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E1 22 de mayo, al día
siguiente de la destrucción de la Ardent, los británicos consolidaron
sus posiciones en tierra.Los SAS (Special Air
Service) eliminaron varios puestos de observación en la margen
oeste del estrecho de Malvinas. Esto llevo sin dudas a que los
argentinos decidieran no comprometer mas aviones en otros ataques
ese día. Era necesario asimismo curar las heridas de la víspera,
ya que se habían perdido al menos dieciséis aviones.Llegó la noche y los
argentinos todavía no se habían mostrado. Todo el mundo un San
Carlos y sus alrededores lanzo un suspiro de alivio. Ahora se
podían encarar algunos redespliegues de primera importancia,
incluyendo el relevo de la Antrim dañada y la partida del Canberra
(todos sus hombres ya habrían desembarcado) junto con otros
buques de reabastecimiento.El domingo 23 de mayo
comenzó tranquilamente y se esperaba disfrutar de una verdadera
calma. Estas esperanzas fueron rápidamente truncadas por los
Mirage y los Skyhawk, que reemprendieron sus ataques.El Antelope, buque de
la misma serie que el Ardent, tomo su posición en el estrecho
de Malvinas para asegurar la protección de las naves que se
encontraban en la bahía y que no estaban protegidas por las
colinas , Alrededor de las 14 hora local, dos Skyhawk surgieron
de atrás de las colinas de la isla occidental a un poco mas
de diez metros de la superficie del agua, el primero fue abatido
por un misil Rapier disparado desde las alturas que dominan
San Carlos. Las bombas del segundo fallaron por poco su objetivo.El ataque principal sobrevino
casi inmediatamente.Oleadas de Mirage y de
Skyhawk pasaron por encima del fondeadero descendiendo hacia
el estrecho, serpenteando y picando hacia los navíos para intentar
desesperadamente escapar de la defensa aérea. Algunos consiguieron
a pesar de todo, franquear la cortina de fuego de las armas
antiaéreas. Cuatro Skyhawk se aproximaron a la Antelope y uno
de ellos paso por el lado de estribor a la altura de la cabeza
del mástil. EI marinero Waren, que servia el cañón de 20 mm
de estribor, consiguió hacer blanco con algunos proyectiles.Como el avión pasaba
por encima del buque, choco con el mástil principal, que se
partió en dos, lanzo dos bombas de 230 kg. y después se desintegro.
Una de las bombas desencadeno un incendio, pero la otra no estalló
y se alojo en la sala de maquinas. Afortunadamente hubo pocas
perdidas: un camarero de 18 años que resultó muerto y otros
tres heridos. E1 fuego fue rápidamente extinguido pero no sin
que antes causara daños de importancia. Con una bomba armada
a bordo el comandante de la Antelope. Nick Tobin, decidió buscar
refugio en la Bahía San Carlos. Esperaba encontrar ahí condiciones
mas tranquilas que le permitirían hacer desarmar la bomba.Brian Hanrahan, un reportero
de la BBC, describió así su llegada: "Entro lentamente
en la bahía despidiendo una nube de humo, con su misil roto
y su casco perforado. Soltó el ancla a unos 900 metros de la
costa".
Como el buque ya estaba cerca, la tripulación,
con sus trajes de supervivencia color naranja, se reunió en
la cubierta de vuelo; ya no había necesidad de ellos para la
maniobra o para atender las armas. La Antelope bajo su ancla.
En el curso de esta fase de la guerra aérea los argentinos habían
utilizado bombas cuya concepción se remontaba a la Segunda Guerra
Mundial. Para armar su espoleta estaban equipadas con una pequeña
hélice que la misma corriente de aire hacia girar, por lo que
si la bomba no era lanzada desde una altura suficiente no estallaría.
Para escapar de la detección del radar y de los misiles británicos,
los pilotos volaban muy bajo y por tanto sus bombas no tenían
tiempo de armarse completamente.
Así se explica que la
bomba que penetró en la Antelope no haya explotado. Los argentinos
comprendieron su error poco tiempo después y comenzaron a utilizar
bombas de vuelo retardado por paracaídas. La prensa del Reino
Unido se refirió profusamente al tema de las espoletas defectuosas
lo que molestó al estado mayor británico que pensaba que ese
era el mejor medio de atraer la atención de los argentinos sobre
el reglaje de sus espoletas.
