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Apreciación
de la FAA respecto al
ARA Gral. Belgrano
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La FAA mantiene
su convicción de que esta operación militar enemiga,
fuera de toda justificación honorable de las leyes y costumbres
de la guerra, obedeció a una decisión eminentemente
política, del más alto nivel del gobierno británico,
cuyas causas pueden encontrarse en los siguientes factores:
El interés político estratégico del gobierno
británico, de entorpecer las negociaciones de paz, que
en esos momentos llevaba, con grandes posibilidades de éxito,
el presidente del Perú Arq. Belaunde Terry, con el auspicio
(aunque tácitamente encubierto), del gobierno de los EEUU.
a necesidad de provocar un hecho militar, psicológicamente
auspicioso, ante la opinión pública internacional
y especialmente, británica, antes que las noticias del
revés militar del 1º de mayo, desencadenaran actitudes,
(oficiales y privadas), desfavorables a la conducción política
en el Reino Unido. En realidad, la acción psicológica
del gobierno británico, presentando al hundimiento del
Belgrano sin relacionarlo con las acciones inmediatamente anteriores,
fue mantenida por mucho tiempo después como un objetivo
permanente, tendiente a ocultar una verdad histórica que,
analizada serenamente, demuestra la importancia que en el conflicto
tuvo la batalla del 1º de mayo, donde, podemos afirmar, el
saldo para Gran Bretaña fue: pérdida de un destructor
D-42 clase Sheffield, dos fragatas tipo F 21 averiadas dos Sea
Harrier derribados dos intentos de desembarco rechazados casi
ningún objetivo operacional alcanzado .
En síntesis, el ataque al crucero era una consecuencia
del revés operativo que sufrió la Task Force el
1º de mayo. Estos son los factores que, a su juicio, la FAA
asigna mayor porcentaje de peso, para que se haya adoptado esta
resolución por parte del gobierno británico.
Las actividades aéreas Durante la noche del 1 al 2
de mayo, el Comando de la Fuerza Aérea Sur trabajó
febrilmente, para alistar las unidades, porque preveía
que sería una nueva e intensa jornada; aún estimaba
que el enemigo intentaría alcanzar los objetivos que
no había logrado el día anterior. Asimismo, se
suponía que podría haber desembarcado, incluso
esa noche, mayor cantidad de efectivos, y estar consolidando
una cabecera de playa.
Por ello, al amanecer, las unidades de la Fuerza Aérea
Sur habían recibido las órdenes preparatorias
para una serie de operaciones predispuestas, que se pondrían
en ejecución al confirmarse la información sobre
los blancos enemigos.
Pero el enemigo no se acercó a las islas, interesado
en los movimientos de nuestra flota de mar, y favorecido, además,
por la situación meteorológica en el Teatro de
Operaciones y el continente, que dificultaría casi todo
movimiento aéreo de nuestra parte.

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