Se proporciono a Davidoff y sus hombres de las "tarjetas
blancas" que constituía la documentación bilateral
en los tratos de ambos países en la región del Atlántico
Sur, según los Acuerdos de Comunicación de 1971.
El 16 de diciembre dos días antes de que General Galtieri
remplazara al General Viola en la Presidencia, Davidoff partió
de Buenos Aires a bordo del Almirante Irizar, al comando del
capitán Cesar Trombetta. La nave llegó el 21,
y Davidoff realizó su inspección de la estación
ballenera de la Bahía Stromness.
Aunque Davidoff solicitó autorización, el modo
en que la Armada lo transporto no podía calmar las sospechas
británicas. Davidoff notifico de la fecha de su partida
a la embajada británica en Buenos Aires (la carta llego
después de zarpar) la misiva no solicitaba permiso para
el Almirante Irizar. También envío un télex
a Salvesen que, al día siguiente, 17 de diciembre, retransmitió
el mensaje al Gobernador Hunt. En ruta el Almirante Irizar mantuvo
silencio de radio.
Cuando el grupo británico de investigación descubrió
que se había realizado la visita, el Almirante Irizar
ya había zarpado. El magistrado visitó Leith el
23 de diciembre, y encontró rastros de la visita argentina,
incluso una pared sobre la cual había una leyenda "Las
Malvinas son Argentinas" con fecha 20 de diciembre. La
noticia fue enviada al gobernador Hunt y él a su ves
la retransmitió a Londres el 31 de diciembre.
El Foreign Office no sabia muy bien como afrontar el incidente.
Se ordenó a Hunt que si Davidoff reaparecía se
le obligaría a respetar las formalidades. Pero no debía
iniciarcele un proceso, pues ello "amenazaba provocar un
incidente mas serio, que podía agravarse y llevar a resultados
imprevisibles"
Londres ordena al embajador británico, que presentase
una protesta formal. Cuando dos días mas tarde abordo
al Ministro de Relaciones Exteriores de la Argentina, se le
contesto que el Ministerio ignoraba totalmente el incidente,
y que se lo investigaría.
Cuando se obtuvo más información, confirmando
la visita, el 3 de febrero se le ordeno que nuevamente presentara
una nueva queja formal. Seis días mas tarde y unos cincuenta
días después de cometida la falta, presento la
queja. El embajador Williams advirtió que había
sido una violación de la soberanía británica,
y que si se observaban nuevos intentos de desembarcos sin la
debida autorización, el gobierno británico se
reservaba el derecho de adoptar las medidas necesarias. Nueve
días después el Ministerio argentino envió
una nota de rechazo.

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