carmen de Patagones

El análisis de los distintos modelos turísticos que funcionan con mayor éxito en el país ponen en evidencia el valor relativo que tienen recursos naturales para el desarrollo de esta actividad.

Un caso es el de Mar del Plata. Los turistas que la visitan no solo lo hacen por sus playas sino también por lo que en si misma es capas de ofrecer esta ciudad. Otras regiones han potenciado su oferta con grandes eventos, por ejemplo Mendoza con la Fiesta de la Vendimia o Cosquín, cuyo paradigma es el que nos permite situar el análisis y la importancia de la Fiesta del 7 de Marzo.

Es el hecho histórico más importante que celebran las ciudades de Carmen de Patagones y Viedma. Recuerda el combate del 7 de Marzo de 1827 entre las fuerzas Criollas y las fuerzas imperialistas del Brasil que pretendían neutralizar el puerto del Carmen, por ese entonces el puerto más relevante del país, ya que el puerto de Buenos Aires se encontraba bloqueado por la armada brasilera y, desde el Carmen partían diariamente los corsarios (piratas) que bajo bandera Argentina, atacaban la flota mercante brasilera, regresando al puerto de Patagones con el botín de guerra, tesoros y negros del tráfico de esclavos. La fecha, olvidada por la historia grande, evoca un hecho de armas que consolidó la soberania patagónica para la Patria.

Fiesta del 7 de Marzo - Carmen de Patagones

Breve Reseña

Patagones en el año 1927: En una población de cuatrocientos ochenta personas, deambulaban alrededor de doscientos marinos extranjeros, soldados mercenarios dedicados al corso, centenares de negros capturados por los corsarios y docenas de presos confinados sin personal suficiente para custodiarlos.

Patagones era este crisol de voluntades. Aislado, separado de Buenos Aires por un desierto de mil kilómetros sometido a la presión de los indios y consiente de ser el confín del mundo, Patagones de 1827 nos conecta con el origen mismo de nuestra nacionalidad.

¿ Que habrá experimentado la población cuando conoció la inminente invasión de los brasileños? Cuál habrá sido la reacción de cada uno de los grupos humanos que convivían en el puerto? Cómo se unificaron detrás de una misma voluntad? Porqué los hijos de Africa, los corsarios de siete mares o los "traga" de las pampas del gaucho Molina pelearon hasta vencer? Cómo nos construimos l

La invasión brasileña: El país enfrentaba una guerra con el Brasil. Los Brasileños conocedores de la importancia de Patagones en esta guerra, decidieron organizar una expedición contra el único puerto que le quedaba al gobierno Argentino.

El 28 de febrero de 1827, las fuerzas brasileñas a las ordenes de James Shepherd e integradas por la corbetas Duquesa de Goyaz e itaparica, el bergantín goleta Escudería, la goleta Constancia y 613 hombres, penetraron en la boca del río Negro.

Mientras tanto, en el fuerte se hacían los preparativos para la defensa. Los efectivos a disposición de Lacarra llegaban a la mitad del numero de las fuerza enemiga, entre la tropa regular, los vecinos, los gauchos de Molina y los corsarios en su mayoría extranjeros. Los brasileños desembarcaron en la orilla norte habiéndolo hecho antes en el sur y se dirigieron al pueblo, alejándose de la costa por terrenos arenosos y cubiertos de espesos matorrales. Avanzaron hasta el Cerro de la Caballada, ubicado aproximadamente a 2 Km. al sureste del fuerte.

La división enemiga marchó toda la noche por camino extraviado con dirección al pueblo y a las 6 de la mañana del día 7 se dejó ver en el Cerro de la Caballada, a tiro de cañón de la fortaleza; allí fueron incomodados por la artillería de los buques y partida de guerrilla de caballería, esta logro desde luego, matar al jefe de la expedición.

Bien fuese la muerte de este jefe, bien la sorpresa que debió causarles nuestro estado de defensa, con que sin duda no contaban, la división enemiga empezó a retrogradar de la posición que ocupaba y fue molestada y perseguida constantemente por nuestra caballería, al mando del ayudante de esta comandancia, don Sebastián Olivera.

Mientras que los enemigos eran perseguidos de este modo por tierra, se hacían nuestros buques a la vela para atacar al bergantín y la goleta; la sumaca "Bella Flor" que mandaba el comandante de la "Chacabuco", con la actividad y bizarría que le son características, se avanzó sola y colocándose inmediato al enemigo le batió tan vivamente que en poco tiempo se rindió el bergantín; la goleta entonces picó la amarra y dio la vela para unirse con la corbeta que estaba en la boca y habiendo varado, quiso salvar a su gente en la lancha, pero la velera goleta "Emperatriz" le dio caza y la rindió en pocos momentos.

La división de tierra, fatigada por la marcha y mal camino durante la noche, y por excesivo calor del día, aumentado por el fuego del campo que para molestarlos se había incendiado por diferentes puntos, hostigada sobre todo por la sed, podía ya oponer poca resistencia en este estado se le intimó rendición, manifestándole hallarse ya apresados sus buques, y en el acto rindieron las armas 306 soldados y marineros y 11 oficiales, habiendo tenido igual suerte 107 de los primeros y 11 de los segundos en el bergantín y goleta; tripulados estos dos buques se dirigieron a la corbeta, que fue rendida a las 10 de la noche, quedando prisioneros en ella 110 soldados y marineros y 19 oficiales.

Así terminó la brillante jornada del día 7 de marzo, en que las armas de la República añadieron nueva gloria a la que ya la ilustra.

Fuerte del Carmen, 20 de marzo de 1827. - Excelentísimo señor: Martín Lacarra

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