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Soy Leyenda
Por
Maximiliano
Curcio
Sinopsis:
Robert Neville es un brillante científico, pero a pesar de esto no
ha podido impedir la expansión de un terrible virus imparable,
incurable y creado por el hombre. Neville, de algún modo inmune a
este virus, es ahora el último superviviente humano que queda en la
ciudad de Nueva York y quizás en el mundo. Durante tres años,
Neville ha enviado todos los días mensajes por radio para encontrar
otros supervivientes. Pero no está solo. Víctimas mutantes de la
plaga –los infectados– merodean en las sombras, vigilando cada uno
de los movimientos de Neville, esperando que éste cometa un error
fatal. Neville se ve impulsado hacia la única misión que le queda:
encontrar la forma de dar marcha atrás a los efectos del virus
utilizando su propia sangre inmune. Pero sabe que está en
condiciones de inferioridad y que se le acaba el tiempo.
* * / REGULAR
Las historias de
zombies dentro del enorme abanico que ofrece el cine de terror son
un plato más que fuerte a la hora de acaparar audiencias jóvenes. En
“Soy Leyenda” estos seres se presentan como la gran amenaza
en medio de una humanidad al borde de la extinción. Como punto de
partida para una trama, es un panorama convocante y aterrador que en
el cada vez mas recurrente cine de ciencia ficción. Resulta así una
propuesta mas cercana a una moda de repetición, y que mejor que Will
Smith en el papel de héroe, aquel mismo que salvo al mundo en “Día
de la Independencia”, en “Yo Robot” o en “Hombres de
Negro”. “Soy Leyenda” tiene su origen en la novela
homónima de Richard Matheson un clásico de la literatura de ciencia
ficción. No es la primera vez que esta historia es transpuesta a
pantalla: fue adaptada al cine en “The Last Man on Heart”,
que protagonizó Vincent Price en 1964 y “The Omega Men” de
1971 interpretada por Charlton Heston.
Si bien quien haya
leído la novela notara que la amenaza eran en ese entonces vampiros,
el tópico de los muertos vivos resulta a fines de los ’60 más que
paradigmático. No olvidemos que George A. Romero con su “Noche de
los Muertos Vivos” fue precursor de este luego transitado sub
genero (aunque es innegable que el hecho de que los zombies
cinematográficos de “Soy Leyenda” presentan una raíz muy
fuerte en su origen vampiro, a partir de no poder ver la luz). El
nuevo trabajo del director Francis Lawrence, de fallida labor en “Constantine”,
retrata a la perfección lo desolador y terrorífico de una ciudad
devastada por un virus que dejó a la humanidad al borde de la
extinción. Una Nueva York reconocible en su esencia, pero destruida
y post apocalíptica es captada a la perfección mediante una
fotografía lúgubre que remite a “Exterminio” de Danny Boyle y
que dicha ambientación, sumado a los efectos especiales utilizados
es el punto mas sobresaliente de un film que no sabe aprovechar un a
priori buen sustento temático.
Correcta en su vigor
dramático, el film durante su primera mitad explora espacios
narrativos, con un suspenso bien dosificado y un sobrio acercamiento
a lo íntimo de su personaje principal, a través del cual conocemos
las verdaderas dimensiones de la catástrofe y lo que poco a poco nos
va acercando a la tragedia de este hombre solo. Es una lástima que
la segunda mitad del film se haya volcado a las conveniencias
comerciales de los estudios. Finalmente resulta ser un mero producto
de ficción mas, donde lo marco por la obviedad desdibuja
artísticamente un interesante acercamiento a lo apocalíptico en
función a sus constantes referencias al mundo actual o cercano en lo
real. El film se permite mediante la caracterización de su personaje
principal, un homenaje a Bob Marley y varias citas cinéfilas entre
las que se destaca un dvd de “Buenos Muchachos” que Robert
Neville guarda en su ropero. Aunque en el film existe mas de una
auto parodia que tiene mas que ver con esas intervenciones poco
acertadas que con el acierto…es un tanto exagerada las referencias a
“Shrek” y la inminente “Batman vs. Superman” que dan al film
un aire mas comercial y marketinero que post-apocalíptico…propio de
los tiempos superficiales en que vivimos.
Will Smith por su
parte se las ingenia para llevar adelante con su solvencia
característica a su personaje, un papel muy cargado psicológicamente
por las eventualidades que le toca vivir, poniendo el acento el
director (mediante primeros planos en el expresivo rostro de Smith)
en las reacciones que tiene producto de las vivencias extremas que
atraviesa y en las cuales el gran actor afro americano consigue
transmitir toda la carga dramática de un film poco homogéneo en
cuanto a la tensión que transmite, la cual se ve diluida en sus
climas por intervenciones que intentan ser graciosas y acaban por
ser poco simpáticas. Volviendo a Smith, el film esta narrado casi
como un unipersonal donde el actor no sale de pantalla y puede
decirse que lo poco de virtuoso que logra la película es apoyarse en
su talento dramático, en el cual reside casi la totalidad del
interés que genera en el publico este hombre solitario con la
pulsión innata de supervivencia en medio de un panorama tan
desesperanzador como cercano en el tiempo.
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