El coraje de Jim
Prescott
Un equipo de expertos
en explosivos, dirigido por el sargento Jim Prescott de los
Royal Engineers (ingenieros de combate) fue llevado al Antelope
en helicóptero. Se hizo subir a cubierta a toda la tripulación;
mientras , que el helicóptero Lynx del buque transportaba las
herramientas y piezas de recambio esenciales para e1 caso de
que no hubiera forma de recuperarlo.Segun Rohert Fox, reportero
de la BBC, Prescott quitó efectivamente dos veces la espoleta
de la bomba pero cada vez la volvió a poner en su sitio al no
saber hasta que punto la bomba seria estable sin su detonador.
Prescott trabajaba en permanente comunicación radial con los
miembros de su equipo, a quienes describía las operaciones que
realizada.Por lo que se pudo saber,
estaba extrayendo la espoleta Prescot era vez cuando la bomba
se activó y explotó Prescot resultó muerto en el acto. Uno de
los tripulantes perdió un brazo y los demás fueron lanzados
sobre la cubierta, tres de ellos heridos.La bomba desencadeno
una serie de incendios en la sala de maquinas y en los compartimientos
vecinos.Los equipos de lucha
contra el fuego se encontraron de pronto sin energía eléctrica
y por tanto sin presión de agua. E1 incendio se propago incontrolable,
las superestructuras de aluminio comenzaron a fundirse por si
mismas. La noche había caído.El capitán Tobin se vio
obligado a dar la orden de abandonar el buque. Los barcos de
salvamento, con la ayuda de algunas lanchas de desembarco, transportaron
a toda la tripulación, en tanto que los helicópteros patrullaban
la zona en busca de hombres en el mar.Horrorizados, millares
de hombres, marinos o infantes en tierra o desde la cubierto
de sus naves, fueron testigos de estos acontecimientos.No tuvieron que esperar
mucho para el acto final, el más impresionante. Diez minutos
después del que el último hombre hubiera abandonado al ANTELOPE,
el incendio alcanzó la bodega de misiles. La noche se iluminó
con una bola de fuego muy brillante y se colmó de explosiones
formidables, el buque se abrió como una lata de conservas.Los fuegos artificiales
no había terminado. El buque ardió durante el resto de la noche,
lanzando al aire fragmentos incandescentes. Al amanecer el incendio
había cedido un poco, pero el conjunto del buque seguía al rojo.
La cubierta superior no era mas que una masa inexplicable de
metales fundidos. Al día siguiente la popa del ANTELOPE se partió
y zozobró enviando al aire un penacho de vapor blanco.Para uno de los oficiales
de armamento de un destructor de la TASK FORCEE " ese fue
el peor momento". Ver hundirse un navío por primera vez
es una dura experiencia, los miles de testigos quedaron completamente
trastornados, Lo que los turbó igualmente fue el carácter inútil
de esta pérdida y la facilidad con que el buque había sido puesto
fuera de combate. Tenían la impresión que los argentinos serían
capaces, cuando ellos quisieran, salvo quizás de noche, de forzar
la pantalla defensiva exterior.Se sostuvo que muchos
buques hubieran seguido la suerte del Antelope y de la Ardent
si no se hubiera elegido San Carlos como punto de desembarco.
Estas dos fragatas habían actuado como cebos en el estrecho
de Malvinas y es probable que en San Carlos hubieran sobrevivido.En efecto, las colinas
formaban una pantalla que dominaba la cala por tres lados y
que permitía a los aviones argentinos aproximarse desde el lado
de tierra.No tenían sin embargo
más que algunos segundos para escoger sus objetivos, por lo
que a menudo debían atacar a la nave más cercana sin tener tiempo
de elegir blancos estratégicos tales como los buques de reabastecimiento.
Los aviones operaban
en el límite de su radio de acción y después de algunos segundos
sobre San Carlos debían dar media vuelta para volver a su base
o correr el riego de quedarse sin combustible en el camino de
regreso.
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