Catedral de la Plata
Pergeñada con la sabiduría de Benoit, la Catedral de La Plata comenzó a levantarse frente al centro geográfico de la Ciudad en 1885. Fue proyectada en estilo neogótico, inspirada en la de Colonia de Alemania y en la de Amiens de Francia, sobre una superficie de 7 mil metros cuadrados. Si bien el proyecto original preveía el revestimiento del edificio, el hecho de no estar revocada permite apreciar una de las pocas catedrales de este estilo construidas en ladrillo.
Sus torres, de 112 metros de altura, representan el punto más alto de la ciudad. La Torre de la calle 51 está ornamentada con imágenes que representan la vida de María, desde su nacimiento (las de más abajo) hasta su ascensión (las de más arriba); mientras que las esculturas de la torre de la calle 53 representan la vida de Cristo desde su nacimiento hasta su ascensión. Coronando la entrada principal del Templo, sobre la calle 14, la Inmaculada Concepción es la imagen más grande de la Catedral, con 4 metros de altura. El Rosetón, ubicado sobre la misma calle, está compuesto por vitrales de nueve metros de diámetro y 180 metros cuadrados de vidrio, representando en conjunto el Apocalipsis y la Jerusalén Celestial.
En la Torre María (calle 51) se ubica el Carrillón, compuesto por 25 campanas que pesan en conjunto unos 20 mil kilos y están distribuidas en tres niveles.
Aunque todavía no han sido inaugurados oficialmente, la Catedral cuenta con ascensores para acceder a los miradores. Será un recorrido abierto a los visitantes, con dos paradas (43 y 63 metros), para que el público pueda observar la Ciudad y el río desde arriba.
El Templo posee cinco naves divididas por pilares construidos en piedra Mar del Plata, que se levantan sobre una estructura de hormigón armado construida en 1932 y compuesta por 12 mil lajas de granito rojo de Olavarría, con guardas en piedra gris de San Luis y negra de Balcarce.
En su interior, contiene tallas de madera del artista tirolés Leo Moroder: el Cristo, San Ponciano, San José y la Inmaculada Concepción; además de valiosos vitrales franceses y alemanes y el Coro de Canónigos, una obra realizada en roble de Eslovania por los hermanos Malknecht, con la colaboración de Leo Moroder, quien talló las cabezas que coronan la sillería en madera de tilo y cuyas expresiones muestran las virtudes y pasiones humanas. Los confesionarios, también en estilo gótico, fueron construidos por la casa Shenke.
En el jardín que está sobre las calles 14 y 53, se halla la imagen de la Inmaculada Concepción, a quien está dedicado el Templo. Sobre idea de Monseñor Rassore y dibujo a cargo del arquitecto Emilio Coutaret, la efigie fue erigida en 1905. En el sector de las calles 14 y 51, está emplazada la imagen de San Ponciano, segundo patrono de la ciudad. Esta escultura fue realizada por Máximo Maldonado en 1973.
Un sueño centenario:
Como la gran mayoría de la catedrales del mundo, la nuestra se tomó su tiempo para madurar. Más de cien años. Y es que su origen se remonta a 1884, cuando Dardo Rocha, en uno de sus últimos actos de gobierno, hizo poner la piedra fundamental del templo en un terreno que hasta entonces ocupaba una tribu aborigen. Todavía se conserva una foto del fundador de la ciudad rodeado de aquellas familias.
Pero no fue hasta el año siguiente que se aprobó el proyecto de Benoit -inspirado en la catedral de Colonia -la última que se había inaugurado en el mundo- y empezó a realizarse el replanteo de la obra. De ahí en más, el templo comenzó a crecer lentamente, al punto de que 13 años después sus cimientos apenas tenían tres metros de altura.
El gran estirón lo pegó entre 1903 y 1920. Ya con una comisión especial para coordinar la obra, la Provincia fue disponiendo partidas regulares cada año, las que permitieron hacer grandes avances. Casi se llegó entonces hasta el nivel de la base de las torres.
