569. Las principales conclusiones que
pueden extraerse con respecto a esta segunda gestión de negociaciones
orientadas por el Secretario General de las Naciones Unidas, son las
siguientes:
a. DESDE EL PUNTO DE VISTA DEL SECRETARIO GENERAL.
1) Actuó en esta oportunidad con un mandato especialmente otorgado por
el Consejo de Seguridad, a través del artículo 2 de la Resolución 505
aprobada el 26-MAY-82.
2) El derecho a veto, como capacidad de Gran Bretaña, mantenía latente
la dificultad que, por ese lado, enfrentaba el Secretario General.
3) Su gestión, al igual que en las primeras negociaciones, se orientó
fundamentalmente a comunicar las posiciones entre las partes en contacto.
4) Su capacidad de maniobra se vio absolutamente limitada, ya que la
postura de Gran Bretaña era inflexible, sustentada en el avance de sus
posibilidades militares. A su vez, Argentina no podía ceder, sin que
su posición integral se viese totalmente comprometida.
5) La meta de sus esfuerzos se orientó hacia la obtención de un cese
del fuego, en condiciones aceptables a las partes.
b. DESDE EL PUNTO DE VISTA BRITÁNICO.
1) Resulta evidente que aceptó esta nueva gestión del Secretario General
con ánimo de no perder espacio político al tener que recurrir al veto.
2) Con respecto al objetivo de la gestión del Secretario General cuyo
logro era el cese del fuego, Gran Bretaña sostuvo desde el principio,
sin variar absolutamente nada durante la gestión, la idea de que para
ellos era requisito previo y condición fundamental la retirada de las
tropas argentinas de las islas.
3) Su ya evidente supremacía militar y la predicción sobre el resultado
final del conflicto la llevaron a mantener una posición absolutamente
inflexible.
4) Declaró, en más de una oportunidad, que no estaba dispuesta a otorgar
ventajas a Argentina aceptando el cese del fuego, mientras las tropas
de ésta estuviesen en las Islas.
c. DESDE EL PUNTO DE VISTA ARGENTINO.
1) Para Argentina, esta etapa de las negociaciones se inició cuando
el enemigo ya había desembarcado en las Islas. Por lo tanto, más allá
del tiempo que llevara su tarea, era seguro que dicho enemigo lograría
reocuparlas.
La posibilidad de negociación era equivalente al esfuerzo que le demandara
a Gran Bretaña esta ocupación.
2) El término aceptable a lograr fue el alto el fuego, y cuanto antes.
Esto supuso iniciar negociaciones de fondo partiendo de la presencia
argentina en las Islas.
3) El espacio de maniobra con que contó Argentina fue sólo suficiente
para lograr resoluciones no comprometidas en las Naciones Unidas. Además,
en caso contrario, Gran Bretaña podía recurrir al veto, cosa que efectivamente
hizo el 04 de junio.
4) Argentina buscó ampliar el espacio político a través de su gestión
en otros foros internacionales (TIAR, No Alineados).
Aquí, como lo expresáramos al enunciar las conclusiones de la primera
gestión de negociaciones en el foro de las Naciones Unidas (párrafo
527), nuevamente volvió a presentarse una disyuntiva y una obligación,
como fue la de elegir una opción entre dos que eran igualmente perniciosas
para la Nación. Por un lado, afrontar un esfuerzo militar frente al
cual nuestra capacidad se había mostrado insuficiente contra un enemigo
con decisión y medios para lograr sus objetivos. Por el otro, la aceptación
de un cese del fuego, lo que presuponía una conducta poco honrosa, una
posición posterior desfavorable para las negociaciones y un enfrentamiento
con la expectativa interna por medio de una acción que seria decepcionante
y que, evidentemente, constituiría un serio riesgo para la estabilidad
política del país.
Igualmente, así como esta Comisión lo considera en las conclusiones
anteriores, no nos parece oportuno señalar las ventajas y desventajas
para cada una de las opciones sino, simplemente, destacar que a ellas
se llegó por una deficiente preparación previa a la decisión adoptada
con respecto a la operación iniciada el 02 de abril.
|