Escudo de Armas




El escudo de armas de La Plata apareció por primera vez en las medallas destinadas a conmemorar la fundación de la ciudad, el día 19 de noviembre de 1882. La elección de los blasones se concertó en una consulta verbal que el doctor Dardo Rocha había dirigido poco antes a los doctores Andrús Lamas y Manuel R. Trelles, consulta que ústos evacuaron en igual forma(1). Habían acordado los citados que en el emblema de la ciudad a fundarse estuvieran representados:

1. El sol naciente
2. El gran río
3. Los buques a vapor
4. El puerto ideado por Rivadavia, y que se llevaría a cabo
5. La pampa, sobre la que se levantaría la ciudad
6. La riqueza del suelo.

(1) Comunicación dirigida al C. D. Exp. M. 10 1891, del H. Consejo Deliberante. Archivo de la Municipalidad de La Plata.

Fue trasladada la sugestión heráldica al ingeniero Pedro Benoit (que se había erigido ya en realizador de la mayor parte de las ideas que agitaban el espíritu del fundador), con el fin de que con ella compusiese el signo que debían ostentar las medallas de referencia. Y sea que el dibujo resultara deficiente, o que fuese poco celoso quien tuvo a su cargo llevarlo al bajorrelieve, lo cierto es que en esa oportunidad no se logró un trasunto aceptable de las imágenes acordadas como esenciales del escudo platense.

Existe una breve crítica de esa versión, hecha por los doctores Francisco P. Moreno y Josú Gómez Rodríguez en un informe especial. Dicen los nombrados que en ella se modificaron totalmente "algunas de las principales imágenes"; que "la pampa se convirtió en montañas, desapareció el gran río y , en vez del sol naciente, se figuró un sol entrante". Podría añadirse que se omitieron allí los buques a vapor, que es incompleta la figuración de la riqueza del suelo y que, finalmente, es inferior la calidad artística de la representación.

Según una información oral que hemos recogido hace tiempo de labios autorizados, Benoit combinó los blasones del distintivo heráldico contemplado en circunstancias favorables el paisaje ribereño comprendido entre el río Santiago y el de la Plata. De ahí el sentido paisista que triunfa en el campo del escudo de armas de la capital de la Provincia. Aquí, sobre la llanura pastosa, y próximos a un soto, tres ejemplares madres, representativos de nuestra riqueza pastoril: en primer túrmino, la oveja, sola, y despuús la vaca y la yegua, con sus respectivas crías. Enseguida, cortando, el río Santiago, y, a flote, dos embarcaciones de cabotaje, viúndose en la margen más cercana un ancla semienterrada; más allá, la zona feraz y poblada de las tierras ribereñas, surcada por una cordial corriente de agua. El gran río en último túrmino; en el río, dos trasatlánticos, naves a vapor. Por fin, dominando el fondo, el sol auroral, y en el espacio tres aves en vuelo.

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