Sin embargo faltaban los techos y la aguja central. Estos recién se inauguraron en 1932 durante el cincuenta aniversario de La Plata. Para la Catedral, esa fue una época muy parecida a la que se vivió en estos últimos dos años. Había grandes expectativas entre la gente alrededor de cómo serían esa aguja central y los techos de cobre.
En la década del cuarenta, luego de que se instalaran los pisos de la nave central, la obra quedó interrumpida. Se dijo que era porque el edificio no iba a soportar más peso; pero en realidad ocurrió que empezaron a escasear las partidas de dinero. Esa situación, que se pensaba que iba a ser transitoria, duró más medio siglo.
El templo había sufrido un gran abandono cuando en 1995 la Fundación Catedral y la dirección de Arquitectura de Obras Públicas empezaron a realizar en ella pequeñas obras, como la restauración del portón, la aguja central y el rosetón. Sin embargo, esas pequeñas obras dieron lugar a que un año después, el gobierno de la Provincia decidiera crear una Unidad Ejecutora para terminar el edificio.
Durante todo el año 1997, esa Unidad Ejecutora se dedicó a hacer una investigación histórica del templo y a preparar los pliegos para la licitar las obras completamiento. Estas arrancaron recién a principios del año pasado con las tareas de restauración de la fachada y las obras de micropilotaje para reforzar los cimientos del edificio.
El 19 de noviembre de 1999, una multitud se emocionó frente a las torres de la Catedral. Entre 150 y 200 mil personas desbordaron Plaza Moreno para apreciar la fachada completa del templo mayor, protagonista absoluto del festejo central del aniversario de La Plata. Fue la gran fiesta, la noche en que la Catedral mostró por primera vez su imponente fachada con las altas torres que completan el diseño original concebido por Pedro Benoit en 1882. La emoción ganó los gestos de la multitud cuando al promediar el "Aleluya" de Haendel, interpretado por un coro de cuatrocientas personas y ejecutado por la Orquesta Sinfónica del Teatro Argentino y acompañado también por el sonido del gran campanario, se dispararon los fuegos artificiales que iluminaron aún más el templo mayor platense. Previamente, un juego de rayos láser dibujó los contornos de toda la obra y además se pudo ver en pantallas gigantes la historia del templo.
Museo de la catedral:
El Museo de la Catedral de La Plata fue creado por la Fundación Catedral de La Plata. Funciona en el subsuelo de la Catedral, con su entrada por debajo de la Escalinata principal. Está ubicado en calle 14 entre 51 y 53 de La Plata.
Este Museo contribuye a la toma de conciencia sobre la necesidad de conocer, valorar y proteger el patrimonio cultural de la Ciudad de La Plata, cumpliendo un rol educativo dentro de la comunidad en la que está inserto.
Mediante un ordenamiento temático y cronológico permite conocer las causas que determinaron el emplazamiento de la Catedral, las características del estilo, materiales utilizados, las etapas de construcción, la ornamentación y los hombres que intervinieron en la realización de la obra.
El público visitante puede acceder al Museo mediante rampas especiales, a través de los cimientos fundacionales de la Catedral, conectados directamente con la Cripta del Fundador de La Plata, doctor Dardo Rocha.
La Catedral posee, además, un servicio de cafetería, boutique de objetos religiosos, recuerdos, postales, catálogos, etc.
Visitas
Se ofrecen al público visitas guiadas a través de su Servicio Educativo, al Templo y al mismo Museo. Estas visitas se organizan para los concurrentes y grupos de estudiantes. En cada caso, la misma se adapta al nivel e interés del grupo. Las guías podrán informarle acerca de la historia del edificio, el momento histórico de su fundación, su relación con la ciudad, etc.
Para más información acerca de la Catedral y sus horarios de visita se puede ver la página: www.catedral.laplata.net