527. Las principales conclusiones que
pueden extraerse con respecto a esta primera gestión de negociaciones
adelantadas por el Secretario General de las Naciones Unidas, son las
siguientes:
a. DESDE EL PUNTO DE VISTA DEL SECRETARIO GENERAL
1) Actuó sin un mandato claro del Consejo de Seguridad, cubriendo funciones
que correspondían a ese organismo.
2) Una de las partes era integrante del Consejo de Seguridad y, como
miembro permanente, podía ejercer, en caso necesario, el derecho a veto.
Esto era, obviamente, una seria limitación para la acción del Secretario
General.
3) Su gestión según manifestación concreta, se limitó a comunicar las
posiciones entre las partes. Sus intentos personales no contaron con
la aprobación británica, en la medida que limitaban la postura del Reino
Unido que había sido establecida como punto a no ceder.
b. DESDE EL PUNTO DE VISTA BRITÁNICO
1) Mostró permanente renuencia en concurrir ante las Naciones Unidas.
2) En la primera parte de las gestiones se limitó a escuchar.
3) Vulneró la metodología señalada por el Secretario General y el día
17 de mayo no presentó su posición para negociación sino una propuesta
ultimátum (Caracterizada de este modo por la rigidez de los plazos y
la inmovilidad del contenido).
4) Rechazó sistemáticamente los intentos de aproximación argentinos
y del Secretario General.
5) Reconoció que la propuesta que presentaba sería casi seguramente
inaceptable para Argentina.
6) Manifestó, con su actitud, la inexistencia de flexibilidad en sus
conversaciones y una persistente intención de resolver la cuestión por
vías de hecho.
c. DESDE EL PUNTO DE VISTA ARGENTINO.
1) Se concurrió a este foro por la única alternativa viable, independientemente
de que se descartara la satisfacción de los resultados a los que podía
esperarse.
2) La propuesta británica del 17 de mayo colocó al Gobierno argentino
ante una disyuntiva de hierro.
Por un lado la no aceptación, ya fuese en forma directa o por medio
de una contrapropuesta, que significaba elipticamente lo mismo, REPRESENTABA
LA CONSERVACIÓN DE LA GUERRA.
Por otro lado, su aceptación, que presuponía:
a) La pérdida de Georgias y Sandwich..
b) Una vuelta "de oficio" al "status quo ante bellum",
ya que, si bien no se establecía concretamente, LAS BASES DEL ACUERDO
NO PERMITIRÍAN SALIR DE ESO.
c) La continuación de una discusión eterna, en términos similares en
algunos casos y peores en otros, respecto del status definitivo de las
Islas.
d.La no obtención de beneficios para los nacionales argentinos, significaría
una posición inaceptable para la opinión pública argentina, todavía
no sacudida por los golpes de la guerra, vulneraría las esperanzas colocadas
en los beneficios que reportaría a la posición argentina la necesidad
británica de enfrentar violentamente el potencial militar argentino
fortificado en las Islas y, además, crearía un serio riesgo a la estabilidad
política del gobierno argentino.(1)
(1) La propuesta también contenía algunos aspectos favorables a nuestro
país, si bien de proyección no significativa.
3) Debe quedar claro que el gobierno argentino, al rechazar la propuesta
británica del 17 de mayo, independientemente del método empleado, ACEPTABA
LOS RIESGOS DE LA CONFRONTACIÓN (Esto fue expresamente considerado).
4) Debe quedar claro que el gobierno argentino, aceptando la propuesta
británica del 17 de mayo, HUBIESE TERMINADO LA GUERRA pero HABRÍA COLOCADO
AL PAÍS EN UNA POSICIÓN DIPLOMÁTICA SEMEJANTE A LA ANTERIOR AL 2 DE
ABRIL.
5) Evidentemente, y de acuerdo con lo indicado en el punto 2), a esta
Comisión no escapa la importancia de la responsabilidad en la elección.
La disyuntiva era el resultado del choque de la posición original sostenida
por las partes y como tal, debió balancearse adecuadamente al efectuar
los estudios previos a la adopción de la resolución..
Entendemos, entonces, que no debe analizarse si Argentina debió o no
aceptar la propuesta británica cuando ésta se materializó el 17 de mayo,
sino considerar si esa situación fue debidamente prevista en los estudios
preliminares. Como sabemos, de acuerdo con lo analizado en capítulos
anteriores, estos estudios no existieron por lo menos con la amplitud
que la decisión requería, y de allí devino la necesidad de optar entre
dos cosas que eran igualmente malas cuando las circunstancias empujaron
a ello.
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